11 de octubre 2010    /   DIGITAL
por
 

Frito-Lay retira la bolsa de patatas que deja sordo

11 de octubre 2010    /   DIGITAL     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

La aventura ecológica de las Sun Chips ha terminado. Estuvo bien que intentaran acabar con la contaminación ambiental pero se les pasó una cosa. No se puede cuidar el planeta masacrando los tímpanos. La intención era buena: una bolsa de patatas biodegradable que se descomponía en 14 semanas. Pero para que eso ocurriera, previamente, el que se había comido las patatas fritas de Frito-Lay tenía que soportar un ruido mayor que “el acelerador de una moto” o “la cabina de un jet privado”.

Hace año y medio esta unidad de negocio de Pepsico presentaba orgullosa sus patatas cocinadas al vapor con energía solar. Pero, además, el envase no era de plástico. El material era biodegradable. Procedía de las plantas y necesitaba sólo 14 semanas para degradarse frente a los cien años, aproximadamente, que requiere un envase convencional.

Frito-Lay lo contaba así en este spot emitido para el mercado estadounidense.

Pero comerse una bolsa de Sun Chips hacía mucho ruido. Los comentarios empezaron a invadir la Red. En Facebook nació un grupo llamado Sorry, But I Can’t Hear You Over This Sun Chips Bag que, en la actualidad, suma 50.000 fans.

Un piloto llamado J. Scot Heathman grabó un vídeo en el que mostraba, en un experimento, lo ruidoso que es este envase. El sonido de doblarlo y apretujarlo alcanza los 95 decibelios. El blogger da las gracias a Pepsico por la “bolsa con esa nueva tecnología” pero… les hace una sugerencia: ¿Podrían hacerla más silenciosa?

El vídeo, titulado Potato Chip Technology That Destroys Your Hearing (La tecnología de patatas fritas que destruye tu audición), tiene más de 99.000 visionados.

Los comentarios de los consumidores han generado bastante más ruido que la campaña de marketing con la que Frito-Lay quería vestirse de ecológica. Las ventas, además, han ido cayendo de forma progresiva desde el pasado febrero, según un artículo de The Wall Street Journal.

Quizá los que aprobaron que los envases antiguos se reemplazaran por las biodegradables no cayeron en la cuenta de que no se puede castigar el comportamiento ecológico. Las bolsas sostenibles no deben molestar al que las usa o, si no, no hay nada que hacer por mucho que se quiera salvar el mundo.

Frito-Lays acaba de anunciar que vuelve a su envase de siempre aunque asegura que sigue investigando para encontrar una nueva bolsa que no ensucie el planeta.

Patatas fritas sostenibles. ¡Toma dos!

La aventura ecológica de las Sun Chips ha terminado. Estuvo bien que intentaran acabar con la contaminación ambiental pero se les pasó una cosa. No se puede cuidar el planeta masacrando los tímpanos. La intención era buena: una bolsa de patatas biodegradable que se descomponía en 14 semanas. Pero para que eso ocurriera, previamente, el que se había comido las patatas fritas de Frito-Lay tenía que soportar un ruido mayor que “el acelerador de una moto” o “la cabina de un jet privado”.

Hace año y medio esta unidad de negocio de Pepsico presentaba orgullosa sus patatas cocinadas al vapor con energía solar. Pero, además, el envase no era de plástico. El material era biodegradable. Procedía de las plantas y necesitaba sólo 14 semanas para degradarse frente a los cien años, aproximadamente, que requiere un envase convencional.

Frito-Lay lo contaba así en este spot emitido para el mercado estadounidense.

Pero comerse una bolsa de Sun Chips hacía mucho ruido. Los comentarios empezaron a invadir la Red. En Facebook nació un grupo llamado Sorry, But I Can’t Hear You Over This Sun Chips Bag que, en la actualidad, suma 50.000 fans.

Un piloto llamado J. Scot Heathman grabó un vídeo en el que mostraba, en un experimento, lo ruidoso que es este envase. El sonido de doblarlo y apretujarlo alcanza los 95 decibelios. El blogger da las gracias a Pepsico por la “bolsa con esa nueva tecnología” pero… les hace una sugerencia: ¿Podrían hacerla más silenciosa?

El vídeo, titulado Potato Chip Technology That Destroys Your Hearing (La tecnología de patatas fritas que destruye tu audición), tiene más de 99.000 visionados.

Los comentarios de los consumidores han generado bastante más ruido que la campaña de marketing con la que Frito-Lay quería vestirse de ecológica. Las ventas, además, han ido cayendo de forma progresiva desde el pasado febrero, según un artículo de The Wall Street Journal.

Quizá los que aprobaron que los envases antiguos se reemplazaran por las biodegradables no cayeron en la cuenta de que no se puede castigar el comportamiento ecológico. Las bolsas sostenibles no deben molestar al que las usa o, si no, no hay nada que hacer por mucho que se quiera salvar el mundo.

Frito-Lays acaba de anunciar que vuelve a su envase de siempre aunque asegura que sigue investigando para encontrar una nueva bolsa que no ensucie el planeta.

Patatas fritas sostenibles. ¡Toma dos!

Compártelo twitter facebook whatsapp
Lo siento, Happn no va de sexo
La gamificación del romance: cómo Badoo ha convertido el ligoteo en algo (más) divertido
Internet no es apto para ingenuos
La rana que quería cruzar la Quinta Avenida para llegar al Smithsonian…
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 6
  • Ok, y qué tal si sacan las fulanas patatas y las ponen en un bol o algo así?

    «Lo siento planeta tierra, pero no me gusta que mi bolsa biodegradable suene al comer las patatas, así que te seguiré contaminando, ¿Vale?. ¡Gracias!»

  • Estoy al 100% con Maru… ¿de verdad no pueden sacar las patatas de la bolsa??? Cuando un producto está lo suficientemente bueno y la conciencia ecológica etá presente, la bolsa sería una tontería y no un impedimento… ¿Pasaría esto en España?

  • Comentarios cerrados.

    Publicidad