31 de enero 2020    /   IDEAS
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Tecnología para contar orgasmos como contamos pasos: ¿un avance o un atraso?

31 de enero 2020    /   IDEAS     por          
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La tecnología no solo avanza para facilitar la vida; otro de los objetivos es medirla. Cada vez existen más dispositivos capaces de contar los pasos que se dan al día, las calorías que se ingieren o las horas de sueño profundo respecto a las de sueño ligero que puede disfrutar una persona cada noche. Parece lógico que el siguiente paso haya sido que los smartwatchs también se sincronicen con la vida sexual de las personas.

Si la compañía OhMiBod ya contaba con una app para que los vibradores pudieran controlarse desde el móvil, para poder sincronizarse con la lista de reproducción musical o para ser controlados por un amante en la distancia, ahora ya pueden ser controlados a través de los relojes inteligentes de Apple. Todo ello gracias a una app que no solo permite cambiar el tipo de vibración, sino también registrar el número de orgasmos que se tienen durante la semana.

Este era uno de los temas más comentados durante la feria anual Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas. Tal y como informaba El País, algunas de las frases que circulaban en esta feria de tecnología eran «Cuenta tus orgasmos, no tus calorías» o «Según mi reloj inteligente de fitness, me he masturbado durante cuatro kilómetros».

Algo que podría aparecer todo un avance, aunque, según los expertos, puede que no lo sea tanto.

Gadgets para contar orgasmos

TECNOLOGÍA Y PLACER

Las novedades en torno a la juguetería erótica despiertan cada vez más interés en el mundo de la tecnología. No hay que olvidar que, en la pasada edición, uno de los premios de innovación que otorga el CES fue a parar precisamente al juguete erótico Osé Robotic Massager, desarrollado por la empresa Lora DiCarlo.

Tras el escándalo que supuso retirar el premio a la compañía por incumplir los requisitos de moralidad del premio, las redes sociales reaccionaron y tuvieron que devolvérselo meses después. Motivo por el cual, en esta última edición, los gadgets sexuales han tenido un mayor protagonismo en la feria.

Al respecto de hacia dónde van estas novedades, la sexóloga Arola Poch expone que «se potencia mucho la tecnología vinculada a juguetes eróticos; las últimas novedades van por ahí. También juguetes con apps asociadas para aumentar sus funcionalidades».

Poch afirma que «hay aplicaciones que miden la actividad erótica». Sin embargo, reflexiona que «no sirve de mucho medir el sexo, en el sentido de saber cuántos orgasmos has tenido en una semana, o tiempo medio de duración o calorías gastadas en la actividad sexual», ya que «la actividad erótica debería entender más de calidad que de cantidad».

No obstante, estos avances tecnológicos tienen otras muchas vertientes. Por ejemplo, existen otras apps, también vinculadas a juguetes eróticos, que permiten realizar rutinas de suelo pélvico. En este sentido, Poch agrega que «también hay aplicaciones más vinculadas a la salud sexual, por ejemplo, como complemento para ayudar en los problemas de insatisfacción con el tiempo de eyaculación, que sí me parecen opciones interesantes».

En concreto, en este CES se presentaban las novedades de MYHIXEL, una empresa española fundada en 2017 que cuenta con un nuevo dispositivo que ha demostrado evidencia científica en el control de la eyaculación precoz, gracias no solo a su gadget sexual, sino al hecho de que se conecta con un programa online de actividades y desafíos desarrollado para adquirir un mayor control sobre la eyaculación.

Gadgets para contar orgasmos

UNA UNIÓN CON PROS Y CONTRAS

Se podría pensar que tecnología y sexualidad pueden tener efectos positivos cuando se habla de salud sexual. «En el ámbito científico, sí que es interesante tener datos sobre sexualidad porque nos permiten conocer mejor la respuesta sexual y obtener medias y patrones. Hay laboratorios de sexualidad que hacen pruebas y toman medidas de forma controlada en estudios clínicos», relata Arola Poch.

Hay que reconocer que «posiblemente aún nos falten datos sobre la vida sexual, sobre todo en lo que se refiere a lo que sale de lo normativo», aunque una cosa son los estudios clínicos y otra cosa, la aplicación en la vida real.

¿Tiene sentido, entonces, tener una app que cuenta nuestros orgasmos durante la semana? ¿Supone un dato a tener en cuenta o quizás podría acabar siendo un problema?

Según Arola Poch, contar con un orgasmómetro no parece una opción recomendable ya que «correríamos el riesgo de que los encuentros eróticos se convirtieran más en una competición o en un examen que en un momento de disfrutar, de dejarnos llevar. Por ejemplo, si estamos pendientes de durar más o de conseguir más orgasmos o de conseguirlos más rápidos, puede hacer que nos enfrentemos al encuentro erótico más pendientes de superar una marca que de gozar y hacer gozar».

Además, está la cuestión de la intimidad. Registrar datos supone el riesgo que de alguien que no deseamos tenga acceso a los mismos. No hay que olvidar que en 2017, la empresa We-Vibe tuvo que indemnizar con 7.000 euros a cada usuario de su juguete We-Vibe 4 precisamente porque la empresa tuvo acceso a los datos que recopilaba su app asociada sin que existiera consentimiento por parte de los propietarios.

Si bien la seguridad de los datos siempre se podría mejorar, para Poch, el problema de fondo es que el abuso de estas herramientas supusiera precisamente el fin del placer. Que es la meta contraria de un juguete sexual en sí mismo.

«Aunque nos gusta medirlo todo para tener datos objetivos que nos permitan controlar y comparar, el sexo es una actividad que quizás deberíamos dejar fuera de mediciones», indica. Porque se podrán medir frecuencias, tiempos o tamaños, pero no las emociones y las sensaciones que se recuerdan tras cada uno de esos orgasmos.

La tecnología no solo avanza para facilitar la vida; otro de los objetivos es medirla. Cada vez existen más dispositivos capaces de contar los pasos que se dan al día, las calorías que se ingieren o las horas de sueño profundo respecto a las de sueño ligero que puede disfrutar una persona cada noche. Parece lógico que el siguiente paso haya sido que los smartwatchs también se sincronicen con la vida sexual de las personas.

Si la compañía OhMiBod ya contaba con una app para que los vibradores pudieran controlarse desde el móvil, para poder sincronizarse con la lista de reproducción musical o para ser controlados por un amante en la distancia, ahora ya pueden ser controlados a través de los relojes inteligentes de Apple. Todo ello gracias a una app que no solo permite cambiar el tipo de vibración, sino también registrar el número de orgasmos que se tienen durante la semana.

Este era uno de los temas más comentados durante la feria anual Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas. Tal y como informaba El País, algunas de las frases que circulaban en esta feria de tecnología eran «Cuenta tus orgasmos, no tus calorías» o «Según mi reloj inteligente de fitness, me he masturbado durante cuatro kilómetros».

Algo que podría aparecer todo un avance, aunque, según los expertos, puede que no lo sea tanto.

Gadgets para contar orgasmos

TECNOLOGÍA Y PLACER

Las novedades en torno a la juguetería erótica despiertan cada vez más interés en el mundo de la tecnología. No hay que olvidar que, en la pasada edición, uno de los premios de innovación que otorga el CES fue a parar precisamente al juguete erótico Osé Robotic Massager, desarrollado por la empresa Lora DiCarlo.

Tras el escándalo que supuso retirar el premio a la compañía por incumplir los requisitos de moralidad del premio, las redes sociales reaccionaron y tuvieron que devolvérselo meses después. Motivo por el cual, en esta última edición, los gadgets sexuales han tenido un mayor protagonismo en la feria.

Al respecto de hacia dónde van estas novedades, la sexóloga Arola Poch expone que «se potencia mucho la tecnología vinculada a juguetes eróticos; las últimas novedades van por ahí. También juguetes con apps asociadas para aumentar sus funcionalidades».

Poch afirma que «hay aplicaciones que miden la actividad erótica». Sin embargo, reflexiona que «no sirve de mucho medir el sexo, en el sentido de saber cuántos orgasmos has tenido en una semana, o tiempo medio de duración o calorías gastadas en la actividad sexual», ya que «la actividad erótica debería entender más de calidad que de cantidad».

No obstante, estos avances tecnológicos tienen otras muchas vertientes. Por ejemplo, existen otras apps, también vinculadas a juguetes eróticos, que permiten realizar rutinas de suelo pélvico. En este sentido, Poch agrega que «también hay aplicaciones más vinculadas a la salud sexual, por ejemplo, como complemento para ayudar en los problemas de insatisfacción con el tiempo de eyaculación, que sí me parecen opciones interesantes».

En concreto, en este CES se presentaban las novedades de MYHIXEL, una empresa española fundada en 2017 que cuenta con un nuevo dispositivo que ha demostrado evidencia científica en el control de la eyaculación precoz, gracias no solo a su gadget sexual, sino al hecho de que se conecta con un programa online de actividades y desafíos desarrollado para adquirir un mayor control sobre la eyaculación.

Gadgets para contar orgasmos

UNA UNIÓN CON PROS Y CONTRAS

Se podría pensar que tecnología y sexualidad pueden tener efectos positivos cuando se habla de salud sexual. «En el ámbito científico, sí que es interesante tener datos sobre sexualidad porque nos permiten conocer mejor la respuesta sexual y obtener medias y patrones. Hay laboratorios de sexualidad que hacen pruebas y toman medidas de forma controlada en estudios clínicos», relata Arola Poch.

Hay que reconocer que «posiblemente aún nos falten datos sobre la vida sexual, sobre todo en lo que se refiere a lo que sale de lo normativo», aunque una cosa son los estudios clínicos y otra cosa, la aplicación en la vida real.

¿Tiene sentido, entonces, tener una app que cuenta nuestros orgasmos durante la semana? ¿Supone un dato a tener en cuenta o quizás podría acabar siendo un problema?

Según Arola Poch, contar con un orgasmómetro no parece una opción recomendable ya que «correríamos el riesgo de que los encuentros eróticos se convirtieran más en una competición o en un examen que en un momento de disfrutar, de dejarnos llevar. Por ejemplo, si estamos pendientes de durar más o de conseguir más orgasmos o de conseguirlos más rápidos, puede hacer que nos enfrentemos al encuentro erótico más pendientes de superar una marca que de gozar y hacer gozar».

Además, está la cuestión de la intimidad. Registrar datos supone el riesgo que de alguien que no deseamos tenga acceso a los mismos. No hay que olvidar que en 2017, la empresa We-Vibe tuvo que indemnizar con 7.000 euros a cada usuario de su juguete We-Vibe 4 precisamente porque la empresa tuvo acceso a los datos que recopilaba su app asociada sin que existiera consentimiento por parte de los propietarios.

Si bien la seguridad de los datos siempre se podría mejorar, para Poch, el problema de fondo es que el abuso de estas herramientas supusiera precisamente el fin del placer. Que es la meta contraria de un juguete sexual en sí mismo.

«Aunque nos gusta medirlo todo para tener datos objetivos que nos permitan controlar y comparar, el sexo es una actividad que quizás deberíamos dejar fuera de mediciones», indica. Porque se podrán medir frecuencias, tiempos o tamaños, pero no las emociones y las sensaciones que se recuerdan tras cada uno de esos orgasmos.

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