26 de marzo 2014    /   IDEAS
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Guy Fawkes no era un buen tipo

26 de marzo 2014    /   IDEAS     por          
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Depende de lo que sepas de historia, cómics o cine verás una cosa u otra en la imagen de arriba. Quizá veas la máscara de Anonymous, o quizá al personaje de ‘V de Vendetta’. Cabe la posibilidad sin embargo de que identifiques a quien representa: a Guy Fawkes. Y este último no molaba nada. Pese a ello, se ha erigido en curioso símbolo del malestar cotidiano.
La historia de ‘V de Vendetta’ da para mucho, ya sea en su versión original en cómic o en su adaptación cinematográfica. Aunque es un tema que ya hemos tratado, aquí va un pequeño resumen por si acaso te pilla de nuevas: en una Inglaterra del futuro gobernada por un dictador una especie de superhéroe con esa máscara se alza contra el poder, que ha gobernado gracias al miedo a las catástrofes que han azotado al planeta fuera de sus fronteras y a las internas que ellos mismos causaron para provocar la caída del gobierno democrático.
Respira.
A primera vista, y es de lo que trataba aquel artículo mencionado arriba, una de las moralejas de la historia es acerca de la posible legitimidad del terrorismo ¿Cabe la rebelión ante una dictadura? ¿Cabe el golpe de Estado ante la represión objetiva? ¿Es posible entender la violencia cuando se dirige un país con el engaño y la manipulación, incluso el asesinato selectivo, como acción de gobierno?
No hace falta irse a una novela gráfica distópica para debatir estas cosas. Hay muchísimos ejemplos de niños que crecen rodeados de discursos de que los ‘otros’ te quieren matar, quieren acabar con tu pueblo, tu idioma, tu territorio… o directamente violan o matan a quienes te rodean. Eso lo saben en Hezbollah, los primeros que llegan a cualquier rincón del Líbano cuando hay un ataque israelí para dar dinero a los afectados, y también lo ha sabido la propia ETA durante generaciones.
Los casos, dirás, son distintos: lo de V de Vendetta es una dictadura opresiva, asentada sobre una mentira, que asesina a los insurgentes… La cosa pasa por cómo se venden las historias según dónde naces, y qué detalles se cuentan, se ensalzan o se ignoran según el lado de la trinchera en el que estás.
¿Y qué demonios tiene todo esto que ver con la foto de arriba? Dejando de lado el terrorismo, las guerras y las dictaduras, uno de los muchos movimientos sociales de resistencia que han surgido en los últimos años han hecho suya la máscara de V, el personaje de la historia descrita. Se trata de Anonymous, ese grupo internacional de hackers que atenta contra empresas e instituciones en la Red cuando las prácticas de éstas no se ajustan a lo que consideran justo.
¿Tiene que ver algo V con Anonymous? Varias cosas: la ocultación de la identidad, la idea de luchar contra el poder, de defender a los débiles, de atentar para atacar un sistema que no aceptan.
Y punto
Pero esa máscara representa mucho más que eso. Representa a un sombrío personaje del siglo XVI, también en Inglaterra. Se llamaba Guy Fawkes, y era un terrorista ultracatólico que participó en diversas acciones violentas, por ejemplo una guerra religiosa junto al entonces Imperio Español.
Pero por lo que pasó a la historia fue por su participación en una disparatada operación para volar el Parlamento Británico, acabar con todos los Lores y, por último, asesinar al Rey Jacobo I para que un monarca católico rigiera el país. Dicho de otra forma: intentó asesinar a un montón de gente para que se impusiera una religión en un país.
Al más puro estilo Inquisición o yihadismo actual, a gusto de cada cual. Un cruzado, pero de cables.
Fawkes participó con otros doce conspiradores en la operación, para la que alquilaron una gruta bajo el Parlamento, la llenaron de explosivos y, cuando iban a detonarlos, fueron detenidos. Alguien dio el chivatazo.
El resto es historia: le torturaron hasta el extremo, pero se resistió a delatar a su gente. Condenado a muerte, se apresuró a saltar desde el patíbulo para romperse el cuello y no quedarse colgando hasta morir ahogado. Luego fue descuartizado y sus trozos repartidos por el país para advertir a posibles golpistas. El jefe de la operación, Sir Robert Catesby, fue abatido tras huir. Le arrancaron la cabeza y la clavaron en una pica en las puertas del Parlamento, a modo de escarnio.
Como observarás, avispado lector, en la época no se andaban con chiquitas. Es más, no es que el monarca y el gobierno británico fueran los buenos de la historia. De hecho, la persecución contra los católicos fue una constante… y sus métodos, más bien sangrientos. De aquella época era Santa Margarita Clitherow, cuyo delito fue alojar sacerdotes en su casa y cuya pena fue morir aplastada bajo rocas. Y no, esa muerte no fue tan inmediata como la de Fawkes.
Por tanto, la historia del ‘golpismo religioso’ de la época tiene muchos protagonistas más importantes que Fawkes. Desde un caballero que lideró el intento de atentado hasta una santa con una muerte aún más horrible que la de nuestro protagonista. Pero por algún motivo, Fawkes se convirtió en mito, posiblemente por su resistencia a la tortura.
Es más, si te fijas en cómo se retrata a los protagonistas de aquel infausto atentado (nuestro hombre es el tercero por la derecha) verás que todos tenían la misma pinta. O al menos eso imaginó el artista, el holandés Crispín de Passe El Viejo, autor de la estampa, en la que salen ocho de los implicados. Faltarían cinco: Everard Digby, Francis Tresham, John Grant, Ambrose Rookwood, Robert Keyes.

Cada 5 de noviembre, cuando iba a tener lugar el atentado, Inglaterra y otros países de la Commonwealth celebraron durante mucho tiempo una festividad pagana promovida por los ultraprotestantes como señal de odio al catolicismo y respaldo al sistema. Eran una especie de Fallas donde se quemaban figuras odiadas, desde el propio Guy Fawkes, hasta otros, fundamentalmente líderes políticos. De hecho, el significado de la fiesta se perdió (primero lo religioso, luego lo de apoyo al sistema) para pasar a significar lo contrario: una crítica a lo odiado, que es quemado como forma de purificación.
Como las Fallas, vamos, pero con frío y menos gente.
Vaya, que ni Fawkes era un héroe, ni un luchador contra el sistema, ni siquiera un representante del pueblo. Fue un radical que intentó responder con violencia al régimen violento que le tocó vivir, y que provocó que durante generaciones conmemoraran su muerte quemando su figura. Justo como V, que fue quemado…
… pero al revés.

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Depende de lo que sepas de historia, cómics o cine verás una cosa u otra en la imagen de arriba. Quizá veas la máscara de Anonymous, o quizá al personaje de ‘V de Vendetta’. Cabe la posibilidad sin embargo de que identifiques a quien representa: a Guy Fawkes. Y este último no molaba nada. Pese a ello, se ha erigido en curioso símbolo del malestar cotidiano.
La historia de ‘V de Vendetta’ da para mucho, ya sea en su versión original en cómic o en su adaptación cinematográfica. Aunque es un tema que ya hemos tratado, aquí va un pequeño resumen por si acaso te pilla de nuevas: en una Inglaterra del futuro gobernada por un dictador una especie de superhéroe con esa máscara se alza contra el poder, que ha gobernado gracias al miedo a las catástrofes que han azotado al planeta fuera de sus fronteras y a las internas que ellos mismos causaron para provocar la caída del gobierno democrático.
Respira.
A primera vista, y es de lo que trataba aquel artículo mencionado arriba, una de las moralejas de la historia es acerca de la posible legitimidad del terrorismo ¿Cabe la rebelión ante una dictadura? ¿Cabe el golpe de Estado ante la represión objetiva? ¿Es posible entender la violencia cuando se dirige un país con el engaño y la manipulación, incluso el asesinato selectivo, como acción de gobierno?
No hace falta irse a una novela gráfica distópica para debatir estas cosas. Hay muchísimos ejemplos de niños que crecen rodeados de discursos de que los ‘otros’ te quieren matar, quieren acabar con tu pueblo, tu idioma, tu territorio… o directamente violan o matan a quienes te rodean. Eso lo saben en Hezbollah, los primeros que llegan a cualquier rincón del Líbano cuando hay un ataque israelí para dar dinero a los afectados, y también lo ha sabido la propia ETA durante generaciones.
Los casos, dirás, son distintos: lo de V de Vendetta es una dictadura opresiva, asentada sobre una mentira, que asesina a los insurgentes… La cosa pasa por cómo se venden las historias según dónde naces, y qué detalles se cuentan, se ensalzan o se ignoran según el lado de la trinchera en el que estás.
¿Y qué demonios tiene todo esto que ver con la foto de arriba? Dejando de lado el terrorismo, las guerras y las dictaduras, uno de los muchos movimientos sociales de resistencia que han surgido en los últimos años han hecho suya la máscara de V, el personaje de la historia descrita. Se trata de Anonymous, ese grupo internacional de hackers que atenta contra empresas e instituciones en la Red cuando las prácticas de éstas no se ajustan a lo que consideran justo.
¿Tiene que ver algo V con Anonymous? Varias cosas: la ocultación de la identidad, la idea de luchar contra el poder, de defender a los débiles, de atentar para atacar un sistema que no aceptan.
Y punto
Pero esa máscara representa mucho más que eso. Representa a un sombrío personaje del siglo XVI, también en Inglaterra. Se llamaba Guy Fawkes, y era un terrorista ultracatólico que participó en diversas acciones violentas, por ejemplo una guerra religiosa junto al entonces Imperio Español.
Pero por lo que pasó a la historia fue por su participación en una disparatada operación para volar el Parlamento Británico, acabar con todos los Lores y, por último, asesinar al Rey Jacobo I para que un monarca católico rigiera el país. Dicho de otra forma: intentó asesinar a un montón de gente para que se impusiera una religión en un país.
Al más puro estilo Inquisición o yihadismo actual, a gusto de cada cual. Un cruzado, pero de cables.
Fawkes participó con otros doce conspiradores en la operación, para la que alquilaron una gruta bajo el Parlamento, la llenaron de explosivos y, cuando iban a detonarlos, fueron detenidos. Alguien dio el chivatazo.
El resto es historia: le torturaron hasta el extremo, pero se resistió a delatar a su gente. Condenado a muerte, se apresuró a saltar desde el patíbulo para romperse el cuello y no quedarse colgando hasta morir ahogado. Luego fue descuartizado y sus trozos repartidos por el país para advertir a posibles golpistas. El jefe de la operación, Sir Robert Catesby, fue abatido tras huir. Le arrancaron la cabeza y la clavaron en una pica en las puertas del Parlamento, a modo de escarnio.
Como observarás, avispado lector, en la época no se andaban con chiquitas. Es más, no es que el monarca y el gobierno británico fueran los buenos de la historia. De hecho, la persecución contra los católicos fue una constante… y sus métodos, más bien sangrientos. De aquella época era Santa Margarita Clitherow, cuyo delito fue alojar sacerdotes en su casa y cuya pena fue morir aplastada bajo rocas. Y no, esa muerte no fue tan inmediata como la de Fawkes.
Por tanto, la historia del ‘golpismo religioso’ de la época tiene muchos protagonistas más importantes que Fawkes. Desde un caballero que lideró el intento de atentado hasta una santa con una muerte aún más horrible que la de nuestro protagonista. Pero por algún motivo, Fawkes se convirtió en mito, posiblemente por su resistencia a la tortura.
Es más, si te fijas en cómo se retrata a los protagonistas de aquel infausto atentado (nuestro hombre es el tercero por la derecha) verás que todos tenían la misma pinta. O al menos eso imaginó el artista, el holandés Crispín de Passe El Viejo, autor de la estampa, en la que salen ocho de los implicados. Faltarían cinco: Everard Digby, Francis Tresham, John Grant, Ambrose Rookwood, Robert Keyes.

Cada 5 de noviembre, cuando iba a tener lugar el atentado, Inglaterra y otros países de la Commonwealth celebraron durante mucho tiempo una festividad pagana promovida por los ultraprotestantes como señal de odio al catolicismo y respaldo al sistema. Eran una especie de Fallas donde se quemaban figuras odiadas, desde el propio Guy Fawkes, hasta otros, fundamentalmente líderes políticos. De hecho, el significado de la fiesta se perdió (primero lo religioso, luego lo de apoyo al sistema) para pasar a significar lo contrario: una crítica a lo odiado, que es quemado como forma de purificación.
Como las Fallas, vamos, pero con frío y menos gente.
Vaya, que ni Fawkes era un héroe, ni un luchador contra el sistema, ni siquiera un representante del pueblo. Fue un radical que intentó responder con violencia al régimen violento que le tocó vivir, y que provocó que durante generaciones conmemoraran su muerte quemando su figura. Justo como V, que fue quemado…
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Opiniones 18
    • Este texto presenta a Guy Fawkes como un «ultracatólico». Puede ser. Como igual de «ultras» eran los anglicanos, que querían colgar a todo católico que se preciara. De «ultracatólico» a «ultraprotestante». Y la manera en cómo lo mataron revela que eran esos ultras, además, terroristas de Estado. Es lamentable que se denigre a un soldado que estuvo a favor de España y en contra de su país de origen. Borja Ventura hace el juego a la corona inglesa de manera proporcional a Guy Fawkees cuando hizo el juego a la corona española.

  • Más que al personaje Guy Fawkes, a quien se ha elevado es a V, protagonista de V de Vendetta (la película). Distingo entre la película y el cómic en el que está basada porque la escena que impacta más (la aparición de miles de enmascarados a lo Guy Fawkes) es exclusiva de la película. El cómic, al que la película no sigue sino en la parte estética es un ladrillo bastante profundo en el que V, además de un personaje necesariamente solitario por ser nihilista, es una mujer.

  • Buenas. Para nada de acuerdo con buena parte del artículo. Descontextualiza al personaje, dando una imagen maniquea del mismo más próxima a la de un villano de opereta que a la de una persona que había visto a su propia familia perseguida y a sus correligionarios asesinados por las calles. Un buen ejemplo (tal vez no el más cercano a Fakes pero sí el más conocido) sería este: es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Clitherow
    «En 1586 fue arrestada y llevada ante la ley de York por el delito de acoger a sacerdotes católicos. Rechazó defender la causa para prevenir que sus hijos tuvieran que testificar en el juicio, y fue ejecutada aplastada hasta la muerte – castigo estándar ante el rechazo de una defensa. El Viernes Santo de 1586, la tumbaron sobre una roca puntiaguda y le pusieron una puerta encima, sobre la que cargaron un peso inmenso de rocas y piedras. La muerte le sobrevino en quince minutos.»
    Esto es lo que hacían los ingleses con los católicos. Así que según quien lo vea y como se quiera entender, Guy Fawkes SÍ era un luchador por la libertad religiosa y un héroe, sobre todo teniendo en cuenta que puso su propia vida a disposición de poder acabar no con cualquier protestante, sino con los hijos de la gran puta que estaban exterminando a su pueblo. Una vez capturado murió sin confesar, y en todo momento afirmó que su intención era acabar las persecuciones. De hecho tuvo el cuajo de saltar del patíbulo para romperse él mismo el cuello, demostrando con ambas cosas que era como mínimo un hombre de valor.
    Que fácil es descontextualizar y jugar a gente muerta hace siglos con el baremo de un chupiguay y superbienpensante demócrata actual.
    PD: De hecho es un personaje que me cae bastante en gracia…
    Remember remember the fifth of november gunpowder, treason and plot 😀
    PD: De hecho, millones de «súbditos» forzosos del Imperio hubieran estado encantaros de que volara a toda esa gente. Y no solo los católicos.

    • Bienpensante y chupiguay, nunca me habían llamado cosas así de bonitas para criticar algo que haya escrito. Agradezco el gesto. En cualquier caso, lo de «libertad religiosa» para definir lo que hacían los reyes católicos llegados al poder a base de sangre en el siglo XVI sí que suena bienpensante y chupiguay. Seguro que hubiera sido hasta demócrata y tolerante con todos, protestantes incluidos. Muy del estilo de la época. Igual que Fawkes, que fue a matar infieles con la España de la Inquisición.

      • ¿Que es esto, un «y tú más»? No creo haber negado que hubiese reyes católicos crueles y asesinos. Pero este no sabes lo que podía haber hecho; como mucho lo puedes suponer. Que era miembro de una minoría oprimida hasta la muerte, es algo cierto.
        Por lo demás, hombre, si no te gustan esos términos que he usado,, puedes sustituirlo por «maniqueo politicorrectista», que queda como más fino. Me gustaría saber como lucharías, si fueses un católico londinense o simplemente un irlandés. Tal vez con sentadas y asambleas. Quien sabe, igual hubiera funcionado.
        Lo que sí tengo claro, es que para hablar de un trozo de historia de hace 400 años, muy pronto criminalizas con baremos morales actuales a alguien que solo conocemos por referencias. Justo lo que no debe hacer ningún historiador.

        • No, sólo te contestaba. De hecho, agradecía el tono de veras, pero veo que tú sí estabas siendo irónico en los calificativos. Bajo la lógica de no juzgar con argumentos actuales imagino que nada es criticable porque todo es producto de algo, desde la Inquisición al nazismo, pero salvando a Godwin imagino que dirás que eso también es maniqueo.
          Maniqueo es o lo mío o nada, eso también.
          Yo por mi parte lo dejo aquí, tú sigue si quieres. Gracias por recordarme por qué no vale la pena contestar a según qué argumentos.

        • Enorme Manuel. Al articulista se le olvida también el tercer considerando de la declaración universal de los derechos humanos:
          «Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;»
          Este «personaje sombrío» fue un hombre que, unido a otros, luchó contra la opresión de un poder contra los que eran como ellos. Lo que no le convierte ni en héroe, ni en villano, simplemente actuó «compelido por el supremo recurso de la rebelión».
          Como hicieron, hacen y harán otros mientras exista tiranía y opresión. De ahí que algunos puedan usarlo como símbolo.
          Pero sí, supongo que lo fácil es descontextualizar y juzgar.

      • Se ve que sabes un mojón de la inquisición y te crees la leyenda negra a pies juntillas.
        Infómate un poquito de la inquisición suiza, la alemana, la inglesa… Duraron muchísimo menos en el tiempo, pero ganan a España de goleada en miles de muertos. Procura ser pensante primero, y de informarte.
        Por cierto, se te nota que de historia lo justito. Fawkes fue a combatir herejes, que era el nombre dado a los protestantes y anglicanos, los herejes, eran los musulmanes.

  • Pingback: Blog de Notas
  • Es muy difícil hacer divulgación interesante, elocuente, provocativa y con un mínimo de objetividad histórica. El mensaje de la columna es correcto: la mayoría de los hipsters que se ponen la mascarita no tienen ni puta idea de quién es el bigotudo. Deben suponer que es el el Che Guevara o el asesino de Scream.
    Creo, si no me equivoco, que eso es lo que Borja está tratando de decirnos.
    Es cierto también que suele ser arriesgado emitir jucios de valor sobre hechos históricos desde un punto de vista actual. Se presta demasiado para el biempensantismo de café. Todos los redactores de la constitución de EEUU tenían esclavos. Los pobrecitos aztecas que el sifilítico Cortés se pasó por la piedra se habían cansado de masacrar y esclavizar tribus más débiles durante siglos. Y así. Nadie es perfecto.
    @Gonzalomlm

  • ¿Ud. Cómo afirma algo que no vio ni vivió? Me da risa la distorsión tremenda que causas, la única fuente que seguramente has tenido es la wiki, no creo si quiera que hayas tomado algo de tiempo y leído la obra completa, cuando de un punto de vista, asegúrese ser objetivo, expresándose como un fanático, le dan una opinión clara y concisa y lo que dice es «si quieres sigue yo aquí termino». Alguien muy fato de argumentos dice eso, me da risa que hay gente diciéndole en comentarios que ahora si entienden la historia, partida de perezosos, averigüen por uds. Mismos, dejándose llenar la cabeza por alguien a quién se le nota que es lo que el diga y ya.

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