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19 de marzo 2019    /   IDEAS
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ilustracion  DAQ Studio

Gatos veganos: ¿Cómo debe alimentarse a un animal? ¿Por su biología o por tu ideología?

19 de marzo 2019    /   IDEAS     por        ilustracion  DAQ Studio
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Revisaba el científico J.M. Mulet su correo y, de pronto, vio un mensaje que lo dejó atónito. Hablaba de «gatos veganos»:

«Muy buenos días, doctor.

Soy veterinario clínico de pequeños animales desde hace ya 18 años. Todos los años asistimos al menos a tres congresos científicos «regulares», a uno o dos más de los «irregulares» y nos inscribimos a dos programas de «formación continuada». Tenemos una extensa jornada laboral y las urgencias nos deja, siendo benévolos, sin un 80% de los fines de semana.

Le cuento esto para que se pueda hacer una idea de cuál es el grado de frustración que sentimos cuando después de 30 o 40 minutos de argumentaciones (con base científica) para recomendar una determinada alimentación para una mascota, el propietario decide hacer caso omiso de nuestro consejos y nos dice: “Pero es que el criador me dijo que le diera pienso Grain Free o natural o ecológico…” (modas sin ninguna base científica).

Esto nos pasa con MUCHA frecuencia. Incluso más de una vez nos han venido a preguntar si teníamos «pienso vegano para gatos» (el gato es un carnívoro casi estricto)».

Escribía desde Galicia, desesperado, este veterinario. En aquel verano de 2017 hablaba de una «moda». No apuntaba mal. El veganismo está en efervescencia. Año y medio después, The Economist lo ha consagrado a una de las grandes «tendencias» de 2019. La revista se refiere a la alimentación de los humanos, pero está visto que muchas personas imponen a sus animales sus hábitos de vida, sus ideologías y hasta sus cuidados de belleza.

No se conocen en la naturaleza gatos veganos. Pero el siglo XXI ha venido militante y ahora muchos felinos que babean por zamparse un roedor no prueban ni pizca de carne.

—Solo tienes que poner «pienso vegano para gatos» en Google y te van a salir un montón de ofertas. También hay gatos vegetarianos: les ponen leche y algo de huevo —indica Mulet—. Hay gente vegana que hace a sus mascotas veganas.

Y aquí salta la alarma. Los gatos tienen las tripas demasiado cortas para digerir una alimentación vegetal y unos dientes demasiado afilados para comer solo bolitas de pienso de laboratorio: «El problema es que estamos antropomorfizando. Los humanos somos omnívoros. Podemos adaptarnos a cualquier tipo de dieta, pero los gatos no tienen ni el mismo estómago ni las mismas necesidades energéticas que nosotros. Los gatos son carnívoros estrictos», advierte Mulet. «Hacerlo vegano es matar al pobre gato de hambre. Es una dieta muy mala».

—¿Por qué algunas personas tratan de humanizar a su gato?

—El primer fallo es pensar que un animal es una persona. Los animales no tienen las mismas necesidades nutricionales ni el mismo sistema digestivo ni el mismo metabolismo que tú. No se puede tratar a un animal como a una persona —comenta Mulet—. El segundo fallo es decidir que un animal tiene que alimentarse de acuerdo a tu ideología. Estás anteponiendo tus ideas al bienestar del animal. Si tú quieres darle una dieta vegana porque tú eres vegano, vale, pero estás matando al gato. No hay más. Tu ideología puede ser muy loable. Puedes querer que tu gato no contribuya al calentamiento global y que tome una alimentación ética, pero es que la evidencia es la evidencia. Y lo peor es que ya asumes que es como tú y que tiene que pensar como tú y hacer lo que haces tú. Ahí viene el problema: no piensas en sus parámetros biológicos.

La ética quiere parar los pies a la naturaleza

El gato vegano no se alimenta de guisos de col y puerro. En su plato echan comida «elaborada con todos los nutrientes, aminoácidos, minerales y vitaminas necesarias para alimentar a gatos sin contribuir al sacrificio de otros animales», según dicen en un paquete de pienso vegano. Ahí deben estar incluidas las vitaminas y sustancias que tanto hay en la carne y tan poco en los vegetales.

Esa misma frase incluye la razón por la que muchas personas optan por la alimentación y los piensos veganos: «Detrás de cualquier producto cárnico hay un animal que nació, vivió y murió sin poder disfrutar de su vida, sin poder tocar a su madre ni jugar con sus hermanos; un animal que sufrió miedo, estrés y enfermó, para finalmente montar en un camión en el que por primera vez vería la luz del sol y posteriormente morir y ser despiezado», aseguran desde el refugio La vida de color frambuesa.

El fundador y director del Centro de bienestar animal y ética de la Universidad de Winchester (Reino Unido), Andrew Knight, asegura que los gatos que viven en la naturaleza están forzados a cazar para sobrevivir. Pero los domesticados que viven en una casa, y no pisan más que baldosas y sofás, pueden alimentarse de forma correcta con piensos preparados para sus necesidades nutricionales. Es una «adaptación evolutiva», igual que se han acostumbrado a vivir encerrados en un piso, escribe en el ensayo En defensa de la comida vegetariana para gatos.

Este profesor y veterinario asegura que los piensos veganos pueden ser más saludables incluso, porque carecen de los productos de pésima calidad que incluyen muchos piensos de carne. Pero advierte que este cambio de dieta requiere un seguimiento. Hay que vigilar que no se alcalinice el PH de la orina del advenedizo gato vegano porque corre el riesgo de que se formen cálculos en sus riñones.

Gatos veganos: ¿Evolución o rebelión?

El mensaje que llegó a J.M. Mulet venía del noroeste de España. Descendemos hasta Madrid y preguntamos a la veterinaria Montserrat Peinado:

—Es una tendencia en auge que ha ido creciendo desde que se empezó a vender pienso vegano. Si se comercializa el asunto, se expande. Lo están moviendo algunas compañías por sus intereses económicos. Apenas hay veterinarios que apoyen este tipo de dieta.

A la consulta de Peinado también llegan gatos con problemas de salud por dietas veganas. «Es una aberración», comenta. «Quizá en 5.000 años puedan ser gatos veganos, pero ahora no pueden sintetizar la proteína vegetal. Por sus dientes, por su sistema digestivo… son carnívoros».

Y bajamos hacia el sureste para preguntarle a un veterinario almeriense, con más de 20 años de profesión, que pasa sus veranos en un pueblo llamado Cabo de Gata: mucho del tema sabe Alejandro Carmona.

—¿Llegan a tu consulta gatos veganos?

—Son una minoría, pero sí, sí hay. Ocurre cuando una persona se hace vegana y decide que su gato o su perro también lo sea. Yo entiendo las razones éticas del veganismo, pero creo que esa decisión debe ser solo de la persona. No hay que imponer una ideología sobre la alimentación del animal. El gato, en estado salvaje, solo come carne. Además, es muy delicado para comer. Hay un meme que lo muestra de forma muy clara.
Enseñan a un perro algo para comer y le preguntan: «¿Quieres hueso?».
El perro contesta: «Sí, sí».
Después le preguntan: «¿Quieres un calcetín sucio?».
«Sí, sí», responde. Y así con todo.
Pasan a un gato, le ponen una mousse de caviar y le preguntan: «¿Quieres?».
El gato suelta: «Me lo pensaré».

Dice Alejandro Carmona que los gatos necesitan, sobre todo, proteínas, y las que mejor asimilan son de origen animal. Confía en que las pruebas que tienen que pasar los piensos veganos antes de ser comercializados garanticen una buena alimentación para el animal, pero cree que lo ideal es darle lo más parecido a lo que comería en libertad:

—No vas a poner a tu gato a comer ratones, pero sí debería alimentarse de una dieta similar a lo que él buscaría en estado salvaje.

A este veterinario le llama la atención otra «moda» citada por el gallego, el Grain Free: «Ahora hay muchos piensos sin cereales. Muchas personas alimentan a sus gatos y a sus perros con estos productos. Pero no es exclusivo de la comida para mascotas. En el supermercado encuentras muchos productos Grain Free para personas». Y cuenta que los dueños de los perros y los gatos veganos le comentan, asombrados, otro asunto. «Me dicen que sus animales se tiran unos pedos horribles y yo les digo: “¡Claro! ¿Qué quieres? ¡No tienen tracto digestivo para digerir esa comida!».

—¿Consideras estos cambios en la dieta de los gatos una evolución o una rebelión contra la naturaleza?

—No es una evolución. Esto es, claramente, forzar. No puedes cambiar en un año, ¡ni en cien!, el tracto digestivo que se ha ido formando durante miles de años. Lo que hay que hacer es echar cabeza: si eliminas la carne de la alimentación, debes buscar una forma de aportar los nutrientes que has dejado de tomar. Yo creo que hay dos tipos de veganos: el vegano razonable (que opta por esa dieta, pero mantiene la carnívora para su gato) y el vegano talibán (el que dice: «Yo soy vegano y mi gato come lo mismo que yo»).

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«Muy buenos días, doctor.

Soy veterinario clínico de pequeños animales desde hace ya 18 años. Todos los años asistimos al menos a tres congresos científicos «regulares», a uno o dos más de los «irregulares» y nos inscribimos a dos programas de «formación continuada». Tenemos una extensa jornada laboral y las urgencias nos deja, siendo benévolos, sin un 80% de los fines de semana.

Le cuento esto para que se pueda hacer una idea de cuál es el grado de frustración que sentimos cuando después de 30 o 40 minutos de argumentaciones (con base científica) para recomendar una determinada alimentación para una mascota, el propietario decide hacer caso omiso de nuestro consejos y nos dice: “Pero es que el criador me dijo que le diera pienso Grain Free o natural o ecológico…” (modas sin ninguna base científica).

Esto nos pasa con MUCHA frecuencia. Incluso más de una vez nos han venido a preguntar si teníamos «pienso vegano para gatos» (el gato es un carnívoro casi estricto)».

Escribía desde Galicia, desesperado, este veterinario. En aquel verano de 2017 hablaba de una «moda». No apuntaba mal. El veganismo está en efervescencia. Año y medio después, The Economist lo ha consagrado a una de las grandes «tendencias» de 2019. La revista se refiere a la alimentación de los humanos, pero está visto que muchas personas imponen a sus animales sus hábitos de vida, sus ideologías y hasta sus cuidados de belleza.

No se conocen en la naturaleza gatos veganos. Pero el siglo XXI ha venido militante y ahora muchos felinos que babean por zamparse un roedor no prueban ni pizca de carne.

—Solo tienes que poner «pienso vegano para gatos» en Google y te van a salir un montón de ofertas. También hay gatos vegetarianos: les ponen leche y algo de huevo —indica Mulet—. Hay gente vegana que hace a sus mascotas veganas.

Y aquí salta la alarma. Los gatos tienen las tripas demasiado cortas para digerir una alimentación vegetal y unos dientes demasiado afilados para comer solo bolitas de pienso de laboratorio: «El problema es que estamos antropomorfizando. Los humanos somos omnívoros. Podemos adaptarnos a cualquier tipo de dieta, pero los gatos no tienen ni el mismo estómago ni las mismas necesidades energéticas que nosotros. Los gatos son carnívoros estrictos», advierte Mulet. «Hacerlo vegano es matar al pobre gato de hambre. Es una dieta muy mala».

—¿Por qué algunas personas tratan de humanizar a su gato?

—El primer fallo es pensar que un animal es una persona. Los animales no tienen las mismas necesidades nutricionales ni el mismo sistema digestivo ni el mismo metabolismo que tú. No se puede tratar a un animal como a una persona —comenta Mulet—. El segundo fallo es decidir que un animal tiene que alimentarse de acuerdo a tu ideología. Estás anteponiendo tus ideas al bienestar del animal. Si tú quieres darle una dieta vegana porque tú eres vegano, vale, pero estás matando al gato. No hay más. Tu ideología puede ser muy loable. Puedes querer que tu gato no contribuya al calentamiento global y que tome una alimentación ética, pero es que la evidencia es la evidencia. Y lo peor es que ya asumes que es como tú y que tiene que pensar como tú y hacer lo que haces tú. Ahí viene el problema: no piensas en sus parámetros biológicos.

La ética quiere parar los pies a la naturaleza

El gato vegano no se alimenta de guisos de col y puerro. En su plato echan comida «elaborada con todos los nutrientes, aminoácidos, minerales y vitaminas necesarias para alimentar a gatos sin contribuir al sacrificio de otros animales», según dicen en un paquete de pienso vegano. Ahí deben estar incluidas las vitaminas y sustancias que tanto hay en la carne y tan poco en los vegetales.

Esa misma frase incluye la razón por la que muchas personas optan por la alimentación y los piensos veganos: «Detrás de cualquier producto cárnico hay un animal que nació, vivió y murió sin poder disfrutar de su vida, sin poder tocar a su madre ni jugar con sus hermanos; un animal que sufrió miedo, estrés y enfermó, para finalmente montar en un camión en el que por primera vez vería la luz del sol y posteriormente morir y ser despiezado», aseguran desde el refugio La vida de color frambuesa.

El fundador y director del Centro de bienestar animal y ética de la Universidad de Winchester (Reino Unido), Andrew Knight, asegura que los gatos que viven en la naturaleza están forzados a cazar para sobrevivir. Pero los domesticados que viven en una casa, y no pisan más que baldosas y sofás, pueden alimentarse de forma correcta con piensos preparados para sus necesidades nutricionales. Es una «adaptación evolutiva», igual que se han acostumbrado a vivir encerrados en un piso, escribe en el ensayo En defensa de la comida vegetariana para gatos.

Este profesor y veterinario asegura que los piensos veganos pueden ser más saludables incluso, porque carecen de los productos de pésima calidad que incluyen muchos piensos de carne. Pero advierte que este cambio de dieta requiere un seguimiento. Hay que vigilar que no se alcalinice el PH de la orina del advenedizo gato vegano porque corre el riesgo de que se formen cálculos en sus riñones.

Gatos veganos: ¿Evolución o rebelión?

El mensaje que llegó a J.M. Mulet venía del noroeste de España. Descendemos hasta Madrid y preguntamos a la veterinaria Montserrat Peinado:

—Es una tendencia en auge que ha ido creciendo desde que se empezó a vender pienso vegano. Si se comercializa el asunto, se expande. Lo están moviendo algunas compañías por sus intereses económicos. Apenas hay veterinarios que apoyen este tipo de dieta.

A la consulta de Peinado también llegan gatos con problemas de salud por dietas veganas. «Es una aberración», comenta. «Quizá en 5.000 años puedan ser gatos veganos, pero ahora no pueden sintetizar la proteína vegetal. Por sus dientes, por su sistema digestivo… son carnívoros».

Y bajamos hacia el sureste para preguntarle a un veterinario almeriense, con más de 20 años de profesión, que pasa sus veranos en un pueblo llamado Cabo de Gata: mucho del tema sabe Alejandro Carmona.

—¿Llegan a tu consulta gatos veganos?

—Son una minoría, pero sí, sí hay. Ocurre cuando una persona se hace vegana y decide que su gato o su perro también lo sea. Yo entiendo las razones éticas del veganismo, pero creo que esa decisión debe ser solo de la persona. No hay que imponer una ideología sobre la alimentación del animal. El gato, en estado salvaje, solo come carne. Además, es muy delicado para comer. Hay un meme que lo muestra de forma muy clara.
Enseñan a un perro algo para comer y le preguntan: «¿Quieres hueso?».
El perro contesta: «Sí, sí».
Después le preguntan: «¿Quieres un calcetín sucio?».
«Sí, sí», responde. Y así con todo.
Pasan a un gato, le ponen una mousse de caviar y le preguntan: «¿Quieres?».
El gato suelta: «Me lo pensaré».

Dice Alejandro Carmona que los gatos necesitan, sobre todo, proteínas, y las que mejor asimilan son de origen animal. Confía en que las pruebas que tienen que pasar los piensos veganos antes de ser comercializados garanticen una buena alimentación para el animal, pero cree que lo ideal es darle lo más parecido a lo que comería en libertad:

—No vas a poner a tu gato a comer ratones, pero sí debería alimentarse de una dieta similar a lo que él buscaría en estado salvaje.

A este veterinario le llama la atención otra «moda» citada por el gallego, el Grain Free: «Ahora hay muchos piensos sin cereales. Muchas personas alimentan a sus gatos y a sus perros con estos productos. Pero no es exclusivo de la comida para mascotas. En el supermercado encuentras muchos productos Grain Free para personas». Y cuenta que los dueños de los perros y los gatos veganos le comentan, asombrados, otro asunto. «Me dicen que sus animales se tiran unos pedos horribles y yo les digo: “¡Claro! ¿Qué quieres? ¡No tienen tracto digestivo para digerir esa comida!».

—¿Consideras estos cambios en la dieta de los gatos una evolución o una rebelión contra la naturaleza?

—No es una evolución. Esto es, claramente, forzar. No puedes cambiar en un año, ¡ni en cien!, el tracto digestivo que se ha ido formando durante miles de años. Lo que hay que hacer es echar cabeza: si eliminas la carne de la alimentación, debes buscar una forma de aportar los nutrientes que has dejado de tomar. Yo creo que hay dos tipos de veganos: el vegano razonable (que opta por esa dieta, pero mantiene la carnívora para su gato) y el vegano talibán (el que dice: «Yo soy vegano y mi gato come lo mismo que yo»).

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Opiniones 5
    • Si es por eso, todos los que vivimos en las urbes del mundo somos igual de carroñeros, incluso en nuestro consumo de vegetales. Así que si te preocupas de cadáveres … la forma carroñera del consumo vegetal no está mal, ¿verdad?

      ¿Cuándo aprenderemos que nuestras preocupaciones éticas sólo corresponden a nosotros? Querer imponer a los animales comportamientos sobre la base de nuestras concepciones éticas y nuestros comportamientos morales es tirar a la basura éstas, fastidiar a los animales y de todos modos no se resuelven los problemas del mundo.

    • No es una cuestión de reducirles las grasas o las calorías. Es que el gato, a diferncia de los perros o los humanos, no genera amilasa, y su intestino es demasiado corto para que le de tiempo a descomponer una proteina vegetal para poder asimilarla, de manera que lo uico que extrae del pienso vegano son los minerales, los hidratos y los carbohidratos, que, al ser un animal que no consume ningún tipo de fruta en libertad, no los asimila correctamente, padeciendo desde calculos en el riñón (FUS), a diabetes, pasando por complicaciones neurológicas por falta de B12.

      No hablamos de que el gato sea gordo, el gato puede estar que sea más facil saltarlo que rodearlo y aún así estar desnutrido.

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