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15 de enero 2018    /   CREATIVIDAD
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El libro de los animalitos de Frida Kahlo que está arrasando

15 de enero 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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A lo largo de su vida, Frida Kahlo tuvo infinidad de animales. Dos monos, un loro, tres perros, dos pavos, un águila, un gato, un cervatillo y muchos más.

Algunos de esos animales aparecen representados junto a la pintora en varios de sus cuadros y, ahora, gracias a la escritora Monica Brown, son los protagonistas de Frida Kahlo and Her Animalitos, título que acaba de ser elegido el mejor libro ilustrado infantil 2017 por el New York Times.

En Frida Kahlo and Her Animalitos, Monica Brown describe la vida de la pintora mediante esos animales y pone en relación aspectos de su personalidad con los rasgos característicos de esas mascotas. Por ejemplo, que la ropa de Frida era tan colorida como las plumas de su loro Bonito o que la pintora era tan independiente como su gato.

«Aunque Frida nunca tuvo hijos, creo que su vida puede inspirar y fascinar a los niños», explica Monica Brown. «Ella misma era una niña muy imaginativa. Durante el tiempo que pasó en la cama por la polio, se inventó un amigo imaginario y, cuando pudo caminar, decidió montar en bicicleta para fortalecer sus debilitadas piernas. Además, creo que esa relación mágica que mantenía con los animales es algo con lo que los niños se podrían sentir identificados».

Monica Brown es hija de una pintora «que también soportó una gran cantidad de sufrimiento físico y murió demasiado joven». Frida era su artista favorita, así que «además de un libro mediante el cual los niños pueden aprender a amar y apreciar a los animales como compañeros y amigos, a ser creativos, a superar problemas y a encontrar su voz expresándose a través del arte, este libro es un homenaje a mi madre», explica su autora. Un homenaje al que se suma otro más: el de la reivindicación de la cultura latina en un momento en el que no es precisamente bien valorada, al menos en Estados Unidos.

«No escribo libros para buscar la integración de una comunidad en una determinada sociedad, sino como celebración de una cultura. Yo misma soy una niña de Norteamérica y Sudamérica y disfruto de ambos aspectos de mi identidad. Por esa razón, Frida and Her Animalitos se publicó al mismo tiempo que Frida y sus animalitos. También existe una versión alemana, porque los latinos han hecho increíbles contribuciones culturales no solo en América sino en todo el mundo. Mi intención es que los niños aprecien ese legado de forma independiente a su origen».

Desde su publicación, el libro no ha parado de recibir premios y reconocimientos. La prestigiosa librería Barnes & Nobles lo ha elegido Mejor libro de 2017. La Smithsonian Institution lo seleccionó en su Top ten de 2017 y la Biblioteca Pública de Nueva York lo designó Mejor Libro Ilustrado Infantil de 2017.

«El libro ha sido ilustrado por John Parra. Nos conocemos desde hace tiempo y este es ya nuestro tercer libro juntos después de uno sobre Gabriela Mistral y Esperando al biblioburro», explica Brown. «Normalmente, los editores son los intermediarios entre autores e ilustradores, pero en nuestro caso no funciona así. Confío plenamente en John Parra como artista, así que intercambiamos ideas durante el proceso y siempre tengo curiosidad de ver cómo transforma mis palabras en ilustraciones».

La tarea de John Parra en Frida y sus animalitos no ha sido sencilla. Para empezar, era necesario crear el personaje de Frida Kahlo niña y hacerlo crecer hasta convertirlo en el icono que todo el mundo conoce.

«Afortunadamente, como el padre de Frida era fotógrafo, tomó muchas imágenes de la familia y es posible ver a la pintora mientras crecía», explica John Parra. «En esas imágenes se pueden encontrar rasgos que se repiten en ella, tanto en la infancia como en la edad adulta. Por ejemplo, esos ojos tan atentos, la curva de su rostro, la indumentaria indígena, el peinado y, por supuesto, sus cejas. Todo eso me sirvió para crear el personaje de Frida niña y su evolución a lo largo de su vida».

Otra de las dificultades a las que tuvo que enfrentarse Parra fue trabajar con un universo creativo tan rico y representativo como el de Frida Kahlo y salir airoso sin ser anulado por él.

«En esos casos, la clave está en dejar que el tema, la historia y el trabajo del personaje te inspiren para crear tu propia visión, pero sin caer en la imitación o la copia», sostiene Parra. «En ese proceso ayuda bastante la experiencia. El hecho de llevar más de dos décadas trabajando como ilustrador, ha permitido que mi voz y mi personalidad como artista sea más sólida».

Para lograr su objetivo, Parra busca referencias en libros, revistas, documentales e incluso testimonios de personas que conozcan de manera directa, no solo el tema principal sino también temas relacionados. Por ejemplo, la arquitectura de la zona, la botánica del lugar, la geografía o la historia del país.

«Son detalles que enriquecen y que hacen que los lectores que estén familiarizados con el tema lo sientan como verdadero. En el caso concreto de Frida y sus animalitos, Monica Brown también me habló de la importancia del color azul en la vida de Kahlo. De la existencia de la casa azul, por ejemplo, y de cómo ese color debía influir en el lector».

A lo largo de su vida, Frida Kahlo tuvo infinidad de animales. Dos monos, un loro, tres perros, dos pavos, un águila, un gato, un cervatillo y muchos más.

Algunos de esos animales aparecen representados junto a la pintora en varios de sus cuadros y, ahora, gracias a la escritora Monica Brown, son los protagonistas de Frida Kahlo and Her Animalitos, título que acaba de ser elegido el mejor libro ilustrado infantil 2017 por el New York Times.

En Frida Kahlo and Her Animalitos, Monica Brown describe la vida de la pintora mediante esos animales y pone en relación aspectos de su personalidad con los rasgos característicos de esas mascotas. Por ejemplo, que la ropa de Frida era tan colorida como las plumas de su loro Bonito o que la pintora era tan independiente como su gato.

«Aunque Frida nunca tuvo hijos, creo que su vida puede inspirar y fascinar a los niños», explica Monica Brown. «Ella misma era una niña muy imaginativa. Durante el tiempo que pasó en la cama por la polio, se inventó un amigo imaginario y, cuando pudo caminar, decidió montar en bicicleta para fortalecer sus debilitadas piernas. Además, creo que esa relación mágica que mantenía con los animales es algo con lo que los niños se podrían sentir identificados».

Monica Brown es hija de una pintora «que también soportó una gran cantidad de sufrimiento físico y murió demasiado joven». Frida era su artista favorita, así que «además de un libro mediante el cual los niños pueden aprender a amar y apreciar a los animales como compañeros y amigos, a ser creativos, a superar problemas y a encontrar su voz expresándose a través del arte, este libro es un homenaje a mi madre», explica su autora. Un homenaje al que se suma otro más: el de la reivindicación de la cultura latina en un momento en el que no es precisamente bien valorada, al menos en Estados Unidos.

«No escribo libros para buscar la integración de una comunidad en una determinada sociedad, sino como celebración de una cultura. Yo misma soy una niña de Norteamérica y Sudamérica y disfruto de ambos aspectos de mi identidad. Por esa razón, Frida and Her Animalitos se publicó al mismo tiempo que Frida y sus animalitos. También existe una versión alemana, porque los latinos han hecho increíbles contribuciones culturales no solo en América sino en todo el mundo. Mi intención es que los niños aprecien ese legado de forma independiente a su origen».

Desde su publicación, el libro no ha parado de recibir premios y reconocimientos. La prestigiosa librería Barnes & Nobles lo ha elegido Mejor libro de 2017. La Smithsonian Institution lo seleccionó en su Top ten de 2017 y la Biblioteca Pública de Nueva York lo designó Mejor Libro Ilustrado Infantil de 2017.

«El libro ha sido ilustrado por John Parra. Nos conocemos desde hace tiempo y este es ya nuestro tercer libro juntos después de uno sobre Gabriela Mistral y Esperando al biblioburro», explica Brown. «Normalmente, los editores son los intermediarios entre autores e ilustradores, pero en nuestro caso no funciona así. Confío plenamente en John Parra como artista, así que intercambiamos ideas durante el proceso y siempre tengo curiosidad de ver cómo transforma mis palabras en ilustraciones».

La tarea de John Parra en Frida y sus animalitos no ha sido sencilla. Para empezar, era necesario crear el personaje de Frida Kahlo niña y hacerlo crecer hasta convertirlo en el icono que todo el mundo conoce.

«Afortunadamente, como el padre de Frida era fotógrafo, tomó muchas imágenes de la familia y es posible ver a la pintora mientras crecía», explica John Parra. «En esas imágenes se pueden encontrar rasgos que se repiten en ella, tanto en la infancia como en la edad adulta. Por ejemplo, esos ojos tan atentos, la curva de su rostro, la indumentaria indígena, el peinado y, por supuesto, sus cejas. Todo eso me sirvió para crear el personaje de Frida niña y su evolución a lo largo de su vida».

Otra de las dificultades a las que tuvo que enfrentarse Parra fue trabajar con un universo creativo tan rico y representativo como el de Frida Kahlo y salir airoso sin ser anulado por él.

«En esos casos, la clave está en dejar que el tema, la historia y el trabajo del personaje te inspiren para crear tu propia visión, pero sin caer en la imitación o la copia», sostiene Parra. «En ese proceso ayuda bastante la experiencia. El hecho de llevar más de dos décadas trabajando como ilustrador, ha permitido que mi voz y mi personalidad como artista sea más sólida».

Para lograr su objetivo, Parra busca referencias en libros, revistas, documentales e incluso testimonios de personas que conozcan de manera directa, no solo el tema principal sino también temas relacionados. Por ejemplo, la arquitectura de la zona, la botánica del lugar, la geografía o la historia del país.

«Son detalles que enriquecen y que hacen que los lectores que estén familiarizados con el tema lo sientan como verdadero. En el caso concreto de Frida y sus animalitos, Monica Brown también me habló de la importancia del color azul en la vida de Kahlo. De la existencia de la casa azul, por ejemplo, y de cómo ese color debía influir en el lector».

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