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16 de diciembre 2013    /   BUSINESS
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Goodbye, Oficina

16 de diciembre 2013    /   BUSINESS     por          
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Año 2140. La BBC recupera un documento histórico de 1995. Es un vídeo promocional que trata sobre los hábitos de trabajo del ser humano occidental. A continuación reproducimos la introducción:

Voz en Off: “En la segunda mitad del siglo XX, los muros de hormigón se han alzado para crear cómodos espacios de trabajo capaces de acoger al ser humano. Ya no hace falta mancharse las manos como antes. Cada individuo tiene acceso a un ordenador rodeado de un cubículo. Aquí se desarrolla y se producen los grandes avances de la humanidad. En estos espacios encerrados se generan ideas. En los encuentros casuales que se producen en los pasillos surgen los proyectos que cambian el mundo. Todo está bajo el ojo cuidadoso de los ejecutivos encargados de supervisar y controlar al trabajador para que la compañía funcione sin contratiempos. Bienvenidos a la oficina. Bienvenidos al progreso”.

Si alguna vez Matt Mullenweg escuchó este vídeo, no le causó ninguna impresión. Este joven programador tejano no estaba contaminado por las nociones anticuadas del trabajo cuando decidió fundar el gestor de blogs WordPress en 2003 con apenas 19 años. Él estaba motivado por algo mucho más importante que el dinero y el control. Quería formar parte de una revolución en ciernes que permitía a cualquiera tener su propio medio de comunicación conectado a la red. Lo acabó consiguiendo, pero volveremos a esta parte de la historia más adelante.

Su compañía Automattic nunca ha creído en la oficina. Los más de 200 empleados en plantilla no trabajan en uno o dos lugares fijos. Se encuentran en 141 ciudades repartidos por 28 países. Más del 60% trabaja desde casa por decisión propia. Otros, en espacios de coworking o cafés. Algunos optan por hacer una vida nómada saltando de ciudad en ciudad cada cierto tiempo. A pesar de tener una sede abierta recientemente en el centro de San Francisco, las personas que acuden asiduamente a este espacio no llegan a la veintena.

La oficina de Automattic está en el mundo
La oficina de Automattic está en el mundo

Esta situación no es fruto de un plan orquestado por Mullenweg para instaurar el teletrabajo. Este está intrínsicamente ligado a la razón de ser de la organización. Obligar a sus empleados a trabajar en una oficina nunca ha sido necesario. Automattic no está a merced de la guerra de talento que se libra en ciudades como Nueva York o San Francisco. Su cantera de programadores y diseñadores está en todo el mundo.

“En Automattic les importa bien poco de donde vienes. Desde el primer momento te están juzgando por lo que haces, no por lo que eres”, cuenta Steve Berkun en su libro The Year Without Pants. Berkun sabe muy bien de lo que habla. El estadounidense pasó casi dos años trabajando en la empresa, tiempo en el que, además de gestionar un equipo, logró el permiso de Mullenweg para escribir lo que él quisiera sobre la experiencia.

El proceso de selección, según el experto en productividad, es clave para conseguir este grado de confianza. “Si están interesados en tu perfil, no te contratarán por una entrevista por Skype. Te asignan un poco de dinero, te encargan la elaboración de un pequeño proyecto y te dan libertad total para hacerlo en un espacio determinado. Durante este tiempo las personas no aptas no suelen terminarlo y las que demuestran hacerlo bien acaban siendo contratadas”.

“Logras filtrar a los individuos que no son adecuados para este tipo de trabajo. Cuando contratas a un pastelero para hacer tu tarta de bodas, ¿le preguntas cuáles son los puntos flacos y fuertes de sus capacidades para hacer el pastel? Claro que no, le pides que te haga una tarta”.

Para cada proyecto se buscan perfiles bien preparados capaces de ser autosuficientes. “En Automattic muchos individuos tienen más poder de decisión sobre lo que están haciendo que un directivo medio en una compañía de Fortune 500”, dice Berkun. “No tienen que lidiar con la burocracia de las grandes organizaciones”.

Trabajar con un equipo repartido por múltiples horarios y países no ha perjudicado a la compañía. Las webs alojadas y que operan con WordPress (entre ellos Yorokobu.es) superaron las 14.000 millones de páginas vistas tan solo en el mes de octubre (2013). Un dato que lo sitúa en el top 20 de sites más visitados del mundo. La compañía ha sido valorada recientemente en 1.000 millones de dólares.

Fundamentos open source

La estructura inusual de la compañía tiene mucho que ver con sus raíces. En 2003, Mullenweg, junto con Mike Little, decidió crear una bifurcación (‘fork’ en inglés) del gestor de weblogs b2. La acción consistía en coger el código fuente de este programa y sacarlo fuera para construir uno nuevo aprovechando lo que ya se había creado anteriormente.

El fundador de b2 Michel Valdrighi llevaba meses sin aparecer en los foros de programadores. Tampoco estaba actualizándolo. Ante su inacción, Mullenweg empezó a impacientarse. Una tarde de enero de 2003, el tejano detalló en su blog sus planes para crear nuevas herramientas de blogging aprovechando lo mejor de b2 mediante el ‘forking’.

Al día siguiente, Mike Little, un programador de Stockport (Reino Unido), leyó el post y dejó un mensaje escueto en el que indicó su interés en participar. Un pacto que se acabaría haciendo realidad al cabo de unos meses.

Según cuenta el libro de Siobhan McKeown sobre la historia de la compañía, el primer grano de arena lo aportó Mullenweg en abril de 2003 cuando compartió su actualización de b2 con un nuevo nombre. Lo llamó WordPress a sugerencia de una amiga. Su versión contenía numerosos cambios que mejoraban la calidad de programación y diseño del código. Tres semanas después, Little aportó otros elementos, como una funcionalidad que mejoraba la legibilidad del texto.

“Durante los siguientes meses, Mike y Matt hicieron más de 100 cambios al repositorio de WordPress”, según McKeown. La complejidad del trabajo tenía como objetivo simplificar la usabilidad de la herramienta. “Los dos querían bajar la barrera de entrada lo máximo posible para que cualquiera pudiese utilizarlo para crear un blog”.

Poco a poco empezaron a unirse más adeptos a la plataforma e irían contribuyendo con algunas mejoras en código abierto. En la web de WordPress, lanzada en septiembre de ese año, empezaron a acudir una red de usuarios de la plataforma que actualizaban frecuentemente el foro de la página. Dos meses más tarde se creó una wiki de WordPress. El programa empezaba a tener vida propia y una comunidad creciente para sostenerla.

Con la introducción de plugins, la plataforma empezó a evolucionar de forma imparable. Mientras un grupo pequeño de programadores experimentados se centraba en el gestor de contenidos, los plugins permitían añadir funcionalidades extras que cada usuario podía descargar libremente si así lo deseaba. “Usuarios con pocos conocimientos de informática encontraron herramientas para poder subir y mejorar sus blogs sin tener capacidades técnicas”. Esto incluía funcionalidades como programas antispam, crear pases de diapositivas o estadísticas.

“Desde el principio, la comunidad de WordPress se caracterizó por su composición internacional”. Había miembros de Irlanda, Francia, Gales, Hong Kong, Nueva Zelanda, Japón y Brasil. A finales de 2003 se lanzó la web japonesa de WordPress. De este grupo de seguidores empezaron a surgir traductores de la web a otros idiomas.

Con la comunidad consolidada, Mullenweg empezó a pensar en formas de construir un negocio que estuviese relacionado con la plataforma. La idea se acabó plasmando en 2005 con la constitución de Automattic. El modelo era sencillo. WordPress.org ofrecía el gestor de contenidos de forma gratuita a todo el mundo, pero cada uno tenía que encontrar su propio alojamiento para colgar su blog en la web. WordPress.com, la primera web que lanzó Automattic, solucionaba este problema con alojamiento gratuito para cualquier usuario. En el caso de que alguien desease aumentar la capacidad de su hosting o añadir servicios premium, ya sí habría un coste.

Con el paso de los años los servicios premium relacionados con WordPress empezaron a crecer. Crearon Polldaddy, un programa para realizar encuestas; Akismet, un servicio antispam para bloquear comentarios basura en tu blog; Jetpack, para poner toda tu web en la nube; VaultPress, una aseguradora para tu web; WordPress.com VIP, un servicio para grandes empresas que utilizan medios como CNN y The New York Times. El usuario común puede hacer uso de WordPress sin pasar por el aro aprovechando las actualizaciones desinteresadas de la plataforma de programadores de todo el mundo. En cambio, los que desean tener funcionalidades extras tienen que pagar.

Este modelo mixto ha resultado ser muy lucrativo para la compañía, que en 2012 ingresó más de 45 millones de dólares. Más de 6 millones de personas han descargado WordPress y en Estados Unidos las visitas a sus webs superan a Yahoo. Nada mal para una empresa que el año pasado ni siquiera tenía una sede.

Cuando llegó el momento de expandir el equipo de Automattic, Mullenweg tenía a su disposición decenas de programadores y miembros del foro que colaboraban desinteresadamente en la plataforma sin ánimo de lucro de WordPress. Daba igual el país donde se encontraban, la cantera estaba en cualquier lugar del mundo y lo único que necesitaban era una conexión a internet. Y así nació y evolucionó está compañía que no cree en las barreras de lo físico. El mundo es su oficina y no están dispuestos a que ningún muro de hormigón se interponga en su camino. “No puedo deciros que copiéis lo que hace Automattic”, reflexiona Berkun. “Cada empresa y cada persona es distinta. Pero sí os puedo decir lo siguiente: han respondido a muchas preguntas que el mundo del trabajo tiene miedo a hacer”.

Manual de Automattic para crear una empresa descentralizada

Año 2140. La BBC recupera un documento histórico de 1995. Es un vídeo promocional que trata sobre los hábitos de trabajo del ser humano occidental. A continuación reproducimos la introducción:

Voz en Off: “En la segunda mitad del siglo XX, los muros de hormigón se han alzado para crear cómodos espacios de trabajo capaces de acoger al ser humano. Ya no hace falta mancharse las manos como antes. Cada individuo tiene acceso a un ordenador rodeado de un cubículo. Aquí se desarrolla y se producen los grandes avances de la humanidad. En estos espacios encerrados se generan ideas. En los encuentros casuales que se producen en los pasillos surgen los proyectos que cambian el mundo. Todo está bajo el ojo cuidadoso de los ejecutivos encargados de supervisar y controlar al trabajador para que la compañía funcione sin contratiempos. Bienvenidos a la oficina. Bienvenidos al progreso”.

Si alguna vez Matt Mullenweg escuchó este vídeo, no le causó ninguna impresión. Este joven programador tejano no estaba contaminado por las nociones anticuadas del trabajo cuando decidió fundar el gestor de blogs WordPress en 2003 con apenas 19 años. Él estaba motivado por algo mucho más importante que el dinero y el control. Quería formar parte de una revolución en ciernes que permitía a cualquiera tener su propio medio de comunicación conectado a la red. Lo acabó consiguiendo, pero volveremos a esta parte de la historia más adelante.

Su compañía Automattic nunca ha creído en la oficina. Los más de 200 empleados en plantilla no trabajan en uno o dos lugares fijos. Se encuentran en 141 ciudades repartidos por 28 países. Más del 60% trabaja desde casa por decisión propia. Otros, en espacios de coworking o cafés. Algunos optan por hacer una vida nómada saltando de ciudad en ciudad cada cierto tiempo. A pesar de tener una sede abierta recientemente en el centro de San Francisco, las personas que acuden asiduamente a este espacio no llegan a la veintena.

La oficina de Automattic está en el mundo
La oficina de Automattic está en el mundo

Esta situación no es fruto de un plan orquestado por Mullenweg para instaurar el teletrabajo. Este está intrínsicamente ligado a la razón de ser de la organización. Obligar a sus empleados a trabajar en una oficina nunca ha sido necesario. Automattic no está a merced de la guerra de talento que se libra en ciudades como Nueva York o San Francisco. Su cantera de programadores y diseñadores está en todo el mundo.

“En Automattic les importa bien poco de donde vienes. Desde el primer momento te están juzgando por lo que haces, no por lo que eres”, cuenta Steve Berkun en su libro The Year Without Pants. Berkun sabe muy bien de lo que habla. El estadounidense pasó casi dos años trabajando en la empresa, tiempo en el que, además de gestionar un equipo, logró el permiso de Mullenweg para escribir lo que él quisiera sobre la experiencia.

El proceso de selección, según el experto en productividad, es clave para conseguir este grado de confianza. “Si están interesados en tu perfil, no te contratarán por una entrevista por Skype. Te asignan un poco de dinero, te encargan la elaboración de un pequeño proyecto y te dan libertad total para hacerlo en un espacio determinado. Durante este tiempo las personas no aptas no suelen terminarlo y las que demuestran hacerlo bien acaban siendo contratadas”.

“Logras filtrar a los individuos que no son adecuados para este tipo de trabajo. Cuando contratas a un pastelero para hacer tu tarta de bodas, ¿le preguntas cuáles son los puntos flacos y fuertes de sus capacidades para hacer el pastel? Claro que no, le pides que te haga una tarta”.

Para cada proyecto se buscan perfiles bien preparados capaces de ser autosuficientes. “En Automattic muchos individuos tienen más poder de decisión sobre lo que están haciendo que un directivo medio en una compañía de Fortune 500”, dice Berkun. “No tienen que lidiar con la burocracia de las grandes organizaciones”.

Trabajar con un equipo repartido por múltiples horarios y países no ha perjudicado a la compañía. Las webs alojadas y que operan con WordPress (entre ellos Yorokobu.es) superaron las 14.000 millones de páginas vistas tan solo en el mes de octubre (2013). Un dato que lo sitúa en el top 20 de sites más visitados del mundo. La compañía ha sido valorada recientemente en 1.000 millones de dólares.

Fundamentos open source

La estructura inusual de la compañía tiene mucho que ver con sus raíces. En 2003, Mullenweg, junto con Mike Little, decidió crear una bifurcación (‘fork’ en inglés) del gestor de weblogs b2. La acción consistía en coger el código fuente de este programa y sacarlo fuera para construir uno nuevo aprovechando lo que ya se había creado anteriormente.

El fundador de b2 Michel Valdrighi llevaba meses sin aparecer en los foros de programadores. Tampoco estaba actualizándolo. Ante su inacción, Mullenweg empezó a impacientarse. Una tarde de enero de 2003, el tejano detalló en su blog sus planes para crear nuevas herramientas de blogging aprovechando lo mejor de b2 mediante el ‘forking’.

Al día siguiente, Mike Little, un programador de Stockport (Reino Unido), leyó el post y dejó un mensaje escueto en el que indicó su interés en participar. Un pacto que se acabaría haciendo realidad al cabo de unos meses.

Según cuenta el libro de Siobhan McKeown sobre la historia de la compañía, el primer grano de arena lo aportó Mullenweg en abril de 2003 cuando compartió su actualización de b2 con un nuevo nombre. Lo llamó WordPress a sugerencia de una amiga. Su versión contenía numerosos cambios que mejoraban la calidad de programación y diseño del código. Tres semanas después, Little aportó otros elementos, como una funcionalidad que mejoraba la legibilidad del texto.

“Durante los siguientes meses, Mike y Matt hicieron más de 100 cambios al repositorio de WordPress”, según McKeown. La complejidad del trabajo tenía como objetivo simplificar la usabilidad de la herramienta. “Los dos querían bajar la barrera de entrada lo máximo posible para que cualquiera pudiese utilizarlo para crear un blog”.

Poco a poco empezaron a unirse más adeptos a la plataforma e irían contribuyendo con algunas mejoras en código abierto. En la web de WordPress, lanzada en septiembre de ese año, empezaron a acudir una red de usuarios de la plataforma que actualizaban frecuentemente el foro de la página. Dos meses más tarde se creó una wiki de WordPress. El programa empezaba a tener vida propia y una comunidad creciente para sostenerla.

Con la introducción de plugins, la plataforma empezó a evolucionar de forma imparable. Mientras un grupo pequeño de programadores experimentados se centraba en el gestor de contenidos, los plugins permitían añadir funcionalidades extras que cada usuario podía descargar libremente si así lo deseaba. “Usuarios con pocos conocimientos de informática encontraron herramientas para poder subir y mejorar sus blogs sin tener capacidades técnicas”. Esto incluía funcionalidades como programas antispam, crear pases de diapositivas o estadísticas.

“Desde el principio, la comunidad de WordPress se caracterizó por su composición internacional”. Había miembros de Irlanda, Francia, Gales, Hong Kong, Nueva Zelanda, Japón y Brasil. A finales de 2003 se lanzó la web japonesa de WordPress. De este grupo de seguidores empezaron a surgir traductores de la web a otros idiomas.

Con la comunidad consolidada, Mullenweg empezó a pensar en formas de construir un negocio que estuviese relacionado con la plataforma. La idea se acabó plasmando en 2005 con la constitución de Automattic. El modelo era sencillo. WordPress.org ofrecía el gestor de contenidos de forma gratuita a todo el mundo, pero cada uno tenía que encontrar su propio alojamiento para colgar su blog en la web. WordPress.com, la primera web que lanzó Automattic, solucionaba este problema con alojamiento gratuito para cualquier usuario. En el caso de que alguien desease aumentar la capacidad de su hosting o añadir servicios premium, ya sí habría un coste.

Con el paso de los años los servicios premium relacionados con WordPress empezaron a crecer. Crearon Polldaddy, un programa para realizar encuestas; Akismet, un servicio antispam para bloquear comentarios basura en tu blog; Jetpack, para poner toda tu web en la nube; VaultPress, una aseguradora para tu web; WordPress.com VIP, un servicio para grandes empresas que utilizan medios como CNN y The New York Times. El usuario común puede hacer uso de WordPress sin pasar por el aro aprovechando las actualizaciones desinteresadas de la plataforma de programadores de todo el mundo. En cambio, los que desean tener funcionalidades extras tienen que pagar.

Este modelo mixto ha resultado ser muy lucrativo para la compañía, que en 2012 ingresó más de 45 millones de dólares. Más de 6 millones de personas han descargado WordPress y en Estados Unidos las visitas a sus webs superan a Yahoo. Nada mal para una empresa que el año pasado ni siquiera tenía una sede.

Cuando llegó el momento de expandir el equipo de Automattic, Mullenweg tenía a su disposición decenas de programadores y miembros del foro que colaboraban desinteresadamente en la plataforma sin ánimo de lucro de WordPress. Daba igual el país donde se encontraban, la cantera estaba en cualquier lugar del mundo y lo único que necesitaban era una conexión a internet. Y así nació y evolucionó está compañía que no cree en las barreras de lo físico. El mundo es su oficina y no están dispuestos a que ningún muro de hormigón se interponga en su camino. “No puedo deciros que copiéis lo que hace Automattic”, reflexiona Berkun. “Cada empresa y cada persona es distinta. Pero sí os puedo decir lo siguiente: han respondido a muchas preguntas que el mundo del trabajo tiene miedo a hacer”.

Manual de Automattic para crear una empresa descentralizada

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Opiniones 22
  • Pingback: Goodbye, Oficina
    • ¡Saludos Jorge! Esos somos nosotros, pero un poco menos «Mega». Seguramente a esta gente les hayan metido «pasta» a saco. Nosotros somos todavía un embrión. Pero si, es el futuro.

  • Tengo 2 sitios webs, uno en wp.com y otro en wp.org, lógicamente que en .com no tienes que preocuparte por actualizaciones, compatibilidad de hosting, problemas con plugin,etc, este hosting esta diseñado para wordpress y está optimizado al máximo para que su plataforma funcione al 100%, sin duda wordpress.com premium será mejor, no porque pagues, sino por el servicio que brindan en torno a la plataforma.

    Slds.

  • Como la inmensa mayoría de la plantilla de redactores de Weblogs SL, llevo bastante tiempo trabajando en régimen de teletrabajo, escribiendo desde donde tengo una conexión a Internet y una silla cómoda.

    Reconozco echar mucho de menos tener compañeros de trabajo con los que tomar un café a media mañana, con los que compartir ideas e información.

    Pero por otra parte, es un privilegio poder trabajar desde donde estés en cada momento y donde puedas. Siendo disciplinado, lo considero más productivo: no pierdes, por ejemplo, tiempo en transporte.

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