16 de enero 2019    /   BUSINESS
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Un libro recoge los aspectos execrables de algunos personajes célebres

16 de enero 2019    /   BUSINESS     por        fotografia  Wikimedia Commons
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Profesar el arte del critiqueo a golpetazo de lengua viperina y sarcasmo no es tarea sencilla. Pero el editor Malcolm Otero y el periodista Santi Giménez lo hacen con bastante maestría. Se conocieron de forma casual hace tiempo. Fue en un bar, y tardaron entre poco y nada en empezar a despotricar sobre la vida de conocidos comunes, primero, y sobre las miserias de famosos varios, después.

Para su sorpresa, vieron que aquello se les daba especialmente bien. «Era la coctelería Milano, de la Ronda Universitat de Barcelona, y nos presentó David Trueba, aunque ahora él reniegue de nosotros y nos amenace con una orden de alejamiento», bromea Giménez.

Cuenta el periodista que «una cosa lleva a la otra» y que aquellas conversaciones presididas por su compartida antimitomanía les llevaron a acabar trabajando juntos en un programa de la emisora de radio RAC 1 –con una sección dedicada a elogiar la mala reputación de la gente y a descubrir los claroscuros de personajes varios que han sido tan fundamentales para la humanidad como idolatrados por la gente–.

El éxito del espacio radiofónico hizo que la pareja se pusiera manos a la obra para elaborar varios libros. El último de ellos, titulado El club de los execrables (Ediciones B), recoge una selección de los mejores personajes célebres que han pasado (o pasarán en algún momento) por el programa.

Entre las figuras de este libro, están las historias de:

Gandhi

El político y pensador indio es un símbolo universal de paz, pero también fue un tipo racista y clasista en su juventud. «Gandhi es un producto de su tiempo», asegura Giménez.

«Es racista, (porque todo el mundo era racista en esa época) y consideraba a los negros como “cafres”. Que se hiciera amigote de Hitler y apoyara a los nazis se explica por el objetivo común de acabar con el enemigo inglés. Pero debe saberse que él y Adolf eran coleguitas. Y luego está lo de aprovecharse de las adolescentes, que ya es simplemente asqueroso para nosotros, pero igual en ese contexto podía entenderse, que lo dudo (porque las excusas que ponía eran de cuñao)».

En efecto, el pacifista fue casado siendo apenas un adolescente y, siendo ya mayor, fue acusado de dormir con chicas jóvenes desnudas cada noche (su sobrina nieta entre ellas). Según el propio Gandhi, para vencer sus tentaciones y poner a prueba su capacidad de autocontrol frente a algo tan pecaminoso como la lujuria.

Adolfo Suárez

Los autores aseguran que el expresidente del Gobierno español fue un «inculto» y un «trepa». Pero también lo definen como un «chuleras». Según cuentan, lo fue en su pueblo y, posteriormente, en el Parlamento. «Hijo de buena familia, se casó con la hija de un general y se convirtió en una figura típica de aquellos años: el “recomendado”», cuentan los autores en el libro.

Los periodistas recuerdan que, cuando el ahora rey emérito llegó al poder, Suárez fue elegido director general de TVE y «convirtió» la cadena «en “el canal Juan Carlos”» –hasta el punto de que «solo le preocupaba que el príncipe apareciera en pantalla a todas horas», «ir de caza con él» o cenar junto al monarca–.

Félix Rodríguez de la Fuente

Según la versión de El club de los execrables, conocido documentalista –el español más famoso del país a principios de los 70– no era tan amigo de los animales como pudiera parecer.

Giménez y Otero señalan en el libro que recurría a la trampa para lograr rodar muchas de las escenas de su conocido programa de televisión. Uno de los ejemplos que utilizan para respaldar su tesis es el de la famosa escena en la que una alimaña se zampa a varios conejitos en una madriguera.

«Obviamente, lo que hacía Félix era meter a los dulces conejitos en la madriguera, poner la cámara a grabar y entonces soltaba la serpiente (o la alimaña) y empezaban los chillidos. Se grababa una matanza que él mismo había fraguado», comentan. 

Pero Rodríguez de la Fuente, que se mató en un accidente de avioneta en Alaska, también es retratado en el libro como «mentiroso» y «déspota», y con bastantes manías. Sin ir más lejos, y según cuentan los autores, exigía que en los restaurantes «le sirvieran la carne lo más cruda posible, porque eso favorecía la masculinidad».

«[de su figura] Me quedo con la canción de Enrique y Ana, sin duda. No podía tener peor epitafio», señala Giménez, en relación a Mi amigo Félix, un tema que el popular dúo interpretó en homenaje al comunicador.

«Demuestra que demasiado bien hemos salido los de nuestra generación a pesar de haber estado expuestos a esas torturas en nuestra más tierna infancia», apostillan los periodistas en el libro.

Margaret Thatcher

Según los autores, la conocida como Dama de Hierro fue, además de bastante dictatorial, una mujer machista y cruel. Detestaba el feminismo y desconocía el concepto de sororidad. Es más, de su boca salieron en más de una ocasión perlas como: «La batalla por los derechos de las mujeres ya ha sido ganada ampliamente. Me horrorizan los sonidos estridentes que emiten las feministas».

Asimismo, se le atribuye una personalidad bastante xenófoba, elitista y tacaña. «Cuando fue ministra de Educación en 1970, además de mantener el castigo físico en las escuelas, suprimió el tradicional vaso de leche que se ofrecía en el colegio a los niños de entre siete y once años, lo que le valió el apodo de ‘la ladrona de leche’», apuntan los autores. Un curioso plan de recorte del gasto público en el sistema educativo del país.

Alfred Hitchcock

El maestro del suspense es descrito por los autores del libro como «uno de los perturbados más grandes que ha dado Hollywood». Así, el cineasta, autor de obras maestras como Psicosis o Los pájaros, era un tipo machista, sádico, manipulador y obsesionado con las mujeres.

Pocos saben que llevó al cine muchas de sus fantasías machistas y torturó todo lo que pudo a Tippi Hedren, que pasó de ser una modelo sin experiencia como actriz a convertirse en una de las grandes musas del británico.

Hitchcock se obsesionó con ella y, según contó el biógrafo Donald Spoto, pidió a gente del equipo de Los pájaros que siguiera a la actriz «cuando salía del estudio y le informaran de sus relaciones». La propia Hedren confesó al cabo de los años que el director la maltrató durante aquel rodaje y que llegó al punto de ponerse furioso si no le decía a qué amigos visitaba.

Profesar el arte del critiqueo a golpetazo de lengua viperina y sarcasmo no es tarea sencilla. Pero el editor Malcolm Otero y el periodista Santi Giménez lo hacen con bastante maestría. Se conocieron de forma casual hace tiempo. Fue en un bar, y tardaron entre poco y nada en empezar a despotricar sobre la vida de conocidos comunes, primero, y sobre las miserias de famosos varios, después.

Para su sorpresa, vieron que aquello se les daba especialmente bien. «Era la coctelería Milano, de la Ronda Universitat de Barcelona, y nos presentó David Trueba, aunque ahora él reniegue de nosotros y nos amenace con una orden de alejamiento», bromea Giménez.

Cuenta el periodista que «una cosa lleva a la otra» y que aquellas conversaciones presididas por su compartida antimitomanía les llevaron a acabar trabajando juntos en un programa de la emisora de radio RAC 1 –con una sección dedicada a elogiar la mala reputación de la gente y a descubrir los claroscuros de personajes varios que han sido tan fundamentales para la humanidad como idolatrados por la gente–.

El éxito del espacio radiofónico hizo que la pareja se pusiera manos a la obra para elaborar varios libros. El último de ellos, titulado El club de los execrables (Ediciones B), recoge una selección de los mejores personajes célebres que han pasado (o pasarán en algún momento) por el programa.

Entre las figuras de este libro, están las historias de:

Gandhi

El político y pensador indio es un símbolo universal de paz, pero también fue un tipo racista y clasista en su juventud. «Gandhi es un producto de su tiempo», asegura Giménez.

«Es racista, (porque todo el mundo era racista en esa época) y consideraba a los negros como “cafres”. Que se hiciera amigote de Hitler y apoyara a los nazis se explica por el objetivo común de acabar con el enemigo inglés. Pero debe saberse que él y Adolf eran coleguitas. Y luego está lo de aprovecharse de las adolescentes, que ya es simplemente asqueroso para nosotros, pero igual en ese contexto podía entenderse, que lo dudo (porque las excusas que ponía eran de cuñao)».

En efecto, el pacifista fue casado siendo apenas un adolescente y, siendo ya mayor, fue acusado de dormir con chicas jóvenes desnudas cada noche (su sobrina nieta entre ellas). Según el propio Gandhi, para vencer sus tentaciones y poner a prueba su capacidad de autocontrol frente a algo tan pecaminoso como la lujuria.

Adolfo Suárez

Los autores aseguran que el expresidente del Gobierno español fue un «inculto» y un «trepa». Pero también lo definen como un «chuleras». Según cuentan, lo fue en su pueblo y, posteriormente, en el Parlamento. «Hijo de buena familia, se casó con la hija de un general y se convirtió en una figura típica de aquellos años: el “recomendado”», cuentan los autores en el libro.

Los periodistas recuerdan que, cuando el ahora rey emérito llegó al poder, Suárez fue elegido director general de TVE y «convirtió» la cadena «en “el canal Juan Carlos”» –hasta el punto de que «solo le preocupaba que el príncipe apareciera en pantalla a todas horas», «ir de caza con él» o cenar junto al monarca–.

Félix Rodríguez de la Fuente

Según la versión de El club de los execrables, conocido documentalista –el español más famoso del país a principios de los 70– no era tan amigo de los animales como pudiera parecer.

Giménez y Otero señalan en el libro que recurría a la trampa para lograr rodar muchas de las escenas de su conocido programa de televisión. Uno de los ejemplos que utilizan para respaldar su tesis es el de la famosa escena en la que una alimaña se zampa a varios conejitos en una madriguera.

«Obviamente, lo que hacía Félix era meter a los dulces conejitos en la madriguera, poner la cámara a grabar y entonces soltaba la serpiente (o la alimaña) y empezaban los chillidos. Se grababa una matanza que él mismo había fraguado», comentan. 

Pero Rodríguez de la Fuente, que se mató en un accidente de avioneta en Alaska, también es retratado en el libro como «mentiroso» y «déspota», y con bastantes manías. Sin ir más lejos, y según cuentan los autores, exigía que en los restaurantes «le sirvieran la carne lo más cruda posible, porque eso favorecía la masculinidad».

«[de su figura] Me quedo con la canción de Enrique y Ana, sin duda. No podía tener peor epitafio», señala Giménez, en relación a Mi amigo Félix, un tema que el popular dúo interpretó en homenaje al comunicador.

«Demuestra que demasiado bien hemos salido los de nuestra generación a pesar de haber estado expuestos a esas torturas en nuestra más tierna infancia», apostillan los periodistas en el libro.

Margaret Thatcher

Según los autores, la conocida como Dama de Hierro fue, además de bastante dictatorial, una mujer machista y cruel. Detestaba el feminismo y desconocía el concepto de sororidad. Es más, de su boca salieron en más de una ocasión perlas como: «La batalla por los derechos de las mujeres ya ha sido ganada ampliamente. Me horrorizan los sonidos estridentes que emiten las feministas».

Asimismo, se le atribuye una personalidad bastante xenófoba, elitista y tacaña. «Cuando fue ministra de Educación en 1970, además de mantener el castigo físico en las escuelas, suprimió el tradicional vaso de leche que se ofrecía en el colegio a los niños de entre siete y once años, lo que le valió el apodo de ‘la ladrona de leche’», apuntan los autores. Un curioso plan de recorte del gasto público en el sistema educativo del país.

Alfred Hitchcock

El maestro del suspense es descrito por los autores del libro como «uno de los perturbados más grandes que ha dado Hollywood». Así, el cineasta, autor de obras maestras como Psicosis o Los pájaros, era un tipo machista, sádico, manipulador y obsesionado con las mujeres.

Pocos saben que llevó al cine muchas de sus fantasías machistas y torturó todo lo que pudo a Tippi Hedren, que pasó de ser una modelo sin experiencia como actriz a convertirse en una de las grandes musas del británico.

Hitchcock se obsesionó con ella y, según contó el biógrafo Donald Spoto, pidió a gente del equipo de Los pájaros que siguiera a la actriz «cuando salía del estudio y le informaran de sus relaciones». La propia Hedren confesó al cabo de los años que el director la maltrató durante aquel rodaje y que llegó al punto de ponerse furioso si no le decía a qué amigos visitaba.

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Opiniones 2
  • Otro que tal baila….
    PITAGORAS ASESINO
    Lo peor de Pitágoras no es que se le atribuyera ser autor de un teorema que ya existía y se utilizaba mil años antes en Babilonia, si no ordenar el asesinato de HIPASO, su más brillante discípulo.
    La escuela pitagórica, dirigida con mano de hierro por Pitágoras, creía que cualquier cosa se podía expresar matemáticamente por medio de los números enteros. Pero Hipaso descubrió que la diagonal de un cuadrado de lado 1 medía 1,4142… y este número infinitamente largo no se podía definir nunca como cociente de dos número enteros.
    Se les atravesó tanto esta diagonal que a su número decidieron llamarlo “irracional”, cuando los irracionales eran ellos mismos por no entender y admitir su existencia y además les jodió tanto que juraron mantenerlo en secreto. Como al final su descubridor se fue de la lengua, un grupo de académicos lo llevaron una noche en una barca y lo ahogaron tirándolo por la borda.
    LO QUE NO TE CUENTAN EN EL COLEGIO (1)
    https://contraindicaciones.net/lo_que_no_te_cuentan_en_el_colegio_1/

  • El libro es para descojonarse, tengas alguna referencia del tipo/a o no. Las alusiones a los estudiantes de la ESO tienen retranca de la buena. Habrá más ¿no? Aprovecho el tono de humor y os recomiendo “Qué hace una estrella como yo en una película como esta?” de Miguel Carmona, no paraba de acordarme de él según leía Execrables…me contaréis.

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