25 de noviembre 2014    /   DIGITAL
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El hackeo feminista de las ilustraciones de Barbie

25 de noviembre 2014    /   DIGITAL     por          
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Barbie nunca ha sido un ejemplo de pensamiento progresista ni en lo relativo a la igualdad de género ni en casi nada. Seguro que no lo descubrimos a estas alturas. La rubia muñeca lleva ahí toda la vida y, en la mayoría de personas, no ha ejercido ningún efecto que impulse a tomar parte en una determinada causa. Pero, de repente, surge un chispazo.
Ese detonador se activó la pasada semana. Una amiga de la programadora  Kathleen Tuite le hizo llegar un enlace al libro Barbie: I Can be a Computer Engineer. En dicho volumen, dirigido a niñas de 3 a 7 años, Barbie está muy lejos de ser la ingeniera informática que anuncian en portada.
barbie-at-kitchen-table
 
La imagen ofrecida por la publicación es la de una ingeniera informática que no programa nada o que contagia un virus en su portátil a través de un pen drive. El rol del rubio personaje consiste, a partir de ahí, en pedir a otras personas que hagan el trabajo por ella. Siempre hombres, claro.
Ese retrato indignó tanto a la programadora estadounidense que el 18 de noviembre escribió a sus colegas de profesión. «¡Hey! ¿Podemos pedir a la gente algunos textos feministas/hacker para pegar sobre las imágenes originales?». Esa misma tarde, Tuite ya había creado un sitio web totalmente operativo en el que cualquiera puede retocar las ilustraciones originales con los textos que desee.
Desde ese día, Feminist Hacker Barbie se ha convertido en un meme que está sirviendo a muchas mujeres para reclamar igualdad, sobre todo en el mundo tecnológico. Kathleen Tuite explica que, a su juicio, está claro que hay un problema. «Muchas veces es un hombre que habla por encima de una mujer en una reunión. Otras veces es peor, como la tremenda soledad de ser la única minoría en un grupo de trabajo, con nadie “como tú” a tu alrededor».
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El proyecto de la programadora quiere que sea la gente la que defina, mediante el ‘tuneo’ de las viñetas, una verdadera identidad como ingeniera electrónica a través de las palabras de Barbie. «Quiero que compartan lo que ellos suponen que es una Barbie programadora, como si fuera realmente competente, inspiradora y dotada de conocimientos», explica Tuite.
Kathleen Tuite tiene compañía en esto de la batalla feminista en el mundo digital. Iniciativas como Girls Who Code o la Ada Developers Academy actúan como facilitadoras para la normalización de la incorporación de la mujer al mundo laboral tecnológico. «Cada una de esas iniciativas», dice la programadora, «es genial. Debería haber montones de maneras diferentes de que la gente, sea cual sea su género y edad, pueda aprender a programar ayudada por estos mentores que aceleran el aprendizaje».
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Para la norteamericana, se está incrementando el grado de concienciación acerca del problema. «La gente está comenzando a escuchar y hablar más acerca del tema y eso hace que los progresos sean más rápidos». Dice que una regulación más inteligente de bajas maternales y paternales haría culturalmente aceptable para los padres tomarse ese tiempo libre.
Para ganar la guerra, entretanto, queda ganar batallas como la que está luchando Kathleen Tuite: que las mujeres representadas en el mundo tecnológico no parezcan completamente inútiles y dependientes.

Barbie nunca ha sido un ejemplo de pensamiento progresista ni en lo relativo a la igualdad de género ni en casi nada. Seguro que no lo descubrimos a estas alturas. La rubia muñeca lleva ahí toda la vida y, en la mayoría de personas, no ha ejercido ningún efecto que impulse a tomar parte en una determinada causa. Pero, de repente, surge un chispazo.
Ese detonador se activó la pasada semana. Una amiga de la programadora  Kathleen Tuite le hizo llegar un enlace al libro Barbie: I Can be a Computer Engineer. En dicho volumen, dirigido a niñas de 3 a 7 años, Barbie está muy lejos de ser la ingeniera informática que anuncian en portada.
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La imagen ofrecida por la publicación es la de una ingeniera informática que no programa nada o que contagia un virus en su portátil a través de un pen drive. El rol del rubio personaje consiste, a partir de ahí, en pedir a otras personas que hagan el trabajo por ella. Siempre hombres, claro.
Ese retrato indignó tanto a la programadora estadounidense que el 18 de noviembre escribió a sus colegas de profesión. «¡Hey! ¿Podemos pedir a la gente algunos textos feministas/hacker para pegar sobre las imágenes originales?». Esa misma tarde, Tuite ya había creado un sitio web totalmente operativo en el que cualquiera puede retocar las ilustraciones originales con los textos que desee.
Desde ese día, Feminist Hacker Barbie se ha convertido en un meme que está sirviendo a muchas mujeres para reclamar igualdad, sobre todo en el mundo tecnológico. Kathleen Tuite explica que, a su juicio, está claro que hay un problema. «Muchas veces es un hombre que habla por encima de una mujer en una reunión. Otras veces es peor, como la tremenda soledad de ser la única minoría en un grupo de trabajo, con nadie “como tú” a tu alrededor».
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El proyecto de la programadora quiere que sea la gente la que defina, mediante el ‘tuneo’ de las viñetas, una verdadera identidad como ingeniera electrónica a través de las palabras de Barbie. «Quiero que compartan lo que ellos suponen que es una Barbie programadora, como si fuera realmente competente, inspiradora y dotada de conocimientos», explica Tuite.
Kathleen Tuite tiene compañía en esto de la batalla feminista en el mundo digital. Iniciativas como Girls Who Code o la Ada Developers Academy actúan como facilitadoras para la normalización de la incorporación de la mujer al mundo laboral tecnológico. «Cada una de esas iniciativas», dice la programadora, «es genial. Debería haber montones de maneras diferentes de que la gente, sea cual sea su género y edad, pueda aprender a programar ayudada por estos mentores que aceleran el aprendizaje».
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Para la norteamericana, se está incrementando el grado de concienciación acerca del problema. «La gente está comenzando a escuchar y hablar más acerca del tema y eso hace que los progresos sean más rápidos». Dice que una regulación más inteligente de bajas maternales y paternales haría culturalmente aceptable para los padres tomarse ese tiempo libre.
Para ganar la guerra, entretanto, queda ganar batallas como la que está luchando Kathleen Tuite: que las mujeres representadas en el mundo tecnológico no parezcan completamente inútiles y dependientes.

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Opiniones 1
  • Es inevitable no indignarse… pero viendo lo positivo, me alegra ver que lo más normal es estar en desacuerdo con esas viñetas y hacer algo al respecto, desde esta mujer que ha tenido una grandísima idea hasta vosotros, que dais voz y lo compartís!

  • Comentarios cerrados.

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