24 de noviembre 2017    /   CINE/TV
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Las series de televisión revelan el triunfo del miedo en el mundo

Cómo los guionistas de series retratan el triunfo del miedo en Occidente

24 de noviembre 2017    /   CINE/TV     por          
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Las palabras el triunfo del miedo destacan en la portada del libro entre el título (Geopolítica de las series) y nombre del autor (Dominique Moïsi). Miedo tiene una fuerza incuestionable. Debajo, frente a un cielo encapotado, dos figuras se alzan, miran al lector: Frank Underwood y Cersei Lannister.

el-triunfo-global-del-miedo-portada-libro

Hobbes, inspiración para los guionistas

La portada es anterior al escándalo de Kevin Spacey. (Anterior al triunfo de Trump, al que se alude en páginas interiores). Ahora, Underwood/Spacey refuerza de forma siniestra e inesperada el mensaje de Moïsi:

Los guionistas escriben historias de personajes que siguen la escuela de Thomas Hobbes:

«Los hombres actúan movidos fundamentalmente por su intereses personales y, ante todo, por sus apetencias de poder».

A Moïsi le interesa cómo funciona el mundo. Considera que «comprender el mundo de las series supone comprender el mundo sin más». Para él, las series miran a la política y la política de ahora mira a las series.

Washington estudia los comentarios que hacen los electores sobre las series políticas. Los dirigentes chinos siguen House of Cards; consideran que Underwood encarna la decadencia de Occidente. La propaganda de Daesh toma la puesta en escena de Homeland Juego de tronos. Los políticos hacen referencias a las series para seducir y convencer.

Son algunas de las reflexiones en las 190 páginas de Geopolítica de las series. Moïsi escribe con la autoridad que le da ser consejero del Institut Francais de Relations Internationales y profesor de Harvard. El autor se dice sorprendido al comenzar un ensayo de geopolítica tomando como referencias Juego de tronos, Downton Abbey, Homeland, House of Cards y Occupied. Moïsi afirma:

«Los guionistas se han convertido en los mejores analistas de las sociedades y del mundo actual, por no decir en los futurólogos más fiables».

Moïsi analiza en paralelo, con un lenguaje sencillo, las ficciones y las realidades complejas que se retroalimentan.

El triunfo global del miedo

Las series de nuestro tiempo no pueden escapar del 11S. Los atentados terroristas siguientes contribuyeron a crear la idea y la sensación de que la muerte acecha en cualquier parte del mundo.

‘Juego de tronos’ y Oriente Próximo

La realidad del presente y la ficción se hermanan en Juego de tronos: no hay lugar en Los Siete Reinos que proteja de una muerte cruel. (Salvo que ande cerca un brujo o una bruja con el poder de la resurrección). Moïsiy y otros analistas políticos comparan al ISIS con los caminantes blancos, cuyos motivos escapan a las víctimas.

No es la única referencia a Juego de tronos. La serie HBO ayuda a desgranar el caos de Oriente Próximo. A su vez, por desgracia, la serie inspira a Daesh —también Homeland y algunos videojuegos— para su marketing del terror. Daesh publica en las redes sociales vídeos que recuerdan a las series del momento.

Pero el terrorismo no solo viene de fuera: el enemigo también está en casa. Moïsi recuerda la masacre perpetrada por el ultraderechista Anders Behring Breivik en Oslo, Noruega, (2 de julio de 2011) contra el marxismo y la multiculturalidad. Una bomba y un tiroteo que produjeron 77 muertos en nombre del fundamentalismo cristiano. Por primera vez, Europa supo qué sentía el pueblo sirio bajo el terrorismo islamista.

Para Moïsi, la fascinación por Juego de tronos se debe a que «la Edad Media somos nosotros».

‘House of Cards’ o el fin del sueño americano

Para Moïsi, una serie con el tono de El ala oeste de la Casa Blanca sería impensable hoy. House of Cards ofrece la imagen que Estados Unidos tiene de sus políticos, representantes de las instituciones y periodistas: personas sin principios morales.

Para Moïsi, series como House of Cards funcionan como crítica a un sistema podrido, pero a la vez, por desgracia, alimenta la desconfianza de la política. Añade leña al surgimiento del populismo, de personajes como Donald Trump.

‘Homeland’ y quién es el enemigo

Homeland muestra la confusión de la política internacional y de la sociedad tras el 11S.

La Guerra Fría tenía dos actores: Estados Unidos y la Unión Soviética. Estaban unidas por el miedo a la destrucción mutua. Tras el 11S, hay nuevos actores como Al-Qaeda, Daesh y otros grupos terroristas islámicos.

Países de Oriente Próximo considerados enemigos igual no lo son: su población sufre el terrorismo islamista. Países considerados aliados de Occidente financian a grupos terroristas. El enemigo, como el sargento Brody, puede ser un ciudadano común.

«Ciudadanos franceses o belgas están formados, financiados y teledirigidos por el autoproclamado califato».

Homeland expone que Occidente —en particular, Estados Unidos— apoya regímenes autoritarios en Oriente Próximo que generan odio en una parte de la población. Odio que contribuye a la aparición del terrorismo islámico, y de aquí al auge del racismo y de la ultraderecha en Europa.

‘Occupied’ o que vienen los rusos

La serie noruega Occupied recuerda que Europa debe temer a Rusia. Aquí, Noruega es absorbida por una Rusia que necesita recursos primarios para su industria. Una serie que ha disgustado a Putin, pero que Moïsi considera probable.

El precedente real es Crimea. Putin ha vendido la anexión como «el regreso a la madre patria». Moïsi recuerda que Occidente condenó a Rusia, pero no tomó medidas. Cree que así actuarían Europa y Estados Unidos si Rusia ocupara Noruega. Al menos, los noruegos así lo creen.

‘Downton Abbey’ o la nostalgia de una época tranquila

Ante tanto caos, el éxito en occidente de Downton Abbey se debe a que recrea un pasado en el que había orden, aunque diferencia de clases y privilegios para unos pocos. Para Moïsi, «en compañía de lady Violet (Maggie Smith) no puede pasar nada demasiado grave». En las antiguas colonias europeas, Downton Abbey es vista con otros ojos: la serie avanza el hundimiento del imperio colonial.

Un futuro esperanzador

Moïsi critica la política intervencionista de Estados Unidos, que alimenta el odio que conduce al terrorismo que acaba fomentando. El autor juega a ser guionista: prevé un futuro en el que Estados Unidos y China trabajan juntos para desactivar amenazas como Corea del Norte y el terrorismo islámico.

Concluye que con el libro no quiere alimentar el miedo sino comprender, a través de las series, qué está pasando para encontrar soluciones.

Las palabras el triunfo del miedo destacan en la portada del libro entre el título (Geopolítica de las series) y nombre del autor (Dominique Moïsi). Miedo tiene una fuerza incuestionable. Debajo, frente a un cielo encapotado, dos figuras se alzan, miran al lector: Frank Underwood y Cersei Lannister.

el-triunfo-global-del-miedo-portada-libro

Hobbes, inspiración para los guionistas

La portada es anterior al escándalo de Kevin Spacey. (Anterior al triunfo de Trump, al que se alude en páginas interiores). Ahora, Underwood/Spacey refuerza de forma siniestra e inesperada el mensaje de Moïsi:

Los guionistas escriben historias de personajes que siguen la escuela de Thomas Hobbes:

«Los hombres actúan movidos fundamentalmente por su intereses personales y, ante todo, por sus apetencias de poder».

A Moïsi le interesa cómo funciona el mundo. Considera que «comprender el mundo de las series supone comprender el mundo sin más». Para él, las series miran a la política y la política de ahora mira a las series.

Washington estudia los comentarios que hacen los electores sobre las series políticas. Los dirigentes chinos siguen House of Cards; consideran que Underwood encarna la decadencia de Occidente. La propaganda de Daesh toma la puesta en escena de Homeland Juego de tronos. Los políticos hacen referencias a las series para seducir y convencer.

Son algunas de las reflexiones en las 190 páginas de Geopolítica de las series. Moïsi escribe con la autoridad que le da ser consejero del Institut Francais de Relations Internationales y profesor de Harvard. El autor se dice sorprendido al comenzar un ensayo de geopolítica tomando como referencias Juego de tronos, Downton Abbey, Homeland, House of Cards y Occupied. Moïsi afirma:

«Los guionistas se han convertido en los mejores analistas de las sociedades y del mundo actual, por no decir en los futurólogos más fiables».

Moïsi analiza en paralelo, con un lenguaje sencillo, las ficciones y las realidades complejas que se retroalimentan.

El triunfo global del miedo

Las series de nuestro tiempo no pueden escapar del 11S. Los atentados terroristas siguientes contribuyeron a crear la idea y la sensación de que la muerte acecha en cualquier parte del mundo.

‘Juego de tronos’ y Oriente Próximo

La realidad del presente y la ficción se hermanan en Juego de tronos: no hay lugar en Los Siete Reinos que proteja de una muerte cruel. (Salvo que ande cerca un brujo o una bruja con el poder de la resurrección). Moïsiy y otros analistas políticos comparan al ISIS con los caminantes blancos, cuyos motivos escapan a las víctimas.

No es la única referencia a Juego de tronos. La serie HBO ayuda a desgranar el caos de Oriente Próximo. A su vez, por desgracia, la serie inspira a Daesh —también Homeland y algunos videojuegos— para su marketing del terror. Daesh publica en las redes sociales vídeos que recuerdan a las series del momento.

Pero el terrorismo no solo viene de fuera: el enemigo también está en casa. Moïsi recuerda la masacre perpetrada por el ultraderechista Anders Behring Breivik en Oslo, Noruega, (2 de julio de 2011) contra el marxismo y la multiculturalidad. Una bomba y un tiroteo que produjeron 77 muertos en nombre del fundamentalismo cristiano. Por primera vez, Europa supo qué sentía el pueblo sirio bajo el terrorismo islamista.

Para Moïsi, la fascinación por Juego de tronos se debe a que «la Edad Media somos nosotros».

‘House of Cards’ o el fin del sueño americano

Para Moïsi, una serie con el tono de El ala oeste de la Casa Blanca sería impensable hoy. House of Cards ofrece la imagen que Estados Unidos tiene de sus políticos, representantes de las instituciones y periodistas: personas sin principios morales.

Para Moïsi, series como House of Cards funcionan como crítica a un sistema podrido, pero a la vez, por desgracia, alimenta la desconfianza de la política. Añade leña al surgimiento del populismo, de personajes como Donald Trump.

‘Homeland’ y quién es el enemigo

Homeland muestra la confusión de la política internacional y de la sociedad tras el 11S.

La Guerra Fría tenía dos actores: Estados Unidos y la Unión Soviética. Estaban unidas por el miedo a la destrucción mutua. Tras el 11S, hay nuevos actores como Al-Qaeda, Daesh y otros grupos terroristas islámicos.

Países de Oriente Próximo considerados enemigos igual no lo son: su población sufre el terrorismo islamista. Países considerados aliados de Occidente financian a grupos terroristas. El enemigo, como el sargento Brody, puede ser un ciudadano común.

«Ciudadanos franceses o belgas están formados, financiados y teledirigidos por el autoproclamado califato».

Homeland expone que Occidente —en particular, Estados Unidos— apoya regímenes autoritarios en Oriente Próximo que generan odio en una parte de la población. Odio que contribuye a la aparición del terrorismo islámico, y de aquí al auge del racismo y de la ultraderecha en Europa.

‘Occupied’ o que vienen los rusos

La serie noruega Occupied recuerda que Europa debe temer a Rusia. Aquí, Noruega es absorbida por una Rusia que necesita recursos primarios para su industria. Una serie que ha disgustado a Putin, pero que Moïsi considera probable.

El precedente real es Crimea. Putin ha vendido la anexión como «el regreso a la madre patria». Moïsi recuerda que Occidente condenó a Rusia, pero no tomó medidas. Cree que así actuarían Europa y Estados Unidos si Rusia ocupara Noruega. Al menos, los noruegos así lo creen.

‘Downton Abbey’ o la nostalgia de una época tranquila

Ante tanto caos, el éxito en occidente de Downton Abbey se debe a que recrea un pasado en el que había orden, aunque diferencia de clases y privilegios para unos pocos. Para Moïsi, «en compañía de lady Violet (Maggie Smith) no puede pasar nada demasiado grave». En las antiguas colonias europeas, Downton Abbey es vista con otros ojos: la serie avanza el hundimiento del imperio colonial.

Un futuro esperanzador

Moïsi critica la política intervencionista de Estados Unidos, que alimenta el odio que conduce al terrorismo que acaba fomentando. El autor juega a ser guionista: prevé un futuro en el que Estados Unidos y China trabajan juntos para desactivar amenazas como Corea del Norte y el terrorismo islámico.

Concluye que con el libro no quiere alimentar el miedo sino comprender, a través de las series, qué está pasando para encontrar soluciones.

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