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4 de octubre 2013    /   CINE/TV
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Frasier inmortal

4 de octubre 2013    /   CINE/TV     por          
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Mi mujer y yo revisamos algunas de las comedias de situación norteamericanas del siglo pasado. Después de cenar, tumbarse en el sofá, desconectar los smartphones y echarse unas risas es una buena terapia. De todo lo visto hasta ahora solo una serie ha vuelto a arrancarnos las mismas carcajadas que veinte años atrás: Frasier. ¿Cómo es posible? Muchas producciones televisivas del siglo pasado han envejecido mal porque emplean un humor tonto y hace un retrato simplista de los hombres y mujeres de la época. Uno se pregunta: “¿Por qué esto me hizo tanta gracia entonces?”. Sin embargo, Frasier está fresca, como hecha ayer. Solo el tono de la imagen revela la época (la primera temporada se estrenó en 1993).

Una explicación sencilla del éxito de la serie es que el Dr. Frasier Crane está sometido a las reglas básicas de la comedia: constantemente es sacado de su zona de confort;  tiene en Niles un espejo aumentado de sí mismo; tiene un padre que lo deja en evidencia; es ególatra y envidioso. Pero todo esto no es suficiente. Frasier tiene cualidades que la hacen vigente.

1. El personaje pedante no conoce época

Frasier en la radioEl Dr. Frasier Crane no es un personaje de los 90, sino un personaje intemporal. Tipos como él podemos encontralos en cualquier época —quizá en esta, más—.  Tiene gustos refinados, se considera intelectualmente superior a muchos mortales y, aunque sus orígenes son humildes, hace mucho que dejó la calle para juzgar a las personas desde un lujoso ático.

Frasier es un vende-motos radiofónico que posiblemente en nuestros días sería tuitstar que llenaría el timeline de frases como…

“Ama lo que fue y olvídate de lo que no pudo ser”. Taller de crecimiento personal en…

“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a navegar”. Charla ‘Convierte tus sueños en metas’. Inscripción…

Es posible que el Dr. Crane escribiera ahora en un medio online que no paga, pero promete visibilidad, y fuera invitado habitual de programas de televisión. Por supuesto, tendría el tratamiento de coach of life.

Algunos de los mejores gags aparecen cuando la arrogancia, la imagen de superioridad moral e intelectual del Dr. Crane es puesta a prueba por la realidad, o es echada por tierra por su familia o conocidos.

2. La convivencia con los mayores

Frasier presenta una cuestión que siempre es problemática: el cuidado de los padres cuando estos no se encuentran en condiciones de valerse por sí mismos.

La mayoría de las series de los 80 y los 90 tiene como argumentos las relaciones de pareja o los asuntos domésticos de la familia tradicional (papá, mamá, niño tonto y niña lista). Frasier y su padre, difícil convivencia En las series familiares los personajes son más o menos amables y los problemas giran en torno a cuestiones como “nuestra hija tiene su primera cita”, “qué hacemos con nuestro hijo gamberro”. Son familias de cuentos de hadas. Estas familias han desaparecido de la ficción porque no las creemos.

En Frasier no están las tramas clásicas de los 90 del padre advirtiendo a su hijo sobre el sexo o amonestándole por tomar unas copas de más. Es una serie de un padre y un hijo, ambos adultos, que conviven a su pesar.

3. El amor no es un juego

Las comedias de situación del siglo pasado sobre las relaciones de pareja muestran retratos simplistas de los hombres y las mujeres. Series en las que los personajes son adultos, pero se comportan como adolescentes ingenuos —marionetas a veces— las veinticuatro horas del día. Es difícil sentirse identificado con estas series vistas veinte o diez años más tarde, en los que hay códigos desfasados sobre lo que deben ser las relaciones entre ambos sexos.

En Frasier las historias de amor no son un juego tonto. Son últimas oportunidades. El Dr. Crane no tiene la infantil idea de que el amor le hará feliz. Para este hombre con varios fracasos a la espalda, el amor surge o no surge. Si aparece se convierte en un aliciente más en la vida. En ningún caso, el Dr. Crane pasa las horas muertas tomando café y preguntándose: “¿Debo pedirle a Menganita salir o no?”, ni entra en juegos de “ahora le voy a dar celos a Zutanita…”

Por otro lado, las mujeres que aparecen en Frasier no son chicas ingenuas que están deseosas de pillar un marido porque se sienten incompletas. Son mujeres independientes tanto sexual como económicamente, y buscan en los hombres una relación de tú a tú. En este apartado, Frasier sigue vigente.

Aparte de la temática adulta y contemporánea, cada capítulo de Frasier es una lección de cómo hacer humor inteligente, sin recurrir a lo fácil ni a los lugares comunes. Una serie adulta ambientada en un mundo sofisticado, más sencillo y con menos prisas.

Frasier y Niles, tal para cual

Mi mujer y yo revisamos algunas de las comedias de situación norteamericanas del siglo pasado. Después de cenar, tumbarse en el sofá, desconectar los smartphones y echarse unas risas es una buena terapia. De todo lo visto hasta ahora solo una serie ha vuelto a arrancarnos las mismas carcajadas que veinte años atrás: Frasier. ¿Cómo es posible? Muchas producciones televisivas del siglo pasado han envejecido mal porque emplean un humor tonto y hace un retrato simplista de los hombres y mujeres de la época. Uno se pregunta: “¿Por qué esto me hizo tanta gracia entonces?”. Sin embargo, Frasier está fresca, como hecha ayer. Solo el tono de la imagen revela la época (la primera temporada se estrenó en 1993).

Una explicación sencilla del éxito de la serie es que el Dr. Frasier Crane está sometido a las reglas básicas de la comedia: constantemente es sacado de su zona de confort;  tiene en Niles un espejo aumentado de sí mismo; tiene un padre que lo deja en evidencia; es ególatra y envidioso. Pero todo esto no es suficiente. Frasier tiene cualidades que la hacen vigente.

1. El personaje pedante no conoce época

Frasier en la radioEl Dr. Frasier Crane no es un personaje de los 90, sino un personaje intemporal. Tipos como él podemos encontralos en cualquier época —quizá en esta, más—.  Tiene gustos refinados, se considera intelectualmente superior a muchos mortales y, aunque sus orígenes son humildes, hace mucho que dejó la calle para juzgar a las personas desde un lujoso ático.

Frasier es un vende-motos radiofónico que posiblemente en nuestros días sería tuitstar que llenaría el timeline de frases como…

“Ama lo que fue y olvídate de lo que no pudo ser”. Taller de crecimiento personal en…

“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a navegar”. Charla ‘Convierte tus sueños en metas’. Inscripción…

Es posible que el Dr. Crane escribiera ahora en un medio online que no paga, pero promete visibilidad, y fuera invitado habitual de programas de televisión. Por supuesto, tendría el tratamiento de coach of life.

Algunos de los mejores gags aparecen cuando la arrogancia, la imagen de superioridad moral e intelectual del Dr. Crane es puesta a prueba por la realidad, o es echada por tierra por su familia o conocidos.

2. La convivencia con los mayores

Frasier presenta una cuestión que siempre es problemática: el cuidado de los padres cuando estos no se encuentran en condiciones de valerse por sí mismos.

La mayoría de las series de los 80 y los 90 tiene como argumentos las relaciones de pareja o los asuntos domésticos de la familia tradicional (papá, mamá, niño tonto y niña lista). Frasier y su padre, difícil convivencia En las series familiares los personajes son más o menos amables y los problemas giran en torno a cuestiones como “nuestra hija tiene su primera cita”, “qué hacemos con nuestro hijo gamberro”. Son familias de cuentos de hadas. Estas familias han desaparecido de la ficción porque no las creemos.

En Frasier no están las tramas clásicas de los 90 del padre advirtiendo a su hijo sobre el sexo o amonestándole por tomar unas copas de más. Es una serie de un padre y un hijo, ambos adultos, que conviven a su pesar.

3. El amor no es un juego

Las comedias de situación del siglo pasado sobre las relaciones de pareja muestran retratos simplistas de los hombres y las mujeres. Series en las que los personajes son adultos, pero se comportan como adolescentes ingenuos —marionetas a veces— las veinticuatro horas del día. Es difícil sentirse identificado con estas series vistas veinte o diez años más tarde, en los que hay códigos desfasados sobre lo que deben ser las relaciones entre ambos sexos.

En Frasier las historias de amor no son un juego tonto. Son últimas oportunidades. El Dr. Crane no tiene la infantil idea de que el amor le hará feliz. Para este hombre con varios fracasos a la espalda, el amor surge o no surge. Si aparece se convierte en un aliciente más en la vida. En ningún caso, el Dr. Crane pasa las horas muertas tomando café y preguntándose: “¿Debo pedirle a Menganita salir o no?”, ni entra en juegos de “ahora le voy a dar celos a Zutanita…”

Por otro lado, las mujeres que aparecen en Frasier no son chicas ingenuas que están deseosas de pillar un marido porque se sienten incompletas. Son mujeres independientes tanto sexual como económicamente, y buscan en los hombres una relación de tú a tú. En este apartado, Frasier sigue vigente.

Aparte de la temática adulta y contemporánea, cada capítulo de Frasier es una lección de cómo hacer humor inteligente, sin recurrir a lo fácil ni a los lugares comunes. Una serie adulta ambientada en un mundo sofisticado, más sencillo y con menos prisas.

Frasier y Niles, tal para cual

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Opiniones 4
  • Yo estoy ahora en la temporada 11 y tengo pánico a acabarla.
    Lo que comentas, después de cenar, sofalito y Frasier … arghh y que se acabe el mundo.
    Es la tercera vez que veo la serie completa y no me canso.

    Os quería recomendar otra a la que fui y soy adicta: Seinfeld. Personajes hilarantes, buenos guiones es excelente también.

    • Que lástima que aquí en España no se editen (ni Fraiser ni Seinfeld) como toca. Con la de series de calidad cuestionable que se han sacado y estas dos joyas tan maltratadas.
      Como me gustaria unos packs completos como los que hay por fuera. Por desgracia mi inglés no es tan bueno como para lanzarme a la compra foránea.

  • Es muy buena serie, pero lamentablemente aca en Perú, pocos la conocemos y la disfrutamos.

    Frasier siempre nos hace reir durante el programa y nos hace pensar al final de este.

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