19 de febrero 2018    /   IDEAS
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Frases para ligar que deberías desterrar

19 de febrero 2018    /   IDEAS     por          
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Las redes sociales han cambiado la forma de ligar. Y quizá nos hayan hecho más perezosos para agudizar la imaginación y el ingenio porque algunas apps han hecho que seducir a alguien dependa más de que la foto de perfil tenga muchos match que de encontrar una frase que consiga llamar la atención de la otra persona.

Sin embargo, para los más aventureros, que aún se atreven a entrar a alguien en un bar, quizás también sea necesario modernizarse y actualizarse un poco. Porque hay frases para ligar* que sería mejor empezar a desterrar.

«¿Vienes mucho por aquí?»

El «¿estudias o trabajas?» estuvo muy bien en los 90, pero después, cuando había que enfrentar a la generación «nini» o a los que con la crisis fueron capaces de reinventarse y estudiar, trabajar, dar inglés y hacer deporte, todo a la vez, quedó bastante desactualizado. Así pasamos al «¿conoces un garito por la zona?», con toda la intención de hacer de acoplados, o al «¿vienes mucho por aquí?» si ya se estaba dentro del local de moda.

Sin embargo, hay quien mezclaba las ideas y te soltaba un «¿sabes cómo se llama este sitio?», ante tu cara de desconcierto. La respuesta es que ninguna de esas preguntas lleva a una conversación fluida e interesante. Prueba con otra cosa.

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«¿A que adivino tu nombre?»

Y si no es el nombre puede ser a qué te dedicas (muy típico en las fiestas tras las cenas de empresa) o incluso tu signo del zodiaco. Pero a no ser que realmente seas adivino, el juego pierde interés cuando has fallado la respuesta al cuarto o quinto intento. Además este juego tiene sus riesgos, porque lo de «tienes cara de…» puede llevar a hacer suposiciones incómodas. Sin embargo, si está entre tus frases favoritas, al menos juega sobre seguro y úsalo solo cuando tienes ventaja y has escuchado su nombre de refilón, o al menos hay algo que te dé una pista de su profesión.

«Eres diferente a todas las otras mujeres»

Otro de los tópicos es jugar con la idea de que esa persona es especial. Algo que puede estar bien si se destaca una característica de esa persona, por ejemplo, que es muy divertida, inteligente, interesante o, vale, incluso especial como un concepto abstracto. Mejor que mejor si es algo que se refiera a su personalidad y no solo a su físico, si surge durante una conversación. Sin embargo, si la frase tiende a la comparación con el resto de mujeres «del mundo mundial», entramos en un terreno peligroso.

Puede que pienses que fomentar la competitividad femenina y dar a entender que el resto de mujeres son «peores» es un cumplido, pero lo cierto es que resulta todo un insulto a la sororidad femenina. Ya sabemos que todo el mundo es diferente y no estamos dentro de ninguna competición. Gracias por la aclaración.

«Estás muy buena para tu edad»

Preguntar qué edad tienes cuando tienes menos de 20 años está bien, más que nada para evitar problemas. Cuando tienes más, la pregunta empieza a resultar incómoda, sobre todo si intentas adivinar y pones más años de los que deberías. Si, en cambio, pones menos y lo que intentas es hacer un cumplido, cuando te desvelen la edad verdadera no lo estropees con un «pues estás muy buena para tu edad».

Dar por hecho que el atractivo depende de los años no es un buen comienzo. Ya; ya sabemos que Brad Pitt y George Clooney también están muy buenos para su edad, pero puede que tampoco sea la mejor frase para ligar con ellos.

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«¿Tienes novio? No soy celoso»                               

Por desgracia, la frase «tengo novio» sigue usándose como repelente oficial de moscones. Un sin sentido, porque un no es un no, sin necesidad de justificarlo con que hay otro hombre de por medio. Simplemente no quiero y punto.  Aun así, si es cierto y la persona en cuestión alega tener pareja, seguramente te lo diga porque no está interesada en tener relaciones con nadie más. Si no, lo dejaría igual de claro. Así que tus problemas de celos no son su problema. Por cierto, si la frase la dice un chico a una chica, ocurre exactamente lo mismo. No es no en los dos sentidos.

«Tu cara me suena, ¿nos conocemos?»

No es casualidad que «tu cara me suena» sea el nombre de un concurso de la tele, puesto que es una frase que ya está muy gastada. Prueba con algo más original como, «te pareces a…» y que lo que siga sea algo que la persona pueda tomarse como un cumplido. Y, a ser posible, que tampoco sea demasiado típico.

«Quién fuera baldosa para verte la cosa»

Si vas a optar por un piropo, lo soez y machista hace mucho que dejó de estar de moda. De hecho, seguramente nunca lo estuvo.  A veces es mucho más sencillo acercarte y decirle a alguien que tiene unos ojos muy bonitos, una sonrisa encantadora o una mirada muy seductora que no tirar de rima fácil y denigrante. El buen gusto y la educación son lo primero. Intentas llamar su atención, no crear una situación incómoda.

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«Mi amigo te quiere conocer»

Otro de los tópicos es que, en vez de acercarse a la persona en cuestión, te entre un amigo o amiga. O peor, que te entre alguien con la frase de «mi amigo te quiere conocer» y realmente la persona que te quiere conocer sea él. Algo así como decir a un psicólogo que «tengo un amigo que tiene un problema, pero no soy yo». Un consejo, no hay mejor sex appeal que la seguridad en uno mismo. No hace falta preguntar directamente «hola, ¿quieres sexo?» (haberlos haylos), pero se puede ir con un poco más de morro.

«¿Por qué no vuelan los pingüinos?» o el límite en los problemas de ingenio

Lo de ser ingenioso tiene sus límites. Un ejemplo es acercarte a alguien con una pregunta o duda existencial que llame su atención. Por ejemplo, «¿sabes por qué no vuelan los pingüinos?» (extrañamente funciona), o cualquier dato curioso que le deje con ganas de saber más. Sin embargo, si te pasas de listo o si lo que planteas es todo un problema complejo de aritmética –o una simple raíz cuadrada (sí, también hay gente que lo intenta así)–, más que curiosidad, recibirás hastío. Consiste en que la frase genere su interés, no en poneros a hacer cuentas sobre la barra (aunque si eso ocurre, quizás has encontrado a tu verdadera alma gemela).

«¿Te hago un truco de magia?»

Sí, todos hemos pensado viendo al Mago Pop que seguro que debe ligar un montón. Pero si no tienes su pericia con el mundo del ilusionismo y acabas haciendo un truco más bien cutre, habrás creado demasiadas expectativas y la situación puede volverse decepcionante. Además, si vas a hacer un truco, intenta que parezca algo improvisado, como sacar una moneda de su oreja; nada de sacar una ristra de pañuelos de la manga a lo Howard Wolowitz. Si se nota que lo llevas muy preparado, será más bien raro.

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«¿Tienes fuego?»

Una pregunta que resultaba sexy y que sigue teniendo su juego en los corrillos de fumadores que se aglutinan en la puerta del bar. Sin embargo, ojo con hacerla fuera de ese contexto, porque si lo preguntas en otro momento pueden responderte con un discurso contra los efectos nocivos del tabaco. Y tendrán toda la razón. Fumar ya no es guay.

*Todas las situaciones descritas en este artículo son verídicas.

Las redes sociales han cambiado la forma de ligar. Y quizá nos hayan hecho más perezosos para agudizar la imaginación y el ingenio porque algunas apps han hecho que seducir a alguien dependa más de que la foto de perfil tenga muchos match que de encontrar una frase que consiga llamar la atención de la otra persona.

Sin embargo, para los más aventureros, que aún se atreven a entrar a alguien en un bar, quizás también sea necesario modernizarse y actualizarse un poco. Porque hay frases para ligar* que sería mejor empezar a desterrar.

«¿Vienes mucho por aquí?»

El «¿estudias o trabajas?» estuvo muy bien en los 90, pero después, cuando había que enfrentar a la generación «nini» o a los que con la crisis fueron capaces de reinventarse y estudiar, trabajar, dar inglés y hacer deporte, todo a la vez, quedó bastante desactualizado. Así pasamos al «¿conoces un garito por la zona?», con toda la intención de hacer de acoplados, o al «¿vienes mucho por aquí?» si ya se estaba dentro del local de moda.

Sin embargo, hay quien mezclaba las ideas y te soltaba un «¿sabes cómo se llama este sitio?», ante tu cara de desconcierto. La respuesta es que ninguna de esas preguntas lleva a una conversación fluida e interesante. Prueba con otra cosa.

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«¿A que adivino tu nombre?»

Y si no es el nombre puede ser a qué te dedicas (muy típico en las fiestas tras las cenas de empresa) o incluso tu signo del zodiaco. Pero a no ser que realmente seas adivino, el juego pierde interés cuando has fallado la respuesta al cuarto o quinto intento. Además este juego tiene sus riesgos, porque lo de «tienes cara de…» puede llevar a hacer suposiciones incómodas. Sin embargo, si está entre tus frases favoritas, al menos juega sobre seguro y úsalo solo cuando tienes ventaja y has escuchado su nombre de refilón, o al menos hay algo que te dé una pista de su profesión.

«Eres diferente a todas las otras mujeres»

Otro de los tópicos es jugar con la idea de que esa persona es especial. Algo que puede estar bien si se destaca una característica de esa persona, por ejemplo, que es muy divertida, inteligente, interesante o, vale, incluso especial como un concepto abstracto. Mejor que mejor si es algo que se refiera a su personalidad y no solo a su físico, si surge durante una conversación. Sin embargo, si la frase tiende a la comparación con el resto de mujeres «del mundo mundial», entramos en un terreno peligroso.

Puede que pienses que fomentar la competitividad femenina y dar a entender que el resto de mujeres son «peores» es un cumplido, pero lo cierto es que resulta todo un insulto a la sororidad femenina. Ya sabemos que todo el mundo es diferente y no estamos dentro de ninguna competición. Gracias por la aclaración.

«Estás muy buena para tu edad»

Preguntar qué edad tienes cuando tienes menos de 20 años está bien, más que nada para evitar problemas. Cuando tienes más, la pregunta empieza a resultar incómoda, sobre todo si intentas adivinar y pones más años de los que deberías. Si, en cambio, pones menos y lo que intentas es hacer un cumplido, cuando te desvelen la edad verdadera no lo estropees con un «pues estás muy buena para tu edad».

Dar por hecho que el atractivo depende de los años no es un buen comienzo. Ya; ya sabemos que Brad Pitt y George Clooney también están muy buenos para su edad, pero puede que tampoco sea la mejor frase para ligar con ellos.

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«¿Tienes novio? No soy celoso»                               

Por desgracia, la frase «tengo novio» sigue usándose como repelente oficial de moscones. Un sin sentido, porque un no es un no, sin necesidad de justificarlo con que hay otro hombre de por medio. Simplemente no quiero y punto.  Aun así, si es cierto y la persona en cuestión alega tener pareja, seguramente te lo diga porque no está interesada en tener relaciones con nadie más. Si no, lo dejaría igual de claro. Así que tus problemas de celos no son su problema. Por cierto, si la frase la dice un chico a una chica, ocurre exactamente lo mismo. No es no en los dos sentidos.

«Tu cara me suena, ¿nos conocemos?»

No es casualidad que «tu cara me suena» sea el nombre de un concurso de la tele, puesto que es una frase que ya está muy gastada. Prueba con algo más original como, «te pareces a…» y que lo que siga sea algo que la persona pueda tomarse como un cumplido. Y, a ser posible, que tampoco sea demasiado típico.

«Quién fuera baldosa para verte la cosa»

Si vas a optar por un piropo, lo soez y machista hace mucho que dejó de estar de moda. De hecho, seguramente nunca lo estuvo.  A veces es mucho más sencillo acercarte y decirle a alguien que tiene unos ojos muy bonitos, una sonrisa encantadora o una mirada muy seductora que no tirar de rima fácil y denigrante. El buen gusto y la educación son lo primero. Intentas llamar su atención, no crear una situación incómoda.

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«Mi amigo te quiere conocer»

Otro de los tópicos es que, en vez de acercarse a la persona en cuestión, te entre un amigo o amiga. O peor, que te entre alguien con la frase de «mi amigo te quiere conocer» y realmente la persona que te quiere conocer sea él. Algo así como decir a un psicólogo que «tengo un amigo que tiene un problema, pero no soy yo». Un consejo, no hay mejor sex appeal que la seguridad en uno mismo. No hace falta preguntar directamente «hola, ¿quieres sexo?» (haberlos haylos), pero se puede ir con un poco más de morro.

«¿Por qué no vuelan los pingüinos?» o el límite en los problemas de ingenio

Lo de ser ingenioso tiene sus límites. Un ejemplo es acercarte a alguien con una pregunta o duda existencial que llame su atención. Por ejemplo, «¿sabes por qué no vuelan los pingüinos?» (extrañamente funciona), o cualquier dato curioso que le deje con ganas de saber más. Sin embargo, si te pasas de listo o si lo que planteas es todo un problema complejo de aritmética –o una simple raíz cuadrada (sí, también hay gente que lo intenta así)–, más que curiosidad, recibirás hastío. Consiste en que la frase genere su interés, no en poneros a hacer cuentas sobre la barra (aunque si eso ocurre, quizás has encontrado a tu verdadera alma gemela).

«¿Te hago un truco de magia?»

Sí, todos hemos pensado viendo al Mago Pop que seguro que debe ligar un montón. Pero si no tienes su pericia con el mundo del ilusionismo y acabas haciendo un truco más bien cutre, habrás creado demasiadas expectativas y la situación puede volverse decepcionante. Además, si vas a hacer un truco, intenta que parezca algo improvisado, como sacar una moneda de su oreja; nada de sacar una ristra de pañuelos de la manga a lo Howard Wolowitz. Si se nota que lo llevas muy preparado, será más bien raro.

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«¿Tienes fuego?»

Una pregunta que resultaba sexy y que sigue teniendo su juego en los corrillos de fumadores que se aglutinan en la puerta del bar. Sin embargo, ojo con hacerla fuera de ese contexto, porque si lo preguntas en otro momento pueden responderte con un discurso contra los efectos nocivos del tabaco. Y tendrán toda la razón. Fumar ya no es guay.

*Todas las situaciones descritas en este artículo son verídicas.

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