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17 de abril 2017    /   CREATIVIDAD
por
ilustracion  Buba Viedma

Consejos de George Orwell para escribir mejor

17 de abril 2017    /   CREATIVIDAD     por        ilustracion  Buba Viedma
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«En tiempos de engaño universal,
decir la verdad se convierte en un acto revolucionario»
George Orwell

Era un día luminoso y frío de abril. George Orwell se sentó en su escritorio y empezó a reflexionar sobre el lenguaje oscuro. Al ensayista le alarmaba que los textos se estuvieran llenando de palabras que no significaban nada. Los documentos eran cada vez más opacos, más confusos, porque «en el caos político actual» —decía— lo que importaba era la apariencia y la sonoridad.

El autor de 1984 lamentaba que los textos se hubieran hecho farragosos. Decenas de preposiciones, conjunciones y palabras innecesarias alargaban las frases hasta hacerlas incomprensibles. Las locuciones rimbombantes habían arrinconado a los términos precisos. Las fórmulas grandilocuentes como «jugar el rol del liderazgo de», «tomar contacto con» o «servir al propósito de» habían desplazado a la cuneta a los verbos directos como «liderar», «contactar» o «servir».

El británico pensaba que «en nuestro tiempo la escritura política, en general, es mala escritura» y eso tenía graves consecuencias: «el caos político actual está relacionado con la decadencia del lenguaje». Fue en 1946, aunque, de no estar muerto, podía haberlo escrito hoy.

A eso se sumaba la invasión de palabras extranjeras. Orwell lamentaba que muchas personas utilizaran expresiones como «cul de sac», «ancien regime», «deus ex machina» o «statu quo» para parecer más cultos y elegantes. «No hay necesidad real de usar estos cientos de frases en el inglés actual. Los malos escritores, y sobre todo los científicos, políticos y escritores sociales, están siempre convencidos de la noción de que las palabras latinas y griegas son mejores que las anglosajonas», aseveró en el ensayo que escribió aquel día luminoso y que publicó días después con el título Politics and the English Language (Política y el lenguaje inglés).

george orwell escritura

Los anglosajones presentaban el mismo síndrome lingüístico que los hispanohablantes: utilizar extranjerismos para parecer más cultos y elegantes. Hoy, como si no hubiera pasado el tiempo, muchos españoles y latinoamericanos que quieren parecer modernos, tecnológicos y viajados abusan de los términos en inglés, sin darse cuenta de que, en realidad, podría denotar una incultura sublime, pues escaso es el vocabulario de quien no sabe traducir una palabra a su propio idioma.

El ensayista decía que escribir con claridad era fácil. Pero había una gran dificultad: «requiere un cambio profundo en la actitud». Y el asunto era serio. No se trataba de una cuestión estética o literaria, porque, para Orwell, «el pensamiento corrompe el lenguaje igual que el lenguaje puede corromper el pensamiento».

CONSEJOS DE ESCRITURA DE GEORGE ORWELL

1. No uses una metáfora, comparación o figura retórica que estés acostumbrado a ver escrita

2. No uses una palabra larga cuando puedas utilizar una corta

3. Si puedes prescindir de una palabra, suprímela

4. No uses la voz pasiva si puedes emplear la activa

5. No uses un extranjerismo o tecnicismo si puedes sustituirlo por un término común

6. Rompe cualquiera de estas normas antes de decir una barbaridad

(Politics and the English Language, George Orwell, 1946)

PREGUNTAS QUE SE HA DE HACER EL QUE ESCRIBE, SEGÚN ORWELL

1. ¿Qué estoy intentando comunicar?

2. ¿Qué palabras lo expresan?

3. ¿Es esta imagen lo suficientemente fresca para que tenga un impacto?

4. ¿Puedo contarlo de forma más breve?

5. ¿He dicho algo feo que puedo omitir?

(Politics and the English Language, George Orwell, 1946)

«En tiempos de engaño universal,
decir la verdad se convierte en un acto revolucionario»
George Orwell

Era un día luminoso y frío de abril. George Orwell se sentó en su escritorio y empezó a reflexionar sobre el lenguaje oscuro. Al ensayista le alarmaba que los textos se estuvieran llenando de palabras que no significaban nada. Los documentos eran cada vez más opacos, más confusos, porque «en el caos político actual» —decía— lo que importaba era la apariencia y la sonoridad.

El autor de 1984 lamentaba que los textos se hubieran hecho farragosos. Decenas de preposiciones, conjunciones y palabras innecesarias alargaban las frases hasta hacerlas incomprensibles. Las locuciones rimbombantes habían arrinconado a los términos precisos. Las fórmulas grandilocuentes como «jugar el rol del liderazgo de», «tomar contacto con» o «servir al propósito de» habían desplazado a la cuneta a los verbos directos como «liderar», «contactar» o «servir».

El británico pensaba que «en nuestro tiempo la escritura política, en general, es mala escritura» y eso tenía graves consecuencias: «el caos político actual está relacionado con la decadencia del lenguaje». Fue en 1946, aunque, de no estar muerto, podía haberlo escrito hoy.

A eso se sumaba la invasión de palabras extranjeras. Orwell lamentaba que muchas personas utilizaran expresiones como «cul de sac», «ancien regime», «deus ex machina» o «statu quo» para parecer más cultos y elegantes. «No hay necesidad real de usar estos cientos de frases en el inglés actual. Los malos escritores, y sobre todo los científicos, políticos y escritores sociales, están siempre convencidos de la noción de que las palabras latinas y griegas son mejores que las anglosajonas», aseveró en el ensayo que escribió aquel día luminoso y que publicó días después con el título Politics and the English Language (Política y el lenguaje inglés).

george orwell escritura

Los anglosajones presentaban el mismo síndrome lingüístico que los hispanohablantes: utilizar extranjerismos para parecer más cultos y elegantes. Hoy, como si no hubiera pasado el tiempo, muchos españoles y latinoamericanos que quieren parecer modernos, tecnológicos y viajados abusan de los términos en inglés, sin darse cuenta de que, en realidad, podría denotar una incultura sublime, pues escaso es el vocabulario de quien no sabe traducir una palabra a su propio idioma.

El ensayista decía que escribir con claridad era fácil. Pero había una gran dificultad: «requiere un cambio profundo en la actitud». Y el asunto era serio. No se trataba de una cuestión estética o literaria, porque, para Orwell, «el pensamiento corrompe el lenguaje igual que el lenguaje puede corromper el pensamiento».

CONSEJOS DE ESCRITURA DE GEORGE ORWELL

1. No uses una metáfora, comparación o figura retórica que estés acostumbrado a ver escrita

2. No uses una palabra larga cuando puedas utilizar una corta

3. Si puedes prescindir de una palabra, suprímela

4. No uses la voz pasiva si puedes emplear la activa

5. No uses un extranjerismo o tecnicismo si puedes sustituirlo por un término común

6. Rompe cualquiera de estas normas antes de decir una barbaridad

(Politics and the English Language, George Orwell, 1946)

PREGUNTAS QUE SE HA DE HACER EL QUE ESCRIBE, SEGÚN ORWELL

1. ¿Qué estoy intentando comunicar?

2. ¿Qué palabras lo expresan?

3. ¿Es esta imagen lo suficientemente fresca para que tenga un impacto?

4. ¿Puedo contarlo de forma más breve?

5. ¿He dicho algo feo que puedo omitir?

(Politics and the English Language, George Orwell, 1946)

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