Publicado: 15 de octubre 2020 08:28  | Actualizado: 08 de febrero 2023 11:12    /   IDEAS
por
 Rocío Cañero

Traductor simultáneo: ‘Estás cancelado’, la frase que más temen escuchar los famosos

Publicado: 15 de octubre 2020 08:28  | Actualizado: 08 de febrero 2023 11:12    /   IDEAS     por          Rocío Cañero
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Eres famosete, tienes tus followers que te dan cariñín y adulación de la buena y buceas feliz en las cálidas aguas de Twitter cuando las corrientes son favorables. Y un día metes la pata, dices o haces algo que el público considera reprobable y empiezas a perder seguidores a cascoporro: «¡Qué decepción! ¡Estás cancelado!». Todo muy drama queen, como debe ser, que para eso eres artista.

Estar cancelado, dice el Urban Dictionary, es rechazar algo o a alguien, a un individuo o una idea. Pero es más que eso; es un dar la espalda, un ignorar, un habla, chucho, que no te escucho. Y se ha hecho tan intenso que se ha convertido en toda una cultura, la de la cancelación.

Se mueve a sus anchas en las redes sociales y afecta a quienes necesitan seguidores como el agua para poder seguir vivos en semejante océano: los artistas, sean de la rama que sean. Porque en eso consiste la cultura de la cancelación, en denunciar conductas reprobables de quienes son o se consideran famosos, y dejarlos a su suerte en un agujero negro que se llama olvido.

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Nació con el movimiento #MeToo y desde entonces ha sido cancelado más de un personaje. Pablo Motos ha sido de los últimos. «Cancelado Pablo Motos por preguntarle a una nena de 9 años si tiene novio», anunciaba alguien en Twitter para dar el pistoletazo de salida al ninguneo. Antes, incluso mucho antes, también lo fueron otros personajes, desde J.K. Rowling hasta Justin Bieber. Se les rompió el amor de sus followers de tanto usarlo o de usarlo mal. Y como en todas partes, hay a quienes les ha afectado más y a quienes les ha importado un bledo.

De las redes sociales ha pasado al habla de los más jóvenes. Ya no es cosa de ir ninguneando famosos. Ahora el cancelado puede ser tu exnovio, tu amiga Yoli o el empollón del grupo. Más que en Twitter, que es un patio de vecinos, se cancela a la gente que no cumple las normas que se autoimponen en los grupos de WhatsApp. ¿Que estás echando mierda sobre tu exnovia porque te ha dejado y quieres poner a todos en su contra? ¡Cancelado! O mejor dicho, cancelled, que para eso tienen una educación bilingüe. Y qué peor condena para cualquiera que la invisibilidad, sobre todo si tiene el ego tamaño king size.

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Estar cancelado, dice el Urban Dictionary, es rechazar algo o a alguien, a un individuo o una idea. Pero es más que eso; es un dar la espalda, un ignorar, un habla, chucho, que no te escucho. Y se ha hecho tan intenso que se ha convertido en toda una cultura, la de la cancelación.

Se mueve a sus anchas en las redes sociales y afecta a quienes necesitan seguidores como el agua para poder seguir vivos en semejante océano: los artistas, sean de la rama que sean. Porque en eso consiste la cultura de la cancelación, en denunciar conductas reprobables de quienes son o se consideran famosos, y dejarlos a su suerte en un agujero negro que se llama olvido.

Nació con el movimiento #MeToo y desde entonces ha sido cancelado más de un personaje. Pablo Motos ha sido de los últimos. «Cancelado Pablo Motos por preguntarle a una nena de 9 años si tiene novio», anunciaba alguien en Twitter para dar el pistoletazo de salida al ninguneo. Antes, incluso mucho antes, también lo fueron otros personajes, desde J.K. Rowling hasta Justin Bieber. Se les rompió el amor de sus followers de tanto usarlo o de usarlo mal. Y como en todas partes, hay a quienes les ha afectado más y a quienes les ha importado un bledo.

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