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30 de abril 2019    /   BUSINESS
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Esteban Hernández: «Nos vendieron posibilidades y recogimos realidades»

Una ENTREVISTA-DICCIONARIO al periodista experto en política y economía sobre las condiciones laborales de hoy

30 de abril 2019    /   BUSINESS     por          
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Esteban Hernández lleva años intentando averiguar qué ocurre a su alrededor. En 2014 vio un abismo: El fin de la clase media, y escribió un libro con ese título. En 2015 le pareció oír un mensaje de la derecha que viene: «Nosotros o el caos», y tituló otra obra así.

En 2016 pensó en Los límites del deseo y escribió un manual con Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI. En 2017 sintió que algo se acercaba: El tiempo pervertido y lo tomó como cabecera para hablar en otro libro de la derecha y la izquierda en el siglo XXI.

Todo lo que ha ido pasando en la economía, la política y el mundo laboral lo ha contado en estos cuatro libros y en miles de artículos en prensa. En El Mundo, La Vanguardia y ahora en El Confidencial.

Nos encontramos en una cafetería castiza de Madrid. De esas en las que los camareros tiran los platos con saña contra la loza. De esas en las que, pasadas las ocho de la tarde, unos compañeros de trabajo toman unas cervezas y hablan y ríen a grito pelado.

Esta conversación no va a ser tan graciosa. Vamos a hablar del trabajo (cosa fina). Es más, ni siquiera será una entrevista al uso. Pedimos al analista que se ponga en el papel de un diccionario y defina un puñado de conceptos.

‘ATHLEISURE’

(Moda deportiva para vestir).
Goldman Sachs, el mayor banco de inversión del mundo, acaba de eliminar la etiqueta para sus empleados. Ya no tienen que ir de traje. Es un reflejo del cambio social: ya no gustan los trajes rígidos. Y no es el primer banco de inversión que lo ha hecho.

CAPITALISMO ARTÍSTICO

(Economía que no se rige por la oferta y la demanda, sino en las modas, la novedad, la estética del producto, el espectáculo que acompaña a un servicio…).
Es uno de los grandes cambios que estamos sufriendo. En el pasado, pagaban por realizar una tarea durante unas horas. Lo que contaba era la fuerza de trabajo para producir un bien o un servicio. A menudo eran tareas mecánicas, repetitivas… Había que hacer siempre algo muy parecido: el contable, cuentas; el camarero, servir…

Ahora la creatividad y la innovación importan muchísimo. Eso obliga a los trabajadores a estar siempre inventando, explorando posibilidades, buscando diferencias, hasta el punto de que ya no pagan por unas horas de trabajo; pagan por generar valor o rentabilidad.

En el periodismo, por ejemplo, no te pagan por escribir. Lo que importa es lo que aportas al periódico. ¿Aportas lecturas? ¿Usuarios? ¿Prestigio? Si no aportas eso, tu trabajo ya no vale. Tienes que estar siempre inventando algo para superar los resultados del pasado, para hacer algo más brillante.

‘COACH’

(Entrenador que ayuda a conseguir objetivos).
Es una nueva forma de religiosidad. En el pasado, cuando las personas tenían problemas, acudían al cura. A finales del XX, al psicólogo. Ahora, al coach.

En el psicólogo se buscaban las causas del conflicto, había una exploración interna. Pero el coach lo que pretende es potenciar tu rendimiento. Dice «a mí me da igual que te conozcas o no. Lo que voy a intentar es que vayas más allá, que saques lo mejor de ti. Te voy a enfocar».

Esta terapia es más reduccionista porque no se pregunta por causas ni efectos. Solo trata de empujar a la gente hacia delante. A veces acaba siendo una especie de pensamiento positivo: «Cree en ti mismo», «Piensa que saldrás y saldrás»…

El coach es una figura laica que ofrece una cierta religiosidad: una nueva religión de la potenciación del ser humano para llevarlo más lejos. Y como siempre: hay mucho fraude y hay muy buenos profesionales.

¿Es como un cura del capitalismo? Porque su misión es ayudar a que una persona rinda más, dé más de sí…

Totalmente. En muchos momentos de la historia, el cura tenía mucha ligazón con el orden político y económico de la época. Con el coach ocurre igual. No es un instrumento para el ser humano; es para que el humano se enfoque en el trabajo, en lo que debe hacer. No es solo para que gane más dinero o produzca más; es para que se sienta mejor consigo mismo porque hace más cosas, va a más sitios, tiene más amantes… Para sacar partido a las cosas, pero mediante la cantidad.

 entrevista a Esteban Hernández ECONOMÍA COLABORATIVA

(Modelo económico basado en la ayuda mutua).

¿Cuánto hay de colaboración real y cuánto de apropiación del término para montar monopolios salvajes?

En lo económico ha ocurrido lo mismo que en internet: nos contaron que los ciudadanos íbamos a participar más y, sin embargo, está dominado por monopolios. Empezaron a hablar de economía colaborativa para vendernos posibilidades, pero hemos recogido realidades: la economía concentrada, la economía de las grandes plataformas que ahogan las posibilidades de lo colaborativo para convertirlo en un entorno vertical y dirigido…

¿No es una estafa que presentaran el concepto como algo propio de la nueva economía digital cuando es algo que se ha hecho siempre?

Es una visión interesada. El capitalismo actual se apoya en lo nuevo. Permanentemente en lo nuevo. El pasado es algo obsoleto, que ha de ser superado y hemos de ir, sin parar, hacia el futuro. Se ve en la tecnología: siempre hay que inventar nuevos aparatos y siempre bajo la idea de «lo nuevo». Es la obsesión de lo que va a llegar, de no quedarse parado, de ir avanzando, de llegar más lejos… Y la economía colaborativa entró en eso también.

ECONOMÍA DEL CONTENEDOR

También se llama economía de plataforma o gig economy. Es el modelo de Spotify, Uber, Airbnb, Amazon… Unos productores ponen lo que producen en una plataforma y esa plataforma lo distribuye. Las ganancias por cada transacción son mínimas, pero hacen tantas (cientos de miles, millones…) que acaban ganando mucho dinero.

Este modelo económico tiene dos riesgos. Uno: la plataforma gana dinero, pero los productores que ponen sus artículos o servicios apenas obtienen nada. En Spotify, un grupo de música consagrado puede conseguir ingresos, pero la gran mayoría reciben cantidades ínfimas. En Uber ocurre lo mismo: la mano de obra afronta los gastos de su trabajo (el coche, los impuestos, la revisión del automóvil, la gasolina…). Ese es uno de los problemas: la economía de plataforma se convierte en una mera extracción de recursos mediante el deterioro de las condiciones de trabajo.

El otro riesgo es la concentración. Una compañía puede convertirse en el actor principal y condicionar todo el mercado. Es, por ejemplo, lo que ocurre en el periodismo con Google: gran parte de las visitas a los medios llegan por el buscador. Eso ha situado a Google en una posición dominante y ha impuesto sus condiciones a los medios. Google se ha acabado convirtiendo en el mayor anunciante del mundo y ahora gran parte de las ganancias que tenían los medios se han ido a uno solo, a uno gigantesco.

Ocurre lo mismo con Amazon porque está concentrando las ventas. Uber puede hacerlo con los desplazamientos, Spotify con la música… Cuando tienes tanto poder, es difícil que no lo uses en tu beneficio.

‘NEW NORMAL’

Todo cambia con mucha frecuencia. Lo emergente enseguida se convierte en lo dominante. Lo dominante se convierte en el new normal (la nueva normalidad, lo aceptado por todo el mundo). Es una novedad transitoria.

Y esa novedad dura cada vez menos tiempo.

Claro. Los cambios son necesarios, pero no puede haber tanta velocidad que no se establezcan puntos de fijación. En todos los campos. En la vida personal, uno puede optar por tener una pareja tras otra. Miles de parejas. Es aceptable, pero no es el modelo vital que satisface a las personas. Promover tanto cambio como si fuese una aspiración del ser humano es una falsedad.

entrevista a Esteban Hernández

PRECARIADO

Es una manera de expresar el deterioro de la clase media. Muchas familias pensaron que si sus hijos iban a la universidad y adquirían un conocimiento abstracto, vivirían mejor que ellos. Eso fue real durante unas décadas, pero lo que ha ocurrido ahora es que hay mucha gente formada, con títulos universitarios, pero, como hay mucha mano de obra, la demanda baja y su situación laboral no es mejor que la de sus padres.

Esto coincide con otro aspecto: el mundo laboral se ha dividido en pocos trabajos muy bien pagados (mejor que antes) y una gran mayoría muy mal pagados (peor que antes). El conocimiento era una vía de acceso a los cargos superiores, pero ya no lo es. Hay abogados que ganan muchísimo dinero y otros que apenas ganan nada.

Ocurre otra cosa: para acceder a ciertas profesiones has de tener mucho dinero. Hay un estudio que lo muestra: en Inglaterra, los hijos de las familias de clase media alta tienen más posibilidades de ser actores que los de familias pobres. ¿Por qué? Porque tienen que aguantar muchos años sin cobrar o cobrando muy poco hasta que ganan dinero. Esto que pasa con los actores pasa con el resto de las profesiones.

‘QUICK AND DIRTY’

Muchos jefes piden a sus empleados que solucionen los problemas «rápido y como sea». Hay un caso muy llamativo. El banco estadounidense Wells Fargo tenía una política de presión al empleado muy fuerte: les presionaban muchísimo para conseguir unos objetivos. ¿Qué hicieron los empleados? Hicieron lo que les pidieron: abrir muchas cuentas. Pero abrían cuentas a individuos que no lo habían pedido. Y les cobraban comisiones. Muchísimas. Hasta que un grupo de consumidores los demandó.

‘SLIM FIT’

Hoy estamos obligados a dar cierta imagen de triunfadores, a estar en forma, a estar siempre dispuestos, a tener energía… El físico es lo primero que se ve. Hay muchas personas de cincuenta y tantos que salen a correr (hacer running, dicen) porque no quieren que se les note su edad. No quieren que los vean como viejos, o que no se cuidan, porque los podrían echar del trabajo. Es mostrar un cuerpo musculoso, una potencia corporal, como actitud ante la vida. Y esa actitud se deja notar también en su indumentaria.

UBERIZAR

Es llevar a las empresas a la economía del contenedor y supone el deterioro de las condiciones laborales y vitales del empleado. El trabajador corre con todos los gastos de su trabajo mientras el mediador se lleva el dinero. Ese es el problema: quien se lleva el dinero no es el que produce; es el que media.

En el capitalismo, el intermediario siempre ha ganado más, pero ahora gana mucho más. Hoy tiene mucha más fuerza. ¿Por qué existen Walmart o Mercadona? Porque, al convertirse en empresas tan grandes, pueden imponer sus condiciones a los proveedores. ¿Por qué apenas hay competencia entre las empresas de la luz? Porque son tres e imponen sus condiciones.

A veces esta concentración tiene que ver con la fabricación de un componente. Puede que una empresa tenga el monopolio de los semiconductores y ella impone un precio. Todos los fabricantes de ordenadores tienen que comprarle a ella y ella es la que fija el precio.

entrevista a Esteban Hernández

Esteban Hernández lleva años intentando averiguar qué ocurre a su alrededor. En 2014 vio un abismo: El fin de la clase media, y escribió un libro con ese título. En 2015 le pareció oír un mensaje de la derecha que viene: «Nosotros o el caos», y tituló otra obra así.

En 2016 pensó en Los límites del deseo y escribió un manual con Instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI. En 2017 sintió que algo se acercaba: El tiempo pervertido y lo tomó como cabecera para hablar en otro libro de la derecha y la izquierda en el siglo XXI.

Todo lo que ha ido pasando en la economía, la política y el mundo laboral lo ha contado en estos cuatro libros y en miles de artículos en prensa. En El Mundo, La Vanguardia y ahora en El Confidencial.

Nos encontramos en una cafetería castiza de Madrid. De esas en las que los camareros tiran los platos con saña contra la loza. De esas en las que, pasadas las ocho de la tarde, unos compañeros de trabajo toman unas cervezas y hablan y ríen a grito pelado.

Esta conversación no va a ser tan graciosa. Vamos a hablar del trabajo (cosa fina). Es más, ni siquiera será una entrevista al uso. Pedimos al analista que se ponga en el papel de un diccionario y defina un puñado de conceptos.

‘ATHLEISURE’

(Moda deportiva para vestir).
Goldman Sachs, el mayor banco de inversión del mundo, acaba de eliminar la etiqueta para sus empleados. Ya no tienen que ir de traje. Es un reflejo del cambio social: ya no gustan los trajes rígidos. Y no es el primer banco de inversión que lo ha hecho.

CAPITALISMO ARTÍSTICO

(Economía que no se rige por la oferta y la demanda, sino en las modas, la novedad, la estética del producto, el espectáculo que acompaña a un servicio…).
Es uno de los grandes cambios que estamos sufriendo. En el pasado, pagaban por realizar una tarea durante unas horas. Lo que contaba era la fuerza de trabajo para producir un bien o un servicio. A menudo eran tareas mecánicas, repetitivas… Había que hacer siempre algo muy parecido: el contable, cuentas; el camarero, servir…

Ahora la creatividad y la innovación importan muchísimo. Eso obliga a los trabajadores a estar siempre inventando, explorando posibilidades, buscando diferencias, hasta el punto de que ya no pagan por unas horas de trabajo; pagan por generar valor o rentabilidad.

En el periodismo, por ejemplo, no te pagan por escribir. Lo que importa es lo que aportas al periódico. ¿Aportas lecturas? ¿Usuarios? ¿Prestigio? Si no aportas eso, tu trabajo ya no vale. Tienes que estar siempre inventando algo para superar los resultados del pasado, para hacer algo más brillante.

‘COACH’

(Entrenador que ayuda a conseguir objetivos).
Es una nueva forma de religiosidad. En el pasado, cuando las personas tenían problemas, acudían al cura. A finales del XX, al psicólogo. Ahora, al coach.

En el psicólogo se buscaban las causas del conflicto, había una exploración interna. Pero el coach lo que pretende es potenciar tu rendimiento. Dice «a mí me da igual que te conozcas o no. Lo que voy a intentar es que vayas más allá, que saques lo mejor de ti. Te voy a enfocar».

Esta terapia es más reduccionista porque no se pregunta por causas ni efectos. Solo trata de empujar a la gente hacia delante. A veces acaba siendo una especie de pensamiento positivo: «Cree en ti mismo», «Piensa que saldrás y saldrás»…

El coach es una figura laica que ofrece una cierta religiosidad: una nueva religión de la potenciación del ser humano para llevarlo más lejos. Y como siempre: hay mucho fraude y hay muy buenos profesionales.

¿Es como un cura del capitalismo? Porque su misión es ayudar a que una persona rinda más, dé más de sí…

Totalmente. En muchos momentos de la historia, el cura tenía mucha ligazón con el orden político y económico de la época. Con el coach ocurre igual. No es un instrumento para el ser humano; es para que el humano se enfoque en el trabajo, en lo que debe hacer. No es solo para que gane más dinero o produzca más; es para que se sienta mejor consigo mismo porque hace más cosas, va a más sitios, tiene más amantes… Para sacar partido a las cosas, pero mediante la cantidad.

 entrevista a Esteban Hernández ECONOMÍA COLABORATIVA

(Modelo económico basado en la ayuda mutua).

¿Cuánto hay de colaboración real y cuánto de apropiación del término para montar monopolios salvajes?

En lo económico ha ocurrido lo mismo que en internet: nos contaron que los ciudadanos íbamos a participar más y, sin embargo, está dominado por monopolios. Empezaron a hablar de economía colaborativa para vendernos posibilidades, pero hemos recogido realidades: la economía concentrada, la economía de las grandes plataformas que ahogan las posibilidades de lo colaborativo para convertirlo en un entorno vertical y dirigido…

¿No es una estafa que presentaran el concepto como algo propio de la nueva economía digital cuando es algo que se ha hecho siempre?

Es una visión interesada. El capitalismo actual se apoya en lo nuevo. Permanentemente en lo nuevo. El pasado es algo obsoleto, que ha de ser superado y hemos de ir, sin parar, hacia el futuro. Se ve en la tecnología: siempre hay que inventar nuevos aparatos y siempre bajo la idea de «lo nuevo». Es la obsesión de lo que va a llegar, de no quedarse parado, de ir avanzando, de llegar más lejos… Y la economía colaborativa entró en eso también.

ECONOMÍA DEL CONTENEDOR

También se llama economía de plataforma o gig economy. Es el modelo de Spotify, Uber, Airbnb, Amazon… Unos productores ponen lo que producen en una plataforma y esa plataforma lo distribuye. Las ganancias por cada transacción son mínimas, pero hacen tantas (cientos de miles, millones…) que acaban ganando mucho dinero.

Este modelo económico tiene dos riesgos. Uno: la plataforma gana dinero, pero los productores que ponen sus artículos o servicios apenas obtienen nada. En Spotify, un grupo de música consagrado puede conseguir ingresos, pero la gran mayoría reciben cantidades ínfimas. En Uber ocurre lo mismo: la mano de obra afronta los gastos de su trabajo (el coche, los impuestos, la revisión del automóvil, la gasolina…). Ese es uno de los problemas: la economía de plataforma se convierte en una mera extracción de recursos mediante el deterioro de las condiciones de trabajo.

El otro riesgo es la concentración. Una compañía puede convertirse en el actor principal y condicionar todo el mercado. Es, por ejemplo, lo que ocurre en el periodismo con Google: gran parte de las visitas a los medios llegan por el buscador. Eso ha situado a Google en una posición dominante y ha impuesto sus condiciones a los medios. Google se ha acabado convirtiendo en el mayor anunciante del mundo y ahora gran parte de las ganancias que tenían los medios se han ido a uno solo, a uno gigantesco.

Ocurre lo mismo con Amazon porque está concentrando las ventas. Uber puede hacerlo con los desplazamientos, Spotify con la música… Cuando tienes tanto poder, es difícil que no lo uses en tu beneficio.

‘NEW NORMAL’

Todo cambia con mucha frecuencia. Lo emergente enseguida se convierte en lo dominante. Lo dominante se convierte en el new normal (la nueva normalidad, lo aceptado por todo el mundo). Es una novedad transitoria.

Y esa novedad dura cada vez menos tiempo.

Claro. Los cambios son necesarios, pero no puede haber tanta velocidad que no se establezcan puntos de fijación. En todos los campos. En la vida personal, uno puede optar por tener una pareja tras otra. Miles de parejas. Es aceptable, pero no es el modelo vital que satisface a las personas. Promover tanto cambio como si fuese una aspiración del ser humano es una falsedad.

entrevista a Esteban Hernández

PRECARIADO

Es una manera de expresar el deterioro de la clase media. Muchas familias pensaron que si sus hijos iban a la universidad y adquirían un conocimiento abstracto, vivirían mejor que ellos. Eso fue real durante unas décadas, pero lo que ha ocurrido ahora es que hay mucha gente formada, con títulos universitarios, pero, como hay mucha mano de obra, la demanda baja y su situación laboral no es mejor que la de sus padres.

Esto coincide con otro aspecto: el mundo laboral se ha dividido en pocos trabajos muy bien pagados (mejor que antes) y una gran mayoría muy mal pagados (peor que antes). El conocimiento era una vía de acceso a los cargos superiores, pero ya no lo es. Hay abogados que ganan muchísimo dinero y otros que apenas ganan nada.

Ocurre otra cosa: para acceder a ciertas profesiones has de tener mucho dinero. Hay un estudio que lo muestra: en Inglaterra, los hijos de las familias de clase media alta tienen más posibilidades de ser actores que los de familias pobres. ¿Por qué? Porque tienen que aguantar muchos años sin cobrar o cobrando muy poco hasta que ganan dinero. Esto que pasa con los actores pasa con el resto de las profesiones.

‘QUICK AND DIRTY’

Muchos jefes piden a sus empleados que solucionen los problemas «rápido y como sea». Hay un caso muy llamativo. El banco estadounidense Wells Fargo tenía una política de presión al empleado muy fuerte: les presionaban muchísimo para conseguir unos objetivos. ¿Qué hicieron los empleados? Hicieron lo que les pidieron: abrir muchas cuentas. Pero abrían cuentas a individuos que no lo habían pedido. Y les cobraban comisiones. Muchísimas. Hasta que un grupo de consumidores los demandó.

‘SLIM FIT’

Hoy estamos obligados a dar cierta imagen de triunfadores, a estar en forma, a estar siempre dispuestos, a tener energía… El físico es lo primero que se ve. Hay muchas personas de cincuenta y tantos que salen a correr (hacer running, dicen) porque no quieren que se les note su edad. No quieren que los vean como viejos, o que no se cuidan, porque los podrían echar del trabajo. Es mostrar un cuerpo musculoso, una potencia corporal, como actitud ante la vida. Y esa actitud se deja notar también en su indumentaria.

UBERIZAR

Es llevar a las empresas a la economía del contenedor y supone el deterioro de las condiciones laborales y vitales del empleado. El trabajador corre con todos los gastos de su trabajo mientras el mediador se lleva el dinero. Ese es el problema: quien se lleva el dinero no es el que produce; es el que media.

En el capitalismo, el intermediario siempre ha ganado más, pero ahora gana mucho más. Hoy tiene mucha más fuerza. ¿Por qué existen Walmart o Mercadona? Porque, al convertirse en empresas tan grandes, pueden imponer sus condiciones a los proveedores. ¿Por qué apenas hay competencia entre las empresas de la luz? Porque son tres e imponen sus condiciones.

A veces esta concentración tiene que ver con la fabricación de un componente. Puede que una empresa tenga el monopolio de los semiconductores y ella impone un precio. Todos los fabricantes de ordenadores tienen que comprarle a ella y ella es la que fija el precio.

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