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23 de julio 2012    /   BUSINESS
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Hall St.: el mercado libre de habitaciones de hotel

23 de julio 2012    /   BUSINESS     por          
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Otro mercado que se abre. Esta vez le toca a los hoteles. Las habitaciones de hotel parecían búnkers que solo abría o cerraba el propietario del establecimiento. Pero esta rigidez acabó. La plataforma Hall Street ha creado un mercado libre en el que cualquier persona puede comprar, vender, compartir o donar el alquiler de una habitación de hotel.

“Es una red peer to peer de habitaciones de hotel”, explica Alfredo Ouro, fundador de esta start-up con sede en Barcelona. “Es un nuevo mercado donde todo el mundo puede comprar y vender habitaciones de hotel. Un mercado sin intermediarios. Puedes sacar tu reserva a la venta y negociar con otras personas para vendérsela o compartirla. Es un mercado de toda la vida pero con el potencial de lo digital”.

Este modelo de negocio se estrena con Hall Street. No existía nada igual hasta ahora. Por eso incluso sigue provocando sorpresa entre quienes lo descubren por primera vez. Pero ya hay más de 50.200 usuarios que comercializan con las habitaciones de más de 5.000 hoteles en 1.363 ciudades de 68 países.

¿Cómo funciona? Un usuario se registra, de forma gratuita, en Hall Street. Desde ese momento puede consultar la oferta de habitaciones disponibles o vender su reserva. Pero no es con el hotel con el que tendrá que negociar el precio. Es con el resto de usuarios de la plataforma.

En ese momento entra en juego la ley del mercado más básica. Oferta y demanda sin intermediarios. Negociación directa y elección en función de las propuestas presentadas.

“Nuestro objetivo es que no quede sin utilizar ninguna habitación reservada y pagada”, especifica Ouro, en una entrevista realizada en BrainBoost. “Es una forma de sacar al mercado reservas que se caen a última hora. Si un usuario no usa su reserva, puede venderla a otro usuario, en vez de perder el dinero”.

La persona que ha hecho el pago al hotel tiene libertad total de vender al precio que quiera la reserva de esa habitación, alquilar una de sus camas para compartir el pago con otro individuo o regalar su estancia.

Hall Street está promoviendo la donación de habitaciones para personas que tienen que desplazarse por motivos de salud. “Hay mucha gente que viaja a otras ciudades para acompañar a personas enfermas a recibir tratamientos. Eso supone un coste importante y, por eso, estamos en contacto con organizaciones que proporcionan alojamiento a estos cuidadores, especialmente, de niños”, comenta el fundador. “Es también una forma de divulgar el trabajo que hacen estos cuidadores”.

La oferta o la demanda de habitación de un usuario se puede publicar, a la vez, si así lo desea, en sus redes sociales (Twitter, Facebook…) para darle mayor promoción. El siguiente paso consistirá en desarrollar un perfil de cada usuario de Hall Street, como hace CouchSurfing, por ejemplo, para que todos los miembros de la comunidad puedan conocer información del resto.

Ouro comenta que el beneficio de esta plataforma no es solo para los usuarios. Los hoteles también ganan en imagen. “Los establecimientos que participan en Hall Street están muy bien valorados y los usuarios, al vender sus habitaciones, los están dando a conocer y los están moviendo entre sus contactos”.

Hall Street nació, en marzo de 2011, con el lema I rule my hotel room (Yo gestiono mi habitación de hotel). “Pretendemos dar la vuelta al modelo y volver a lo básico. El usuario tiene que tener voz. Hemos pasado de un sistema de usuario a un sistema de red”.

Y lo llamaron Hall Street en referencia a Wall Street. No como homenaje. Justo lo contrario. “Esto es un mercado de verdad, donde hay gente negociando con productos de verdad. No es humo”, enfatiza Ouro. “Es un mercado social y libre de compra y venta de habitaciones de hotel”.

 

Otro mercado que se abre. Esta vez le toca a los hoteles. Las habitaciones de hotel parecían búnkers que solo abría o cerraba el propietario del establecimiento. Pero esta rigidez acabó. La plataforma Hall Street ha creado un mercado libre en el que cualquier persona puede comprar, vender, compartir o donar el alquiler de una habitación de hotel.

“Es una red peer to peer de habitaciones de hotel”, explica Alfredo Ouro, fundador de esta start-up con sede en Barcelona. “Es un nuevo mercado donde todo el mundo puede comprar y vender habitaciones de hotel. Un mercado sin intermediarios. Puedes sacar tu reserva a la venta y negociar con otras personas para vendérsela o compartirla. Es un mercado de toda la vida pero con el potencial de lo digital”.

Este modelo de negocio se estrena con Hall Street. No existía nada igual hasta ahora. Por eso incluso sigue provocando sorpresa entre quienes lo descubren por primera vez. Pero ya hay más de 50.200 usuarios que comercializan con las habitaciones de más de 5.000 hoteles en 1.363 ciudades de 68 países.

¿Cómo funciona? Un usuario se registra, de forma gratuita, en Hall Street. Desde ese momento puede consultar la oferta de habitaciones disponibles o vender su reserva. Pero no es con el hotel con el que tendrá que negociar el precio. Es con el resto de usuarios de la plataforma.

En ese momento entra en juego la ley del mercado más básica. Oferta y demanda sin intermediarios. Negociación directa y elección en función de las propuestas presentadas.

“Nuestro objetivo es que no quede sin utilizar ninguna habitación reservada y pagada”, especifica Ouro, en una entrevista realizada en BrainBoost. “Es una forma de sacar al mercado reservas que se caen a última hora. Si un usuario no usa su reserva, puede venderla a otro usuario, en vez de perder el dinero”.

La persona que ha hecho el pago al hotel tiene libertad total de vender al precio que quiera la reserva de esa habitación, alquilar una de sus camas para compartir el pago con otro individuo o regalar su estancia.

Hall Street está promoviendo la donación de habitaciones para personas que tienen que desplazarse por motivos de salud. “Hay mucha gente que viaja a otras ciudades para acompañar a personas enfermas a recibir tratamientos. Eso supone un coste importante y, por eso, estamos en contacto con organizaciones que proporcionan alojamiento a estos cuidadores, especialmente, de niños”, comenta el fundador. “Es también una forma de divulgar el trabajo que hacen estos cuidadores”.

La oferta o la demanda de habitación de un usuario se puede publicar, a la vez, si así lo desea, en sus redes sociales (Twitter, Facebook…) para darle mayor promoción. El siguiente paso consistirá en desarrollar un perfil de cada usuario de Hall Street, como hace CouchSurfing, por ejemplo, para que todos los miembros de la comunidad puedan conocer información del resto.

Ouro comenta que el beneficio de esta plataforma no es solo para los usuarios. Los hoteles también ganan en imagen. “Los establecimientos que participan en Hall Street están muy bien valorados y los usuarios, al vender sus habitaciones, los están dando a conocer y los están moviendo entre sus contactos”.

Hall Street nació, en marzo de 2011, con el lema I rule my hotel room (Yo gestiono mi habitación de hotel). “Pretendemos dar la vuelta al modelo y volver a lo básico. El usuario tiene que tener voz. Hemos pasado de un sistema de usuario a un sistema de red”.

Y lo llamaron Hall Street en referencia a Wall Street. No como homenaje. Justo lo contrario. “Esto es un mercado de verdad, donde hay gente negociando con productos de verdad. No es humo”, enfatiza Ouro. “Es un mercado social y libre de compra y venta de habitaciones de hotel”.

 

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Opiniones 3
  • A mi me da bastante miedo esta iniciativa.
    No es lo mismo que hacían los especuladores con los pisos?
    Si tiene éxito puede provocar el encarecimiento de las habitaciones de hotel.

    • La intención es la contraria. Compartir, donar, no desperdiciar… No creo que se especule. ¿Quién va a comprar una habitación más cara en esta plataforma si la puede reservar más barata directamente con el hotel?

      Gracias por tu comentario 🙂

  • Me da la impresión que, si compro varias habitaciones cuando hay un evento importante y se que va a haber mucha demanda, las puedo vender al doble de precio y ganar dinero, como se hace con las entradas de conciertos. Igual me equivoco, sólo me dio esa sensación.

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