21 de agosto 2017    /   CINE/TV
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FEUD 1×01: los ojos de Sarandon/Davis

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Combate Bette Davis/Sarandon vs. Joan Crawford/Lang a ocho asaltos (ocho capítulos) en Feud. Ganadora del primero: Davis. A los puntos. Dos puntos con dos escenas breves y sin palabras. No siempre gana quien dice la última palabra.

El guion tenía aroma a viejo Hollywood por la recreación de la época y la estructura en escalera. Los grandes estudios daban al público, en cada película, dos o tres escenas de las que hablar. Dos o tres escenas que pudieran enquistarse en la memoria incluso olvidada por completo la película.

El blockbuster rompió la norma. Una película comercial usa el ruido, la violencia y un montaje acelerado buscando que cada escena de que hablar. No repara que un mismo recurso agota al público. Acaba por anestesiar las emociones. Como comer todos los días el mismo plato.

El viejo Hollywood construía los clímax escena a escena (lo importante no son los tiros, sino quién dispara y quién es la víctima. E importa más cuanto más conozcamos a los personajes. Cosa difícil con la velocidad y la violencia). Un tempo que los guionistas Jaffe Cohen, Michael Zam y Ryan Murphy —creador de la serie— adoptan. Así encumbran en un pedestal de silencio a Davis/Sarandon en el primer capítulo.

Las dos escenas de Sarandon/Davis son sencillas. Incluso inocuas fuera del contexto.

PRIMER GOLPE: LA CARA DEL PAYASO

Qué fue de Baby Jane ha dejado al público moderno un recuerdo imborrable a través de emisiones de televisión. Ryan Murphy aprovecha el recuerdo. Juega con las expectativas del público. Sabe que la audiencia quiere a Davis/Sarandon caracterizada como perversa hermana de la misma manera que un niño espera el postre.

En el primer día de rodaje, Crawford rechaza los consejos honestos de Davis sobre vestuario y maquillaje. Crawford no quiere interpretar a una mujer enclaustrada que no recibe visitas. Quiere lucir elegante y sin arrugas para su público.

«Ahora verán todos», dice Davis. Una declaración de guerra.

Crece la excitación: queremos ya a la Davis-Joker. Murphy, como director del episodio, dilata el momento. Planos cortos mientras Davis se maquilla. Cuando Davis pisa el plató, Murphy escamotea su rostro grabando a contraluz. Después, graba desde arriba. Los técnicos de luces apuntan los focos a la actriz creando un momento mágico.

Davis se planta ante Joan Crawford y Robert Aldrich. El maquillaje de Davis es grotesco. Es consciente de que su personaje quedó anclado en el cine mudo del maquillaje exagerado. Davis hace una inclinación como una actriz en el teatro. Una cortesía más que un acto de sumisión. Y recibe aplausos ante el desconcierto y la ira de Joan Crawford.

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En apariencia la fórmula es sencilla: el personaje (Davis) quiere algo (dar un golpe de estado emocional) y lo consigue. Murphy ofrece el pastel que el público espera y quiere. Pero es importante manejar los tiempos y los detalles. 

SEGUNDO GOLPE: LAS LÁGRIMAS DE LA DAVIS

Crawford y Davis ven las primeras imágenes de la grabación. Crawford no está a gusto. Buscando el lucimiento ha acabado consiguiendo el efecto contrario. Se marcha de la sala.

Queda la Davis-espectadora viendo a la Davis-Jane proyectada en la pantalla.

feud-sonrisas-y-lagrimas

La Davis-Jane actúa ante el espejo que le devuelve una imagen ajada. Llora.

La Davis-espectadora se ve reflejada. Atrás quedaron la belleza y la juventud. La Davis-espectadora es una actriz en decadencia interpretando a una actriz olvidada.

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La Davis-Jane se lleva las manos a la cara. Se inclina hacia adelante y cae la flor del pelo. La Davis-espectadora llora. La flor acrecienta el patetismo del momento.

Sylvia Plath escribió que el payaso no oculta el alma bajo la cara pintada. El alma está sobre la pintura. El maquillaje de la Davis/Sarandon es la confesión de un interior roto. Ryan Murphy no emplea palabras. El silencio crea un poso de malestar. Ganan los ojos de Bette Davis mimetizados por Sarandon. Ojos a los que Kim Carnes (abajo) dedicó una canción:

Sabe cómo hacer que un profesional se ruborice.
Te tentará,
te incomodará,
tiene los ojos de Bette Davis.

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El guion tenía aroma a viejo Hollywood por la recreación de la época y la estructura en escalera. Los grandes estudios daban al público, en cada película, dos o tres escenas de las que hablar. Dos o tres escenas que pudieran enquistarse en la memoria incluso olvidada por completo la película.

El blockbuster rompió la norma. Una película comercial usa el ruido, la violencia y un montaje acelerado buscando que cada escena de que hablar. No repara que un mismo recurso agota al público. Acaba por anestesiar las emociones. Como comer todos los días el mismo plato.

El viejo Hollywood construía los clímax escena a escena (lo importante no son los tiros, sino quién dispara y quién es la víctima. E importa más cuanto más conozcamos a los personajes. Cosa difícil con la velocidad y la violencia). Un tempo que los guionistas Jaffe Cohen, Michael Zam y Ryan Murphy —creador de la serie— adoptan. Así encumbran en un pedestal de silencio a Davis/Sarandon en el primer capítulo.

Las dos escenas de Sarandon/Davis son sencillas. Incluso inocuas fuera del contexto.

PRIMER GOLPE: LA CARA DEL PAYASO

Qué fue de Baby Jane ha dejado al público moderno un recuerdo imborrable a través de emisiones de televisión. Ryan Murphy aprovecha el recuerdo. Juega con las expectativas del público. Sabe que la audiencia quiere a Davis/Sarandon caracterizada como perversa hermana de la misma manera que un niño espera el postre.

En el primer día de rodaje, Crawford rechaza los consejos honestos de Davis sobre vestuario y maquillaje. Crawford no quiere interpretar a una mujer enclaustrada que no recibe visitas. Quiere lucir elegante y sin arrugas para su público.

«Ahora verán todos», dice Davis. Una declaración de guerra.

Crece la excitación: queremos ya a la Davis-Joker. Murphy, como director del episodio, dilata el momento. Planos cortos mientras Davis se maquilla. Cuando Davis pisa el plató, Murphy escamotea su rostro grabando a contraluz. Después, graba desde arriba. Los técnicos de luces apuntan los focos a la actriz creando un momento mágico.

Davis se planta ante Joan Crawford y Robert Aldrich. El maquillaje de Davis es grotesco. Es consciente de que su personaje quedó anclado en el cine mudo del maquillaje exagerado. Davis hace una inclinación como una actriz en el teatro. Una cortesía más que un acto de sumisión. Y recibe aplausos ante el desconcierto y la ira de Joan Crawford.

feud-el-joker

En apariencia la fórmula es sencilla: el personaje (Davis) quiere algo (dar un golpe de estado emocional) y lo consigue. Murphy ofrece el pastel que el público espera y quiere. Pero es importante manejar los tiempos y los detalles. 

SEGUNDO GOLPE: LAS LÁGRIMAS DE LA DAVIS

Crawford y Davis ven las primeras imágenes de la grabación. Crawford no está a gusto. Buscando el lucimiento ha acabado consiguiendo el efecto contrario. Se marcha de la sala.

Queda la Davis-espectadora viendo a la Davis-Jane proyectada en la pantalla.

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La Davis-Jane actúa ante el espejo que le devuelve una imagen ajada. Llora.

La Davis-espectadora se ve reflejada. Atrás quedaron la belleza y la juventud. La Davis-espectadora es una actriz en decadencia interpretando a una actriz olvidada.

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La Davis-Jane se lleva las manos a la cara. Se inclina hacia adelante y cae la flor del pelo. La Davis-espectadora llora. La flor acrecienta el patetismo del momento.

Sylvia Plath escribió que el payaso no oculta el alma bajo la cara pintada. El alma está sobre la pintura. El maquillaje de la Davis/Sarandon es la confesión de un interior roto. Ryan Murphy no emplea palabras. El silencio crea un poso de malestar. Ganan los ojos de Bette Davis mimetizados por Sarandon. Ojos a los que Kim Carnes (abajo) dedicó una canción:

Sabe cómo hacer que un profesional se ruborice.
Te tentará,
te incomodará,
tiene los ojos de Bette Davis.

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Opiniones 2
  • Un doble duelo de actrices-iconos: Davis v/s Crawford y Sarandon v/s Lange. Una serie fantastica. No se quien gano el duelo original. El actual creo que quedo a iguales. El trabajo de Sarandon y el de Lange fue inmejorable. Ambas nominadas a premios Emmy por el papel en esta serie. Merecen ganar las dos.

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