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Publicado: 27 de octubre 2015 11:46  /   BRANDED CONTENT
 

Glovo, la mensajería sostenible

Publicado: 27 de octubre 2015 11:46  /   BRANDED CONTENT              
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La mensajería parece un negocio impermeable a la innovación, pues llevar cosas de un sitio a otro es, a primera vista, un negocio simple, pero requiere mucha dosis de logística, anticipación e inteligencia. Se trata de un modelo de negocio tan antiguo como otros que tienen peor fama, y, sin embargo las nuevas tecnologías le están dando un inesperado impulso.
La economía colaborativa ha llegado para quedarse. Tú puedes ser un mensajero de Glovo, y convertirte en un glover, en la nomenclatura de la joven start up creadora de una aplicación para el móvil desde la que se organizan los repartos. Mediante geolocalización, la app sabe quién está más cerca y más capacitado para hacer llegar un objeto, sobre, o documento del punto A al punto B. Puedes ir en moto, en bici, en helicóptero o corriendo en chándal con tus mejores zapatillas y una mochila; lo importante es que hagas la entrega a tiempo. Ganarás dinero, y ahorrarás tiempo y esfuerzo a tus clientes.
¿Os suena UBER? Bueno, pues parecido, pero en el sector de la mensajería. «Yo estoy cerca, yo lo llevo, yo cobro el servicio»… Y todos contentos: tú envías por menos dinero, tú recibes en menos tiempo y yo me saco unos euros para tomarme una copa después del trabajo. Sin complejos ni remordimientos.
Si ahorras un 30% respecto a las multinacionales de paquetería (todos recordamos dos o tres, con sus respectivos logos), y si te garantizan la entrega en una media de 24 minutos, la copa está asegurada. Y bien merecida.
La idea la ha puesto en práctica Óscar Pierre, que aparece en la foto que abre este post. Un barcelonés insultantemente joven (23 años) que se ha rodeado de un equipo de otros tantos jóvenes entusiastas y talentosos, que mantienen, actualizan y programan la app, que se llama, naturalmente Glovo, disponible para Android y iOS, y que acaba de cerrar su primera ronda de financiación de 140.000 euros.
Como en todo proyecto de economía colaborativa, la reputación es básica. Los glovers son evaluados por los clientes, y todo el mundo puede ver su trayectoria on line. Es un sistema que se retroalimenta de las experiencias de cada usuario del servicio.
Pero lo más importante son las toneladas de CO2 que pueden evitarse utilizando sistemas como este, pues la logística se decide en función de la proximidad y la disponibilidad. Podemos llamarlo economía P2P, y parece ya imparable, no solo para enviar paquetes sino para dibujar un futuro mejor, y más conectado con nuestro entorno más próximo. Piensa global, actúa local.

La mensajería parece un negocio impermeable a la innovación, pues llevar cosas de un sitio a otro es, a primera vista, un negocio simple, pero requiere mucha dosis de logística, anticipación e inteligencia. Se trata de un modelo de negocio tan antiguo como otros que tienen peor fama, y, sin embargo las nuevas tecnologías le están dando un inesperado impulso.
La economía colaborativa ha llegado para quedarse. Tú puedes ser un mensajero de Glovo, y convertirte en un glover, en la nomenclatura de la joven start up creadora de una aplicación para el móvil desde la que se organizan los repartos. Mediante geolocalización, la app sabe quién está más cerca y más capacitado para hacer llegar un objeto, sobre, o documento del punto A al punto B. Puedes ir en moto, en bici, en helicóptero o corriendo en chándal con tus mejores zapatillas y una mochila; lo importante es que hagas la entrega a tiempo. Ganarás dinero, y ahorrarás tiempo y esfuerzo a tus clientes.
¿Os suena UBER? Bueno, pues parecido, pero en el sector de la mensajería. «Yo estoy cerca, yo lo llevo, yo cobro el servicio»… Y todos contentos: tú envías por menos dinero, tú recibes en menos tiempo y yo me saco unos euros para tomarme una copa después del trabajo. Sin complejos ni remordimientos.
Si ahorras un 30% respecto a las multinacionales de paquetería (todos recordamos dos o tres, con sus respectivos logos), y si te garantizan la entrega en una media de 24 minutos, la copa está asegurada. Y bien merecida.
La idea la ha puesto en práctica Óscar Pierre, que aparece en la foto que abre este post. Un barcelonés insultantemente joven (23 años) que se ha rodeado de un equipo de otros tantos jóvenes entusiastas y talentosos, que mantienen, actualizan y programan la app, que se llama, naturalmente Glovo, disponible para Android y iOS, y que acaba de cerrar su primera ronda de financiación de 140.000 euros.
Como en todo proyecto de economía colaborativa, la reputación es básica. Los glovers son evaluados por los clientes, y todo el mundo puede ver su trayectoria on line. Es un sistema que se retroalimenta de las experiencias de cada usuario del servicio.
Pero lo más importante son las toneladas de CO2 que pueden evitarse utilizando sistemas como este, pues la logística se decide en función de la proximidad y la disponibilidad. Podemos llamarlo economía P2P, y parece ya imparable, no solo para enviar paquetes sino para dibujar un futuro mejor, y más conectado con nuestro entorno más próximo. Piensa global, actúa local.

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