20 de mayo 2016    /   CREATIVIDAD
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Complementos nutricionales gratis para cuando te pones gocho de comer fast food

20 de mayo 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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No hay que ser jurado de Masterchef para saber que la comida rápida puede ser la más socorrida, incluso la más sabrosa, pero no la más saludable. La práctica totalidad de ese tipo de menús adolecen de ciertas carencias nutricionales.

Para solucionar ese problema, hace unos días abrió en Tokio Fast Food Aid, una tienda de aspecto aséptico, semejante a un laboratorio o una farmacia, que facilita a aquellos que se acerquen hasta sus instalaciones las vitaminas, minerales y otros complementos que les faltan a su dieta.

Según los responsables de esta iniciativa, la sociedad cada vez se alimenta peor, lo que provoca que esté en riesgo de sufrir malnutrición, no por falta de alimentos, sino por la baja calidad de los mismos.

Los complejos nutricionales de Fast Food Aid se dispensan totalmente gratis. Solo es necesario presentar un recibo de haber comprado un menú de ese tipo de comida.

Con dicha prueba documental y una serie de preguntas relacionadas con los hábitos alimenticios del cliente, los facultativos pueden determinar cuáles son las carencias alimenticias que tiene la persona.

Como es de suponer, las necesidades de aquel que ha comido noodles, no serán las mismas que las del que el que se ha zampado una pizza o del que ha elegido por una hamburguesa con patatas medianas, refresco gigante y helado. Lo mismo sucede con el que opta por esa dieta de modo continuado y el que recurre a ella de manera excepcional o esporádica.

Tomando como muestra a las personas que pasaron por la tienda para solicitar su complemento alimenticio, los responsables pudieron conocer que el 85% estaba en riesgo nutricional pero sólo un 12% era consciente de ello. Informados de su situación, un 92% de los participantes afirmaron que estaban dispuestos a cambiar sus hábitos alimenticios.

Tokio Fast Food Aid permaneció abierta apenas seis días. Según explicaba la web Spoon Tamago, la tienda era en realidad una acción publicitaria de Dohtonbori, una cadena de comida rápida japonesa.

La razón de vincular la alimentación sana y el fast food surgió porque, a diferencia de sus competidores, especializados en ramen y otras variedades de comida rápida japonesa, Dohtonbori apuesta por los okonomiyaki y los monjayaki, una especie de crepes o de pizzas que son considerados más saludables porque incluyen en sus recetas marisco y verduras frescas cultivadas en huertos de cercanía. Lo que no parece ser tan sano es la amplia variedad de salsas que sirven para sazonarlas, pero siempre se pueden tomar a palo seco.

No hay que ser jurado de Masterchef para saber que la comida rápida puede ser la más socorrida, incluso la más sabrosa, pero no la más saludable. La práctica totalidad de ese tipo de menús adolecen de ciertas carencias nutricionales.

Para solucionar ese problema, hace unos días abrió en Tokio Fast Food Aid, una tienda de aspecto aséptico, semejante a un laboratorio o una farmacia, que facilita a aquellos que se acerquen hasta sus instalaciones las vitaminas, minerales y otros complementos que les faltan a su dieta.

Según los responsables de esta iniciativa, la sociedad cada vez se alimenta peor, lo que provoca que esté en riesgo de sufrir malnutrición, no por falta de alimentos, sino por la baja calidad de los mismos.

Los complejos nutricionales de Fast Food Aid se dispensan totalmente gratis. Solo es necesario presentar un recibo de haber comprado un menú de ese tipo de comida.

Con dicha prueba documental y una serie de preguntas relacionadas con los hábitos alimenticios del cliente, los facultativos pueden determinar cuáles son las carencias alimenticias que tiene la persona.

Como es de suponer, las necesidades de aquel que ha comido noodles, no serán las mismas que las del que el que se ha zampado una pizza o del que ha elegido por una hamburguesa con patatas medianas, refresco gigante y helado. Lo mismo sucede con el que opta por esa dieta de modo continuado y el que recurre a ella de manera excepcional o esporádica.

Tomando como muestra a las personas que pasaron por la tienda para solicitar su complemento alimenticio, los responsables pudieron conocer que el 85% estaba en riesgo nutricional pero sólo un 12% era consciente de ello. Informados de su situación, un 92% de los participantes afirmaron que estaban dispuestos a cambiar sus hábitos alimenticios.

Tokio Fast Food Aid permaneció abierta apenas seis días. Según explicaba la web Spoon Tamago, la tienda era en realidad una acción publicitaria de Dohtonbori, una cadena de comida rápida japonesa.

La razón de vincular la alimentación sana y el fast food surgió porque, a diferencia de sus competidores, especializados en ramen y otras variedades de comida rápida japonesa, Dohtonbori apuesta por los okonomiyaki y los monjayaki, una especie de crepes o de pizzas que son considerados más saludables porque incluyen en sus recetas marisco y verduras frescas cultivadas en huertos de cercanía. Lo que no parece ser tan sano es la amplia variedad de salsas que sirven para sazonarlas, pero siempre se pueden tomar a palo seco.

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