fbpx
31 de mayo 2016    /   CREATIVIDAD
por
 

La extensión de Chrome que cambia «Venezuela» por «Chiquitistán»

31 de mayo 2016    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¿Harto de que los periódicos españoles estén todo el día, por no decir todo el **** día, hablando de Venezuela? Un ingeniero informático ha inventado una solución que pondrá fin a tanto empacho: una extensión de Chrome que sustituye la palabra Venezuela y sus derivados por otra mucho más divertida y que define mejor el nivel de la prensa española actual: ‘Chiquitistán’.

En plena crisis, el ingeniero informático David Barragán decidió montar con unos amigos la empresa Kaleidos. Procedían del departamento de desarrolladores de una consultora multinacional, pero estaban hartos de trabajar obedeciendo una filosofía empresarial que no compartían, así que decidieron emprender su propia aventura basada en la cultura libre, el código abierto y el intercambio de conocimiento.

«Para mí, compartir software está a la orden del día, sobre todo si resulta útil para la sociedad –explica David Barragán–. De vez en cuando, salen cosas algo mas divertidas, como la extensión para Chrome de Chiquitistán u otro plugin que tengo para escribir código CSS en andaluz».

La idea surgió a raíz de un tuit de @Archifaifa. En el mensaje, este perfil demandaba; «Necesito un addon para el navegador que me cambie «Venezuela» por “Chiquitistán”». En un rato, la demanda estaba satisfecha.

«Comparto la frustración de @Archifaifa por ver continuamente en la prensa española noticias de Venezuela que tratan de tapar todas las demás que nos quieren enseñar: refugiados, fraude, la huelga francesa de los trabajadores por sus derechos…. Lo de Chiquitistán me hizo mucha gracia y me recordó la mítica canción de Amatoma. Así que, después de ver el vídeo completo, por supuesto, y haciendo tiempo para el partido de este sábado, me puse a ello. Como ya había hecho plugins absurdos para Chrome antes, y este realmente era muy sencillo, no me llevó más de diez minutos acabarlo y subirlo a GitHub».

El funcionamiento es muy sencillo. Una vez que se ha cargado la página web el script recorre todo el texto y hace sustituciones sencillas: Venezuela por Chiquitistán, venezolanos por chiquitistaníes… «Realmente son cuatro o cinco sustituciones en sus versiones en mayúscula y minúscula», explica su autor.

Una vez subido a GitHub, David Barragán lo publicó por twitter, poco después del partido del pasado sábado de la final de la Champions League.

«La sorpresa fue gorda al ver que la gente empezó a retuitearlo, e incluso lo subieron a Menéame y, a pesar de que este portal ya no brilla como antaño, consiguió algunos ‘meneos’. Si lo retuitease Florentino Fernández, me reiría un montón. También me haría mucha gracia si lo hiciese algún candidato. Si me entero de que ha llegado a Moncloa o la Casa Real, tal vez me preocuparía».

Aparentemente inocente, la extensión de Barragán demuestra en realidad una crítica inteligente de la situación política y periodística española. Una forma de ciberactivismo naif, que resulta menos agresiva de que lo que esos medios periodísticos nos cuentan de los hackers.

«El problema es que la palabra hacker ha sido mal utilizada, mal interpretada y encasillada en un contexto erróneo. Yo me considero un hacker, pero un hacker de la primera acepción con la que nació la palabra», explica David Barragán que, para aclarar conceptos, se remite a la propia definición del término.

Un hacker es «todo individuo que se dedica a programar de forma entusiasta, o sea un experto entusiasta de cualquier tipo, que considera que poner la información al alcance de todos constituye un extraordinario bien». En su segunda acepción, establece que «de acuerdo a Eric Raymond, el motivo principal que tienen estas personas para crear software en su tiempo libre, y después distribuirlos de manera gratuita es el de ser reconocidos por sus iguales». Por último, «el término hacker nace en la segunda mitad del siglo XX y su origen está ligado con los clubes y laboratorios del MIT».

En ese sentido, David Barragán se considera un hacker y un ciberactivista.

«Por supuesto que lo que hago es ciberactivismo. Hay gente que puede plasmar su malestar o su opinión a través de un ensayo, un relato o una viñeta… Yo me conformo con hacerlo de la mejor forma que sé, con un pequeño software y un poco de humor gamberro con un toque sarcástico, porque con el humor se puede llegar a más gente y, si le añades un toque de sarcasmo, es mucho más elegante».

Además de la obsesión con Venezuela, los medios de comunicación suelen bombardear con algunos términos que emplean hasta casi desgastarlos: «Sorpasso», «ETA», «Líneas rojas», «Confluencia»… ¿Se podrían crear nuevas extensiones para librarnos de tanta repetición?

«El funcionamiento es muy simple. Cualquiera podría clonarlo en GitHub o enviarme las modificaciones y añadir todas las combinaciones de palabras que quisiese. Incluso con poco esfuerzo se podría hacerlo relativamente inteligente. Se me ha pasado por la cabeza sustituir los nombres de los candidatos por una versión ‘más informal’. Igual se podría llegar a convertir una noticia en algo digno de El Mundo Today pero leída en la ‘prensa seria’».

En ocasiones, las webs detectan que ciertas extensiones del navegador entran en conflicto con sus intereses. Por ejemplo, bloqueadores de publicidad que son advertidos por la página o, en el futuro, tal vez la extensión chiquitistaní, que impidiría seguir intoxicando con Venezuela.

«No creo que lleguen a ese punto. En el fondo mi extensión no influye en su modelo de negocio ya que no modifica ni oculta los anuncios. Además, no es fácil instalarla porque ni siquiera la he publicado en la tienda de extensiones de Google Chrome, aunque, viendo el éxito que está teniendo igual, me animo».

ACTUALIZACIÓN:
Finalmente, David Barragán ha colgado la extensión en la tienda de Google Chrome. Puedes conseguirla aquí.

¿Harto de que los periódicos españoles estén todo el día, por no decir todo el **** día, hablando de Venezuela? Un ingeniero informático ha inventado una solución que pondrá fin a tanto empacho: una extensión de Chrome que sustituye la palabra Venezuela y sus derivados por otra mucho más divertida y que define mejor el nivel de la prensa española actual: ‘Chiquitistán’.

En plena crisis, el ingeniero informático David Barragán decidió montar con unos amigos la empresa Kaleidos. Procedían del departamento de desarrolladores de una consultora multinacional, pero estaban hartos de trabajar obedeciendo una filosofía empresarial que no compartían, así que decidieron emprender su propia aventura basada en la cultura libre, el código abierto y el intercambio de conocimiento.

«Para mí, compartir software está a la orden del día, sobre todo si resulta útil para la sociedad –explica David Barragán–. De vez en cuando, salen cosas algo mas divertidas, como la extensión para Chrome de Chiquitistán u otro plugin que tengo para escribir código CSS en andaluz».

La idea surgió a raíz de un tuit de @Archifaifa. En el mensaje, este perfil demandaba; «Necesito un addon para el navegador que me cambie «Venezuela» por “Chiquitistán”». En un rato, la demanda estaba satisfecha.

«Comparto la frustración de @Archifaifa por ver continuamente en la prensa española noticias de Venezuela que tratan de tapar todas las demás que nos quieren enseñar: refugiados, fraude, la huelga francesa de los trabajadores por sus derechos…. Lo de Chiquitistán me hizo mucha gracia y me recordó la mítica canción de Amatoma. Así que, después de ver el vídeo completo, por supuesto, y haciendo tiempo para el partido de este sábado, me puse a ello. Como ya había hecho plugins absurdos para Chrome antes, y este realmente era muy sencillo, no me llevó más de diez minutos acabarlo y subirlo a GitHub».

El funcionamiento es muy sencillo. Una vez que se ha cargado la página web el script recorre todo el texto y hace sustituciones sencillas: Venezuela por Chiquitistán, venezolanos por chiquitistaníes… «Realmente son cuatro o cinco sustituciones en sus versiones en mayúscula y minúscula», explica su autor.

Una vez subido a GitHub, David Barragán lo publicó por twitter, poco después del partido del pasado sábado de la final de la Champions League.

«La sorpresa fue gorda al ver que la gente empezó a retuitearlo, e incluso lo subieron a Menéame y, a pesar de que este portal ya no brilla como antaño, consiguió algunos ‘meneos’. Si lo retuitease Florentino Fernández, me reiría un montón. También me haría mucha gracia si lo hiciese algún candidato. Si me entero de que ha llegado a Moncloa o la Casa Real, tal vez me preocuparía».

Aparentemente inocente, la extensión de Barragán demuestra en realidad una crítica inteligente de la situación política y periodística española. Una forma de ciberactivismo naif, que resulta menos agresiva de que lo que esos medios periodísticos nos cuentan de los hackers.

«El problema es que la palabra hacker ha sido mal utilizada, mal interpretada y encasillada en un contexto erróneo. Yo me considero un hacker, pero un hacker de la primera acepción con la que nació la palabra», explica David Barragán que, para aclarar conceptos, se remite a la propia definición del término.

Un hacker es «todo individuo que se dedica a programar de forma entusiasta, o sea un experto entusiasta de cualquier tipo, que considera que poner la información al alcance de todos constituye un extraordinario bien». En su segunda acepción, establece que «de acuerdo a Eric Raymond, el motivo principal que tienen estas personas para crear software en su tiempo libre, y después distribuirlos de manera gratuita es el de ser reconocidos por sus iguales». Por último, «el término hacker nace en la segunda mitad del siglo XX y su origen está ligado con los clubes y laboratorios del MIT».

En ese sentido, David Barragán se considera un hacker y un ciberactivista.

«Por supuesto que lo que hago es ciberactivismo. Hay gente que puede plasmar su malestar o su opinión a través de un ensayo, un relato o una viñeta… Yo me conformo con hacerlo de la mejor forma que sé, con un pequeño software y un poco de humor gamberro con un toque sarcástico, porque con el humor se puede llegar a más gente y, si le añades un toque de sarcasmo, es mucho más elegante».

Además de la obsesión con Venezuela, los medios de comunicación suelen bombardear con algunos términos que emplean hasta casi desgastarlos: «Sorpasso», «ETA», «Líneas rojas», «Confluencia»… ¿Se podrían crear nuevas extensiones para librarnos de tanta repetición?

«El funcionamiento es muy simple. Cualquiera podría clonarlo en GitHub o enviarme las modificaciones y añadir todas las combinaciones de palabras que quisiese. Incluso con poco esfuerzo se podría hacerlo relativamente inteligente. Se me ha pasado por la cabeza sustituir los nombres de los candidatos por una versión ‘más informal’. Igual se podría llegar a convertir una noticia en algo digno de El Mundo Today pero leída en la ‘prensa seria’».

En ocasiones, las webs detectan que ciertas extensiones del navegador entran en conflicto con sus intereses. Por ejemplo, bloqueadores de publicidad que son advertidos por la página o, en el futuro, tal vez la extensión chiquitistaní, que impidiría seguir intoxicando con Venezuela.

«No creo que lleguen a ese punto. En el fondo mi extensión no influye en su modelo de negocio ya que no modifica ni oculta los anuncios. Además, no es fácil instalarla porque ni siquiera la he publicado en la tienda de extensiones de Google Chrome, aunque, viendo el éxito que está teniendo igual, me animo».

ACTUALIZACIÓN:
Finalmente, David Barragán ha colgado la extensión en la tienda de Google Chrome. Puedes conseguirla aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Inhotim, el museo a cielo abierto más grande del mundo
Los muñecos virales de PussieToys
El mejor sitio para leer (o para apreciar la pintura)
La secta suicida del niño sin ojo
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • Hay que ser penoso cambiar el nombre de un país que sufre a otro gracioso. Porque no cambiamos el de españa a chorizos? Sinceramente soy español y me repudia que haya gente tan gilipoyas

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *