6 de agosto 2020    /   CREATIVIDAD
por
 

El encanto de la cotidianeidad retratada con guijarros

6 de agosto 2020    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

En la pequeña localidad húngara de Nagykanizsa, muchos vecinos cubren la entrada de su casa con guijarros. De pequeña, Furmen Erzsébet (Elisabeth Furmen) hizo de esos caminitos uno de sus lugares de recreo. «Solía recoger las piedras más bonitas». Una afición que no ha perdido.

La artista sigue recogiendo guijarros en sus excursiones o en las orillas del Danubio. Lo suyo no es solo coleccionismo. Las pequeños cantos se convierten después en las pinceladas de sus cuadros de escenas del día a día.

«La temática de mis cuadros la componen escenas de la vida. Los temas simples pueden llegar hasta lo más profundo del alma. Creo que cada imagen no solo lleva mis huellas digitales, sino también las de mi interior».

Es la conclusión a la que Erzsébet llega al leer los comentarios que le suele llegar acerca de sus cuadros con guijarros: «Las imágenes que recreo son más que pintura, pegamento y piedras. Muchas personas confiesan emocionarse al verlos», nos cuenta por mail.

Las piedras convierten sus composiciones en piezas tridimensionales. La sutileza con la que la artista húngara es capaz de encontrar piedras capaces de reproducir a la perfección el inquieto cuerpo de un niño que juega, el sofisticado peinado de una señora que toma café o una coleta que se mueve con el viento resulta sorprendente. Y sí, también emocionante.

En la pequeña localidad húngara de Nagykanizsa, muchos vecinos cubren la entrada de su casa con guijarros. De pequeña, Furmen Erzsébet (Elisabeth Furmen) hizo de esos caminitos uno de sus lugares de recreo. «Solía recoger las piedras más bonitas». Una afición que no ha perdido.

La artista sigue recogiendo guijarros en sus excursiones o en las orillas del Danubio. Lo suyo no es solo coleccionismo. Las pequeños cantos se convierten después en las pinceladas de sus cuadros de escenas del día a día.

«La temática de mis cuadros la componen escenas de la vida. Los temas simples pueden llegar hasta lo más profundo del alma. Creo que cada imagen no solo lleva mis huellas digitales, sino también las de mi interior».

Es la conclusión a la que Erzsébet llega al leer los comentarios que le suele llegar acerca de sus cuadros con guijarros: «Las imágenes que recreo son más que pintura, pegamento y piedras. Muchas personas confiesan emocionarse al verlos», nos cuenta por mail.

Las piedras convierten sus composiciones en piezas tridimensionales. La sutileza con la que la artista húngara es capaz de encontrar piedras capaces de reproducir a la perfección el inquieto cuerpo de un niño que juega, el sofisticado peinado de una señora que toma café o una coleta que se mueve con el viento resulta sorprendente. Y sí, también emocionante.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Capas Seseña: una tradición modernísima
Los guerreros post punk de Will Sweeney
Los 5 posts más vistos de la semana
David Fullarton se disculpa dibujando
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Publicidad