1 de febrero 2012    /   CIENCIA
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¿Sabías que existe la fractura de pene?

1 de febrero 2012    /   CIENCIA     por          
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La fractura de pene es una lesión tan dolorosa como infrecuente: solo supone un caso de los 200.000 ingresos en urgencias. Suele producirse durante el coito, especialmente cuando es la mujer la que está encima y, por un descuido, golpea el pene de su pobre compañero. Más aún: la fractura de pene o pene roto es más habitual en los hombres que están perpetrando una infidelidad conyugal, según averiguó un médico de la Universidad de Maryland tras estudiar detenidamente el particular.

El doctor Andrew Kramer se interesó por las historias que había detrás de los 16 ingresos de pene fracturado en los quirófanos de la citada universidad, entre 2007 y 2011, y descubrió que la mitad de las lesiones tuvo lugar mientras los amantes tenían un affaire extramatrimonial. La razón, según explica el propio galeno en una entrevista en Vice, es que los amantes ocasionales son más dados a practicar el sexo “en lugares poco habituales, como ascensores, baños públicos o en la oficina”. Solo 3 de los 16 propietarios de los penes rotos estaban practicando el sexo en la cama, como es de rigor.

Además de las ubicaciones “originales” y las posturas acrobáticas (impropias para con la pareja habitual), otra de las características del sexo clandestino es la premura, el estrés propio que tienen los amantes que pueden ser sorprendidos en cualquier momento. Según explica Kramer, “todos estos factores pueden hacer que el hombre esté menos dispuesto a proteger su pene de un movimiento repentino que pueda llevar a la fractura”. La receta del doctor para evitar este desgraciado accidente es la atarlas en corto:

“Coloca las manos en la cadera de la mujer u otra parte de su cuerpo para controlar el descenso de fuerza que podría provocar la rotura del pene”.

Los resultados obtenidos por el pequeño grupo estudiado por el doctor son corroborados por un segundo estudio llevado a cabo por el hospital militar cubano Carlos Finlay, durante 10 años. El 68% de los 25 hombres que necesitaron cirugía para reparar su miembro viril quebrado estaba practicando el coito aunque, desdichamente, los médicos cubanos no preguntaron si lo hacían con la propia o con alguna buena amiga. Otro dato útil de ese estudio: el 92% de las víctimas “escuchó (¡ay!) un chasquido”.

Otro motivo habitual de las fracturas de pene es la “masturbación acelerada”, según informa en su página el Doctor Mauro Fernández, sexólogo y especialista costarricense de estos menesteres.

Los resultados del estudio del doctor Kramer fueron publicados en The Journal of Sexual Medicine bajo el sugerente título de “La fractura de pene es más habitual cuando se practica el sexo en situaciones estresantes”.

Foto de portada: Escultura de sexo acrobático en el templo de Khajuraho (India). Patrikmloeff, Flickr CC.

 

La fractura de pene es una lesión tan dolorosa como infrecuente: solo supone un caso de los 200.000 ingresos en urgencias. Suele producirse durante el coito, especialmente cuando es la mujer la que está encima y, por un descuido, golpea el pene de su pobre compañero. Más aún: la fractura de pene o pene roto es más habitual en los hombres que están perpetrando una infidelidad conyugal, según averiguó un médico de la Universidad de Maryland tras estudiar detenidamente el particular.

El doctor Andrew Kramer se interesó por las historias que había detrás de los 16 ingresos de pene fracturado en los quirófanos de la citada universidad, entre 2007 y 2011, y descubrió que la mitad de las lesiones tuvo lugar mientras los amantes tenían un affaire extramatrimonial. La razón, según explica el propio galeno en una entrevista en Vice, es que los amantes ocasionales son más dados a practicar el sexo “en lugares poco habituales, como ascensores, baños públicos o en la oficina”. Solo 3 de los 16 propietarios de los penes rotos estaban practicando el sexo en la cama, como es de rigor.

Además de las ubicaciones “originales” y las posturas acrobáticas (impropias para con la pareja habitual), otra de las características del sexo clandestino es la premura, el estrés propio que tienen los amantes que pueden ser sorprendidos en cualquier momento. Según explica Kramer, “todos estos factores pueden hacer que el hombre esté menos dispuesto a proteger su pene de un movimiento repentino que pueda llevar a la fractura”. La receta del doctor para evitar este desgraciado accidente es la atarlas en corto:

“Coloca las manos en la cadera de la mujer u otra parte de su cuerpo para controlar el descenso de fuerza que podría provocar la rotura del pene”.

Los resultados obtenidos por el pequeño grupo estudiado por el doctor son corroborados por un segundo estudio llevado a cabo por el hospital militar cubano Carlos Finlay, durante 10 años. El 68% de los 25 hombres que necesitaron cirugía para reparar su miembro viril quebrado estaba practicando el coito aunque, desdichamente, los médicos cubanos no preguntaron si lo hacían con la propia o con alguna buena amiga. Otro dato útil de ese estudio: el 92% de las víctimas “escuchó (¡ay!) un chasquido”.

Otro motivo habitual de las fracturas de pene es la “masturbación acelerada”, según informa en su página el Doctor Mauro Fernández, sexólogo y especialista costarricense de estos menesteres.

Los resultados del estudio del doctor Kramer fueron publicados en The Journal of Sexual Medicine bajo el sugerente título de “La fractura de pene es más habitual cuando se practica el sexo en situaciones estresantes”.

Foto de portada: Escultura de sexo acrobático en el templo de Khajuraho (India). Patrikmloeff, Flickr CC.

 

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