14 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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fotografia  Miker / Shutterstock.com

Foodtractores

14 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por        fotografia  Miker / Shutterstock.com
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Cosechadoras. Tres o cuatro empacadoras. Cerveza gourmet. Panes de masa madre. Guacamole a ras.
Edad dorada del food truck. Del foodtractor. Del foodatraco.
Póngame 8 food trucks. Para uso personal, para consumo comercial. Allí seremos felices, haremos el amor, beberemos vino y comeremos perdices bio en escabeche.
Moisés hizo los 12 mandamientos en una de ellas. Colón conquistó América en una vieja Citröen regalando salchichas Oreo. Botero pintaba sus gordas en otra mientras iba conociendo mundo. Goya montó una fábrica de velas como las de su sombrero negro en otra de ellas. ¡Y le iba muy bien! Camionetas retros con pinturas del Renacimiento y huevos fritos. Food trucks con pinturas del neandertal y gasolina de mozzarella.
¿Dónde quedará la vieja furgoneta de la feria con palillos y llaveros de equipos de fútbol? ¿Dónde quedará el Otro Perrito Piloto? En los food trucks nunca darán lo que sobra de los churros y el chocolate fin de fiestas a los niños del pueblo.
El INEM va a crear una nueva oficina en una de ellas. Por cada tarjeta de desempleo que dé, te regalará una cata especial de cervecita premium (porque si no fuera por estos raticos…). Se va a apoyar las familias que tengan food truck numerosa.
Burdeles de Carretera y Manta ® va a lanzar una línea más hot de la camioneta vintage itinerante. Food truck del amor. Del pim pam, como su propia naturaleza, fugaz.
— Papá, me bajo al food truck a jugar a fútbol.
— Mamá, he quedado en el food truck con Sara a merendar, no hace falta que vengas a buscarme.
Y entre pintadas, entre jeringuillas, grafitis grandes, muy grandes crecerán las cooperativas de food trucks.
food-truck-love
Incluso el Gobierno de Madrid ha propuesto crear la Consejería de Food Trucks para estar más cerca del ciudadano y de sus necesidades. Food truck de folios buenos que no corten. Food truck de goma EVA. Food truck de ‘Yo te hago la lavadora, tú me haces la cama.net’.
Caracolas. Yo me bajo en la siguiente food truck. ¡El porro del food truck!, solloza el loco comentarista del programa deportivo nocturno. Y mientras tanto el director de marketing especulará en la reunión con call conference y mirada interesante con ceño fruncido:

Montemos un (otro) evento en la plaza pública para jóvenes emprendedores. Cantemos oraciones eslavas. Digamos que nuestros hijos harán la No Comunión. Llevemos tirantes y comamos manzanas de suflé de tiramisú con alguitas del Tajo. Foodtruckeemos nuestras vidas con reducción de Ximénez. Vendamos cerveza negra, mulata, rumana, aria, bragas de diseño, sueños de juguetes, zapatillas de esparto que las hace un manco de Mallorca.


Mientras tanto, en el pueblo, el labrador saluda desde su tractor. El apicultor saca su miel de Valmayor y el jabalí saca unas coliflores de la tierra que el anterior ha plantado.
Yo me bajo –ahora sí— en el siguiente food truck y me agarro al lomo del viejo labrador con su palillo en los dientes y barba mal afeitada. ¡Que suene el transistor!
 

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Moisés hizo los 12 mandamientos en una de ellas. Colón conquistó América en una vieja Citröen regalando salchichas Oreo. Botero pintaba sus gordas en otra mientras iba conociendo mundo. Goya montó una fábrica de velas como las de su sombrero negro en otra de ellas. ¡Y le iba muy bien! Camionetas retros con pinturas del Renacimiento y huevos fritos. Food trucks con pinturas del neandertal y gasolina de mozzarella.
¿Dónde quedará la vieja furgoneta de la feria con palillos y llaveros de equipos de fútbol? ¿Dónde quedará el Otro Perrito Piloto? En los food trucks nunca darán lo que sobra de los churros y el chocolate fin de fiestas a los niños del pueblo.
El INEM va a crear una nueva oficina en una de ellas. Por cada tarjeta de desempleo que dé, te regalará una cata especial de cervecita premium (porque si no fuera por estos raticos…). Se va a apoyar las familias que tengan food truck numerosa.
Burdeles de Carretera y Manta ® va a lanzar una línea más hot de la camioneta vintage itinerante. Food truck del amor. Del pim pam, como su propia naturaleza, fugaz.
— Papá, me bajo al food truck a jugar a fútbol.
— Mamá, he quedado en el food truck con Sara a merendar, no hace falta que vengas a buscarme.
Y entre pintadas, entre jeringuillas, grafitis grandes, muy grandes crecerán las cooperativas de food trucks.
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Incluso el Gobierno de Madrid ha propuesto crear la Consejería de Food Trucks para estar más cerca del ciudadano y de sus necesidades. Food truck de folios buenos que no corten. Food truck de goma EVA. Food truck de ‘Yo te hago la lavadora, tú me haces la cama.net’.
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Montemos un (otro) evento en la plaza pública para jóvenes emprendedores. Cantemos oraciones eslavas. Digamos que nuestros hijos harán la No Comunión. Llevemos tirantes y comamos manzanas de suflé de tiramisú con alguitas del Tajo. Foodtruckeemos nuestras vidas con reducción de Ximénez. Vendamos cerveza negra, mulata, rumana, aria, bragas de diseño, sueños de juguetes, zapatillas de esparto que las hace un manco de Mallorca.


Mientras tanto, en el pueblo, el labrador saluda desde su tractor. El apicultor saca su miel de Valmayor y el jabalí saca unas coliflores de la tierra que el anterior ha plantado.
Yo me bajo –ahora sí— en el siguiente food truck y me agarro al lomo del viejo labrador con su palillo en los dientes y barba mal afeitada. ¡Que suene el transistor!
 

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