14 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD
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Fredingrado, la agencia de publicidad que lleva la creatividad a domicilio

14 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Si un cliente tiene ganas de comunicar algo, la clave está en conseguir que el proceso le resulte lo más sencillo posible. Que la separación entre agencia y cliente se reduzca lo más posible. Una llamada de teléfono, un mail o un click pueden ser en ocasiones distancias insalvables. Por tanto, lo mejor será llevarle la creatividad a la puerta de su propia casa.

Eso es lo que ha hecho Fredingrado, la «nación de la creatividad» gobernada por Fredo McClane y sus socios, que después de abrir su «embajada» en Madrid, ha creado una sede rodante en forma de caravana, que recorre diferentes lugares de España para dar solución a problemas de comunicación.

«Todo surgió hace más o menos un año. Tenía un cliente de un municipio rural que vendía productos gastronómicos y buscaba renovar su imagen, tanto a nivel de branding, como packaging en todas sus líneas de producto. A priori, parecía un proyecto como cualquier otro y pensaba abordarlo de la misma manera».

Sin embargo, desde los primeros momentos el anunciante insistió en que Fredo McClane tenía que conocer las instalaciones de su empresa para comprender por qué era diferente a las de su competencia.

«Rehuía sus invitaciones argumentando falta de tiempo, gastos de desplazamiento, pero él seguía con las invitaciones. Se ofrecía a pagarlo todo, a invitarme a comer, a desembolsarme el gasto en combustible… Para él era indispensable que conociera su empresa para poder desarrollar su nueva imagen».

Tanto insistió que McClane aceptó. Una vez allí comprobó la dimensión real de las instalaciones y de las innovaciones que había introducido el cliente en la granja.

«Toda aquella empresa había nacido con el único propósito de marcar una diferencia en el mercado. Le iba tan bien, que había decidido contar al mundo que no hacía las cosas igual que el resto. Trabajé codo con codo junto a él y su plantilla en varias visitas más. Aprendiendo su profesión y enseñándole la mía en el proceso. Gracias a ese proyecto recuperé la fe en la profesión y nació la idea de Santa Cristina de Fredingrado. La primera agencia móvil de publicidad de España».

McClane es cauto. No se atreve a afirmar que es la primera agencia a domicilio del mundo, aunque reconoce que «no hemos encontrado nada parecido». Debido a esta falta de referencias, Santa Cristina –que es como se ha bautizado a esta agencia móvil en homenaje a Cristina Garrido, socia de Fredingrado–, va desarrollándose a medio camino entre las necesidades de cada proyecto –entre los que, por ejemplo, se encuentra un evento en Suances este próximo fin de semana–, y el deseo de todo lo que podría llegar a ser.

«Nos gustaría que Santa Cristina llegase a cada rincón de este país y, ¿por qué no? de Europa. Poder viajar todo lo posible, conociendo más lugares y más empresas con las que poder compartir el camino y devolver, entre todos, el reconocimiento que un día tuvo la profesión. En ese sentido, para nosotros el futuro es un poco volver al pasado. Reconvertir la publicidad en algo más artesano que reproducible, y volver a ser más ambulantes que corporativos».

Dejando a un lado el deseo y regresando a la realidad, no cualquier cliente necesita que le lleven la creatividad a la puerta de su casa. Según el tipo de proyecto y las distancias a recorrer, en ocasiones es más adecuado que el cliente se desplace a la «embajada de Madrid» o que una «delegación diplomática» vaya a visitarle a su propia oficina y regrese a desarrollar el trabajo en Fredingrado.

«Evidentemente no es factible que venga un anunciante de Cádiz a pedirnos unas piezas gráficas o una página web y que nosotros nos desplacemos 600 km durante una semana para hacérselo. Ojalá pudiésemos, pero no es posible hacerlo en todos los casos. De momento, esta iniciativa se reserva para proyectos de alta envergadura, que implican un cambio completo de branding, a muchos niveles, sobre todo en casos de organización de eventos que implican organización de personal, implementación de piezas y control de acciones».

Generalmente los desplazamientos de esta «embajada móvil» son realizados por un profesional que permanece en el lugar requerido un máximo de cinco días laborales y que, además de atender las necesidades del cliente in situ, puede continuar atendiendo los demás proyectos que están en marcha.

«El hecho de ser una oficina portátil equipada con todas las herramientas necesarias para desarrollar un trabajo creativo, permite que el resto de clientes o proyectos no se quedan colgados. De hecho, podemos ampliar nuestros servicios al desplazarnos por diversas localidades. Por ejemplo, si estamos trabajando con una marca que cuenta con diferentes locales repartidos por el país, los viajes facilitan implementar varias cosas en los locales próximos a esos otros clientes».

Las zonas rurales son las grandes desconocidas de este país. Hasta la llegada de las nuevas tecnologías, el aislamiento al que estaban abocadas hacía que no pudieran explotar el potencial de sus empresas y profesionales. Hoy eso ha cambiado y las empresas de zonas rurales necesitan darse a conocer, sin embargo, las agencias de creatividad aún no les prestan la atención que merecen, en opinión de Fredo McLane.

«El mercado rural suele tener poca competencia y no necesita los servicios de publicidad de las empresas en las grandes ciudades. Sin embargo, cuando los necesitan y están dispuestos a pagar por ellos, no encuentran lo que buscan porque las agencias tratan estos proyectos como lo harían con empresas urbanitas. Esto hace que, como son proyectos escasos y complicados, las agencias no los descartan si les llegan, pero tampoco los buscan. Por eso es importante conocer lo que se quiere anunciar antes de anunciarlo. Saber en qué entorno se encuentra la empresa. Comprender mejor el público al que le interesa. Y, sobre todo, trabajar codo a codo junto al cliente. En resumen: volver al origen de la publicidad e innovar comunicando».

Si un cliente tiene ganas de comunicar algo, la clave está en conseguir que el proceso le resulte lo más sencillo posible. Que la separación entre agencia y cliente se reduzca lo más posible. Una llamada de teléfono, un mail o un click pueden ser en ocasiones distancias insalvables. Por tanto, lo mejor será llevarle la creatividad a la puerta de su propia casa.

Eso es lo que ha hecho Fredingrado, la «nación de la creatividad» gobernada por Fredo McClane y sus socios, que después de abrir su «embajada» en Madrid, ha creado una sede rodante en forma de caravana, que recorre diferentes lugares de España para dar solución a problemas de comunicación.

«Todo surgió hace más o menos un año. Tenía un cliente de un municipio rural que vendía productos gastronómicos y buscaba renovar su imagen, tanto a nivel de branding, como packaging en todas sus líneas de producto. A priori, parecía un proyecto como cualquier otro y pensaba abordarlo de la misma manera».

Sin embargo, desde los primeros momentos el anunciante insistió en que Fredo McClane tenía que conocer las instalaciones de su empresa para comprender por qué era diferente a las de su competencia.

«Rehuía sus invitaciones argumentando falta de tiempo, gastos de desplazamiento, pero él seguía con las invitaciones. Se ofrecía a pagarlo todo, a invitarme a comer, a desembolsarme el gasto en combustible… Para él era indispensable que conociera su empresa para poder desarrollar su nueva imagen».

Tanto insistió que McClane aceptó. Una vez allí comprobó la dimensión real de las instalaciones y de las innovaciones que había introducido el cliente en la granja.

«Toda aquella empresa había nacido con el único propósito de marcar una diferencia en el mercado. Le iba tan bien, que había decidido contar al mundo que no hacía las cosas igual que el resto. Trabajé codo con codo junto a él y su plantilla en varias visitas más. Aprendiendo su profesión y enseñándole la mía en el proceso. Gracias a ese proyecto recuperé la fe en la profesión y nació la idea de Santa Cristina de Fredingrado. La primera agencia móvil de publicidad de España».

McClane es cauto. No se atreve a afirmar que es la primera agencia a domicilio del mundo, aunque reconoce que «no hemos encontrado nada parecido». Debido a esta falta de referencias, Santa Cristina –que es como se ha bautizado a esta agencia móvil en homenaje a Cristina Garrido, socia de Fredingrado–, va desarrollándose a medio camino entre las necesidades de cada proyecto –entre los que, por ejemplo, se encuentra un evento en Suances este próximo fin de semana–, y el deseo de todo lo que podría llegar a ser.

«Nos gustaría que Santa Cristina llegase a cada rincón de este país y, ¿por qué no? de Europa. Poder viajar todo lo posible, conociendo más lugares y más empresas con las que poder compartir el camino y devolver, entre todos, el reconocimiento que un día tuvo la profesión. En ese sentido, para nosotros el futuro es un poco volver al pasado. Reconvertir la publicidad en algo más artesano que reproducible, y volver a ser más ambulantes que corporativos».

Dejando a un lado el deseo y regresando a la realidad, no cualquier cliente necesita que le lleven la creatividad a la puerta de su casa. Según el tipo de proyecto y las distancias a recorrer, en ocasiones es más adecuado que el cliente se desplace a la «embajada de Madrid» o que una «delegación diplomática» vaya a visitarle a su propia oficina y regrese a desarrollar el trabajo en Fredingrado.

«Evidentemente no es factible que venga un anunciante de Cádiz a pedirnos unas piezas gráficas o una página web y que nosotros nos desplacemos 600 km durante una semana para hacérselo. Ojalá pudiésemos, pero no es posible hacerlo en todos los casos. De momento, esta iniciativa se reserva para proyectos de alta envergadura, que implican un cambio completo de branding, a muchos niveles, sobre todo en casos de organización de eventos que implican organización de personal, implementación de piezas y control de acciones».

Generalmente los desplazamientos de esta «embajada móvil» son realizados por un profesional que permanece en el lugar requerido un máximo de cinco días laborales y que, además de atender las necesidades del cliente in situ, puede continuar atendiendo los demás proyectos que están en marcha.

«El hecho de ser una oficina portátil equipada con todas las herramientas necesarias para desarrollar un trabajo creativo, permite que el resto de clientes o proyectos no se quedan colgados. De hecho, podemos ampliar nuestros servicios al desplazarnos por diversas localidades. Por ejemplo, si estamos trabajando con una marca que cuenta con diferentes locales repartidos por el país, los viajes facilitan implementar varias cosas en los locales próximos a esos otros clientes».

Las zonas rurales son las grandes desconocidas de este país. Hasta la llegada de las nuevas tecnologías, el aislamiento al que estaban abocadas hacía que no pudieran explotar el potencial de sus empresas y profesionales. Hoy eso ha cambiado y las empresas de zonas rurales necesitan darse a conocer, sin embargo, las agencias de creatividad aún no les prestan la atención que merecen, en opinión de Fredo McLane.

«El mercado rural suele tener poca competencia y no necesita los servicios de publicidad de las empresas en las grandes ciudades. Sin embargo, cuando los necesitan y están dispuestos a pagar por ellos, no encuentran lo que buscan porque las agencias tratan estos proyectos como lo harían con empresas urbanitas. Esto hace que, como son proyectos escasos y complicados, las agencias no los descartan si les llegan, pero tampoco los buscan. Por eso es importante conocer lo que se quiere anunciar antes de anunciarlo. Saber en qué entorno se encuentra la empresa. Comprender mejor el público al que le interesa. Y, sobre todo, trabajar codo a codo junto al cliente. En resumen: volver al origen de la publicidad e innovar comunicando».

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