17 de julio 2020    /   IDEAS
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¿Y si la pandemia nos ha hecho conscientes (¡por fin!) de nuestro entorno natural?

Consejos para ser un fenólogo y luchar contra el cambio climático

17 de julio 2020    /   IDEAS     por          Ilustraciones Shutterstock
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Durante la pasada y confinada primavera, tal vez hayas sido consciente, por primera vez, del día exacto en el que empieza a florecer el geranio del balcón. O del momento en que las golondrinas volvieron a anidar en tu tejado. En ese caso, querido lector, tal vez te estés convirtiendo en un fenólogo.

-La fenología es la ciencia que estudia los fenómenos y ciclos biológicos y su relación con los cambios estacionales y climáticos.

-Los datos sobre observaciones naturales recogidos a lo largo de los siglos han sido de vital importancia para agricultores, meteorólogos, zoólogos, botánicos y científicos de muchas otras áreas.

-En tiempos de urgencia climática, como los actuales, esta información es aún más valiosa.

-«Los científicos pueden usar los registros fenológicos de los individuos, si se recogen con los metadatos correctos y se mantienen durante una serie de años, para evaluar el cambio climático», explica la periodista Rebecca Onion en Slate.

-En A Guide to Tracking Climate Change at Home, el profesor de Historia y Sociología de la ciencia Mark L. Hineline nos anima a todos a convertirnos en fenólogos para luchar contra el calentamiento global. Pero advierte:

«¡No confundir la fenología con la frenología! Aquella pseudociencia que estudia los cráneos humanos y que tanto auge tuvo en el XIX» 

-Para ser un fenólogo hay que observar y registrar todos los fenómenos naturales que ocurren en nuestro entorno.

-Hineline advierte de que para ello hay que superar la denominada ceguera de las plantas. Un término acuñado hace unas décadas por la comunidad científica y que define la incapacidad de los humanos para identificar los árboles, arbustos y el resto de vegetación con los que nos topamos habitualmente. 

-Para recuperar ‘la visión’ botánica y ser capaz de reconocer las plantas que nos rodean, en Quartz aconsejan ayudarse de apps como la de la de la comunidad de ciencia ciudadana iNaturalist.

-Hineline recomienda, además, no agobiarse. Basta con observar y recabar los datos relacionados con la evolución de un solo árbol a lo largo del año. La información puede resultar de los más valiosa si se comparte después con alguna organización de fenología.

-Y sobre todo hay que limitarse a recoger lo que se ve: 

 «Una observación fenológica debe responder al aquí y al ahora. No se puede ser especulativo, ya que eso podría contaminar tanto el proceso como el resultado»

-Desde la Universidad de California, Brian Haggerty y Susan Mazer ofrecen una guía en pdf para el que quiera profundizar sobre la fenología. Entre sus contenidos incluye actividades al aire libre dirigida a familias y centros educativos. 

-Al igual que el libro de Hideline, la guía pretende hacer entender que cualquier aportación individual puede ser una valiosa fuente de información para salvaguardar la biodiversidad.

Un ejemplo de ello es el de Henry David Thoreau. El filósofo registró desde 1850 las fechas de floración de diversas plantas silvestres de su entorno. Datos muy relevantes para los científicos que actualmente estudian los efectos del cambio climático en la flora de Massachusetts.

-Hineline argumenta que a medida que avanza el cambio climático, registros fenológicos que mantenemos de los ciudadanos ganarán en relevancia para la comunidad científica.

Y ahora, ¿por qué no dejas de leer, coges cuaderno y lápiz y sales a dar una vuelta por el parque? 

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-La fenología es la ciencia que estudia los fenómenos y ciclos biológicos y su relación con los cambios estacionales y climáticos.

-Los datos sobre observaciones naturales recogidos a lo largo de los siglos han sido de vital importancia para agricultores, meteorólogos, zoólogos, botánicos y científicos de muchas otras áreas.

-En tiempos de urgencia climática, como los actuales, esta información es aún más valiosa.

-«Los científicos pueden usar los registros fenológicos de los individuos, si se recogen con los metadatos correctos y se mantienen durante una serie de años, para evaluar el cambio climático», explica la periodista Rebecca Onion en Slate.

-En A Guide to Tracking Climate Change at Home, el profesor de Historia y Sociología de la ciencia Mark L. Hineline nos anima a todos a convertirnos en fenólogos para luchar contra el calentamiento global. Pero advierte:

«¡No confundir la fenología con la frenología! Aquella pseudociencia que estudia los cráneos humanos y que tanto auge tuvo en el XIX» 

-Para ser un fenólogo hay que observar y registrar todos los fenómenos naturales que ocurren en nuestro entorno.

-Para ser un fenólogo hay que observar y registrar todos los fenómenos naturales que ocurren en nuestro entorno.

-Hineline advierte de que para ello hay que superar la denominada ceguera de las plantas. Un término acuñado hace unas décadas por la comunidad científica y que define la incapacidad de los humanos para identificar los árboles, arbustos y el resto de vegetación con los que nos topamos habitualmente. 

-Para recuperar ‘la visión’ botánica y ser capaz de reconocer las plantas que nos rodean, en Quartz aconsejan ayudarse de apps como la de la de la comunidad de ciencia ciudadana iNaturalist.

-Hineline recomienda, además, no agobiarse. Basta con observar y recabar los datos relacionados con la evolución de un solo árbol a lo largo del año. La información puede resultar de los más valiosa si se comparte después con alguna organización de fenología.

-Y sobre todo hay que limitarse a recoger lo que se ve: 

 «Una observación fenológica debe responder al aquí y al ahora. No se puede ser especulativo, ya que eso podría contaminar tanto el proceso como el resultado»

-Desde la Universidad de California, Brian Haggerty y Susan Mazer ofrecen una guía en pdf para el que quiera profundizar sobre la fenología. Entre sus contenidos incluye actividades al aire libre dirigida a familias y centros educativos. 

-Al igual que el libro de Hideline, la guía pretende hacer entender que cualquier aportación individual puede ser una valiosa fuente de información para salvaguardar la biodiversidad.

Un ejemplo de ello es el de Henry David Thoreau. El filósofo registró desde 1850 las fechas de floración de diversas plantas silvestres de su entorno. Datos muy relevantes para los científicos que actualmente estudian los efectos del cambio climático en la flora de Massachusetts.

-Hineline argumenta que a medida que avanza el cambio climático, registros fenológicos que mantenemos de los ciudadanos ganarán en relevancia para la comunidad científica.

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