30 de abril 2018    /   DIGITAL
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Un curso para exorcistas que explica cómo combatir a Satanás con el móvil

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Una de las críticas que suele recibir la Iglesia católica es que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En pleno siglo XXI, el Vaticano se sigue oponiendo a que las mujeres puedan ser sacerdotes, sigue defendiendo que los curas son (supuestamente) célibes y considera el aborto o las relaciones prematrimoniales pecado y causa de excomunión.

De hecho, los tímidos intentos de modernizar la institución, como dejar de usar sotanas o la incorporación a la liturgia de canciones como El cóndor pasa o Pescador de hombres, se recuerdan más con indiferencia e incluso sonrojo, que con satisfacción.

A pesar de ello, parece que las nuevas tecnologías comienzan a abrirse camino en la Iglesia católica, aunque solo sea en algo tan llamativo como los exorcismos. Según informa la agencia Reuters, la Universidad Pontificia Regina Apostolorum, administrada por los Legionarios de Cristo, acaba de impartir su tradicional curso anual titulado Exorcismos y oraciones de liberación.

Tras abonar los 372 dólares que cuesta la matrícula (unos 307 euros), más otros 300 en caso de necesitar servicio de traducción, los asistentes aprendieron cómo detectar un caso de posesión diabólica, los métodos para combatir a Satanás y cómo expulsarlo de un cuerpo, tarea esta que, según explican, solo puede hacer un sacerdote y no un seglar (aunque el curso estaba abierto a ambos perfiles).

También se abordaron temas como la brujería africana y la complicada relación de convivencia de esas religiones animistas con el culto católico, un asunto de actualidad desde que el arzobispo de Zambia Emmanuel Milingo compaginase sus labores pastorales con el curanderismo y se casase con una acólita por el rito de la secta Moon.

En definitiva, unos conocimientos y saberes milenarios con una base científica discutible que, en la actualidad, también pueden ser puestos en práctica a través de los teléfonos móviles, tabletas digitales o Skype.

Según declaraciones del cardenal albanés Ernest Simoni a la agencia de noticias alemana, «cuando no puedo acudir en persona a realizar un exorcismo, me llaman y hablamos. Así es como lo hago». El contenido de la llamada, según explica este religioso de 89 años de edad, acostumbra a ser la lectura de las oraciones de combate contra Satán. Una forma eficaz de llevar a cabo estas prácticas y que, a diferencia del acto presencial, evita que el poseído arroje ese vómito verde al sacerdote.

En el fondo, estas innovaciones tecnológicas desarrolladas por la Iglesia no son más que usar en contra del Maligno las mismas armas que él utiliza contra los católicos. Según los organizadores del curso, en los tiempos actuales, Belcebú accede a las personas, además de por los métodos clásicos como el sexo o las drogas, a través de internet o las pantallas de los celulares. Por tanto, qué mejor que utilizar esas mismas herramientas para combatirlo.

A pesar de lo delirante que puede resultar todo esto, desde el Vaticano están convencidos de que los casos de posesión demoniaca, lejos de disminuir, no han hecho más que aumentar. Si bien hoy en día reconocen que, en el pasado, se trataron como posesiones meras enfermedades psicológicas y que hay que saber diferenciar unas de otras, las autoridades religiosas siguen sosteniendo que es posible que Satanás entre en un cuerpo humano. Ergo, habrá que sacarlo.

Para ello, en 2014, el Vaticano creó la Asociación Internacional de Exorcistas, cuyos 250 miembros se mantienen alerta, entrenados y en un proceso de formación continua para luchar contra el Demonio bien sea salpicando agua bendita, bien sea esgrimiendo el router.

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Una de las críticas que suele recibir la Iglesia católica es que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En pleno siglo XXI, el Vaticano se sigue oponiendo a que las mujeres puedan ser sacerdotes, sigue defendiendo que los curas son (supuestamente) célibes y considera el aborto o las relaciones prematrimoniales pecado y causa de excomunión.

De hecho, los tímidos intentos de modernizar la institución, como dejar de usar sotanas o la incorporación a la liturgia de canciones como El cóndor pasa o Pescador de hombres, se recuerdan más con indiferencia e incluso sonrojo, que con satisfacción.

A pesar de ello, parece que las nuevas tecnologías comienzan a abrirse camino en la Iglesia católica, aunque solo sea en algo tan llamativo como los exorcismos. Según informa la agencia Reuters, la Universidad Pontificia Regina Apostolorum, administrada por los Legionarios de Cristo, acaba de impartir su tradicional curso anual titulado Exorcismos y oraciones de liberación.

Tras abonar los 372 dólares que cuesta la matrícula (unos 307 euros), más otros 300 en caso de necesitar servicio de traducción, los asistentes aprendieron cómo detectar un caso de posesión diabólica, los métodos para combatir a Satanás y cómo expulsarlo de un cuerpo, tarea esta que, según explican, solo puede hacer un sacerdote y no un seglar (aunque el curso estaba abierto a ambos perfiles).

También se abordaron temas como la brujería africana y la complicada relación de convivencia de esas religiones animistas con el culto católico, un asunto de actualidad desde que el arzobispo de Zambia Emmanuel Milingo compaginase sus labores pastorales con el curanderismo y se casase con una acólita por el rito de la secta Moon.

En definitiva, unos conocimientos y saberes milenarios con una base científica discutible que, en la actualidad, también pueden ser puestos en práctica a través de los teléfonos móviles, tabletas digitales o Skype.

Según declaraciones del cardenal albanés Ernest Simoni a la agencia de noticias alemana, «cuando no puedo acudir en persona a realizar un exorcismo, me llaman y hablamos. Así es como lo hago». El contenido de la llamada, según explica este religioso de 89 años de edad, acostumbra a ser la lectura de las oraciones de combate contra Satán. Una forma eficaz de llevar a cabo estas prácticas y que, a diferencia del acto presencial, evita que el poseído arroje ese vómito verde al sacerdote.

En el fondo, estas innovaciones tecnológicas desarrolladas por la Iglesia no son más que usar en contra del Maligno las mismas armas que él utiliza contra los católicos. Según los organizadores del curso, en los tiempos actuales, Belcebú accede a las personas, además de por los métodos clásicos como el sexo o las drogas, a través de internet o las pantallas de los celulares. Por tanto, qué mejor que utilizar esas mismas herramientas para combatirlo.

A pesar de lo delirante que puede resultar todo esto, desde el Vaticano están convencidos de que los casos de posesión demoniaca, lejos de disminuir, no han hecho más que aumentar. Si bien hoy en día reconocen que, en el pasado, se trataron como posesiones meras enfermedades psicológicas y que hay que saber diferenciar unas de otras, las autoridades religiosas siguen sosteniendo que es posible que Satanás entre en un cuerpo humano. Ergo, habrá que sacarlo.

Para ello, en 2014, el Vaticano creó la Asociación Internacional de Exorcistas, cuyos 250 miembros se mantienen alerta, entrenados y en un proceso de formación continua para luchar contra el Demonio bien sea salpicando agua bendita, bien sea esgrimiendo el router.

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Opiniones 2
  • El contenido de la llamada, según explica este religioso de 89 años de edad, acostumbra *a ser* la lectura de las…
    A ser o hacer?

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