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25 de enero 2016    /   CREATIVIDAD
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¡García!: Un superhéroe facha, valga la redundancia

25 de enero 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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García es el apellido más común que hay en España. Además, suena muy bien. Mejor que Pérez que, por otra parte, es nombre de roedor. O López que sí, le pega a un superhéroe, pero también es nombre de persona apocada, introvertida y con problemas sexuales. O incluso suena mejor que Martínez, que suena a facha, pero es difícil tomarlo en serio. Sánchez, descartado, que es más nombre de guerra de rojo.

Definitivamente, García es el nombre perfecto para bautizar a un agente secreto que regresa a la vida en 2015 tras haber sido congelado en 1950, justo cuando disfrutaba de uno de sus máximos momentos de popularidad como protagonista de tebeos que desgranaban en sus viñetas el ideario del Movimiento y la Cruzada Nacional.

Hablamos con Luis Bustos y Santiago García, dibujante y guionista respectivamente de ¡Garcia!, una novela gráfica que bebe del pasado y del presente de España, y cuya segunda parte verá la luz en los próximos meses de la mano de Astiberri .

«García es el apellido más habitual en España. Si hubiera sido americano, se huabría llamado Jones. Creo que hemos acertado porque la gente nos dice que le ha gustado que eligiéramos ese título y, en mi opinión, es más potente que haberlo llamado de cualquier otra forma. García tiene algo…», mientras Santiago García piensa, Luis Bastos toma el relevo.

«Además es un título poco convencional para un cómic de estas características. Para un thriller de acción como este podríamos haber elegido un título como El caso de… no sé…».

«El caso del político desparecido…», completa García y retoma Bustos: «Sí, o El caso de la España en crisis¡García! es un título contundente, misterioso, no sabes lo que te vas a encontrar».

¡García! tiene mucho de España, de crisis, de políticos… Las referencias al pasado y presente de nuestro país están presentes en el homenaje a los tebeos de los 50, en escenarios como el Valle de los Caídos, en la aparición de grupos terroristas, en los secuestros, en los personajes, algunos de los cuales se parecen mucho a ciertas lideresas mesetarias o en los periodistas, alguno de los cuales lanza soflamas incendiarias a través de las ondas cual Queipo de Llano sin importarle su pasado en la izquierda antifranquista.

«Hicimos algunos cambios en el guión porque la historia tenía demasiadas referencias a la actualidad española», explica Bustos, a la vez que apunta que esos cambios podrían facilitar la exportación de este producto tan nacional a otros mercados editoriales.

«Aunque hay que tener claro que el extranjero tampoco es la panacea», interviene García. «En España tenemos un buen mercado para la novela gráfica, mejor que Francia o Estados Unidos, donde se venden no muchos más ejemplares que aquí y con mucha más población. Por otra parte, en ¡García!, más allá del personaje, hay una historia y unos conflictos que se entienden en cualquier lugar del mundo».

Efectivamente, ¡García! es una novela gráfica que no tiene nada que envidiar a los productos internacionales, tanto en su estructura, su complejidad narrativa o su estética, que recuerda a trabajos de Frank Miller o series como Monster de Naoki Urasawa.

«Santiago sabe elegir muy bien los dibujantes según los diferentes proyectos», afirma Luis Bustos. «Igual que Javier Olivares, por ejemplo, no hubiera sido adecuado para ¡García!, yo no hubiera sido el adecuado para Las Meninas. Cada autor tiene un estilo diferente y Santiago lo sabe leer muy bien».

«Luis y yo somos amigos desde hace más de veinte años y hemos colaborado en muchos proyectos pero nunca habíamos hecho cómic», recuerda García. «Con el devenir de los años llegó un punto en el que los dos estábamos en un momento muy creativo. Él acaba de sacar Versus, que es un pedazo de obra maestra y yo he tenido mucha actividad estos últimos años, así que pensamos en hacer este cómic juntos. Un cómic que comencé a hacer con Manel Fontdevila pero que no pudo continuar y que quedó abandonado. Me parecía que Luis encajaba mucho porque ¡García! necesitaba de un lado cómico y un lado épico. Luis maneja los dos como nadie en España».

A pesar de ese acabado internacional, España está continuamente presente en ¡García! como si fuera un personaje más porque García, ese caballero inalterable, ese hombre bien, ese ciudadano de derechas de toda la vida, ese miembro de las fuerzas de seguridad facha tiene mucho de España, de la de hace 50 años y de la actual.

«Lo que hace gracioso al personaje de García es justamente su fachismo. No quiere decir que sea una parodia, porque lo tratamos con ironía, pero es cierto que en el zoológico que tenemos en la actualidad y especialmente en la televisión, los más graciosos son los fachas. Los del PP y la derecha son más divertidos que los de la izquierda, que siempre son más comedidos», cuenta García.

«Todos los agentes secretos tienen este punto conservador y facha porque trabajan para el poder. Lo que tiene de interesante García es que es un personaje muy puro. Trabaja por la justicia, al menos cómo se entendía hace cincuenta años. Cuando llega al 2015, lo único que le salva es ese elemento de justicia porque el resto de elementos que arman al personaje están desfasados, entre otras cosas porque no es un personaje real sino un personaje de tebeos, un detalle que propone un juego de metaficción que resulta muy interesante para el lector», explica Luis Bustos.

«Nosotros planteamos una cosa que es diferente a lo que plantean los superhéroes norteamericanos», señala Santiago García. «Partimos de que el protagonista, más allá de su facherío, es un personaje honrado, sincero. Cree que lo que hace es lo correcto con la inocencia de un superhéroe clásico. Pero en todo ello hay una crítica implícita porque el superhéroe tiene un poder ilimitado que le permite actuar de forma independiente mientras que García no. Él está limitado por el poder al que sirve y que, en este caso, es un poder corrupto que lo manipula».

«Sí, y luego ves que ese poder es un poder muy español, nada sofisticado, muy de la calle, muy cutre», completa Bustos.

Luis Bustos y Santiago García ya han entregado a la editorial el segundo volumen de ¡García!. En los próximos días entrará en imprenta y, en un par de meses, ya estará disponible en las librerías. Una buena noticia para los lectores, que lo sería aún más si viniera acompañada de aquella que asegurase la continuidad de García en futuros títulos.

«García podría tener 30 números si el mercado lo permitiera», afirma Bustos. «En los libros 1 y 2 vamos a contar una historia que concluye, pero nosotros tenemos otras historias», continúa García. «Historias que nos permitirían ahondar más en el aspecto psicológico del personaje, dar la imagen que realmente tiene, y abordar más en temas de actualidad, como podría ser el proceso de independencia, que probablemente fuera el siguiente destino de García…».

O el matrimonio homosexual, el divorcio, la democracia, la conciliación laboral, los refugiados, el Estado Islámico… La pelota está ahora en el tejado de los lectores, que seguro que coinciden en que sería una pena que García no desarrollase todo su potencial.

«El personaje es una fuerza de la naturaleza que provoca reacciones a su alrededor», explica Santiago García. «Es como Astérix y Obélix, una excusa para llevarlo a otros territorios porque no puede estar quieto. Como Roberto Alcázar, solo existe si está en acción. García no tiene modo contemplativo. Es como cuando a Robert Mitchum le preguntaban que cómo actuaba y él decía que tenía dos modos: con caballo o sin caballo. Pues García es igual: con puñetazos o a patadas».

García es el apellido más común que hay en España. Además, suena muy bien. Mejor que Pérez que, por otra parte, es nombre de roedor. O López que sí, le pega a un superhéroe, pero también es nombre de persona apocada, introvertida y con problemas sexuales. O incluso suena mejor que Martínez, que suena a facha, pero es difícil tomarlo en serio. Sánchez, descartado, que es más nombre de guerra de rojo.

Definitivamente, García es el nombre perfecto para bautizar a un agente secreto que regresa a la vida en 2015 tras haber sido congelado en 1950, justo cuando disfrutaba de uno de sus máximos momentos de popularidad como protagonista de tebeos que desgranaban en sus viñetas el ideario del Movimiento y la Cruzada Nacional.

Hablamos con Luis Bustos y Santiago García, dibujante y guionista respectivamente de ¡Garcia!, una novela gráfica que bebe del pasado y del presente de España, y cuya segunda parte verá la luz en los próximos meses de la mano de Astiberri .

«García es el apellido más habitual en España. Si hubiera sido americano, se huabría llamado Jones. Creo que hemos acertado porque la gente nos dice que le ha gustado que eligiéramos ese título y, en mi opinión, es más potente que haberlo llamado de cualquier otra forma. García tiene algo…», mientras Santiago García piensa, Luis Bastos toma el relevo.

«Además es un título poco convencional para un cómic de estas características. Para un thriller de acción como este podríamos haber elegido un título como El caso de… no sé…».

«El caso del político desparecido…», completa García y retoma Bustos: «Sí, o El caso de la España en crisis¡García! es un título contundente, misterioso, no sabes lo que te vas a encontrar».

¡García! tiene mucho de España, de crisis, de políticos… Las referencias al pasado y presente de nuestro país están presentes en el homenaje a los tebeos de los 50, en escenarios como el Valle de los Caídos, en la aparición de grupos terroristas, en los secuestros, en los personajes, algunos de los cuales se parecen mucho a ciertas lideresas mesetarias o en los periodistas, alguno de los cuales lanza soflamas incendiarias a través de las ondas cual Queipo de Llano sin importarle su pasado en la izquierda antifranquista.

«Hicimos algunos cambios en el guión porque la historia tenía demasiadas referencias a la actualidad española», explica Bustos, a la vez que apunta que esos cambios podrían facilitar la exportación de este producto tan nacional a otros mercados editoriales.

«Aunque hay que tener claro que el extranjero tampoco es la panacea», interviene García. «En España tenemos un buen mercado para la novela gráfica, mejor que Francia o Estados Unidos, donde se venden no muchos más ejemplares que aquí y con mucha más población. Por otra parte, en ¡García!, más allá del personaje, hay una historia y unos conflictos que se entienden en cualquier lugar del mundo».

Efectivamente, ¡García! es una novela gráfica que no tiene nada que envidiar a los productos internacionales, tanto en su estructura, su complejidad narrativa o su estética, que recuerda a trabajos de Frank Miller o series como Monster de Naoki Urasawa.

«Santiago sabe elegir muy bien los dibujantes según los diferentes proyectos», afirma Luis Bustos. «Igual que Javier Olivares, por ejemplo, no hubiera sido adecuado para ¡García!, yo no hubiera sido el adecuado para Las Meninas. Cada autor tiene un estilo diferente y Santiago lo sabe leer muy bien».

«Luis y yo somos amigos desde hace más de veinte años y hemos colaborado en muchos proyectos pero nunca habíamos hecho cómic», recuerda García. «Con el devenir de los años llegó un punto en el que los dos estábamos en un momento muy creativo. Él acaba de sacar Versus, que es un pedazo de obra maestra y yo he tenido mucha actividad estos últimos años, así que pensamos en hacer este cómic juntos. Un cómic que comencé a hacer con Manel Fontdevila pero que no pudo continuar y que quedó abandonado. Me parecía que Luis encajaba mucho porque ¡García! necesitaba de un lado cómico y un lado épico. Luis maneja los dos como nadie en España».

A pesar de ese acabado internacional, España está continuamente presente en ¡García! como si fuera un personaje más porque García, ese caballero inalterable, ese hombre bien, ese ciudadano de derechas de toda la vida, ese miembro de las fuerzas de seguridad facha tiene mucho de España, de la de hace 50 años y de la actual.

«Lo que hace gracioso al personaje de García es justamente su fachismo. No quiere decir que sea una parodia, porque lo tratamos con ironía, pero es cierto que en el zoológico que tenemos en la actualidad y especialmente en la televisión, los más graciosos son los fachas. Los del PP y la derecha son más divertidos que los de la izquierda, que siempre son más comedidos», cuenta García.

«Todos los agentes secretos tienen este punto conservador y facha porque trabajan para el poder. Lo que tiene de interesante García es que es un personaje muy puro. Trabaja por la justicia, al menos cómo se entendía hace cincuenta años. Cuando llega al 2015, lo único que le salva es ese elemento de justicia porque el resto de elementos que arman al personaje están desfasados, entre otras cosas porque no es un personaje real sino un personaje de tebeos, un detalle que propone un juego de metaficción que resulta muy interesante para el lector», explica Luis Bustos.

«Nosotros planteamos una cosa que es diferente a lo que plantean los superhéroes norteamericanos», señala Santiago García. «Partimos de que el protagonista, más allá de su facherío, es un personaje honrado, sincero. Cree que lo que hace es lo correcto con la inocencia de un superhéroe clásico. Pero en todo ello hay una crítica implícita porque el superhéroe tiene un poder ilimitado que le permite actuar de forma independiente mientras que García no. Él está limitado por el poder al que sirve y que, en este caso, es un poder corrupto que lo manipula».

«Sí, y luego ves que ese poder es un poder muy español, nada sofisticado, muy de la calle, muy cutre», completa Bustos.

Luis Bustos y Santiago García ya han entregado a la editorial el segundo volumen de ¡García!. En los próximos días entrará en imprenta y, en un par de meses, ya estará disponible en las librerías. Una buena noticia para los lectores, que lo sería aún más si viniera acompañada de aquella que asegurase la continuidad de García en futuros títulos.

«García podría tener 30 números si el mercado lo permitiera», afirma Bustos. «En los libros 1 y 2 vamos a contar una historia que concluye, pero nosotros tenemos otras historias», continúa García. «Historias que nos permitirían ahondar más en el aspecto psicológico del personaje, dar la imagen que realmente tiene, y abordar más en temas de actualidad, como podría ser el proceso de independencia, que probablemente fuera el siguiente destino de García…».

O el matrimonio homosexual, el divorcio, la democracia, la conciliación laboral, los refugiados, el Estado Islámico… La pelota está ahora en el tejado de los lectores, que seguro que coinciden en que sería una pena que García no desarrollase todo su potencial.

«El personaje es una fuerza de la naturaleza que provoca reacciones a su alrededor», explica Santiago García. «Es como Astérix y Obélix, una excusa para llevarlo a otros territorios porque no puede estar quieto. Como Roberto Alcázar, solo existe si está en acción. García no tiene modo contemplativo. Es como cuando a Robert Mitchum le preguntaban que cómo actuaba y él decía que tenía dos modos: con caballo o sin caballo. Pues García es igual: con puñetazos o a patadas».

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