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25 de noviembre 2013    /   CREATIVIDAD
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Los cómics de una china andaluza (o una andaluza china)

25 de noviembre 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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Todo el que sea amigo de juzgar a las personas por su aspecto, todo aquel que sea amante de los estereotipos, de categorizar y agrupar a las personas según unas características que se suponen comunes y ciertas, se llevará un chasco al conocer a Quan Zhou. Zhou es china. Y andaluza. Y escasamente tímida. Y también es ilustradora.

tumblr_mwn0qvVOyw1shptylo1_1280Un restaurante chino cualquiera. La camarera, que pasó la veintena no hace mucho, sirve platos de la misma manera en la que uno imaginaría que se sirven unos platos en cualquier restaurante. Si se afina el oído, se podrá apreciar que hay algo, como poco, mínimamente diferente a lo que habríamos cabido a imaginar. Esa trabajadora del restaurante habla un perfecto castellano con acento del Campo de Gibraltar. Además, esa chica se escaquea del restaurante familiar cuando puede para ponerse a dibujar.

Quan Zhou nació en un taxi en Algeciras hace 23 años y ha crecido en un pequeño pueblo de l Costa del Sol malagueña. Su familia es china «y numerosa, muy numerosa». Tanto que, asegura que  «el otro día, al visitar a mis padres en Málaga, descubrí a un primo mío del que no tenía ni constancia de su nacimiento».

La primera vez que estuvo en el país de sus padres fue el año pasado. «Nada más llegar pensé: son más raros estos chinos… Al ir de compras me intentaban estafar constantemente porque sabían que no era “china nativa”. Mi acento al hablar chino es español y me calaban enseguida», señala la ilustradora. Esas peculiares historias son las que ocupan su pagina web y la mayor parte de los argumentos de sus viñetas, la curiosa colisión entre la identidad propia y el origen familiar. Eso es Gazpacho Agridulce un cómic que cuenta las tribulaciones de una china en España.

El proyecto nació como nacen estas cosas, entre comida y litronas. «A la gente le encanta cotillear y a mí contar mi vida. En una comida con amigos (en las que siempre acabo contando chinadas, que les encanta) una amiga me dijo: Quan, ¿por qué no haces un comic?», cuenta la ilustradora. Y ahí comenzó el serial.

«Algunos diálogos me los he inventado, pero ya sabes que los andaluces exageramos un montón»

Al igual que Moderna de Pueblo, en la que Gazpacho Agridulce se apoya estética y formalmente, las historias de Zhou se basan en experiencias totalmente reales y autobiográficas. «Algunos diálogos me los he inventado, pero ya sabes que los andaluces exageramos un montón», dice. Además, se declara fan del cómic de Raquel Córcoles. «En Twitter recibí un mensaje de ella diciendo que le encantaba mi webcomic y me alegró la semana».

«De China tengo solo la cara y el afán por ganar dinero»

La relación con su madre ocupa una parte muy importante de los argumentos de la serie dibujada. Ella se aferra a su identidad china mientras ve como Zhou emprendió otro sendero cultural casi desde que nació. Declara que «de China tengo solo la cara, como dice mi familia, y el afán por ganar dinero, pero esto es heredado solo de mi madre».

Ha pasado la mayor parte de su vida en el restaurante, pero hace cinco años que emigró a Madrid para convertirse en diseñadora gráfica y para dibujar. «Mi madre intentó encasquetarme el restaurante pero no tuvo éxito. Muchas noches pienso que hubiera sido más lucrativo el restaurante que esto del diseño, pero algo que los chinos no entienden es que disfrutar con tu trabajo no tiene precio».

Confiesa que su sueño es editar en formato impreso lo que ahora ocupa su sitio web, pero, de momento, se contenta con ver cómo crecen las historias y los personajes y cómo llegan los comentarios y mensajes de gente que lee lo que ella crea. «Mi gran sorpresa ha sido ¡que tengo fans chinos! Mi gran miedo era ofender a la comunidad china o que, bizarramente, se me tildara de racista. Ya se sabe que la gente está muy sensible en estos días».

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Todo el que sea amigo de juzgar a las personas por su aspecto, todo aquel que sea amante de los estereotipos, de categorizar y agrupar a las personas según unas características que se suponen comunes y ciertas, se llevará un chasco al conocer a Quan Zhou. Zhou es china. Y andaluza. Y escasamente tímida. Y también es ilustradora.

tumblr_mwn0qvVOyw1shptylo1_1280Un restaurante chino cualquiera. La camarera, que pasó la veintena no hace mucho, sirve platos de la misma manera en la que uno imaginaría que se sirven unos platos en cualquier restaurante. Si se afina el oído, se podrá apreciar que hay algo, como poco, mínimamente diferente a lo que habríamos cabido a imaginar. Esa trabajadora del restaurante habla un perfecto castellano con acento del Campo de Gibraltar. Además, esa chica se escaquea del restaurante familiar cuando puede para ponerse a dibujar.

Quan Zhou nació en un taxi en Algeciras hace 23 años y ha crecido en un pequeño pueblo de l Costa del Sol malagueña. Su familia es china «y numerosa, muy numerosa». Tanto que, asegura que  «el otro día, al visitar a mis padres en Málaga, descubrí a un primo mío del que no tenía ni constancia de su nacimiento».

La primera vez que estuvo en el país de sus padres fue el año pasado. «Nada más llegar pensé: son más raros estos chinos… Al ir de compras me intentaban estafar constantemente porque sabían que no era “china nativa”. Mi acento al hablar chino es español y me calaban enseguida», señala la ilustradora. Esas peculiares historias son las que ocupan su pagina web y la mayor parte de los argumentos de sus viñetas, la curiosa colisión entre la identidad propia y el origen familiar. Eso es Gazpacho Agridulce un cómic que cuenta las tribulaciones de una china en España.

El proyecto nació como nacen estas cosas, entre comida y litronas. «A la gente le encanta cotillear y a mí contar mi vida. En una comida con amigos (en las que siempre acabo contando chinadas, que les encanta) una amiga me dijo: Quan, ¿por qué no haces un comic?», cuenta la ilustradora. Y ahí comenzó el serial.

«Algunos diálogos me los he inventado, pero ya sabes que los andaluces exageramos un montón»

Al igual que Moderna de Pueblo, en la que Gazpacho Agridulce se apoya estética y formalmente, las historias de Zhou se basan en experiencias totalmente reales y autobiográficas. «Algunos diálogos me los he inventado, pero ya sabes que los andaluces exageramos un montón», dice. Además, se declara fan del cómic de Raquel Córcoles. «En Twitter recibí un mensaje de ella diciendo que le encantaba mi webcomic y me alegró la semana».

Al igual que Moderna de Pueblo, en la que Gazpacho Agridulce se apoya estética y formalmente, las historias de Zhou se basan en experiencias totalmente reales y autobiográficas. «Algunos diálogos me los he inventado, pero ya sabes que los andaluces exageramos un montón», dice. Además, se declara fan del cómic de Raquel Córcoles. «En Twitter recibí un mensaje de ella diciendo que le encantaba mi webcomic y me alegró la semana».

«De China tengo solo la cara y el afán por ganar dinero»

La relación con su madre ocupa una parte muy importante de los argumentos de la serie dibujada. Ella se aferra a su identidad china mientras ve como Zhou emprendió otro sendero cultural casi desde que nació. Declara que «de China tengo solo la cara, como dice mi familia, y el afán por ganar dinero, pero esto es heredado solo de mi madre».

La relación con su madre ocupa una parte muy importante de los argumentos de la serie dibujada. Ella se aferra a su identidad china mientras ve como Zhou emprendió otro sendero cultural casi desde que nació. Declara que «de China tengo solo la cara, como dice mi familia, y el afán por ganar dinero, pero esto es heredado solo de mi madre».

Ha pasado la mayor parte de su vida en el restaurante, pero hace cinco años que emigró a Madrid para convertirse en diseñadora gráfica y para dibujar. «Mi madre intentó encasquetarme el restaurante pero no tuvo éxito. Muchas noches pienso que hubiera sido más lucrativo el restaurante que esto del diseño, pero algo que los chinos no entienden es que disfrutar con tu trabajo no tiene precio».

Confiesa que su sueño es editar en formato impreso lo que ahora ocupa su sitio web, pero, de momento, se contenta con ver cómo crecen las historias y los personajes y cómo llegan los comentarios y mensajes de gente que lee lo que ella crea. «Mi gran sorpresa ha sido ¡que tengo fans chinos! Mi gran miedo era ofender a la comunidad china o que, bizarramente, se me tildara de racista. Ya se sabe que la gente está muy sensible en estos días».

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