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26 de junio 2015    /   CINE/TV
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Gay y otras palabras (re)inventadas por el cine

26 de junio 2015    /   CINE/TV     por          
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Gay, rebeca, friki o marabunta son palabras que no estaban en la lengua española antes de su aparición en el cine. El guionista y director José Luis Borau (1929-2012) habló del origen de estas y otras palabras y expresiones en su discurso de ingreso en la Real Academia. Aquí ilustramos algunas de las definiciones de Borau (sin orden alfabético, siguiendo su aparición en el discurso).

GAY
3514
Dice Borau: «Gay, el adjetivo en inglés siempre significó alegre. Pero el actor británico Cary Grant, tenido en Hollywood por bisexual, tuvo de interpretar dos películas donde, por exigencias del guión […] aparecía vestido ocasionalmente de mujer. Una era La fiera de mi niña [imagen sobre estas líneas] y otra La novia era él. De tal guisa, Grant decía dos frases a propósito de su personaje en semejante situación: “gay of all sudden” (alegre de repente)».
En esta escena, la ropa de Cary Grant está en la tintorería y al salir de la ducha se pone una bata de Katharine Hepburn. Un minuto más tarde, una señora llega a casa…
Dice Borau: «El epíteto comenzó a usarse en sustitución de los muy variados con que en cualquier lengua se conocía a las personas que prefieren el propio sexo. Gay, con este nuevo sentido, implica una cierta dosis de comprensión y humor que permite incluirlo sin estridencias en cualquier conversación discreta y aún familiar».
MARABUNTA
Marabunta
Dice Borau: «Cuando ruge la marabunta [imagen sobre estas líneas] tiende a representar todo movimiento arrollador que amenaza con laminarnos, esté compuesto por rumiantes, insectos u homúnculos belicosos, como estampida o marabunta. […] Ahora, en cambio, vale para describir tanto la salida de un estadio —sobre todo si el equipo local ha perdido— como el final de alguna manifestación política de signo contrario».
PEPITO GRILLO
Pepito Grillo
Dice Borau: «Pepito Grillo, conciencia de Pinocho inexistente en el cuento de Collodi, ha terminado por barrer conceptos como los de mentor o consejero, especialmente si rehuimos toda solemnidad».
¿Alguien recuerda una película Disney en la que el protagonista viaje sin mascota?
PASTA (TELA, PAVO)
Scarface
Dice Borau: «No lo pensamos, pero cuando decimos que “Fulano ha ganado un pastón” —antes decíamos una fortuna— tiramos del capital heredado de Hawks y Hitchcock». En las películas de policías y ladrones, bajos fondos, de gángsters y  thrillers hay «un puñado de viejos sustantivos autóctonos —pasta, tela, jefe, pavo— que sobrevive con el nuevo significado».
Por ejemplo, en Scarface (imagen sobre estas líneas) en la que el personaje principal dice: «En la zona sur se mueve mucha pasta. Solo hay que pillarla». (Parece que el mundo ha cambiado poco desde 1932).
MACHO
Jalisco nunca pierde
Dice Borau que películas como mexicanas como Jalisco nunca pierde [imagen sobre estas líneas], Allá en el Rancho Grande u Ora Fondano, la palabra macho estaba en la boca de los actores «para jalearse, presumir o competir entre ellos. Los espectadores hispanos aceptaron la fórmula de muy buen grado, pasando a interpelarse con ayuda de la misma. “Macho, ya era hora”, dice en son de protesta quien lleva aguardado un buen rato, o “no te preocupes, macho, que eso lo arreglo yo”, si se muestra conciliador. Nadie antes de la Guerra Civil se había expresado así en nuestras conversaciones masculinas, pero ahora aceptamos el apelativo con la mayor naturalidad».
REBECA
Rebeca de Hitchcock
Dice Borau: «La actriz Joan Fontaine lucía varias [rebecas] en la película Rebeca, primer trabajo en Hollywood del británico Hitchcock, donde ella interpretaba a una señorita de compañía, y el éxito, tanto de la película como del personaje, popularizó la prenda, identificándola con el título en cuestión».
EL MALO (DE LA PELÍCULA)
 «La dificultad para repetir cualquier patronímico extranjero favoreció la implantación de dos términos, éstos de orden ético y, en consecuencia, bastante significativos: el bueno y el malo. […] expresión que sigue viva en la actualidad: “¡A ver si ahora voy a resultar yo el malo de la película!”».
FRIKI
Freaks
 Dice Borau: «Friki no viene directamente del sustantivo inglés freak —monstruo o capricho de la naturaleza—, según pudiera parecer, sino indirectamente de una vieja y aterradora película de 1932, titulada Freaks [imagen superior], en plural aunque entre nosotros se diera a conocer como La parada de los monstruos».
 ESTRELLA
Borau dice que estrella (como artista destacado) parte de «los gacetilleros, que glosaban el mundo del celuloide en publicaciones dedicadas a cuestiones cinematográficas […] Más estrellas que en el firmamento, rezaba el orgulloso lema de la Metro. Y hoy el término se aplica con indiferencia de sexo y profesión a deportistas, arquitectos, escritores…»
LUZ DE GAS
Luz de gas
Borau nos recuerda que esta expresión, ya poco usada, se debe a la película del mismo título (imagen sobre estas líneas) interpretada por Charles Boyer e Ingrid Bergman. (Imagino que algún lector no la conocerá y me abstengo de explicar el porqué de la expresión).
EL DÍA DESPUÉS
day after
Dice Borau que para espanto de Lázaro Carreter: «The Day After, enésima visión de una Tercera Guerra Mundial [imagen sobre estas líneas] que no pasará a la historia del Cine, instaló en nuestro lenguaje la expresión “el día después”, utilizada hoy a mansalva por periodistas, locutores de televisión, políticos de tres al cuarto…»
OTRAS PALABRAS Y EXPRESIONES
Borau también recuerda en su discurso que a estas palabras y expresiones acompañan otras propias del cine como playback, doblaje, montaje, efectos especiales, fotogénico, gag…  Como los conceptos felliniano, buñuelesco o berlanguiano o landismo (aunque es probable que con el tiempo desaparezcan: los espectadores más jóvenes desconocen gran parte de la historia del cine).
Borau no deja de sorprenderse de que aún en el siglo XXI se utilicen expresiones como «No te enrolles, Charles Boyer» junto a «La cagaste, Burt Lancaster», aunque estos actores fueron olvidados hace años por las nuevas generaciones.
Para Borau, buena parte del influjo del lenguaje cinematográfico en el cine se debe al ensayo, la crítica literaria, la publicidad y la prensa. Sobre la última recuerda encabezados con «títulos con frecuencia distorsionados a efectos de que encajen mejor con los propósitos del responsable. Y leemos: Días de vino y gaseosa. El Barça contra el Imperio, ¿Quién teme a la Europa feroz? Siempre nos quedará la paella, Bienvenido, Mr. Bush…»

Gay, rebeca, friki o marabunta son palabras que no estaban en la lengua española antes de su aparición en el cine. El guionista y director José Luis Borau (1929-2012) habló del origen de estas y otras palabras y expresiones en su discurso de ingreso en la Real Academia. Aquí ilustramos algunas de las definiciones de Borau (sin orden alfabético, siguiendo su aparición en el discurso).

GAY
3514
Dice Borau: «Gay, el adjetivo en inglés siempre significó alegre. Pero el actor británico Cary Grant, tenido en Hollywood por bisexual, tuvo de interpretar dos películas donde, por exigencias del guión […] aparecía vestido ocasionalmente de mujer. Una era La fiera de mi niña [imagen sobre estas líneas] y otra La novia era él. De tal guisa, Grant decía dos frases a propósito de su personaje en semejante situación: “gay of all sudden” (alegre de repente)».
En esta escena, la ropa de Cary Grant está en la tintorería y al salir de la ducha se pone una bata de Katharine Hepburn. Un minuto más tarde, una señora llega a casa…
Dice Borau: «El epíteto comenzó a usarse en sustitución de los muy variados con que en cualquier lengua se conocía a las personas que prefieren el propio sexo. Gay, con este nuevo sentido, implica una cierta dosis de comprensión y humor que permite incluirlo sin estridencias en cualquier conversación discreta y aún familiar».
MARABUNTA
Marabunta
Dice Borau: «Cuando ruge la marabunta [imagen sobre estas líneas] tiende a representar todo movimiento arrollador que amenaza con laminarnos, esté compuesto por rumiantes, insectos u homúnculos belicosos, como estampida o marabunta. […] Ahora, en cambio, vale para describir tanto la salida de un estadio —sobre todo si el equipo local ha perdido— como el final de alguna manifestación política de signo contrario».
PEPITO GRILLO
Pepito Grillo
Dice Borau: «Pepito Grillo, conciencia de Pinocho inexistente en el cuento de Collodi, ha terminado por barrer conceptos como los de mentor o consejero, especialmente si rehuimos toda solemnidad».
¿Alguien recuerda una película Disney en la que el protagonista viaje sin mascota?
PASTA (TELA, PAVO)
Scarface
Dice Borau: «No lo pensamos, pero cuando decimos que “Fulano ha ganado un pastón” —antes decíamos una fortuna— tiramos del capital heredado de Hawks y Hitchcock». En las películas de policías y ladrones, bajos fondos, de gángsters y  thrillers hay «un puñado de viejos sustantivos autóctonos —pasta, tela, jefe, pavo— que sobrevive con el nuevo significado».
Por ejemplo, en Scarface (imagen sobre estas líneas) en la que el personaje principal dice: «En la zona sur se mueve mucha pasta. Solo hay que pillarla». (Parece que el mundo ha cambiado poco desde 1932).
MACHO
Jalisco nunca pierde
Dice Borau que películas como mexicanas como Jalisco nunca pierde [imagen sobre estas líneas], Allá en el Rancho Grande u Ora Fondano, la palabra macho estaba en la boca de los actores «para jalearse, presumir o competir entre ellos. Los espectadores hispanos aceptaron la fórmula de muy buen grado, pasando a interpelarse con ayuda de la misma. “Macho, ya era hora”, dice en son de protesta quien lleva aguardado un buen rato, o “no te preocupes, macho, que eso lo arreglo yo”, si se muestra conciliador. Nadie antes de la Guerra Civil se había expresado así en nuestras conversaciones masculinas, pero ahora aceptamos el apelativo con la mayor naturalidad».
REBECA
Rebeca de Hitchcock
Dice Borau: «La actriz Joan Fontaine lucía varias [rebecas] en la película Rebeca, primer trabajo en Hollywood del británico Hitchcock, donde ella interpretaba a una señorita de compañía, y el éxito, tanto de la película como del personaje, popularizó la prenda, identificándola con el título en cuestión».
EL MALO (DE LA PELÍCULA)
 «La dificultad para repetir cualquier patronímico extranjero favoreció la implantación de dos términos, éstos de orden ético y, en consecuencia, bastante significativos: el bueno y el malo. […] expresión que sigue viva en la actualidad: “¡A ver si ahora voy a resultar yo el malo de la película!”».
FRIKI
Freaks
 Dice Borau: «Friki no viene directamente del sustantivo inglés freak —monstruo o capricho de la naturaleza—, según pudiera parecer, sino indirectamente de una vieja y aterradora película de 1932, titulada Freaks [imagen superior], en plural aunque entre nosotros se diera a conocer como La parada de los monstruos».
 ESTRELLA
Borau dice que estrella (como artista destacado) parte de «los gacetilleros, que glosaban el mundo del celuloide en publicaciones dedicadas a cuestiones cinematográficas […] Más estrellas que en el firmamento, rezaba el orgulloso lema de la Metro. Y hoy el término se aplica con indiferencia de sexo y profesión a deportistas, arquitectos, escritores…»
LUZ DE GAS
Luz de gas
Borau nos recuerda que esta expresión, ya poco usada, se debe a la película del mismo título (imagen sobre estas líneas) interpretada por Charles Boyer e Ingrid Bergman. (Imagino que algún lector no la conocerá y me abstengo de explicar el porqué de la expresión).
EL DÍA DESPUÉS
day after
Dice Borau que para espanto de Lázaro Carreter: «The Day After, enésima visión de una Tercera Guerra Mundial [imagen sobre estas líneas] que no pasará a la historia del Cine, instaló en nuestro lenguaje la expresión “el día después”, utilizada hoy a mansalva por periodistas, locutores de televisión, políticos de tres al cuarto…»
OTRAS PALABRAS Y EXPRESIONES
Borau también recuerda en su discurso que a estas palabras y expresiones acompañan otras propias del cine como playback, doblaje, montaje, efectos especiales, fotogénico, gag…  Como los conceptos felliniano, buñuelesco o berlanguiano o landismo (aunque es probable que con el tiempo desaparezcan: los espectadores más jóvenes desconocen gran parte de la historia del cine).
Borau no deja de sorprenderse de que aún en el siglo XXI se utilicen expresiones como «No te enrolles, Charles Boyer» junto a «La cagaste, Burt Lancaster», aunque estos actores fueron olvidados hace años por las nuevas generaciones.
Para Borau, buena parte del influjo del lenguaje cinematográfico en el cine se debe al ensayo, la crítica literaria, la publicidad y la prensa. Sobre la última recuerda encabezados con «títulos con frecuencia distorsionados a efectos de que encajen mejor con los propósitos del responsable. Y leemos: Días de vino y gaseosa. El Barça contra el Imperio, ¿Quién teme a la Europa feroz? Siempre nos quedará la paella, Bienvenido, Mr. Bush…»

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