12 de noviembre 2020    /   BUSINESS
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Consigue estas habilidades laborales antes de 2025 si quieres encontrar trabajo

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¿Qué pasará mañana? Si la pregunta ya era universal cuando no había un virus ahí fuera haciendo la puñeta, ahora, con una segunda ola de covid golpeando duro en las economías mundiales, la pregunta es casi un grito de terror. Y sí, la salud es importante, pero el bolsillo también. Y este solo se llena con trabajo (y otras prácticas no recomendables que te pueden llevar a la cárcel, tú verás).

Según el XXIII Informe Infoempleo Adecco: Oferta y demanda de empleo en España, desde que el Gobierno decretó el estado de alarma por el covid, la oferta laboral en este país ha descendido en un 70%. Lo bueno de esto es que será una situación transitoria y que todo mejorará a medida que se pueda erradicar el virus.

Por el momento, lo positivo es que todos estamos demostrando nuestra gran capacidad de adaptación y resistencia. Y esa resiliencia está trayendo ya cambios no solo en nuestros hábitos de vida y consumo, sino también en el trabajo y en los negocios. El teletrabajo es solo uno de ellos. Y la certeza de que debemos mejorar y reformular nuestras capacidades laborales también; es decir, que debemos reinventarnos. Por eso es importante anticiparse a las nuevas necesidades que surgirán en el ámbito del trabajo. Un futuro que los expertos fijan en 2025, o sea, ya mismo.

habilidades laborales

¿CUÁLES SON ESAS CAPACIDADES QUE SERÁN MÁS DEMANDADAS EN LOS EMPLEOS DE MAÑANA?

Según explicaba Carmen Caro, responsable de formación y desarrollo de Hartmann España en un artículo de La Vanguardia, muchos de los perfiles profesionales más demandados tendrán que ver (ya lo hacen hoy) con el sector digital. «Si bien es cierto que el mercado va a demandar más perfiles con competencias digitales, lo importante es adaptarnos a interactuar, pensar y comunicarnos de forma digital, tanto internamente, como con nuestros clientes», opinaba.

Algunos de esos perfiles tienen que ver con el análisis de datos, la ciberseguridad y el marketing digital, explicaba en el mismo artículo la directora de recursos humanos de Mapfre Iberia Rocío Aragonés Fernández.

La formación y conocimientos en estas esferas es importante, pero también lo es y será aún más el desarrollo de otro tipo de habilidades, que son las que el experto en coach para ceos Daniel Colombo describía en El Cronista: las habilidades blandas o soft skills. O lo que es lo mismo, la compasión, la solidaridad, la empatía, la creatividad, la innovación, el amor y los sentimientos, todo aquello que las máquinas no son capaces de reproducir ni en lo que nos pueden sustituir.

Algo parecido opina Rocío Millán, directora de organización y soluciones de la consultora Spring Professional: «Las competencias son determinantes para encontrar el perfil adecuado. Y lo que está claro es que después de esta crisis todos habremos ganado en competencias comunicativas. Las personas creativas, innovadoras, comprometidas y tecnológicas son necesarias para tener éxito».

Si las máquinas se encargan de los procesos de fabricación y otros trabajos rutinarios, la persona que las maneje deberá tener pensamiento crítico, analítico y una capacidad de innovación que le lleve a tomar las mejores decisiones. Esa creatividad e innovación son las que llevan a los directivos, pero también a cualquier otro trabajador, a entender los cambios en el mercado y a adaptarse a ellos.

El liderazgo y el autoliderazgo también serán cualidades muy valorada en las empresas. No bastará solo con gestionar recursos y tareas, sino saber influir en las personas para motivarlas y sacar lo mejor que llevan dentro cuando surjan los problemas. Como también es fundamental que sepan anular sus propios pensamientos negativos y tener autoconfianza para lograr los objetivos marcados.

Y ahí entra en juego la inteligencia emocional, ser capaz de comprender esas emociones negativas y manejarlas para neutralizarlas. Por ello será fundamental tener habilidades comunicativas, especialmente en un momento en el que el teletrabajo pone distancia entre los trabajadores y evita la presencialidad en las oficinas. Escuchar activamente al resto del equipo y ser claros y directos con los mensajes que comunicamos facilitará las cosas, por eso es algo en lo que merece la pena trabajar.

La resiliencia, la flexibilidad y la capacidad de adaptación serán también capacidades muy valoradas en las empresas de mañana. Saber entender los cambios que están llegando y no derrumbarse ante los obstáculos marcará la diferencia con otros trabajadores. Por eso es importante entender también la necesidad de reciclarse, de seguir formándose. Lo que se conoce como reskilling.

Si, como parece, el teletrabajo acabará implantándose definitivamente, es importante saber organizar y planificar el tiempo. Esa capacidad minimizará los tiempos muertos y maximizará la productividad.

Y no hay que olvidarse, por último, de la ambición. Que las cosas no vayan muy bien ahora no significa que haya que resignarse. Al contrario, solo la ambición por conseguir algo consigue que se alcance esa meta. La recompensa está esperando.

¿Qué pasará mañana? Si la pregunta ya era universal cuando no había un virus ahí fuera haciendo la puñeta, ahora, con una segunda ola de covid golpeando duro en las economías mundiales, la pregunta es casi un grito de terror. Y sí, la salud es importante, pero el bolsillo también. Y este solo se llena con trabajo (y otras prácticas no recomendables que te pueden llevar a la cárcel, tú verás).

Según el XXIII Informe Infoempleo Adecco: Oferta y demanda de empleo en España, desde que el Gobierno decretó el estado de alarma por el covid, la oferta laboral en este país ha descendido en un 70%. Lo bueno de esto es que será una situación transitoria y que todo mejorará a medida que se pueda erradicar el virus.

Por el momento, lo positivo es que todos estamos demostrando nuestra gran capacidad de adaptación y resistencia. Y esa resiliencia está trayendo ya cambios no solo en nuestros hábitos de vida y consumo, sino también en el trabajo y en los negocios. El teletrabajo es solo uno de ellos. Y la certeza de que debemos mejorar y reformular nuestras capacidades laborales también; es decir, que debemos reinventarnos. Por eso es importante anticiparse a las nuevas necesidades que surgirán en el ámbito del trabajo. Un futuro que los expertos fijan en 2025, o sea, ya mismo.

habilidades laborales

¿CUÁLES SON ESAS CAPACIDADES QUE SERÁN MÁS DEMANDADAS EN LOS EMPLEOS DE MAÑANA?

Según explicaba Carmen Caro, responsable de formación y desarrollo de Hartmann España en un artículo de La Vanguardia, muchos de los perfiles profesionales más demandados tendrán que ver (ya lo hacen hoy) con el sector digital. «Si bien es cierto que el mercado va a demandar más perfiles con competencias digitales, lo importante es adaptarnos a interactuar, pensar y comunicarnos de forma digital, tanto internamente, como con nuestros clientes», opinaba.

Algunos de esos perfiles tienen que ver con el análisis de datos, la ciberseguridad y el marketing digital, explicaba en el mismo artículo la directora de recursos humanos de Mapfre Iberia Rocío Aragonés Fernández.

La formación y conocimientos en estas esferas es importante, pero también lo es y será aún más el desarrollo de otro tipo de habilidades, que son las que el experto en coach para ceos Daniel Colombo describía en El Cronista: las habilidades blandas o soft skills. O lo que es lo mismo, la compasión, la solidaridad, la empatía, la creatividad, la innovación, el amor y los sentimientos, todo aquello que las máquinas no son capaces de reproducir ni en lo que nos pueden sustituir.

Algo parecido opina Rocío Millán, directora de organización y soluciones de la consultora Spring Professional: «Las competencias son determinantes para encontrar el perfil adecuado. Y lo que está claro es que después de esta crisis todos habremos ganado en competencias comunicativas. Las personas creativas, innovadoras, comprometidas y tecnológicas son necesarias para tener éxito».

Si las máquinas se encargan de los procesos de fabricación y otros trabajos rutinarios, la persona que las maneje deberá tener pensamiento crítico, analítico y una capacidad de innovación que le lleve a tomar las mejores decisiones. Esa creatividad e innovación son las que llevan a los directivos, pero también a cualquier otro trabajador, a entender los cambios en el mercado y a adaptarse a ellos.

El liderazgo y el autoliderazgo también serán cualidades muy valorada en las empresas. No bastará solo con gestionar recursos y tareas, sino saber influir en las personas para motivarlas y sacar lo mejor que llevan dentro cuando surjan los problemas. Como también es fundamental que sepan anular sus propios pensamientos negativos y tener autoconfianza para lograr los objetivos marcados.

Y ahí entra en juego la inteligencia emocional, ser capaz de comprender esas emociones negativas y manejarlas para neutralizarlas. Por ello será fundamental tener habilidades comunicativas, especialmente en un momento en el que el teletrabajo pone distancia entre los trabajadores y evita la presencialidad en las oficinas. Escuchar activamente al resto del equipo y ser claros y directos con los mensajes que comunicamos facilitará las cosas, por eso es algo en lo que merece la pena trabajar.

La resiliencia, la flexibilidad y la capacidad de adaptación serán también capacidades muy valoradas en las empresas de mañana. Saber entender los cambios que están llegando y no derrumbarse ante los obstáculos marcará la diferencia con otros trabajadores. Por eso es importante entender también la necesidad de reciclarse, de seguir formándose. Lo que se conoce como reskilling.

Si, como parece, el teletrabajo acabará implantándose definitivamente, es importante saber organizar y planificar el tiempo. Esa capacidad minimizará los tiempos muertos y maximizará la productividad.

Y no hay que olvidarse, por último, de la ambición. Que las cosas no vayan muy bien ahora no significa que haya que resignarse. Al contrario, solo la ambición por conseguir algo consigue que se alcance esa meta. La recompensa está esperando.

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