17 de diciembre 2014    /   CREATIVIDAD
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Vender el cuadro desde el lienzo en blanco

17 de diciembre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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«No se trata de la falta de oportunidades para exponer, porque al final uno acaba exponiendo en algún sitio. Lo difícil para un artista visual como yo es poder dedicarse a esto, vender los cuadros», simplifica el problema de otros muchos dibujantes el creativo mexicano Ricardo Cruz Fuentes.
Él, por experiencia, sabe que conseguir permiso para estar presente en una muestra o galería es posible, pero que las ventas logradas gracias a ellas no superan el 20 % de lo que uno hace de caja a fin de año, «el resto es por internet», explica. Piensa que el problema está en el modo en el que están concebidas las muestras. «Me di cuenta de que a la gente le gustaba más una obra mía si me habían visto hacerla. Los comentarios de los que habían visto el proceso eran mucho mejores. Por eso pensé que la nueva forma de exponer no tenía que ser un sitio donde estuvieran los cuadros, sino un sitio donde el pintor estuviera pintándolos, donde el comprador pudiera ver qué hay detrás de la obra».
Oleo-Un-baile-feliz
Oleo-En-remos
Su proyecto lo ha llamado Estudio Abierto, y está tratando de hacerlo realidad a través de crowdfunding. «Imagina que en vez de en tu casa, estás haciendo cuadros en un local de un centro comercial, donde pasa mucha gente. Y que en vez de llevar esos cuadros de tu casa a una galería para que se expongan como resultado final, la gente pudiera ver cómo hace el artista para realizar esa obra», detalla Cruz la idea. «Yo no pretendo que esto sea mi estudio para siempre. El proyecto, para el que me presto como conejillo de indias, consiste en que un artista estuviera allí uno o dos años para conseguir proyección y que el público le conozca, y luego, que pase el siguiente artista un periodo similar de tiempo, y así sucesivamente».
Él sabe que juega con ventaja en esto de que la gente se enamore de su modo de rellenar lienzos. Hasta donde ve el que llega cuando la pintura de Cruz ya está seca, hay colores incisivos que dan vida a sus retratos impresionistas. Sin embargo, el que prefiere observar desde que el lienzo está en blanco, es testigo directo de cómo este vecino de Pachuca de 32 años es capaz de finiquitar la pintura a una velocidad de vértigo y sin usar más pincel que sus dedos. «Sí soy veloz; un cuadro de 1,20 por 80 centímetros puedo acabarlo en dos días».
Con Estudio Abierto lo que él pretende es que el público pueda disfrutar de la cocina donde se preparan los cuadros que pondrán en sus paredes. «Lo comparo con la música: no es lo mismo escuchar un disco que ir a ver una rola en directo», dice el impresionista mexicano. «Yo soy de los que piensan que no se trata de pintar lo que más se vende, sino de vender lo que se pinta, como dijo el maestro Picasso».
Oleo-Un-solo-de-chelo
Oleo-Tiempos-de-meditar
Oleo-sin-titulo-nueve
Oleo-Salto-de-bomba
Oleo-Otro-baile-feliz
Oleo-No-soy-feo,-soy-abstra
Oleo-Sin-titulo-diez

PROYECTO «ESTUDIO ABIERTO» from Ricardo Cruz on Vimeo.

«No se trata de la falta de oportunidades para exponer, porque al final uno acaba exponiendo en algún sitio. Lo difícil para un artista visual como yo es poder dedicarse a esto, vender los cuadros», simplifica el problema de otros muchos dibujantes el creativo mexicano Ricardo Cruz Fuentes.
Él, por experiencia, sabe que conseguir permiso para estar presente en una muestra o galería es posible, pero que las ventas logradas gracias a ellas no superan el 20 % de lo que uno hace de caja a fin de año, «el resto es por internet», explica. Piensa que el problema está en el modo en el que están concebidas las muestras. «Me di cuenta de que a la gente le gustaba más una obra mía si me habían visto hacerla. Los comentarios de los que habían visto el proceso eran mucho mejores. Por eso pensé que la nueva forma de exponer no tenía que ser un sitio donde estuvieran los cuadros, sino un sitio donde el pintor estuviera pintándolos, donde el comprador pudiera ver qué hay detrás de la obra».
Oleo-Un-baile-feliz
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Su proyecto lo ha llamado Estudio Abierto, y está tratando de hacerlo realidad a través de crowdfunding. «Imagina que en vez de en tu casa, estás haciendo cuadros en un local de un centro comercial, donde pasa mucha gente. Y que en vez de llevar esos cuadros de tu casa a una galería para que se expongan como resultado final, la gente pudiera ver cómo hace el artista para realizar esa obra», detalla Cruz la idea. «Yo no pretendo que esto sea mi estudio para siempre. El proyecto, para el que me presto como conejillo de indias, consiste en que un artista estuviera allí uno o dos años para conseguir proyección y que el público le conozca, y luego, que pase el siguiente artista un periodo similar de tiempo, y así sucesivamente».
Él sabe que juega con ventaja en esto de que la gente se enamore de su modo de rellenar lienzos. Hasta donde ve el que llega cuando la pintura de Cruz ya está seca, hay colores incisivos que dan vida a sus retratos impresionistas. Sin embargo, el que prefiere observar desde que el lienzo está en blanco, es testigo directo de cómo este vecino de Pachuca de 32 años es capaz de finiquitar la pintura a una velocidad de vértigo y sin usar más pincel que sus dedos. «Sí soy veloz; un cuadro de 1,20 por 80 centímetros puedo acabarlo en dos días».
Con Estudio Abierto lo que él pretende es que el público pueda disfrutar de la cocina donde se preparan los cuadros que pondrán en sus paredes. «Lo comparo con la música: no es lo mismo escuchar un disco que ir a ver una rola en directo», dice el impresionista mexicano. «Yo soy de los que piensan que no se trata de pintar lo que más se vende, sino de vender lo que se pinta, como dijo el maestro Picasso».
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PROYECTO «ESTUDIO ABIERTO» from Ricardo Cruz on Vimeo.

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