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22 de febrero 2012    /   CREATIVIDAD
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«Google contratará a más de 4.000 humanistas en los próximos años»

22 de febrero 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Las humanidades en el siglo 21 están desprestigiadas. El pensamiento excesivamente racional apela a la necesidad de poner nuestros recursos en carreras ‘útiles’ como la ingeniería, medicina o empresariales. El cliché reduccionista de que si estudias estas materias acabarás siendo un profesor de secundaria (sin menospreciar esta noble profesión) o engordando las listas del paro se escucha en muchos hogares. Juan Luis Suárez, catedrático de la universidad de Western Ontario, reclamó anoche en una conferencia en Media Lab Prado una reevaluación profunda de lo que significan las humanidades en este siglo. El futuro, aunque cueste verlo, es esperanzador.

Suárez no está solo en su optimismo.  Ya hay empresas punteras que están encontrando valor en especialistas en filosofía, historia y literatura. «Recientemente, el vicepresidente de Google anunció que contratará a más de 4.000 personas doctoradas en humanidades en los próximos años», anunció.

¿Qué es lo que encuentra esta compañía en las humanidades que no están viendo los demás? «Se han dado cuenta de que no pueden poner todo su esfuerzo exclusivamente en los ingenieros. Necesitan la parte social. Necesitan estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo más global».

Pero el reclamo no es solo encontrar un trabajo en una gran empresa. También hay oportunidades para emprender y participar en proyectos que tienen impacto sobre el mundo. «El lector digital de Amazon debería haber surgido de una startup de humanistas».

Antes de que ocurra este cambio, Suárez piensa que hace falta ser autocríticos con los académicos. «No hemos sabido transmitir nuestro valor para la sociedad en los años recientes. Hemos vivido en una torre de marfil con un exceso de teoría y poca búsqueda de la utilidad».

El nuevo perfil de humanista tiene que tener más conocimientos de programación, estar más dispuesto a colaborar y experimentar con herramientas digitales. Ser capaz de trabajar con datos. Tener habilidades para recabar información cultural y saber hilarlos. «Tenemos que ser flexibles. No has llegado a los 30 ¿y no eres capaz de aprender un poco de python?», afirmó en referencia a la necesidad de alfabetización digital en este sector.

En la búsqueda de esta nueva concepción de las artes, The Age of Big Data, de Chris Anderson, ha sido una gran ayuda para impulsar esta visión. «Fue una llamada de atención. Nos impactó el mensaje de que había llegado la época de los datos. Da igual tus teorías porque las preguntas surgen del análisis de datos. A partir de allí se elaboran. Antes, las grandes conclusiones se basaban en datos muy pequeños».

Dejando de lado la teoría, Suárez enseñó ejemplos concretos de cómo debe trabajar el humanista del siglo 21:

En Nueva York se han digitalizado 40.000 menús del siglo 18 al 21. ¿Te imaginas el valor que eso puede tener para los chefs de la ciudad? Revela hábitos históricos, la influencia de la inmigración sobre la comida, información histórica accesible desde una enorme base de datos.

«Biólogos marinos pueden saber qué veranos tuvieron muchas ostras y cuáles no. Un escritor puede averiguar lo que sus personajes comían en un restaurante típico de Nueva York en 1942. El chef Rich Torrisi dijo en un artículo, en The Globe and Mail, que este proyecto ha sido la principal inspiración para crear su nuevo restaurante».

Suárez, por su parte, participa en un proyecto que está digitalizando toda la información sobre el barroco español. En algunas visualizaciones mostradas en su ponencia se pudo apreciar, por ejemplo, cómo la independencia de los países sudamericanos influyó en la creación de obras de arte en el siglo 18. «Se pasó de hacer mayoritariamente vírgenes a retratos de personas civiles. A través de los retratos se articuló la creación de la nueva sociedad civil».

Detrás de esta iniciativa hay un esfuerzo de las instituciones canadienses para financiar este tipo de proyectos. «Saben que la diplomacia se puede hacer también a través de la cultura».

¿Cómo se forma este nuevo perfil de humanista?

En la universidad de Western Ontario, el catedrático ha puesto en marcha un programa para formar a este nuevo perfil de humanista. En él, enseña nociones básicas de programación, emprendimiento digital y crítica práctica. «Estos cursos son perfectamente compatibles con cualquier tipo de carrera».

«En vez de pedirles un ensayo, les digo que armen una base de datos o que hagan un trabajo multimedia».

En la misma facultad han elaborado varios proyectos que dan un ejemplo sobre los aspectos que deben tratar los interesados en este campo. Algunos de ellos son:

Sylva Project, un sistema de base da datos para humanistas.

Yutzu, una herramienta de coleccción de materiales para la creación de paquetes multimedia.

El cambio ya se está produciendo. Los humanistas resistentes a ello no podrán mantenerse mucho más tiempo en su torre de marfil. Si no actúan, llegarán otros perfiles que tomarán su lugar. «Si ves la lista de firmantes en Culturomics, un proyecto que analiza las similitudes semánticas entre millones de libros digitalizados, solo uno de los participantes, el linguista Steven Pinker, es humanista. El proyecto está dominado por matemáticos y científicos».

Las humanidades en el siglo 21 están desprestigiadas. El pensamiento excesivamente racional apela a la necesidad de poner nuestros recursos en carreras ‘útiles’ como la ingeniería, medicina o empresariales. El cliché reduccionista de que si estudias estas materias acabarás siendo un profesor de secundaria (sin menospreciar esta noble profesión) o engordando las listas del paro se escucha en muchos hogares. Juan Luis Suárez, catedrático de la universidad de Western Ontario, reclamó anoche en una conferencia en Media Lab Prado una reevaluación profunda de lo que significan las humanidades en este siglo. El futuro, aunque cueste verlo, es esperanzador.

Suárez no está solo en su optimismo.  Ya hay empresas punteras que están encontrando valor en especialistas en filosofía, historia y literatura. «Recientemente, el vicepresidente de Google anunció que contratará a más de 4.000 personas doctoradas en humanidades en los próximos años», anunció.

¿Qué es lo que encuentra esta compañía en las humanidades que no están viendo los demás? «Se han dado cuenta de que no pueden poner todo su esfuerzo exclusivamente en los ingenieros. Necesitan la parte social. Necesitan estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo más global».

Pero el reclamo no es solo encontrar un trabajo en una gran empresa. También hay oportunidades para emprender y participar en proyectos que tienen impacto sobre el mundo. «El lector digital de Amazon debería haber surgido de una startup de humanistas».

Antes de que ocurra este cambio, Suárez piensa que hace falta ser autocríticos con los académicos. «No hemos sabido transmitir nuestro valor para la sociedad en los años recientes. Hemos vivido en una torre de marfil con un exceso de teoría y poca búsqueda de la utilidad».

El nuevo perfil de humanista tiene que tener más conocimientos de programación, estar más dispuesto a colaborar y experimentar con herramientas digitales. Ser capaz de trabajar con datos. Tener habilidades para recabar información cultural y saber hilarlos. «Tenemos que ser flexibles. No has llegado a los 30 ¿y no eres capaz de aprender un poco de python?», afirmó en referencia a la necesidad de alfabetización digital en este sector.

En la búsqueda de esta nueva concepción de las artes, The Age of Big Data, de Chris Anderson, ha sido una gran ayuda para impulsar esta visión. «Fue una llamada de atención. Nos impactó el mensaje de que había llegado la época de los datos. Da igual tus teorías porque las preguntas surgen del análisis de datos. A partir de allí se elaboran. Antes, las grandes conclusiones se basaban en datos muy pequeños».

Dejando de lado la teoría, Suárez enseñó ejemplos concretos de cómo debe trabajar el humanista del siglo 21:

En Nueva York se han digitalizado 40.000 menús del siglo 18 al 21. ¿Te imaginas el valor que eso puede tener para los chefs de la ciudad? Revela hábitos históricos, la influencia de la inmigración sobre la comida, información histórica accesible desde una enorme base de datos.

«Biólogos marinos pueden saber qué veranos tuvieron muchas ostras y cuáles no. Un escritor puede averiguar lo que sus personajes comían en un restaurante típico de Nueva York en 1942. El chef Rich Torrisi dijo en un artículo, en The Globe and Mail, que este proyecto ha sido la principal inspiración para crear su nuevo restaurante».

Suárez, por su parte, participa en un proyecto que está digitalizando toda la información sobre el barroco español. En algunas visualizaciones mostradas en su ponencia se pudo apreciar, por ejemplo, cómo la independencia de los países sudamericanos influyó en la creación de obras de arte en el siglo 18. «Se pasó de hacer mayoritariamente vírgenes a retratos de personas civiles. A través de los retratos se articuló la creación de la nueva sociedad civil».

Detrás de esta iniciativa hay un esfuerzo de las instituciones canadienses para financiar este tipo de proyectos. «Saben que la diplomacia se puede hacer también a través de la cultura».

¿Cómo se forma este nuevo perfil de humanista?

En la universidad de Western Ontario, el catedrático ha puesto en marcha un programa para formar a este nuevo perfil de humanista. En él, enseña nociones básicas de programación, emprendimiento digital y crítica práctica. «Estos cursos son perfectamente compatibles con cualquier tipo de carrera».

«En vez de pedirles un ensayo, les digo que armen una base de datos o que hagan un trabajo multimedia».

En la misma facultad han elaborado varios proyectos que dan un ejemplo sobre los aspectos que deben tratar los interesados en este campo. Algunos de ellos son:

Sylva Project, un sistema de base da datos para humanistas.

Yutzu, una herramienta de coleccción de materiales para la creación de paquetes multimedia.

El cambio ya se está produciendo. Los humanistas resistentes a ello no podrán mantenerse mucho más tiempo en su torre de marfil. Si no actúan, llegarán otros perfiles que tomarán su lugar. «Si ves la lista de firmantes en Culturomics, un proyecto que analiza las similitudes semánticas entre millones de libros digitalizados, solo uno de los participantes, el linguista Steven Pinker, es humanista. El proyecto está dominado por matemáticos y científicos».

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Opiniones 36
  • Pienso que el artículo toca algo fundamental en esta era dominada por ingenieros y matemáticos, los humanistas también deben tecnologizarse, conozco muchos muchos humanistas que aún ejecutan y piensan sus procesos de manera analógica y cuando llega un humanista tecnológico lo ven como una especie rara, que no entienden porque hace las cosas como las hace. Por otro lado, las tecnológicas también ha dejado de lado a los perfiles humanistas por fuera de los desarrollos que hacen, para la muestra, las becas que ofrecen las mismas están destinadas sólo a perfiles de ingenieros y por el estilo, hasta la fecha solo sé de una, la beca Google – AP que es para periodistas pero solo en EEUU. Esperemos como Google se moverá con respecto a las declaraciones que aparecen en este blog. Saludos!

  • El mundo en el que vivimos es un invento de la filosofía. Prescindir de los humanistas es un error de base. Yo espero que la iniciativa de Google pronto deje de ser una noticia curiosa y pase a ser una tendencia. No lo digo por mi propio beneficio, como filósofo dedicado al marketing, sino por el beneficio de la sociedad en su conjunto que avanza hacia un feudalismo financiero donde nada que tenga que ver con el dinero tiene un sentido social específico.

    • Hola Marco. Yo también estudié filosofía y, en principio, quería dedicarme a la enseñanza pero, visto lo visto, decidí replantearme las cosas y el año pasado hice un máster de Gestión Cultural. Actualmente, entre otras cosas, estoy haciendo las prácticas post-máster y considerando diversas opciones. Lo cierto es que este artículo del «Humanismo digital» ofrece posibilidades interesantes y dignifica nuestra formación. Siempre he pensado que la fª, en la actualidad, tiene que estar en la red y no secuestrada en los seminarios.
      Me gustaría hablar contigo e intercambiar opiniones. ¿te importa que te agrege a mis contactos en facebook?

      Un saludo.

      Adrián.

  • La iniciativa de Google es meramente anecdótica. Ciertas carreras tienen el mismo futuro hoy que ayer. Y… aunque soy el primero que creé en la reinvención, la adecuación y adaptación con ganas e ilusion… creo que 4000 puestos de trabajo ofrecidos por una empresa en concreto no debes servir como argumento a la hora de emitir juicios de valor a cerca del futuro del colectivo de los humanistas.

    P.D.- La labor social en Google es indudablemente imprescindible; pero en pocos sitios mas lo es.

    • Discrepo. No solo no es anecdótica, es una muestra real del valor que algunas empresas encuentran en estas materias. No es precisamente una labor social la que está haciendo Google. Lo hace porque ha encontrado que le ayuda a hacer mejor las cosas. Eso no tiene nada de social. Google es una empresa y busca ganar dinero. Es importante este anuncio porque significa que se puede encontrar valor en ella en el siglo 21. Se puede adaptar y reinventar. No son materias que te condenan al paro o a dos o tres posibles de trabajo. Es justo lo que necesitan los humanistas para encontrar valor en su trabajo. Pero también es una llamada atención para que los humanistas cambien su forma de trabajo y lo adapten a los nuevos tiempos. Saludos y gracias por comentar!

  • De acuerdo en muchas cosas. Sobre todo en la necesidad de implicar a gente profesional (humanista) en la revolución tecnológica global, pero también en la falta de adaptación —¿o quizá lenta conversión?— de este colectivo hacia el mundo digital.

  • Primeramente para poder ser humanista, la regla principal es el «RESPETO», de que sirven todas las filosofías humanistas, cuando la principal regla es violada peor que virgen por un pelotón de guerra después de una conquista sangrienta, y todo se camufla en una supuesta democracia que resulta tan hipócrita como los políticos que dis que elegimos, sin darnos cuenta que nos manipulan para continuar en el mismo régimen económico cruel, injusto, y discriminatorio. Porque actualmente el oscurantismo se plantea de diferente manera, ya no con ocultar la sabiduría y vivir bajo el miedo, sino en botar todo tipo de información, claro coloreando y maquillando la información basura y haciendo a la mofa y la estupidez la protagonista de la platea, con filosofías baratas como «se feliz, toma coca cola», o «puedes cumplir tus sueños, tu eres lo primero. Compra Nike», entre otras muchas ideologías inyectadas con muchas chispas, cuerpos y caras bonitas, o presentando a animales siendo adorables y comprando tu atención con algún acto circense que el humano le obliga hacer. Nuestra humanidad la hemos perdido hace mucho y si pretendemos recuperarla, debemos dejar de lado todo el sistema que nos ha tenido enredados hasta el momento. Espero en algún momento tener ese coraje, porque soy uno mas de los cobardes que perdió esa humanidad, y romper con todo esto que en algún momento reventará y de la peor manera. La misma naturaleza nos hará pagar tanto irrespeto.

  • Muy buen análisis el de Juan Luis Suárez. Finalizamos nuestros estudios y nos vemos obligados a salir de esa torre de marfil que, en mi caso, era la facultad de filosofía. Me reciclé profesionalmente como redactor y me tuve que «poner las pilas» en temas como internet, programación, etc. Mi tesina en el máster de capacitación para la docencia versaba sobre las TIC; pero cuando empecé a aprender de veras sobre recursos tecnológicos me di cuenta de que mi trabajo de investigación nació ya desfasado. Por cierto, ¿sabéis cuántos filósofos redactores y correctores conozco? He perdido la cuenta. Es cierto que empresas como Google van a permitir que se revalorice el perfil laboral de los humanistas. Pero en el caso del gigante tecnológico de Mountain View, su interés en las humanidades se debe, sobre todo y por encima de la vertiente «social», a su voluntad de desarrollar su ingenio algorítmico de Inteligencia Artificial (el motor de búsqueda) para mejorar el procesamiento del lenguaje natural. Por lo demás, estoy muy de acuerdo con Suárez. El victimismo con la cuestión del desempleo no es legítimo si miramos al mundo de la tecnología con recelo y con aires de superioridad.

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