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24 de octubre 2011    /   BUSINESS
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Estonia: ¿Un referente para salir de la crisis?

24 de octubre 2011    /   BUSINESS     por          
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Años de pesimismo llevan a pensar que todo lo nuestro es malo y lo de afuera es mejor. Pero no podemos descontar la importancia de tener buenos referentes. De contar con casos de todo el mundo que puedan ser fuente de inspiración. Estonia podría ser uno de esos lugares. El país báltico ha logrado un superávit de 115 millones de euros en los últimos dos trimestres sin acumular apenas deuda (6.6% del producto interior bruto comparado con más de 60% de España) y un crecimiento económico del 8%.

Según un artículo de Der Spiegel, sus activos están precisamente en que no han hecho nada extraordinario para salir de la crisis. Simplemente se han limitado a vivir por debajo de sus posibilidades. «Si los grandes países europeos son como un turismo grande y comfortable, Estonia se asemeja más a un Smart con batería pero sin extras y sin ventanas eléctricas».
¿Cómo lo han conseguido?
– «Cuando llegó la crisis los ministros fueron los primeros en bajarse el sueldo».
– En Estonia es posible montar un negocio en menos de un día, «el record son 18 minutos».
– El periodista de Der Spiegel entrevista al ministro de economía y antiguo primer ministro Juhan Parts en un café céntrico de la capital Tallin. Viene en su coche familiar, sin asistentes personales ni guardaespaldas. «Hay que mantener los costes bajos», explica. Parts es uno de los artífices de las bases de datos electrónicas que eliminaron por completo el uso del papel en los ministerios. La razón no solo era medioambiental, era una forma de promocionarse como un país moderno, digitalizado y conectado.
– En esta línea, el derecho a tener acceso gratuito a Internet en las bibliotecas está protegido bajo la constitución.
– El país aprovechó el final de la Unión Sovietica para reinventar su sistema legal, administrativo y económico. «Cuando salimos del socialismo estábamos hartos del centralismo. Queríamos lo opuesto: transparencia y un país que no está interviniendo en la vida de la gente todo el tiempo», añade Parts a Der Spiegel.
– La sede de Skype está en Estonia, un servicio sencillo, útil y gratuito. «¿Es una metáfora de este país?».
– Según un ejecutivo de Skype, en Estonia prima lo práctico. «Los países europeos tienen demasiadas restricciones, prohibiciones y lobbies que protegen los intereses personales».
– Cuando llegó la crisis en 2009, la economía de Estonia cayó un 14%. El país reaccionó recortando todos los ministerios. Algunos negocios bajaron los sueldos temporalmente un 40% y el estado evitó caer en la tentación de inyectar fondos para evitar  generar deuda. «Los ciudadanos lo aceptaron estoicamente».
En el artículo, tampoco falta una reflexión de Napthali Peral, un empresario almeriense que vive en la capital Tallin sobre España, el país que ha dejado atrás:
«De mis compañeros de la universidad, los más necios acabaron en política. ¿Y qué hicieron cuando entraron en el poder? Se compraron un coche oficial. Un BMW preferiblemente, con chofer. Se engominaron el pelo, se compraron trajes oscuros y estuvieron constantemente de viaje, inaugurando edificios y dando discursos importantes que otros habían escrito. Pero en ese tiempo, podrían haber estado trabajando para la gente que les votó».
Peral concluye: «Los estonios son un poco fríos pero el clima para hacer negocios es justo y abierto, y puedes confiar en la policía, los políticos y los burócratas».
Más información: Skype and Sensibility: Estonia Lives the European Dream
Foto: Wikimedia Commons
 


Años de pesimismo llevan a pensar que todo lo nuestro es malo y lo de afuera es mejor. Pero no podemos descontar la importancia de tener buenos referentes. De contar con casos de todo el mundo que puedan ser fuente de inspiración. Estonia podría ser uno de esos lugares. El país báltico ha logrado un superávit de 115 millones de euros en los últimos dos trimestres sin acumular apenas deuda (6.6% del producto interior bruto comparado con más de 60% de España) y un crecimiento económico del 8%.

Según un artículo de Der Spiegel, sus activos están precisamente en que no han hecho nada extraordinario para salir de la crisis. Simplemente se han limitado a vivir por debajo de sus posibilidades. «Si los grandes países europeos son como un turismo grande y comfortable, Estonia se asemeja más a un Smart con batería pero sin extras y sin ventanas eléctricas».
¿Cómo lo han conseguido?
– «Cuando llegó la crisis los ministros fueron los primeros en bajarse el sueldo».
– En Estonia es posible montar un negocio en menos de un día, «el record son 18 minutos».
– El periodista de Der Spiegel entrevista al ministro de economía y antiguo primer ministro Juhan Parts en un café céntrico de la capital Tallin. Viene en su coche familiar, sin asistentes personales ni guardaespaldas. «Hay que mantener los costes bajos», explica. Parts es uno de los artífices de las bases de datos electrónicas que eliminaron por completo el uso del papel en los ministerios. La razón no solo era medioambiental, era una forma de promocionarse como un país moderno, digitalizado y conectado.
– En esta línea, el derecho a tener acceso gratuito a Internet en las bibliotecas está protegido bajo la constitución.
– El país aprovechó el final de la Unión Sovietica para reinventar su sistema legal, administrativo y económico. «Cuando salimos del socialismo estábamos hartos del centralismo. Queríamos lo opuesto: transparencia y un país que no está interviniendo en la vida de la gente todo el tiempo», añade Parts a Der Spiegel.
– La sede de Skype está en Estonia, un servicio sencillo, útil y gratuito. «¿Es una metáfora de este país?».
– Según un ejecutivo de Skype, en Estonia prima lo práctico. «Los países europeos tienen demasiadas restricciones, prohibiciones y lobbies que protegen los intereses personales».
– Cuando llegó la crisis en 2009, la economía de Estonia cayó un 14%. El país reaccionó recortando todos los ministerios. Algunos negocios bajaron los sueldos temporalmente un 40% y el estado evitó caer en la tentación de inyectar fondos para evitar  generar deuda. «Los ciudadanos lo aceptaron estoicamente».
En el artículo, tampoco falta una reflexión de Napthali Peral, un empresario almeriense que vive en la capital Tallin sobre España, el país que ha dejado atrás:
«De mis compañeros de la universidad, los más necios acabaron en política. ¿Y qué hicieron cuando entraron en el poder? Se compraron un coche oficial. Un BMW preferiblemente, con chofer. Se engominaron el pelo, se compraron trajes oscuros y estuvieron constantemente de viaje, inaugurando edificios y dando discursos importantes que otros habían escrito. Pero en ese tiempo, podrían haber estado trabajando para la gente que les votó».
Peral concluye: «Los estonios son un poco fríos pero el clima para hacer negocios es justo y abierto, y puedes confiar en la policía, los políticos y los burócratas».
Más información: Skype and Sensibility: Estonia Lives the European Dream
Foto: Wikimedia Commons
 

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Opiniones 11
  • Joder con los estonianos… hace dos años pasé por allí camino de Croacia. La verdad es que se notaba que el país estava todavía en vías de desarrollo… pero ya lo dice el dicho, los úlitmos serán los primeros!!!

  • Islandia, referente revolucionario.
    Estonia, referente económico.
    Buenos ejemplos de que los modelos deben cambiar. Mientras las superpotencias tradicionales fracasan, las pequeñas economías se convierten en un ejemplo a seguir.
    Falta concienciar a esa clase social que comparte el 99% del ADN con garrapatas, buitres y otros animales carroñeros: los políticos.

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