31 de enero 2012    /   CREATIVIDAD
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Flexiones para pronunciar… ¿el inglés?

31 de enero 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Hora de elegir cómo distribuir nuestro raquítico tiempo libre para poder sacar el máximo rendimiento de él. No da demasiado de sí. Hay que desechar opciones: ¿Hacer deporte para ponerse en forma, o apuntarse a clase para mejorar de una vez por todas el inglés?… Adam Broughton y Simon Price, dos surfistas británicos que trabajan en España como docentes, han emprendido para resolver esta eterna disyuntiva. No había por qué dejar de hacer nada. “Simplemente, combinarlo”, resuelve Broughton.

Su nuevo negocio consiste en impartir clases de bootcamp (un duro entrenamiento deportivo inspirado en los adiestramientos militares), pero con sesiones en estricto inglés. La fórmula perfecta para pronunciar los músculos tan rápidamente como los fonemas anglosajones.

“La idea llegó por partes”, cuenta Broughton. “Primero decidimos importar este tipo de entrenamiento a Madrid, porque hasta donde sabemos, no se hace en ningún lado. En Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos se practica en muchísimos parques. Es muy popular. Sobre todo porque es una forma muy eficaz de perder peso. Así que comenzamos con las sesiones en español”.

La segunda parte era pura mejora del producto. Pensaron: ¿Qué mejor que unos profesores de inglés nativos para convertir el entrenamiento en un puro listening? Eso transformó su oferta, no solo en un gimnasio al aire libre, sino también en una destechada clase de inglés. Por eso decidieron doblar las sesiones y ofertar sus servicios en ambas lenguas.

“Go, go , go!”, jalea Price a Rubén y Ann Mary Murphy, dos alumnos. No han parado de correr, saltar, hacer abdominales, ejercicios de fuerza, boxeo, agacharse y levantarse desde el inicio de la sesión. Bueno, en realidad, más bien han hecho abs (abdominales), boxing (boxeo) y unas cuantas squats (sentadillas). Que viene a ser lo mismo pero con otros morros. Murphy, irlandesa y toda una veterana en las sesiones de bootcamp, dice que “realmente” percibe como sus compañeros españoles han mejorado el vocabulario. “Es que es una manera divertida de practicar un idioma. Una alternativa sana a los típicos bares de intercambio cultural”, indica.

El entrenador matiza el concepto de la actividad: “No hace falta ser militar. Nosotros no lo somos ni tenemos nada que ver con eso. Es solo la inspiración del entrenamiento. Consiste en una hora intensiva de ejercicio sin parar, como los del ejército, aunque algo más amable”, tranquiliza. “Eso no quiere decir que no seamos duros. Aquí hay que irse con manchas de césped”. “Eso sí, se adapta a la edad del alumno, a su capacidad y, por supuesto, a su comprensión oral”.

Rubén, ingeniero industrial, acata obediente cada carrera que Price le obliga a dar según está terminando sus abs. En sus seis sesiones asegura haber mejorado su inglés tanto como su físico. “La verdad es que hablar, no hablas mucho hasta que no acaba la clase”, confiesa, “porque con tanto ejercicio no se puede. Pero tienes que escuchar y entender todo el rato. Eso me viene bien para practicar mi inglés”, afirma. “Es una manera de aprender y soltar tensión después del horario de oficina”.

Hasta que no consigan ampliar su negocio por el resto de Madrid, como pretenden, por el momento la cita es en el Parque del Retiro durante las tardes de entre semana. Para conocer el lugar exacto solo hay que visitar su página de Bootcamp. “Seguro que es cuestión de tiempo que toda la gente se anime a practicar esto”, asegura Broughton. Al menos en España nunca se quedarán cortos de público potencial: Que levante la mano el que hable un inglés perfecto y nunca se haya lamentado de esos kilos demás.

Foto: US Army

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Su nuevo negocio consiste en impartir clases de bootcamp (un duro entrenamiento deportivo inspirado en los adiestramientos militares), pero con sesiones en estricto inglés. La fórmula perfecta para pronunciar los músculos tan rápidamente como los fonemas anglosajones.

“La idea llegó por partes”, cuenta Broughton. “Primero decidimos importar este tipo de entrenamiento a Madrid, porque hasta donde sabemos, no se hace en ningún lado. En Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos se practica en muchísimos parques. Es muy popular. Sobre todo porque es una forma muy eficaz de perder peso. Así que comenzamos con las sesiones en español”.

La segunda parte era pura mejora del producto. Pensaron: ¿Qué mejor que unos profesores de inglés nativos para convertir el entrenamiento en un puro listening? Eso transformó su oferta, no solo en un gimnasio al aire libre, sino también en una destechada clase de inglés. Por eso decidieron doblar las sesiones y ofertar sus servicios en ambas lenguas.

“Go, go , go!”, jalea Price a Rubén y Ann Mary Murphy, dos alumnos. No han parado de correr, saltar, hacer abdominales, ejercicios de fuerza, boxeo, agacharse y levantarse desde el inicio de la sesión. Bueno, en realidad, más bien han hecho abs (abdominales), boxing (boxeo) y unas cuantas squats (sentadillas). Que viene a ser lo mismo pero con otros morros. Murphy, irlandesa y toda una veterana en las sesiones de bootcamp, dice que “realmente” percibe como sus compañeros españoles han mejorado el vocabulario. “Es que es una manera divertida de practicar un idioma. Una alternativa sana a los típicos bares de intercambio cultural”, indica.

El entrenador matiza el concepto de la actividad: “No hace falta ser militar. Nosotros no lo somos ni tenemos nada que ver con eso. Es solo la inspiración del entrenamiento. Consiste en una hora intensiva de ejercicio sin parar, como los del ejército, aunque algo más amable”, tranquiliza. “Eso no quiere decir que no seamos duros. Aquí hay que irse con manchas de césped”. “Eso sí, se adapta a la edad del alumno, a su capacidad y, por supuesto, a su comprensión oral”.

Rubén, ingeniero industrial, acata obediente cada carrera que Price le obliga a dar según está terminando sus abs. En sus seis sesiones asegura haber mejorado su inglés tanto como su físico. “La verdad es que hablar, no hablas mucho hasta que no acaba la clase”, confiesa, “porque con tanto ejercicio no se puede. Pero tienes que escuchar y entender todo el rato. Eso me viene bien para practicar mi inglés”, afirma. “Es una manera de aprender y soltar tensión después del horario de oficina”.

Hasta que no consigan ampliar su negocio por el resto de Madrid, como pretenden, por el momento la cita es en el Parque del Retiro durante las tardes de entre semana. Para conocer el lugar exacto solo hay que visitar su página de Bootcamp. “Seguro que es cuestión de tiempo que toda la gente se anime a practicar esto”, asegura Broughton. Al menos en España nunca se quedarán cortos de público potencial: Que levante la mano el que hable un inglés perfecto y nunca se haya lamentado de esos kilos demás.

Foto: US Army

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Opiniones 3
  • no hay como una patada en los webos para motivar

    pues yo soy más partidario de comerle la oreja a una guiri que si lo haces bien hasta pillas cacho

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