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24 de noviembre 2011    /   BUSINESS
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Groupon (casi) acabó con mi tienda de magdalenas

24 de noviembre 2011    /   BUSINESS     por          
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Rachel Brown hace cupcakes, que es lo como ahora se llama lo que toda la vida se han llamado magdalenas. Un día decidió que quizá sería una buena idea dar un poco más de visibilidad a su negocio ofreciendo unos cupones de descuento de Groupon. Pues bien, no fue una buena idea.

La fiebre por los cupones, no los de la ONCE sino los de descuento,  disfruta de su mejor momento en toda la historia. Algo que hace tres décadas se hacía con aquellas libretas en las que venían suculentos vales de diez pesetas a descontar en caja cuando comprabas suavizante Mimosín, ahora se han transmutado en cupones virtuales para todo tipo de productos y servicios.

Yo mismo, no hay día que no lave el coche un par de veces por dentro y por fuera, que me haga community manager, que me aplique un alisado japonés en el cabello, o que haga un circuito de talasoterapia con masaje tailandés incluido. Pero no todo podía ser tan atractivo.

Como contábamos, Rachel Brown, gerente de Need a Cake, una panadería de Reino Unido, pensó que sería una buena idea que los nohabituales conociesen su negocio y probasen los cupcakes que con tanto cariño preparaba cada día. Lo único que tendría que hacer es aumentar un poco las cien docenas que hacía cada mes.

Los cupones ofrecían una docena de cupcakes, con un precio habitual de 24 libras, por sólo 6. Alrededor de un 70% de descuento para quien quisiera pasar a hacer una visita a Rachel. Todo parecía un plan perfecto hasta que llegó el final del día y, con él, el resultado de las ventas. 8.500 docenas de magdalenas vendidas. 102.000 magdalenas.

Brown tuvo que externalizar la producción para poder cumplir con los pedidos y gastó para ello unas 12.500 libras. El resultado fue, según la propia Brown, “su peor decisión en los negocios” y dilapidó los beneficios de todo el año. Queda por comprobar si lo que, en principio, parece una decisión catastrófica se convierte en una buena inversión publicitaria.

Rachel Brown hace cupcakes, que es lo como ahora se llama lo que toda la vida se han llamado magdalenas. Un día decidió que quizá sería una buena idea dar un poco más de visibilidad a su negocio ofreciendo unos cupones de descuento de Groupon. Pues bien, no fue una buena idea.

La fiebre por los cupones, no los de la ONCE sino los de descuento,  disfruta de su mejor momento en toda la historia. Algo que hace tres décadas se hacía con aquellas libretas en las que venían suculentos vales de diez pesetas a descontar en caja cuando comprabas suavizante Mimosín, ahora se han transmutado en cupones virtuales para todo tipo de productos y servicios.

Yo mismo, no hay día que no lave el coche un par de veces por dentro y por fuera, que me haga community manager, que me aplique un alisado japonés en el cabello, o que haga un circuito de talasoterapia con masaje tailandés incluido. Pero no todo podía ser tan atractivo.

Como contábamos, Rachel Brown, gerente de Need a Cake, una panadería de Reino Unido, pensó que sería una buena idea que los nohabituales conociesen su negocio y probasen los cupcakes que con tanto cariño preparaba cada día. Lo único que tendría que hacer es aumentar un poco las cien docenas que hacía cada mes.

Los cupones ofrecían una docena de cupcakes, con un precio habitual de 24 libras, por sólo 6. Alrededor de un 70% de descuento para quien quisiera pasar a hacer una visita a Rachel. Todo parecía un plan perfecto hasta que llegó el final del día y, con él, el resultado de las ventas. 8.500 docenas de magdalenas vendidas. 102.000 magdalenas.

Brown tuvo que externalizar la producción para poder cumplir con los pedidos y gastó para ello unas 12.500 libras. El resultado fue, según la propia Brown, “su peor decisión en los negocios” y dilapidó los beneficios de todo el año. Queda por comprobar si lo que, en principio, parece una decisión catastrófica se convierte en una buena inversión publicitaria.

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Opiniones 29
  • Como bien dice Rubén, los locales habitualmente ponen un número de bonos de “CompañíasDeOfertas” al día. Los restaurantes lo suelen hacer: 10 menús de Groupon al día por ejemplo. Y ni uno más aceptamos. Más que nada para evitar lo que le pasó a esa mujer con sus -Magdalenas+Marketing=Cupcakes-

  • Las PYMES corren el riego de verse limitadas en todos sentidos vs una multinacional que ofrece descuentos en servicios/productos de “Alto Standing”, Limitar el descuento y disminuir el porcentaje debió haber sido un análisis previo a tomar una decisión.
    Menos mal existimos quienes queremos ayudar a esas marcas a tomar la s mejores decisiones para convertir sus negocios (por más pequeños que sean) en negocios cercanos al público y en la que sus productos signifiquen algo en un mercado bastante inundado de distintos competidores.
    Gran enseñanza!

  • En ocasiones la novatada se paga cara, pero de los errores también se aprende. Durante la vida casi todos hemos cometido errores de bulto, que son muy fáciles de ver a toro pasado, pero que la falta de experiencia no nos permitió preveer.

  • Detrás de la cortina de “La era del cupón” se esconde una gestión semifraudulenta por parte de Groupon. Me explico: Si compras un cupón de descuento y el producto no te llega nunca a casa (hablo de meses de espera y reclamos infructuosos al proveedor) Groupon no se hace responsable. Esto es lo que me han dicho por teléfono y podéis confirmarlo vosotros mismos.
    Hablando en claro, esto se llama lavarse las manos después de que has cogido el dinero.
    Sobra decir que es una oportunidad fantástica para timadores de todo tipo, que mañana verán en sitios como éste el lugar perfecto para vender cosas que nunca entregarán.

    • Vicente, lo suyo es pagar con tarjeta de crédito para poder retroceder el pago, nunca paypal! Y si la tarjeta puede ser American Express, mejor que mejor. Saludos.

  • Nosotros lo hemos estado valorando y leyendo mil y una opiniones al respecto, lo que nos da mas miedo es que la mayoría de veces la gente se suele quejar de la calidad, y es lógico a nivel de restauración, por mucho que quieras que te den un menú que vale 30€ por 15€ tiene que bajar la calidad en algo, y seguro que es en el producto. Al igual que pasa en servicios como masajes y demás. No se, no me acaba de gustar el tema.

  • Esto se evita negociando un número máximo de cupones con Groupon… Rachel Brown parece que tiene tan pocas luces como la gente que cree que un cupcake es lo mismo que una magdalena de toda la vida.

  • muy lista no es la chica, y no debió estudiar con demasiado cuidado la oferta…
    hago un apunte en relación con el artículo: los cupcakes no son magdalenas, y las magdalenas no son cupcakes; son mini pasteles, si queréis una traducción ajustada. Los ingredientes y la dificultad de hacer cupcakes, no tiene nada que ver con las magdalenas, tienen la misma forma, pero ahi acaba su parecido 😉

    saludos!

  • Este artículo y testimonio me dá más fuerza y argumenta más en contra de utilizar los Cupones y Groupones…etc.
    Nosotros tenemos un despacho de masajes y estamos recibiendo propietarios de otros centros para recibir masaje, pues… están destrozados de trabajar casi gratis… y desconsolados ante lo que refieren la peor inversión de su vida profesional.
    Ya no se trata de poner topes, límites etc… Es que, con éste sistema… la mayor parte de los clientes que reciben son “caza-ofertas” que casi nunca vuelven. O sea, que no “fidelizan clientes” que es uno de los fines de cualquier negocio que se precie.
    Por otra parte, recibimos clientes que están muy enfadados por la calidad que reciben en la mayoría de éstas ofertas gancho… pues… ¿cómo vender un producto-servicio de alto valor a un bajísimo precio? A base de recortar, reducir, simplificar, etc… por no decir otras cosas.
    Como siempre… Existen las excepciones… pero son éso, excepciones.
    Argumentos en favor y en contra… los hay…
    Nosotros, como despacho artesano y de alta calidad, con unos excepcionales servicios y unos precios ajustadísimos… Nos negamos a “dar dinero a los intermediarios especuladores” que juegan con la ilusión del comprador y la codicia comercial del vendedor.
    Existen muchísimos canales de calidad para ser conocidos, para hacer marketing online y offline… etc. El dinero que se deja de percibir con un grouponazo de éstos… se puede invertir en una excelente y eficaz campaña para ser conocido, llegar al público y seguir con vida, no palmando en el intento.
    Además… ¿cuánto vale tu trabajo, tu producto? ¿qué valor tiene tu idea de negocio? ¿la pondrías en manos de unos intermediarios que no hacen nada más que lucrarse a costa del sudor y esfuerzo de las buenas gentes con buenas ideas de negocio? En éste mundo sobran los especuladores e intermediarios… El canal cliente-consumidor es el mejor…
    Personalmente… comprendo a la pobre señora de las magdalenas… y no la critico como torpe… pues los grouponeros… sabían bien lo que hacían y no asesoraron a una mujer que hace magdalenas con corazón y buenos ingredientes… a ellos, lo único que les mueve es… “Todo por la Pasta”.
    Basta ya !!

  • Comentarios de novatos, nadie vuelve si lo que vendes es malo, no creo que sea cuestión de precio únicamente. si no abría desaparecido mc donalds hace tiempo. útilizas la variable precio si las ofertas de lo que se ofrece(servicio, calidad, cantidad, sabor, etc) es similara otras, es entonces cuando el precio toma las riendas de las decisiones. También es importante que lo que te ofrezcan sea atrayente para cambiar tu rutina diaria, si no, no lo pruebas. Por eso el descuento bestia es la moneda de cambio para que PRUEBES, ya luego si te convence seguro que vuelves. Está claro que muchos hemos cogido cupones para el cine, la hamburguesería etc, pero también hemos ido sin ellos. Si la empresa no lo asesoró sobre el problema que se podía encontrar al no limitar la oferta, una cosa es segura, es cuestión de tiempo que desaparezca, hay una evidente falta de profesionalidad por ambas partes. NOVATOS. F.J.QUEVEDORAMA. “EL DANDY”

  • El pasado día 15 de enero realicé una compra en Groupon Spain SLU (C.I.F. B85834729) de un cupón por valor de 589€. Por algún motivo se me denegó el pago con lo que no se completó la transacción y no pude obtener mi cupón.
    Probé de nuevo con una tarjeta distinta y esta vez sí que realicé la transacción con éxito, pudiendo obtener mi cupón.

    Posteriormente, y corroborado con la propia empresa, pude comprobar que efectivamente la primera transacción resultó fallida y la segunda exitosa. No hubo error por mi parte.

    Sin embargo, al comprobar el extracto de ambas tarjetas bancarias vi que me habían realizado el cobro en ambos cupones (589 € por transacción).

    Al ir a reclamar me dicen que estudiarán mi caso y si procede, me devolverán el importe de la primera transacción en un plazo de 12 a 15 días. Esto es, me tendrán retenido un dinero que es mío, por un importe considerable (589 €) por un fallo informático suyo durante 2 semanas sin que pueda hacer nada.

    Esto es una vergüenza. No es un cuponcillo de 10 euros, es más de medio sueldo de muchas personas de este país y lo tienen retenido sin motivo alguno. Por mi parte han perdido un buen cliente.
    Este es el ejemplo de cómo no se han de hacer las cosas.

  • Me gustaria contar algo bonito, pero mi resultado como cliente no es asi.

    Mi mujer compro un cupon para un SPA en nuestro aniversario y cuando llegamos el cupon no podia cajearse porque “nos habian devuelto el dinero”

    Me toco poner una hoja de reclamaciones y ahora estoy pendiente de poner una denuncia administrativa por incumplimiento de la normativa sobre publicidad, y otra denuncia en via penal por apropiación indebida.

    Vamos, que lo que iba a ser un dia de relax en pareja se ha convertido en pesadillas y cabreo por culpa de esta historia de los cupones.

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