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24 de septiembre 2019    /   CINE/TV
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‘Sì al terrore’: el cine de género italiano, protagonista del Festival de Sitges

24 de septiembre 2019    /   CINE/TV     por          
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Es una de las frases más repetidas en el mundillo cinematográfico, pero no deja de ser cierta: el cine es el reflejo de la vida. En ocasiones es un reflejo fiel y directo, cristaliza en forma de documentales y películas basadas en hechos reales. Pero lo normal es que haga falta un análisis más en profundidad para ver las sinergias invisibles que se tejen entre realidad y ficción.

A veces el terror es la mejor manera de hablar de la vida. La roja sangre, la metáfora más acertada para reflejar la gris realidad. Es lo que sucedió en Italia, en los años 70, cuando una pléyade de jóvenes directores quiso hablar de la situación social y política contando historias de terror y fantasía. No es que la realidad fuera menos violenta. Hablamos de los llamados anni di piombo italianos, una época de ansiedad social, terrorismo y violencia después del espejismo utópico que supuso mayo del 68.

That’s La Morte: Italian Cult Cinema and the Years of Lead, es el retrato documental de aquella época que hace Xavier Mendik. El documental se presenta dentro del Festival de Sitges y bascula entre la realidad y la ficción, con entrevistas a directores de la época como el mítico Dario Argento.

That’s La Morte: Italian Cult Cinema and the Years of Lead – Trailer from Xavier Mendik on Vimeo.

Uno de los mejores ejemplos de este fenómeno lo ofrece Holocausto Caníbal (Ruggero Deodato, 1980). Calificada como el primer falso documental de la historia del cine (una fórmula que después imitaron cintas como La Bruja de Blair) es una de las películas más violentas, controvertidas y explícitas de la historia.

Ruggero Deodato, su director, tuvo la idea de crear la película tras ver la manera en la que se cubrió la muerte de Aldo Moro. El director se escandalizó por la forma morbosa en la que se informó del evento, poniendo el foco en los actos violentos de su secuestro y asesinato a manos de las Brigadas Rojas.

Por eso ideó la historia de un falso documental que hablara sobre nuestra fascinación con la violencia y el sexo. La trama mezcla realidad y ficción y parte de unas cintas encontradas en la selva.

El metraje documenta el viaje de un grupo de reporteros que conocen a las tribus caníbales del Amazonas con terrorífico resultado. El material, cedido a la BBC, muestra imágenes de una violencia extrema. Pero los ejecutivos de la cadena quieren publicarlo porque «la sangre significa audiencia».

La historia de esta película da para otro documental. Y de hecho así ha sido, en el marco del Festival de Sitges también se proyecta Deodato Holocaust, una cinta sobre lo que sucedió fuera de pantalla al estrenarse este clásico del gore.

Holocausto Canibal reflexiona sobre la fascinación por la violencia, y critica la sociedad moderna a la que compara continuamente con la de los tribus caníbales. Sin embargo en la época no se hizo una lectura sosegada de la cinta.

El brillante plan de Deodato, que pasaba por hacer pasar la película por un documental real, dio con sus huesos en la cárcel. La película fue confiscada y el cineasta, acusado de haber asesinado a sus actores y haberlo grabado. La cosa tardó en resolverse porque los protagonistas habían firmado un contrato que les impedía mostrarse ante el público. Pero finalmente uno de ellos se presentó en el tribunal para conseguir que se retiraran las acusaciones contra el director.

Más difíciles fueron de refutar las acusaciones de brutalidad contra los animales, pues la película muestra la muerte real de ratas, serpientes, tortugas cerdos e incluso la decapitación de un mono.

Holocausto Caníbal arrastró una fuerte polémica, su director debió luchar en los tribunales durante tres años para conseguir que la película pudiera ser proyectada. Finalmente lo consiguió, pero censurada, cercenada y revisionada en numerosas ocasiones.

Después de la polémica nadie quería trabajar con él, pero con los años, Deodato se ha ido convirtiendo en un maestro del terror. Y no hay mayor prueba que la presencia de su documental en el Festival Sitges.

No será la única cinta de este director en el festival. También se presenta Los invasores del abismo dentro de la retrospectiva Apocalypse domani. Esta sección recogerá títulos clave de la exploitation italiana de ciencia ficción desarrollada a finales de los años 70 como SHE (Avi Nesher, 1983), Robowar (Bruno Mattei, 1988) y Rats Notte di Terrore (Bruno Mattei, 1984), entre otras. Y siguiendo en el mundo italiano de género, se repasará la vida y obra del director italiano Lucio Fulci a través del documental Fulci for Fake.

Películas y documentales muy distintos pero con una unidad temporal y sobre todo geográfica. Hablan de civilizaciones perdidas, de guerras con robots y de asesinos sanguinarios. Pero sobre todo hablan de quienes las hicieron y del contexto en el que fueron creadas.

Es una de las frases más repetidas en el mundillo cinematográfico, pero no deja de ser cierta: el cine es el reflejo de la vida. En ocasiones es un reflejo fiel y directo, cristaliza en forma de documentales y películas basadas en hechos reales. Pero lo normal es que haga falta un análisis más en profundidad para ver las sinergias invisibles que se tejen entre realidad y ficción.

A veces el terror es la mejor manera de hablar de la vida. La roja sangre, la metáfora más acertada para reflejar la gris realidad. Es lo que sucedió en Italia, en los años 70, cuando una pléyade de jóvenes directores quiso hablar de la situación social y política contando historias de terror y fantasía. No es que la realidad fuera menos violenta. Hablamos de los llamados anni di piombo italianos, una época de ansiedad social, terrorismo y violencia después del espejismo utópico que supuso mayo del 68.

That’s La Morte: Italian Cult Cinema and the Years of Lead, es el retrato documental de aquella época que hace Xavier Mendik. El documental se presenta dentro del Festival de Sitges y bascula entre la realidad y la ficción, con entrevistas a directores de la época como el mítico Dario Argento.

That’s La Morte: Italian Cult Cinema and the Years of Lead – Trailer from Xavier Mendik on Vimeo.

Uno de los mejores ejemplos de este fenómeno lo ofrece Holocausto Caníbal (Ruggero Deodato, 1980). Calificada como el primer falso documental de la historia del cine (una fórmula que después imitaron cintas como La Bruja de Blair) es una de las películas más violentas, controvertidas y explícitas de la historia.

Ruggero Deodato, su director, tuvo la idea de crear la película tras ver la manera en la que se cubrió la muerte de Aldo Moro. El director se escandalizó por la forma morbosa en la que se informó del evento, poniendo el foco en los actos violentos de su secuestro y asesinato a manos de las Brigadas Rojas.

Por eso ideó la historia de un falso documental que hablara sobre nuestra fascinación con la violencia y el sexo. La trama mezcla realidad y ficción y parte de unas cintas encontradas en la selva.

El metraje documenta el viaje de un grupo de reporteros que conocen a las tribus caníbales del Amazonas con terrorífico resultado. El material, cedido a la BBC, muestra imágenes de una violencia extrema. Pero los ejecutivos de la cadena quieren publicarlo porque «la sangre significa audiencia».

La historia de esta película da para otro documental. Y de hecho así ha sido, en el marco del Festival de Sitges también se proyecta Deodato Holocaust, una cinta sobre lo que sucedió fuera de pantalla al estrenarse este clásico del gore.

Holocausto Canibal reflexiona sobre la fascinación por la violencia, y critica la sociedad moderna a la que compara continuamente con la de los tribus caníbales. Sin embargo en la época no se hizo una lectura sosegada de la cinta.

El brillante plan de Deodato, que pasaba por hacer pasar la película por un documental real, dio con sus huesos en la cárcel. La película fue confiscada y el cineasta, acusado de haber asesinado a sus actores y haberlo grabado. La cosa tardó en resolverse porque los protagonistas habían firmado un contrato que les impedía mostrarse ante el público. Pero finalmente uno de ellos se presentó en el tribunal para conseguir que se retiraran las acusaciones contra el director.

Más difíciles fueron de refutar las acusaciones de brutalidad contra los animales, pues la película muestra la muerte real de ratas, serpientes, tortugas cerdos e incluso la decapitación de un mono.

Holocausto Caníbal arrastró una fuerte polémica, su director debió luchar en los tribunales durante tres años para conseguir que la película pudiera ser proyectada. Finalmente lo consiguió, pero censurada, cercenada y revisionada en numerosas ocasiones.

Después de la polémica nadie quería trabajar con él, pero con los años, Deodato se ha ido convirtiendo en un maestro del terror. Y no hay mayor prueba que la presencia de su documental en el Festival Sitges.

No será la única cinta de este director en el festival. También se presenta Los invasores del abismo dentro de la retrospectiva Apocalypse domani. Esta sección recogerá títulos clave de la exploitation italiana de ciencia ficción desarrollada a finales de los años 70 como SHE (Avi Nesher, 1983), Robowar (Bruno Mattei, 1988) y Rats Notte di Terrore (Bruno Mattei, 1984), entre otras. Y siguiendo en el mundo italiano de género, se repasará la vida y obra del director italiano Lucio Fulci a través del documental Fulci for Fake.

Películas y documentales muy distintos pero con una unidad temporal y sobre todo geográfica. Hablan de civilizaciones perdidas, de guerras con robots y de asesinos sanguinarios. Pero sobre todo hablan de quienes las hicieron y del contexto en el que fueron creadas.

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