fbpx
5 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD
por
fotografia  

Los puertorriqueños que pacificaron el Bronx e inventaron el hip hop

5 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD     por        fotografia  
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Durante 1920 y 1930, el barrio neoyorquino del Bronx fue el lugar donde familias de clase popular e incluso media decidieron asentarse huyendo del caos de Manhattan. Alemanes, judíos de diferentes nacionalidades, italianos e irlandeses eran envidiados por muchos de sus conciudadanos por disfrutar de un barrio con calles anchas, edificios de nueva construcción y árboles.

Sin embargo, durante los años 40 y 50, todo eso cambió y los antiguos moradores fueron abandonando la zona. Su lugar lo ocuparon familias de afroamericanos e inmigrantes latinos. Los bloques de viviendas se deterioraron a consecuencia del abandono y de los incendios que provocaban sus propietarios para cobrar los seguros. Aumentó el consumo de heroína y una gran autopista, diseñada por el urbanista Robert Moses, guiado más por ansias especulativas que por el interés general, partió el barrio en dos, destrozándolo definitivamente.

A finales de los años 60 nadie hubiera relacionado el Bronx con un lugar apacible donde vivir. Además del deterioro arquitectónico, las calles estaban dominadas por las bandas juveniles que controlaban diferentes zonas del barrio y cuya función principal era defender a sus miembros de las agresiones de las otras bandas y atacar a estas cuando osaban acercarse a sus dominios.

Una de esas bandas era Ghetto Brothers, fundada por Benjamin Melendez y compuesta en un primer momento por puertorriqueños. Sus actividades eran las mismas que las de las otras bandas: desarrollar violentos ritos de iniciación para aceptar a sus miembros –el famoso «apache line», un pasillo que había que recorrer mientras los demás miembros golpeaban al aspirante–, enfrentarse con otras bandas y defenderse cuando estas los atacaban. En el fondo una cosa que recuerda a más de una película.

Todo cambiaría cuando un miembro del partido Pantera Negra de Autodefensa les visitó en su local y les explicó las verdaderas razones que les obligaban a vivir en esa situación económica, social, laboral y educativa. Cuando los Ghetto Brothers se dieron cuenta que sus enemigos no eran las otras bandas sino un sistema que les daba la espalda y que se beneficiada explotándolos, comenzaron a desarrollar conciencia de clase y a organizar actividades para mejorar la calidad de vida de los vecinos del barrio.

Empezaron por hablar con el resto de bandas para convencerles de que dejasen la violencia y se uniesen en un movimiento común destinado a reivindicar los derechos de los habitantes del barrio. Posteriormente, organizaron actividades, como reuniones o bailes, amenizados por un grupo musical llamado también Ghetto Brothers, que llegaría incluso a grabar un disco con trepidantes canciones cuyas letras transmitían la nueva filosofía de la pandilla.

Este proceso estuvo a punto de truncarse cuando uno de los fundadores de Ghetto Brothers, Cornell Benjamin, murió a manos de otra pandilla mientras intentaba convencerlos de que abandonasen los ataques entre bandas. Sin embargo, Benjamin Melendez tuvo la inteligencia de no responder a la violencia con violencia y, en lugar de buscar venganza, decidió convocar una reunión con todas las demás bandas en el polideportivo del Bronx para dirimir sus diferencias y, finalmente, firmar un documento de paz que pusiera fin a esa situación.

La paz trajo consigo la convivencia armónica entre los diferentes grupos, lo que permitió no solo que los vecinos pudieran recorrer las diferentes zonas del barrio sin miedo a ser agredidos por una banda rival, sino que incluso se empezaron a celebrar fiestas en las que todos se mezclaban y en las que las peleas fueron sustituidas por competiciones de baile, surgiendo así el germen de lo que años después sería la cultura hip hop.

Recientemente Julian Voloj, fotógrafo alemán de origen colombiano y afincado en Nueva York, ha unido sus fuerzas a la ilustradora Claudia Ahlering para narrar en forma de cómic la apasionante historia de los Ghetto Brothers.

Titulada Ghetto brother. Una leyenda del Bronx y editada por Sapristi, esta novela gráfica centra la historia en la vida de Benjamin Melendez y aporta datos poco conocidos sobre él que enriquecen aún más su leyenda. Entre ellos, el hecho de enterarse, ya en la edad adulta, de que sus padres, puertorriqueños emigrados a Estados Unidos, no profesaban la religión católica o protestante, sino que eran judíos que cumplían con sus preceptos religiosos en secreto.

Este descubrimiento cierra de modo ciertamente poético la historia de Melendez, que denominó Ghetto a su banda sin saber lo que significaba esa palabra en la cultura judía y que acabó convertido a esa religión tras ser educado por un rabino de la sinagoga del Bronx quien, después de lo pasado en la Alemania nazi y los campos de concentración, no tenía ningún temor a las bandas del barrio.

Hemos hablado con Julian Voloj, para que nos cuente cómo surgió toda esta aventura gráfica.

«Conocí a Benjy [Benjamin Melendez] en 2010. Por entonces me encontraba trabajando en un proyecto fotográfico sobre la diversidad judía en Nueva York y alguien me habló de él. A través del amigo de un amigo conseguí su número de teléfono, lo llamé y quedamos en el Bronx. Es un tipo muy carismático e inmediatamente nos hicimos amigos porque aunque nuestras vidas son muy diferentes, también teníamos bastantes cosas en común como nuestro origen judío y latino, porque mis padres son colombianos. En un primer momento la idea era hacerle un retrato, sin embargo, consideré que había mucho más que contar así que decidí entrevistarlo acerca de su fascinante vida».

YOROKOBU: ¿Cuál era tu relación con Claudia Ahlering, la ilustradora del libro?

JULIAN VOLOJ: Claudia y yo nos conocemos a través de un muy buen amigo común de la escuela primaria. Ambos vivíamos en la misma ciudad y gracias a internet volvimos a entrar en contacto. Sabía que era una gran artista y le propuse participar en el proyecto. Me respondió que sí inmediatamente y eso estuvo muy bien porque yo visualizaba la historia como una película en blanco y negro y de alguna manera Claudia ha conseguido hacer de su trabajo una película de cine negro con dibujos. Realmente ha sido capaz de recrear el Bronx de los 70 como solo una novela gráfica puede hacer.

Y: ¿Cuánto tiempo os llevó?

JV: Comenzamos a trabajar a finales de 2010. El 40 aniversario de la Reunión de Paz de Hoe Avenue estaba a la vuelta de la esquina y le pregunté a Benjy si aún mantenía contacto con los participantes de ese encuentro. Juntos organizamos una reunión en el South Bronx con ellos y ese encuentro fue un punto de inflexión para el proyecto. Conocí a muchos activistas de esa época que tuvieron la amabilidad de conversar conmigo, compartir antiguas fotografías, recuerdos… Después de ese día, todas las piezas del libro por fin encajaron.

Y: ¿Que opina Benjamin Melendez de que gracias a la paz entre las bandas surgiera el movimiento cultural del hip hop?

JV: Durante mis investigaciones tuve la gran fortuna de conocer a muchos de los pioneros del hip hop. Por ejemplo a Afrika Bambaataa, Kool Herc, Grandmaster Flash, Popmaster Fabel, Grandmaster Caz, por nombrar a unos pocos. En realidad Benjy no está demasiado interesado en el hip hop, pero es un hecho que creció en el mismo lugar donde surgió el movimiento.


Y: En los 70, el hip hop nace como el fruto de una política de paz. Sin embargo, ahora con todo lo del gangsta rap, el hip hop es un movimiento que se acerca más a la violencia.

JV: Sí, es irónico que la primera generación de los pioneros del hip hop procediera de un ambiente pandillero pero deseara crear algo positivo relacionado con la paz, el amor, la unidad y pasarlo bien y que en la actualidad el rap se base en explotar la violencia, la degradación de la mujer, etc., únicamente por intereses comerciales.

Y: La historia de Benjamin Melendez, de los Ghetto Brothers y del resto de miembros de las bandas del Bronx de los 70 es inabarcable en un cómic o en un solo proyecto. ¿Tienes pensado abordarlo en el futuro de alguna otra manera? ¿Tal vez en un proyecto fotográfico?

JV: Sí, hay muchas historias interesantes alrededor de los Ghetto Brothers, así que, quién sabe, tal vez algún día retome el tema. Benjy se ha convertido ya en parte de mi familia. Es como un tío para mí y hablamos con regularidad. De hecho estoy interesado en hacer un libro realmente bueno sobre Power/Fuerza, el álbum que grabaron los Ghetto Brothers y entrevistar a Benjy y sus hermanos para que hablen de su música.

Durante 1920 y 1930, el barrio neoyorquino del Bronx fue el lugar donde familias de clase popular e incluso media decidieron asentarse huyendo del caos de Manhattan. Alemanes, judíos de diferentes nacionalidades, italianos e irlandeses eran envidiados por muchos de sus conciudadanos por disfrutar de un barrio con calles anchas, edificios de nueva construcción y árboles.

Sin embargo, durante los años 40 y 50, todo eso cambió y los antiguos moradores fueron abandonando la zona. Su lugar lo ocuparon familias de afroamericanos e inmigrantes latinos. Los bloques de viviendas se deterioraron a consecuencia del abandono y de los incendios que provocaban sus propietarios para cobrar los seguros. Aumentó el consumo de heroína y una gran autopista, diseñada por el urbanista Robert Moses, guiado más por ansias especulativas que por el interés general, partió el barrio en dos, destrozándolo definitivamente.

A finales de los años 60 nadie hubiera relacionado el Bronx con un lugar apacible donde vivir. Además del deterioro arquitectónico, las calles estaban dominadas por las bandas juveniles que controlaban diferentes zonas del barrio y cuya función principal era defender a sus miembros de las agresiones de las otras bandas y atacar a estas cuando osaban acercarse a sus dominios.

Una de esas bandas era Ghetto Brothers, fundada por Benjamin Melendez y compuesta en un primer momento por puertorriqueños. Sus actividades eran las mismas que las de las otras bandas: desarrollar violentos ritos de iniciación para aceptar a sus miembros –el famoso «apache line», un pasillo que había que recorrer mientras los demás miembros golpeaban al aspirante–, enfrentarse con otras bandas y defenderse cuando estas los atacaban. En el fondo una cosa que recuerda a más de una película.

Todo cambiaría cuando un miembro del partido Pantera Negra de Autodefensa les visitó en su local y les explicó las verdaderas razones que les obligaban a vivir en esa situación económica, social, laboral y educativa. Cuando los Ghetto Brothers se dieron cuenta que sus enemigos no eran las otras bandas sino un sistema que les daba la espalda y que se beneficiada explotándolos, comenzaron a desarrollar conciencia de clase y a organizar actividades para mejorar la calidad de vida de los vecinos del barrio.

Empezaron por hablar con el resto de bandas para convencerles de que dejasen la violencia y se uniesen en un movimiento común destinado a reivindicar los derechos de los habitantes del barrio. Posteriormente, organizaron actividades, como reuniones o bailes, amenizados por un grupo musical llamado también Ghetto Brothers, que llegaría incluso a grabar un disco con trepidantes canciones cuyas letras transmitían la nueva filosofía de la pandilla.

Este proceso estuvo a punto de truncarse cuando uno de los fundadores de Ghetto Brothers, Cornell Benjamin, murió a manos de otra pandilla mientras intentaba convencerlos de que abandonasen los ataques entre bandas. Sin embargo, Benjamin Melendez tuvo la inteligencia de no responder a la violencia con violencia y, en lugar de buscar venganza, decidió convocar una reunión con todas las demás bandas en el polideportivo del Bronx para dirimir sus diferencias y, finalmente, firmar un documento de paz que pusiera fin a esa situación.

La paz trajo consigo la convivencia armónica entre los diferentes grupos, lo que permitió no solo que los vecinos pudieran recorrer las diferentes zonas del barrio sin miedo a ser agredidos por una banda rival, sino que incluso se empezaron a celebrar fiestas en las que todos se mezclaban y en las que las peleas fueron sustituidas por competiciones de baile, surgiendo así el germen de lo que años después sería la cultura hip hop.

Recientemente Julian Voloj, fotógrafo alemán de origen colombiano y afincado en Nueva York, ha unido sus fuerzas a la ilustradora Claudia Ahlering para narrar en forma de cómic la apasionante historia de los Ghetto Brothers.

Titulada Ghetto brother. Una leyenda del Bronx y editada por Sapristi, esta novela gráfica centra la historia en la vida de Benjamin Melendez y aporta datos poco conocidos sobre él que enriquecen aún más su leyenda. Entre ellos, el hecho de enterarse, ya en la edad adulta, de que sus padres, puertorriqueños emigrados a Estados Unidos, no profesaban la religión católica o protestante, sino que eran judíos que cumplían con sus preceptos religiosos en secreto.

Este descubrimiento cierra de modo ciertamente poético la historia de Melendez, que denominó Ghetto a su banda sin saber lo que significaba esa palabra en la cultura judía y que acabó convertido a esa religión tras ser educado por un rabino de la sinagoga del Bronx quien, después de lo pasado en la Alemania nazi y los campos de concentración, no tenía ningún temor a las bandas del barrio.

Hemos hablado con Julian Voloj, para que nos cuente cómo surgió toda esta aventura gráfica.

«Conocí a Benjy [Benjamin Melendez] en 2010. Por entonces me encontraba trabajando en un proyecto fotográfico sobre la diversidad judía en Nueva York y alguien me habló de él. A través del amigo de un amigo conseguí su número de teléfono, lo llamé y quedamos en el Bronx. Es un tipo muy carismático e inmediatamente nos hicimos amigos porque aunque nuestras vidas son muy diferentes, también teníamos bastantes cosas en común como nuestro origen judío y latino, porque mis padres son colombianos. En un primer momento la idea era hacerle un retrato, sin embargo, consideré que había mucho más que contar así que decidí entrevistarlo acerca de su fascinante vida».

YOROKOBU: ¿Cuál era tu relación con Claudia Ahlering, la ilustradora del libro?

JULIAN VOLOJ: Claudia y yo nos conocemos a través de un muy buen amigo común de la escuela primaria. Ambos vivíamos en la misma ciudad y gracias a internet volvimos a entrar en contacto. Sabía que era una gran artista y le propuse participar en el proyecto. Me respondió que sí inmediatamente y eso estuvo muy bien porque yo visualizaba la historia como una película en blanco y negro y de alguna manera Claudia ha conseguido hacer de su trabajo una película de cine negro con dibujos. Realmente ha sido capaz de recrear el Bronx de los 70 como solo una novela gráfica puede hacer.

Y: ¿Cuánto tiempo os llevó?

JV: Comenzamos a trabajar a finales de 2010. El 40 aniversario de la Reunión de Paz de Hoe Avenue estaba a la vuelta de la esquina y le pregunté a Benjy si aún mantenía contacto con los participantes de ese encuentro. Juntos organizamos una reunión en el South Bronx con ellos y ese encuentro fue un punto de inflexión para el proyecto. Conocí a muchos activistas de esa época que tuvieron la amabilidad de conversar conmigo, compartir antiguas fotografías, recuerdos… Después de ese día, todas las piezas del libro por fin encajaron.

Y: ¿Que opina Benjamin Melendez de que gracias a la paz entre las bandas surgiera el movimiento cultural del hip hop?

JV: Durante mis investigaciones tuve la gran fortuna de conocer a muchos de los pioneros del hip hop. Por ejemplo a Afrika Bambaataa, Kool Herc, Grandmaster Flash, Popmaster Fabel, Grandmaster Caz, por nombrar a unos pocos. En realidad Benjy no está demasiado interesado en el hip hop, pero es un hecho que creció en el mismo lugar donde surgió el movimiento.


Y: En los 70, el hip hop nace como el fruto de una política de paz. Sin embargo, ahora con todo lo del gangsta rap, el hip hop es un movimiento que se acerca más a la violencia.

JV: Sí, es irónico que la primera generación de los pioneros del hip hop procediera de un ambiente pandillero pero deseara crear algo positivo relacionado con la paz, el amor, la unidad y pasarlo bien y que en la actualidad el rap se base en explotar la violencia, la degradación de la mujer, etc., únicamente por intereses comerciales.

Y: La historia de Benjamin Melendez, de los Ghetto Brothers y del resto de miembros de las bandas del Bronx de los 70 es inabarcable en un cómic o en un solo proyecto. ¿Tienes pensado abordarlo en el futuro de alguna otra manera? ¿Tal vez en un proyecto fotográfico?

JV: Sí, hay muchas historias interesantes alrededor de los Ghetto Brothers, así que, quién sabe, tal vez algún día retome el tema. Benjy se ha convertido ya en parte de mi familia. Es como un tío para mí y hablamos con regularidad. De hecho estoy interesado en hacer un libro realmente bueno sobre Power/Fuerza, el álbum que grabaron los Ghetto Brothers y entrevistar a Benjy y sus hermanos para que hablen de su música.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Diseño para que los niños coman sano
Cómo ver la champions en EEUU sin saber el resultado
Los 6 posts más leídos de la semana
Una breve historia del product placement
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 15
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *