23 julio, 2018    /   BUSINESS
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Quedar como amigo de tu ex, ¿masoquismo o sentido común?

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Seis de cada diez personas intentan mantener una amistad con sus exparejas. Aunque aquello no les aporte demasiado beneficio o, incluso, pueda perjudicarles. Algunos lo hacen por civismo o con el fin de no perder el contacto con alguien que todavía les importa. Muchos lo ven como una cuestión práctica, sobre todo cuando hay hijos de por medio. Otros, simplemente quieren aclarar sus pensamientos y determinar si aquello podría dar para una segunda parte.

¿Es entonces de locos pretender ser amigo de tu ex? En principio depende de cada pareja. En cualquier caso, y como decía la canción, «precaución, amigo conductor». Para la psicoterapeuta Rachel Sussman, autora del libro The Breakup Bible, la única circunstancia bajo la que dos personas que han roto su relación de pareja pueden quedar como amigas (de forma positiva) se da cuando esa relación fue realmente desapasionada (aunque saludable) y terminó de manera muy amistosa.

«¿Cómo puedes ser amigo de alguien que te hizo daño? Y si la relación tiene algún elemento de disfunción, todo lo que se desarrolle en tu romance también se desarrollará en tu amistad», explica la autora en una entrevista digital.

Un curioso estudio del año 2000 indagó en el asunto, tras entrevistar a multitud de hombres y mujeres que tenían una relación de follamigos con sus ex, y a otros que eran simplemente follamigos de personas con las que nunca antes tuvieron una implicación sentimental.

¿Resultado? Ese estudio descubrió que las amistades entre ex tenían más probabilidades de tener cualidades negativas –y menos probabilidades de tener cualidades positivas– que las amistades platónicas entre personas del sexo opuesto.

No parece nada recomendable ser amigo de un ex tóxico o de alguien manipulador, que abusó de ti o que te las hizo pasar canutas. Pero tampoco parece demasiado ventajoso, a priori, ser coleguita de un ex de cualquier otro perfil.

«A veces, [mantener una amistad] te impedirá iniciar una nueva relación. O te metes en una nueva relación y le dices a tu nueva novia o novio “mi ex es uno de mis mejores amigos”. Eso es complicado. ¿Estás dando a la nueva relación una oportunidad (justa) de realmente florecer o tener éxito?», reflexiona la escritora.

A pesar de todo, hay ciertos casos en los que se puede –e incluso puede convenir– mantener una bonita amistad. Según Sussman, aquellos que salieron juntos cuando eran jóvenes, los que fueron amigos primero, aquellos que salieron casualmente o esos que estuvieron juntos solo por lo que dura un telediario son buenos candidatos para la amistad. Eso sí, despacito y buena letra. Y mejor si ambos se toman un descanso primero.

Piensa, y no es la única, que el tiempo cura. «A veces no se puede cortar por lo sano con una pareja porque uno tiene muchos frentes abiertos», cuenta a Yorokobu la psicóloga experta en crisis de pareja y familiares Beatriz Goldberg.

«Lo importante es tener una inteligencia emocional y espiritual para elegir buenos vínculos en el futuro. Y hay que cerrar bien la pareja para abrir una historia nueva. Uno no se separa realmente el día de la separación, sino que todo eso es un proceso largo. Hay parejas que se llevan mucho mejor entre ellas una vez separadas, pero después de un tiempo».

Y no solo el tiempo. También es importante poner tierra de por medio después de una separación. Distancia personal y también cibernética para evitar sentir cierto sufrimiento a nivel emocional o ganas de reconectarte con la otra persona. Atarse los deditos antes de clicar, como si no hubiera un mañana, en los perfiles en Facebook o Instagram de tu expareja.

«Lo importante es no mantener el contacto a través de las redes sociales. Estar viendo cada foto que sube tu ex y saber cada cosa que hace perjudica la relación», añade Goldberg.

Eso, y poner límites. «Un límite saludable podría ser algo como “no hablemos todos los días. No enviemos mensajes de texto todos los días. Cada dos meses vamos a tomar una comida, ver una película, pero no un contacto diario y regular”», expone Sussman, que cree que, por encima de todo, uno debe reevaluar regularmente cómo le hace sentir la amistad y ser honesto consigo mismo. «La mayor parte de las veces [alguien que se mantiene amigo de un ex] se aferra a algo. Es más una manta de seguridad».

«En general, es importante tratar de marcar una línea para que uno no esté tan pendiente. El estar en contacto permanente hace que uno ande siempre analizando o leyendo entre líneas si hay una posibilidad o no la hay [de volver], o si el otro está saliendo con alguien. Por otro lado, uno también tiende a compararse, aunque no quiera, y a pensar “me dejó por este” o “está mejor con la nueva o el nuevo”», apostilla Goldberg.

Seis de cada diez personas intentan mantener una amistad con sus exparejas. Aunque aquello no les aporte demasiado beneficio o, incluso, pueda perjudicarles. Algunos lo hacen por civismo o con el fin de no perder el contacto con alguien que todavía les importa. Muchos lo ven como una cuestión práctica, sobre todo cuando hay hijos de por medio. Otros, simplemente quieren aclarar sus pensamientos y determinar si aquello podría dar para una segunda parte.

¿Es entonces de locos pretender ser amigo de tu ex? En principio depende de cada pareja. En cualquier caso, y como decía la canción, «precaución, amigo conductor». Para la psicoterapeuta Rachel Sussman, autora del libro The Breakup Bible, la única circunstancia bajo la que dos personas que han roto su relación de pareja pueden quedar como amigas (de forma positiva) se da cuando esa relación fue realmente desapasionada (aunque saludable) y terminó de manera muy amistosa.

«¿Cómo puedes ser amigo de alguien que te hizo daño? Y si la relación tiene algún elemento de disfunción, todo lo que se desarrolle en tu romance también se desarrollará en tu amistad», explica la autora en una entrevista digital.

Un curioso estudio del año 2000 indagó en el asunto, tras entrevistar a multitud de hombres y mujeres que tenían una relación de follamigos con sus ex, y a otros que eran simplemente follamigos de personas con las que nunca antes tuvieron una implicación sentimental.

¿Resultado? Ese estudio descubrió que las amistades entre ex tenían más probabilidades de tener cualidades negativas –y menos probabilidades de tener cualidades positivas– que las amistades platónicas entre personas del sexo opuesto.

No parece nada recomendable ser amigo de un ex tóxico o de alguien manipulador, que abusó de ti o que te las hizo pasar canutas. Pero tampoco parece demasiado ventajoso, a priori, ser coleguita de un ex de cualquier otro perfil.

«A veces, [mantener una amistad] te impedirá iniciar una nueva relación. O te metes en una nueva relación y le dices a tu nueva novia o novio “mi ex es uno de mis mejores amigos”. Eso es complicado. ¿Estás dando a la nueva relación una oportunidad (justa) de realmente florecer o tener éxito?», reflexiona la escritora.

A pesar de todo, hay ciertos casos en los que se puede –e incluso puede convenir– mantener una bonita amistad. Según Sussman, aquellos que salieron juntos cuando eran jóvenes, los que fueron amigos primero, aquellos que salieron casualmente o esos que estuvieron juntos solo por lo que dura un telediario son buenos candidatos para la amistad. Eso sí, despacito y buena letra. Y mejor si ambos se toman un descanso primero.

Piensa, y no es la única, que el tiempo cura. «A veces no se puede cortar por lo sano con una pareja porque uno tiene muchos frentes abiertos», cuenta a Yorokobu la psicóloga experta en crisis de pareja y familiares Beatriz Goldberg.

«Lo importante es tener una inteligencia emocional y espiritual para elegir buenos vínculos en el futuro. Y hay que cerrar bien la pareja para abrir una historia nueva. Uno no se separa realmente el día de la separación, sino que todo eso es un proceso largo. Hay parejas que se llevan mucho mejor entre ellas una vez separadas, pero después de un tiempo».

Y no solo el tiempo. También es importante poner tierra de por medio después de una separación. Distancia personal y también cibernética para evitar sentir cierto sufrimiento a nivel emocional o ganas de reconectarte con la otra persona. Atarse los deditos antes de clicar, como si no hubiera un mañana, en los perfiles en Facebook o Instagram de tu expareja.

«Lo importante es no mantener el contacto a través de las redes sociales. Estar viendo cada foto que sube tu ex y saber cada cosa que hace perjudica la relación», añade Goldberg.

Eso, y poner límites. «Un límite saludable podría ser algo como “no hablemos todos los días. No enviemos mensajes de texto todos los días. Cada dos meses vamos a tomar una comida, ver una película, pero no un contacto diario y regular”», expone Sussman, que cree que, por encima de todo, uno debe reevaluar regularmente cómo le hace sentir la amistad y ser honesto consigo mismo. «La mayor parte de las veces [alguien que se mantiene amigo de un ex] se aferra a algo. Es más una manta de seguridad».

«En general, es importante tratar de marcar una línea para que uno no esté tan pendiente. El estar en contacto permanente hace que uno ande siempre analizando o leyendo entre líneas si hay una posibilidad o no la hay [de volver], o si el otro está saliendo con alguien. Por otro lado, uno también tiende a compararse, aunque no quiera, y a pensar “me dejó por este” o “está mejor con la nueva o el nuevo”», apostilla Goldberg.

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Opiniones 8
  • Me parece enfermizo cortar todo contacto con tu ex si la relación terminó de forma amistosa o al menos civilizada. ¿Acaso esa persona no te interesa más allá de la relación amorosa? Dicho eso, creo que también es enfermizo no separarse una vez que la relación se termina. Lo que propongo e intento hacer es cortar el contacto por un tiempo, para terminar de verdad la relación, y luego conversar y ver qué tal funciona la amistad. Cuando hay hijos es obligatorio tener alguna clase de contacto permanente, a menos que una de las personas sea un peligro para la otra y los hijos.

  • Vengo a leer estos artículos por lo vanal y autocomplaciente de su título. Pero nunca termino de leerlos porque me parecen profundamente vanales y autocomplacientes. ¿Masoquismo o ganas de trollear?

  • Depende de cada persona, interesante reflexión. En mi caso, nunca ha sido posible porque no hubo voluntad por la otra parte. Pero es bonito mantener algo si hubo verdadero amor, o eso creo

  • Creo que todo depende no sólo de cómo haya transcurrido la relación, también de cómo haya finalizado. Aunque sea sin maldad, algunas personas son tan egocéntricas y carentes de empatía que pueden comunicar su decisión apenas unos segundos después de haber utilizado al otro pidiéndole su opinión sobre su CV, por ejemplo, o incluso telefónicamente pues no tiene tiempo para quedar hasta días después 😮
    En casos así, sólo si hay hijos en común (haber compartido algo/alguien no es sinónimo) puede llegarse a imaginar un escenario de contacto… Si no, el dolor se aneja al rencor y en esas condiciones no es sano para ninguno mantener una relación.

  • “Para la psicoterapeuta Rachel Sussman, autora del libro The Breakup Bible, la única circunstancia bajo la que dos personas que han roto su relación de pareja pueden quedar como amigas (de forma positiva) se da cuando esa relación fue realmente desapasionada (aunque saludable) y terminó de manera muy amistosa”.

    Desde aquí le doy mi enhorabuena a la señora por calificar de Biblia su libro, pues así podrá defenderse de los herejes como yo que osemos refutar su Verdad Revelada apelando a hechos ciertos, objetivables, contestando que, ya que nos ponemos así, lo pasemos bien analizando escáneres de cerebros de parejas con la química alterada mientras ella y los suyos flotan en océanos de AMOR de un suprarracional que es que te estalla el pecho y todo.

    “«A veces, [mantener una amistad] te impedirá iniciar una nueva relación. O te metes en una nueva relación y le dices a tu nueva novia o novio “mi ex es uno de mis mejores amigos”. Eso es complicado. ¿Estás dando a la nueva relación una oportunidad (justa) de realmente florecer o tener éxito?», reflexiona la escritora”.

    Bien reflexionado. Si es que no hay que fiarse de nadie, menos aún de lo que te dice tu nueva pareja, aunque hacer algo así pueda resultar “complicado. ¿Estás dando a la nueva relación una oportunidad (justa) de realmente florecer o tener éxito” si crees que te miente?

  • Yo mantengo amistad con mis ex de los cuales uno es el padre de mi hijo (me fue infiel durante el embarazo)

    Es especialmente importante, a pesar de las circunstancias, cuando se tienen hijos en comun.

    Obviamente, no lo concibo en caso de maltrato, abuso etc

  • La palabra clave es MADUREZ, sin esto cualquier tipo de conexión jamás funcionará. Hay que ser racionales para mantener una relación así, ya que si hay contacto con una persona del pasado es porque aún te importa y puede que cruces la línea de lo racional a lo emocional. Hay que ser inteligentes y evaluarte qué tan dispuesto estás de decirle nuevamente “Hola” a esa persona.

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