Publicado: 06 de mayo 2016 02:34  /   IDEAS
por
 

Convertir los bosques quemados en cementerios para evitar la especulación inmobiliaria

Publicado: 06 de mayo 2016 02:34  /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp

A las leyes se les supone bondad. Seguro que todas ellas buscan que nuestra vida en sociedad sea mejor y más justa. Pero de vez en cuando, alguna se promulga con cierto tufo a podrido y provoca protestas sociales más o menos llamativas.

Es el caso de la reforma en 2015 que el Gobierno hizo sobre la Ley de Montes (Ley 43/2003, de 21 de noviembre) por la que se permite que los terrenos quemados puedan ser recalificados como terreno edificable por razones de interés general, bajo criterio de las Comunidades Autónomas. Y además limita la investigación para aclarar las causas de los incendios por parte de los Agentes Forestales.

Varias voces se alzaron en su momento para explicar los peligros de dicha reforma y pidieron su derogación sin éxito hasta el momento. Pero la Asociación Nacional de Bomberos Forestales ha ideado una forma más original de luchar contra esta peligrosa ley y, de paso, poner de relieve ante el público y las Administraciones su precaria situación laboral: convertir en cementerios esos terrenos quemados. O lo que es lo mismo: luchar contra la ley usando la ley. Con este fin, han creado la campaña [fo]rest in peace.

Según el Decreto 2263/1974, de 20 de julio, 1974 / BOE-A-1974-1358, (revisado en 2014) sobre los Cementerios, en su artículo 50 se establece que en un terreno dedicado a tal fin y hasta 500 metros alrededor de este no puede construirse nada declarado como vivienda o construcción urbana. Es la única manera viable que ven estos bomberos forestales de luchar contra lo que ellos denominan el «negocio del fuego».

«Nuestra iniciativa es una llamada de atención a la gente para demostrar hasta dónde tendríamos que llegar para frenar la especulación inmobiliaria, entre otras, a la que están expuestos nuestros bosques», explican desde la Asociación.

Desde esa web, los bomberos forestales invitan a descargarse un impreso, firmarlo y hacérselo llegar al Ayuntamiento para solicitar la creación de un cementerio en aquellos terrenos arrasados por el fuego. Además, han creado una petición en Change.org para devolver el debate al Congreso de los Diputados y que se modifique esta ley.

«Esperamos que esta forma diferente de denunciar una ley que nos parece injusta y poner de relieve un problema como es el negocio del fuego haga que la gente, y especialmente las Administraciones, tengan presente que preservar nuestro entorno es algo fundamental con lo que no se debe especular», comentan.

Subrayan que la mejor manera de luchar contra el fuego en nuestros bosques es la educación y la prevención. Y proponen emplear esos cientos de millones gastados en contratar empresas privadas para que gestionen los trabajos de extinción, en la contratación de un equipo humano que se encargue durante todo el año de cuidar y limpiar nuestros bosques para minimizar los daños en caso de fuego.

Por eso quieren poner en valor la importancia de su trabajo como profesionales, a pesar de que la Administración aún no ha reconocido su categoría profesional. «De hecho, una de nuestras principales reivindicaciones es el reconocimiento de nuestra categoría profesional y contratos que se alarguen a todo el año para poder trabajar en la prevención, y no solo acudir al monte en tareas de extinción», afirman.

Dejemos, pues, que los bosques quemados descansen en paz. Tenemos la más poderosa de las armas contra la Ley: la propia Ley.

A las leyes se les supone bondad. Seguro que todas ellas buscan que nuestra vida en sociedad sea mejor y más justa. Pero de vez en cuando, alguna se promulga con cierto tufo a podrido y provoca protestas sociales más o menos llamativas.

Es el caso de la reforma en 2015 que el Gobierno hizo sobre la Ley de Montes (Ley 43/2003, de 21 de noviembre) por la que se permite que los terrenos quemados puedan ser recalificados como terreno edificable por razones de interés general, bajo criterio de las Comunidades Autónomas. Y además limita la investigación para aclarar las causas de los incendios por parte de los Agentes Forestales.

Varias voces se alzaron en su momento para explicar los peligros de dicha reforma y pidieron su derogación sin éxito hasta el momento. Pero la Asociación Nacional de Bomberos Forestales ha ideado una forma más original de luchar contra esta peligrosa ley y, de paso, poner de relieve ante el público y las Administraciones su precaria situación laboral: convertir en cementerios esos terrenos quemados. O lo que es lo mismo: luchar contra la ley usando la ley. Con este fin, han creado la campaña [fo]rest in peace.

Según el Decreto 2263/1974, de 20 de julio, 1974 / BOE-A-1974-1358, (revisado en 2014) sobre los Cementerios, en su artículo 50 se establece que en un terreno dedicado a tal fin y hasta 500 metros alrededor de este no puede construirse nada declarado como vivienda o construcción urbana. Es la única manera viable que ven estos bomberos forestales de luchar contra lo que ellos denominan el «negocio del fuego».

«Nuestra iniciativa es una llamada de atención a la gente para demostrar hasta dónde tendríamos que llegar para frenar la especulación inmobiliaria, entre otras, a la que están expuestos nuestros bosques», explican desde la Asociación.

Desde esa web, los bomberos forestales invitan a descargarse un impreso, firmarlo y hacérselo llegar al Ayuntamiento para solicitar la creación de un cementerio en aquellos terrenos arrasados por el fuego. Además, han creado una petición en Change.org para devolver el debate al Congreso de los Diputados y que se modifique esta ley.

«Esperamos que esta forma diferente de denunciar una ley que nos parece injusta y poner de relieve un problema como es el negocio del fuego haga que la gente, y especialmente las Administraciones, tengan presente que preservar nuestro entorno es algo fundamental con lo que no se debe especular», comentan.

Subrayan que la mejor manera de luchar contra el fuego en nuestros bosques es la educación y la prevención. Y proponen emplear esos cientos de millones gastados en contratar empresas privadas para que gestionen los trabajos de extinción, en la contratación de un equipo humano que se encargue durante todo el año de cuidar y limpiar nuestros bosques para minimizar los daños en caso de fuego.

Por eso quieren poner en valor la importancia de su trabajo como profesionales, a pesar de que la Administración aún no ha reconocido su categoría profesional. «De hecho, una de nuestras principales reivindicaciones es el reconocimiento de nuestra categoría profesional y contratos que se alarguen a todo el año para poder trabajar en la prevención, y no solo acudir al monte en tareas de extinción», afirman.

Dejemos, pues, que los bosques quemados descansen en paz. Tenemos la más poderosa de las armas contra la Ley: la propia Ley.

Compártelo twitter facebook whatsapp
‘Black Mirror’ y por qué Netflix ganó la partida este fin de semana
University of the People: educación universitaria para bolsillos con telarañas
¿La Web ha muerto? Resumen, reacciones y análisis
La desmitificación del nativo digital
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • Comentarios cerrados.