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16 de junio 2013    /   ENTRETENIMIENTO
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HEALTH: Matándote lentamente con su ruido

16 de junio 2013    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Esto es lo que ocurría con HEALTH hace tres años. Hoy, y sin más material discográfico nuevo (más allá de un par de singles) publicado hasta la fecha, siguen ofreciendo directos en los que no hacen prisioneros.
Es complicado situar a HEALTH en el espectro de etiquetas con el que tanto nos gusta a los medios tener clasificaditos a los grupos. Si Pitchfork dice que son un grupo de electronoise, que así sea, cuidado con replicar a Pitchfork. Sin embargo, no es ese el único camino por el que transitan. Hay algo de hardcore, una actitud bastante salvaje y, sobre todo, muchas ganas de hacer sentir incómodo (intelectualmente hablando) a quien les escucha.
Eso les aleja estilísticamente del resto de bandas con la que compartían cartel en Make Noise, el festival malasañero con el que Converse culminó anoche una primavera llena de saraos bastante estimulantes. Poco importaba porque no hay que manejar ningún tipo de adscripción para alucinar con el ruido.
HEALTH te obliga a plantearte siempre qué diablos haces dejándote dar de hostias por un torrente de sonido a volumen más que decente. Lo que ocurre es que sales del concierto hecho un señor adulto, con pelo en el pecho y una sonrisa dibujada que dice al resto del mundo que ha merecido la pena. Siempre la merece.

health
Foto: David García

Los angelinos mostraron algunos nuevos temas que se acercan a la línea que trazaban en USA Boys. Hay tempos que no van a mil por hora, lo cual no quiere decir que te apacigüen, sino que te matan más lentamente. Además de lo nuevo, lo de siempre, igual de bien. A la tercera ya había despachado Die Slow y en 45 minutos, el show completo.Hubo, por supuesto, un bis. De 30 segundos, que es lo que dura Girl Attorney, una de las perlas de su primer disco.
A cosas como HEALTH hay que ir porque te obligan a plantearte muchas dudas, a reformular algunos esquemas y a cuestionarte si no deberías hacer el animal con más frecuencia. Poco importa que no hay una melodía, que John Famiglietti no toque el bajo (un precioso Rickenbaker) ni un pepino. Tampoco le hace falta porque llena el escenario con su sola presencia y su pelazo.
Sí, ya sé que esto puede parecer una hoja de promo del grupo. Ojalá fuera yo su agente de prensa, no digo más.

Esto es lo que ocurría con HEALTH hace tres años. Hoy, y sin más material discográfico nuevo (más allá de un par de singles) publicado hasta la fecha, siguen ofreciendo directos en los que no hacen prisioneros.
Es complicado situar a HEALTH en el espectro de etiquetas con el que tanto nos gusta a los medios tener clasificaditos a los grupos. Si Pitchfork dice que son un grupo de electronoise, que así sea, cuidado con replicar a Pitchfork. Sin embargo, no es ese el único camino por el que transitan. Hay algo de hardcore, una actitud bastante salvaje y, sobre todo, muchas ganas de hacer sentir incómodo (intelectualmente hablando) a quien les escucha.
Eso les aleja estilísticamente del resto de bandas con la que compartían cartel en Make Noise, el festival malasañero con el que Converse culminó anoche una primavera llena de saraos bastante estimulantes. Poco importaba porque no hay que manejar ningún tipo de adscripción para alucinar con el ruido.
HEALTH te obliga a plantearte siempre qué diablos haces dejándote dar de hostias por un torrente de sonido a volumen más que decente. Lo que ocurre es que sales del concierto hecho un señor adulto, con pelo en el pecho y una sonrisa dibujada que dice al resto del mundo que ha merecido la pena. Siempre la merece.

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Foto: David García

Los angelinos mostraron algunos nuevos temas que se acercan a la línea que trazaban en USA Boys. Hay tempos que no van a mil por hora, lo cual no quiere decir que te apacigüen, sino que te matan más lentamente. Además de lo nuevo, lo de siempre, igual de bien. A la tercera ya había despachado Die Slow y en 45 minutos, el show completo.Hubo, por supuesto, un bis. De 30 segundos, que es lo que dura Girl Attorney, una de las perlas de su primer disco.
A cosas como HEALTH hay que ir porque te obligan a plantearte muchas dudas, a reformular algunos esquemas y a cuestionarte si no deberías hacer el animal con más frecuencia. Poco importa que no hay una melodía, que John Famiglietti no toque el bajo (un precioso Rickenbaker) ni un pepino. Tampoco le hace falta porque llena el escenario con su sola presencia y su pelazo.
Sí, ya sé que esto puede parecer una hoja de promo del grupo. Ojalá fuera yo su agente de prensa, no digo más.

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