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25 de mayo 2016    /   BUSINESS
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Hazte una foto guapa si quieres tener éxito en AirBnb

25 de mayo 2016    /   BUSINESS     por          
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Hacienda ya ha lanzado un aviso. No habrá amnistía fiscal para quienes no declaren los ingresos que provengan de Airbnb. Así que hay que dirigirse a Panamá. Pero para encontrarse en esta disyuntiva tributaria antes hay que tener éxito como anfitrión. Y, según un estudio de la universidad de Hebrón (Israel), ni la localización ni el precio ni las referencias de otros usuarios son capitales a la hora de hacer una reserva, ni son tan importantes como la fotografía de la persona que pone la casa en alquiler a la hora de tomar la decisión.

La investigación, publicada en la revista Tourism Management, usa los datos de los listados de viviendas ofrecidas en Suecia. Básicamente consistía en una recopilación de la localización, el tamaño, el precio, las reseñas y fotos de las casas de todo Estocolmo. Crearon una lista con viviendas de características más o menos similares y cogieron 600 sujetos a analizar. Tras presentarles una serie de fotos de diversos anfitriones, les pidieron que clasificasen la confianza y atractivo que les transmitían y les preguntaron por qué propiedades estarían dispuestos a pagar más. Aunque la belleza, especialmente en las mujeres, daba un pequeño empujón, era la sensación de que el anfitrión era alguien de fiar lo que disparaba las reservas.

airbnb-interior

«En AirBnb no sabemos quién es el anfitrión y es arriesgado trasladarse al apartamento de alguien sin saber nada de él», explica en un correo electrónico Aliza Fleischer, una de los coautores del estudio, «por lo que buscamos señales para juzgar cuánto podemos confiar en esa persona y uno de los indicadores es la fotografía, que el huésped analiza y juzga si puede fiarse». Estos hallazgos los confirmaron con un segundo estudio en el que, en lugar de usar fotos y datos de perfiles reales, usaron actores para las imágenes y se inventaron las viviendas. De nuevo, parecer confiable era el gran factor de éxito.

Pero ¿qué hace confiable a una persona a través de su fotografía?, ¿por qué las reseñas y la puntuación afectan menos los resultados? Mientras que para la primera cuestión no tienen respuesta —«es lo que tratamos de averiguar ahora y aún estamos trabajando en ello»—, para la segunda sí lo tienen claro: «Tanto las reseñas como la puntuación no varían demasiado ya que todos los anfitriones obtienen altas calificaciones en AirBnb, por lo que cuanto más confiable parezca la foto, más éxito tiene».

Lo cierto es que, aunque se pague en dólares, euros o yenes, la auténtica moneda de la economía colaborativa es la confianza y la reputación. Son estos atributos, tasados con la tecnología y la puntuación de los otros usuarios, los que llevan a situaciones de otra manera imposibles. Tres desconocidos compartiendo gastos de gasolina en un trayecto largo, la compra de un artículo de segunda mano que solo se ha visto en fotos o, como el caso que ocupa este estudio, irse a la casa de un completo extraño.

Estas transacciones entre particulares no están exentas de riesgos. En el segundo AirBnb que hice en mi vida, el anfitrión me pidió que le enviase una fotografía de mi carné de conducir. Al llegar a su casa, en Colonia, Alemania, me explicó el motivo. Aunque su experiencia era en general tremendamente positiva, en una ocasión tuvo un huésped que, se podría decir, estaba mal de la cabeza. Durante los días que se alojó se dedicó a andar por la casa escondiéndose, revolviéndole al dueño los cajones de ropa… tenía tanto miedo que llamó a un amigo para que se quedase por la noche en caso de que fuese peligroso.

Aunque el análisis de la fotografía funcione en este caso en un sentido positivo, también puede ocurrir al contrario. Desde el año pasado se usa la etiqueta #AirbnbWhileBlack para denunciar discriminaciones por parte de los anfitriones debido al color de piel del huésped. El último caso, que incluye hasta una demanda de por medio, es el de Gregory Selden. Afroamericano de 25 años, realizó un pequeño experimento en la plataforma. Se hizo dos perfiles. Uno real y otro fingiendo ser un hombre blanco. Cuando realizaba una reserva con el primero y era rechazada por el anfitrión, probaba con el segundo y, ¡oh, sorpresa!, era aceptado en las mismas fechas.

Desde AirBnb han comentado que de los 35 millones de personas que usaron su servicio durante 2015 solo han recibido 540 quejas o reclamaciones por incidentes de cualquier tipología. No es mal argumento. Pero claro, luego uno lee el estudio de la Harvard Bussines School que analizó que si el nombre del usuario era típicamente afroamericano, se reducen en un 16% las posibilidades de que este sea aceptado.

Curiosamente, tanto blancos como negros perpetraban esta discriminación.

Foto de portada: I AM NIKOM / Shutterstock.com

Foto interior: Radiokafka / Shutterstock.com

Hacienda ya ha lanzado un aviso. No habrá amnistía fiscal para quienes no declaren los ingresos que provengan de Airbnb. Así que hay que dirigirse a Panamá. Pero para encontrarse en esta disyuntiva tributaria antes hay que tener éxito como anfitrión. Y, según un estudio de la universidad de Hebrón (Israel), ni la localización ni el precio ni las referencias de otros usuarios son capitales a la hora de hacer una reserva, ni son tan importantes como la fotografía de la persona que pone la casa en alquiler a la hora de tomar la decisión.

La investigación, publicada en la revista Tourism Management, usa los datos de los listados de viviendas ofrecidas en Suecia. Básicamente consistía en una recopilación de la localización, el tamaño, el precio, las reseñas y fotos de las casas de todo Estocolmo. Crearon una lista con viviendas de características más o menos similares y cogieron 600 sujetos a analizar. Tras presentarles una serie de fotos de diversos anfitriones, les pidieron que clasificasen la confianza y atractivo que les transmitían y les preguntaron por qué propiedades estarían dispuestos a pagar más. Aunque la belleza, especialmente en las mujeres, daba un pequeño empujón, era la sensación de que el anfitrión era alguien de fiar lo que disparaba las reservas.

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«En AirBnb no sabemos quién es el anfitrión y es arriesgado trasladarse al apartamento de alguien sin saber nada de él», explica en un correo electrónico Aliza Fleischer, una de los coautores del estudio, «por lo que buscamos señales para juzgar cuánto podemos confiar en esa persona y uno de los indicadores es la fotografía, que el huésped analiza y juzga si puede fiarse». Estos hallazgos los confirmaron con un segundo estudio en el que, en lugar de usar fotos y datos de perfiles reales, usaron actores para las imágenes y se inventaron las viviendas. De nuevo, parecer confiable era el gran factor de éxito.

Pero ¿qué hace confiable a una persona a través de su fotografía?, ¿por qué las reseñas y la puntuación afectan menos los resultados? Mientras que para la primera cuestión no tienen respuesta —«es lo que tratamos de averiguar ahora y aún estamos trabajando en ello»—, para la segunda sí lo tienen claro: «Tanto las reseñas como la puntuación no varían demasiado ya que todos los anfitriones obtienen altas calificaciones en AirBnb, por lo que cuanto más confiable parezca la foto, más éxito tiene».

Lo cierto es que, aunque se pague en dólares, euros o yenes, la auténtica moneda de la economía colaborativa es la confianza y la reputación. Son estos atributos, tasados con la tecnología y la puntuación de los otros usuarios, los que llevan a situaciones de otra manera imposibles. Tres desconocidos compartiendo gastos de gasolina en un trayecto largo, la compra de un artículo de segunda mano que solo se ha visto en fotos o, como el caso que ocupa este estudio, irse a la casa de un completo extraño.

Estas transacciones entre particulares no están exentas de riesgos. En el segundo AirBnb que hice en mi vida, el anfitrión me pidió que le enviase una fotografía de mi carné de conducir. Al llegar a su casa, en Colonia, Alemania, me explicó el motivo. Aunque su experiencia era en general tremendamente positiva, en una ocasión tuvo un huésped que, se podría decir, estaba mal de la cabeza. Durante los días que se alojó se dedicó a andar por la casa escondiéndose, revolviéndole al dueño los cajones de ropa… tenía tanto miedo que llamó a un amigo para que se quedase por la noche en caso de que fuese peligroso.

Aunque el análisis de la fotografía funcione en este caso en un sentido positivo, también puede ocurrir al contrario. Desde el año pasado se usa la etiqueta #AirbnbWhileBlack para denunciar discriminaciones por parte de los anfitriones debido al color de piel del huésped. El último caso, que incluye hasta una demanda de por medio, es el de Gregory Selden. Afroamericano de 25 años, realizó un pequeño experimento en la plataforma. Se hizo dos perfiles. Uno real y otro fingiendo ser un hombre blanco. Cuando realizaba una reserva con el primero y era rechazada por el anfitrión, probaba con el segundo y, ¡oh, sorpresa!, era aceptado en las mismas fechas.

Desde AirBnb han comentado que de los 35 millones de personas que usaron su servicio durante 2015 solo han recibido 540 quejas o reclamaciones por incidentes de cualquier tipología. No es mal argumento. Pero claro, luego uno lee el estudio de la Harvard Bussines School que analizó que si el nombre del usuario era típicamente afroamericano, se reducen en un 16% las posibilidades de que este sea aceptado.

Curiosamente, tanto blancos como negros perpetraban esta discriminación.

Foto de portada: I AM NIKOM / Shutterstock.com

Foto interior: Radiokafka / Shutterstock.com

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Opiniones 3
  • Am I hearing the right version? Never heard the song, but every version I see is just acoustics, even live. ???Not hearing any delay on the acoustics, either…although there are a few of them. You could probably cover the same ground with one guitar with a straight quarter note delay low in the mix and spread with a decent amount of repeats and some modulation.

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