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16 de enero 2013    /   CREATIVIDAD
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FabCafe: "¿Me pone un café y media hora de cortadora láser?"

16 de enero 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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fabcafe
La versión industrial sería un Teté CaféCostura. Una cafetería donde una persona puede coser una prenda mientras toma un café. En la versión digital la máquina de coser se sustituye por una cortadora láser. Es lo que ocurre en FabCafe. El concepto no es nuevo y el propósito tampoco: convertir ese espacio en un hub creativo. Pero el foco de atracción sí es aún inusual: la impresión 3D.
FabCafe abrió el pasado marzo en el barrio de Shibuya, en Tokio, con una selección de bebidas, una cortadora láser y una impresora de diseños en pegatinas. Lo fundó la productora digital Loftwork (y, en concreto, los directivos publicitarios Toshiya Fukuda, Mitsuhiro Suwa y Chiaki Hayashi) y lo diseñó la firma de arquitectura Naruse-Inokuma.
En el fondo de la cafetería hay una cortadora láser Universal VLS6.60 y, a su lado, se encuentra siempre un “fabboy” o “fabgirl” (especialistas en impresión 3D). La persona que quiere imprimir un objeto lleva el archivo con el diseño y puede utilizar la máquina con asistencia del personal especializado. Media hora cuesta 2000 yenes (unos 17 euros), según el COO de FabCafe, Toshimasa Kawai.
La función de esa cortadora láser no es solo facilitar que muchas personas produzcan sus propios objetos. Kawai asegura que la intención es “acercar la impresión 3D al público en general”. “El 70% de nuestros clientes son creativos, arquitectos, estudiantes de arte… Pero hay un 30% que no son creadores y están interesados en aprender a hacer algo ellos mismos”, indica. “Muchos vienen solo a tomar un café. Les gusta el ambiente del local y ver las cosas que se están haciendo. Cada vez viene más gente y, en los últimos meses, a menudo, hay cola antes de abrir”.
FabCafe vuelve a coincidir con Teté CaféCostura en la filosofía Do it yourself. “La impresión 3D empieza a hacerse popular en Japón. Antes sonaba a un acto de magia. Pero desde que Chris Anderson publicó Makers: The New Industrial Revolution se ha producido un boom”, explica el COO.
Es innegable que FabCafe tiene una compañía de comunicación y diseño detrás. Eso les ha llevado, por ejemplo, a crear una bebida propia, el Marshmallow Latte, y a concebir este espacio como un centro de atracción de talento creativo.
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(Imagen: FabCafe)
El establecimiento de Shibuya es el epicentro del proyecto. Pero alrededor organizan workshops y conferencias sobre impresión 3D. “Hacemos unos seis o siete seminarios al mes. A menudo reunimos a profesionales de distintas disciplinas para que hagan cosas juntos. Por ejemplo, un arquitecto y un diseñador de moda crearon un tejido tan firme que se sostiene de pie”, cuenta la directora de comunicación de Loftwork, Mariko Suzuki.
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(Imágenes: FabCafe)
“Todos los meses organizamos con Tokio City Hall a personas que están creando objetos en 3D. La intención es compartir conocimientos y conectar a profesionales que están trabajando en impresión digital”, indica Suzuki.
El siguiente objetivo de FabCafe es crear sus propios productos y venderlos. Ya han empezado a diseñar camisetas y su idea ahora es “hacer crecer el negocio con la venta de objetos producidos con impresoras 3D”, especifica Kawai.
El COO destaca que FabCafe es un lugar para aprender sobre impresión 3D. “Todavía estamos descubriendo muchas cosas y cada vez contamos con más colaboradores para explorar esta disciplina”, indica. En este propósito el café ocupa un lugar muy importante porque, según la directora de comunicación, “lo bueno de tener un local es que la gente no solo se comunican por internet. También pueden reunirse en persona. Además, los individuos que entran a tomar un café, al ver la máquina, se animan a hacer objetos en 3D”.
La idea de abrir un local dedicado a la impresión 3D surgió después de una noche, en septiembre de 2011, en la que Loftwork reunió a varios creativos de distintas disciplinas. “Algunos trajeron máquinas de impresión 3D y pensamos que esto no podía quedar ahí. Teníamos que llevarlo a más personas”, comenta Kawai. “Entonces decidimos abrir un café y un laboratorio en un mismo proyecto”.
FabCafe es, además, un polo de atracción de extranjeros porque es uno de los escasísimos establecimientos que ofrece wifi a sus clientes en Japón. Los lobbies de las compañías telefónicas han blindado las comunicaciones al contrato mensual. Tan solo en algunos establecimientos, como los grandes almacenes Tokiu Hands o los 7-Eleven, proporcionan wifi abierto.
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La versión industrial sería un Teté CaféCostura. Una cafetería donde una persona puede coser una prenda mientras toma un café. En la versión digital la máquina de coser se sustituye por una cortadora láser. Es lo que ocurre en FabCafe. El concepto no es nuevo y el propósito tampoco: convertir ese espacio en un hub creativo. Pero el foco de atracción sí es aún inusual: la impresión 3D.
FabCafe abrió el pasado marzo en el barrio de Shibuya, en Tokio, con una selección de bebidas, una cortadora láser y una impresora de diseños en pegatinas. Lo fundó la productora digital Loftwork (y, en concreto, los directivos publicitarios Toshiya Fukuda, Mitsuhiro Suwa y Chiaki Hayashi) y lo diseñó la firma de arquitectura Naruse-Inokuma.
En el fondo de la cafetería hay una cortadora láser Universal VLS6.60 y, a su lado, se encuentra siempre un “fabboy” o “fabgirl” (especialistas en impresión 3D). La persona que quiere imprimir un objeto lleva el archivo con el diseño y puede utilizar la máquina con asistencia del personal especializado. Media hora cuesta 2000 yenes (unos 17 euros), según el COO de FabCafe, Toshimasa Kawai.
La función de esa cortadora láser no es solo facilitar que muchas personas produzcan sus propios objetos. Kawai asegura que la intención es “acercar la impresión 3D al público en general”. “El 70% de nuestros clientes son creativos, arquitectos, estudiantes de arte… Pero hay un 30% que no son creadores y están interesados en aprender a hacer algo ellos mismos”, indica. “Muchos vienen solo a tomar un café. Les gusta el ambiente del local y ver las cosas que se están haciendo. Cada vez viene más gente y, en los últimos meses, a menudo, hay cola antes de abrir”.
FabCafe vuelve a coincidir con Teté CaféCostura en la filosofía Do it yourself. “La impresión 3D empieza a hacerse popular en Japón. Antes sonaba a un acto de magia. Pero desde que Chris Anderson publicó Makers: The New Industrial Revolution se ha producido un boom”, explica el COO.
Es innegable que FabCafe tiene una compañía de comunicación y diseño detrás. Eso les ha llevado, por ejemplo, a crear una bebida propia, el Marshmallow Latte, y a concebir este espacio como un centro de atracción de talento creativo.
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(Imagen: FabCafe)
El establecimiento de Shibuya es el epicentro del proyecto. Pero alrededor organizan workshops y conferencias sobre impresión 3D. “Hacemos unos seis o siete seminarios al mes. A menudo reunimos a profesionales de distintas disciplinas para que hagan cosas juntos. Por ejemplo, un arquitecto y un diseñador de moda crearon un tejido tan firme que se sostiene de pie”, cuenta la directora de comunicación de Loftwork, Mariko Suzuki.
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(Imágenes: FabCafe)
“Todos los meses organizamos con Tokio City Hall a personas que están creando objetos en 3D. La intención es compartir conocimientos y conectar a profesionales que están trabajando en impresión digital”, indica Suzuki.
El siguiente objetivo de FabCafe es crear sus propios productos y venderlos. Ya han empezado a diseñar camisetas y su idea ahora es “hacer crecer el negocio con la venta de objetos producidos con impresoras 3D”, especifica Kawai.
El COO destaca que FabCafe es un lugar para aprender sobre impresión 3D. “Todavía estamos descubriendo muchas cosas y cada vez contamos con más colaboradores para explorar esta disciplina”, indica. En este propósito el café ocupa un lugar muy importante porque, según la directora de comunicación, “lo bueno de tener un local es que la gente no solo se comunican por internet. También pueden reunirse en persona. Además, los individuos que entran a tomar un café, al ver la máquina, se animan a hacer objetos en 3D”.
La idea de abrir un local dedicado a la impresión 3D surgió después de una noche, en septiembre de 2011, en la que Loftwork reunió a varios creativos de distintas disciplinas. “Algunos trajeron máquinas de impresión 3D y pensamos que esto no podía quedar ahí. Teníamos que llevarlo a más personas”, comenta Kawai. “Entonces decidimos abrir un café y un laboratorio en un mismo proyecto”.
FabCafe es, además, un polo de atracción de extranjeros porque es uno de los escasísimos establecimientos que ofrece wifi a sus clientes en Japón. Los lobbies de las compañías telefónicas han blindado las comunicaciones al contrato mensual. Tan solo en algunos establecimientos, como los grandes almacenes Tokiu Hands o los 7-Eleven, proporcionan wifi abierto.
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