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27 de junio 2017    /   CREATIVIDAD
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«Lovers» y «haters» homenajean la Helvetica en su 60 cumpleaños

27 de junio 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Lo de los haters no es solo un fenómeno de internet. También los hay en otros aspectos de la vida. Por ejemplo, en el del diseño gráfico. Más concretamente, en el de la tipografía.

Al unánime odio que los diseñadores sienten por la omnipresente Comic Sans —recientemente en el documental sobre la muerte de Asunta se vio cómo un escrito judicial estaba impreso en esa tipografía—, se une el que algunos profesionales tienen hacia la Helvetica.

Esta elegante tipografía, desarrollada en 1957 por Max Miedinger y Edouard Hoffmann para modernizar la Berthold Akzidenz Grotesk, es para algunos diseñadores como la kriptonita.

Aunque muchos expertos centran esas críticas sobre algunas versiones disponibles en la actualidad o al mal uso que ciertos diseñadores hacen constantemente de ella, lo cierto es que la crítica está ahí.

«Que haya crítica también es bueno», afirman los responsables del estudio Husmee que, lejos de criticar la tipografía, acaban de organizar un homenaje por el 60º aniversario de la Helvetica.

«Nuestra intención con este homenaje era fomentar la pluralidad de opiniones. Queríamos que fuera un homenaje total, crítico y visceral. Se han realizado mil homenajes a esta tipografía y no queríamos que el nuestro fueran veinte pósteres más con composiciones tipográficas en Helvética».

Para entender bien el proyecto de Husmee hay que retroceder a 2007. Ese año la Helvetica cumplió medio siglo. Un aniversario que coincidió con el nacimiento de este estudio donostiarra, uno de cuyos primeros trabajos fue hacer la premier en España del documental Helvetica, de Gary Hustwit.

Diez años más tarde, los responsables de Husmee pensaron que sería una buena idea celebrar la primera década de existencia del estudio y las seis de la Helvetica con un homenaje a esa tipografía.

«Nos gusta desarrollar proyectos fuera del día a día que ayuden a crear sinergías entre los compañeros. Hace dos años hicimos un homenaje a Massimo Vignelli en el que participamos medio centenar de estudios. Este año nos parecía interesante homenajear a la Helvetica en su 60º aniversario».

Lo que no esperaban es que, a pesar de esos haters, la propuesta fuera a tener tan buena aceptación por parte de los estudios participantes.

«Nos hemos quedado alucinados con la proyección que ha tenido. Incluso nos han mandado propuestas estudios que no estaban dentro del proyecto, pero que han querido desarrollar su propia versión. Muchas de ellas pululan por las redes, lo que ha hecho si cabe aún mas grande el tributo».

Aunque no hubo un criterio selectivo estricto, Husmee propuso participar a veinte profesionales del diseño. Entre ellos, destacadas figuras del diseño nacional como Mario Eskenazi, Javier Mariscal, Pep Carrió y Óscar Mariné, cuya única limitación creativa era hacer pósteres en cuatricromía, en formato DinA2, a una cara y susceptibles de ser impresos en offset.

«Lo que buscábamos además de calidad en la participación, era diversidad de estilo y opinión, para darle al homenaje un sentido total. Todo el mundo aceptó la propuesta, incluso a los que no les gustaba la tipografía porque también se aceptaba esa crítica. Al final, los estudios plasmaron libremente sus ideas y se consiguió crear 20 pósteres muy diferentes y conceptualmente muy potentes».


Una de las críticas que se acostumbra a hacer a la Helvetica como fuente tipográfica es que carece de personalidad. Algo con lo que los miembros de Husmee no están en absoluto de acuerdo. Menos aún después de ver el resultado del homenaje.

«Nosotros somos de los que “amamos” esta tipografía, pero también es cierto que no somos de los que trabajamos solo en Helvetica. La utilizamos cuando creemos que es la adecuada. El problema es que casi todo el mundo la usa igual, porque rara es la vez que no funciona. Por eso dicen que no tiene personalidad, pero no estamos de acuerdo».

Creada antes de la revolución digital, la Helvetica fue creada para ser impresa. Por esa razón, los responsables de Husmee tienen claro que el proyecto no puede quedarse solo en internet. Entre los siguientes pasos a dar, se barajan un libro y una exposición.

«Vamos a hacer un libro del proyecto. Una edición limitada para los que hemos participado en la que también estén representados Arjowiggins y AgpoGraf, que nos han ayudado en el homenaje. Lo de la exposición ha estado en nuestras cabezas desde un principio, pero todo depende de cómo evolucione todo. Las cosas tienen sentido en su justa medida y algunos proyectos necesitan una exposición para entenderse mejor y otros no. Lo estamos decidiendo en estos mismos momentos».


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Al unánime odio que los diseñadores sienten por la omnipresente Comic Sans —recientemente en el documental sobre la muerte de Asunta se vio cómo un escrito judicial estaba impreso en esa tipografía—, se une el que algunos profesionales tienen hacia la Helvetica.

Esta elegante tipografía, desarrollada en 1957 por Max Miedinger y Edouard Hoffmann para modernizar la Berthold Akzidenz Grotesk, es para algunos diseñadores como la kriptonita.

Aunque muchos expertos centran esas críticas sobre algunas versiones disponibles en la actualidad o al mal uso que ciertos diseñadores hacen constantemente de ella, lo cierto es que la crítica está ahí.

«Que haya crítica también es bueno», afirman los responsables del estudio Husmee que, lejos de criticar la tipografía, acaban de organizar un homenaje por el 60º aniversario de la Helvetica.

«Nuestra intención con este homenaje era fomentar la pluralidad de opiniones. Queríamos que fuera un homenaje total, crítico y visceral. Se han realizado mil homenajes a esta tipografía y no queríamos que el nuestro fueran veinte pósteres más con composiciones tipográficas en Helvética».

Para entender bien el proyecto de Husmee hay que retroceder a 2007. Ese año la Helvetica cumplió medio siglo. Un aniversario que coincidió con el nacimiento de este estudio donostiarra, uno de cuyos primeros trabajos fue hacer la premier en España del documental Helvetica, de Gary Hustwit.

Diez años más tarde, los responsables de Husmee pensaron que sería una buena idea celebrar la primera década de existencia del estudio y las seis de la Helvetica con un homenaje a esa tipografía.

«Nos gusta desarrollar proyectos fuera del día a día que ayuden a crear sinergías entre los compañeros. Hace dos años hicimos un homenaje a Massimo Vignelli en el que participamos medio centenar de estudios. Este año nos parecía interesante homenajear a la Helvetica en su 60º aniversario».

Lo que no esperaban es que, a pesar de esos haters, la propuesta fuera a tener tan buena aceptación por parte de los estudios participantes.

«Nos hemos quedado alucinados con la proyección que ha tenido. Incluso nos han mandado propuestas estudios que no estaban dentro del proyecto, pero que han querido desarrollar su propia versión. Muchas de ellas pululan por las redes, lo que ha hecho si cabe aún mas grande el tributo».

Aunque no hubo un criterio selectivo estricto, Husmee propuso participar a veinte profesionales del diseño. Entre ellos, destacadas figuras del diseño nacional como Mario Eskenazi, Javier Mariscal, Pep Carrió y Óscar Mariné, cuya única limitación creativa era hacer pósteres en cuatricromía, en formato DinA2, a una cara y susceptibles de ser impresos en offset.

«Lo que buscábamos además de calidad en la participación, era diversidad de estilo y opinión, para darle al homenaje un sentido total. Todo el mundo aceptó la propuesta, incluso a los que no les gustaba la tipografía porque también se aceptaba esa crítica. Al final, los estudios plasmaron libremente sus ideas y se consiguió crear 20 pósteres muy diferentes y conceptualmente muy potentes».


Una de las críticas que se acostumbra a hacer a la Helvetica como fuente tipográfica es que carece de personalidad. Algo con lo que los miembros de Husmee no están en absoluto de acuerdo. Menos aún después de ver el resultado del homenaje.

«Nosotros somos de los que “amamos” esta tipografía, pero también es cierto que no somos de los que trabajamos solo en Helvetica. La utilizamos cuando creemos que es la adecuada. El problema es que casi todo el mundo la usa igual, porque rara es la vez que no funciona. Por eso dicen que no tiene personalidad, pero no estamos de acuerdo».

Creada antes de la revolución digital, la Helvetica fue creada para ser impresa. Por esa razón, los responsables de Husmee tienen claro que el proyecto no puede quedarse solo en internet. Entre los siguientes pasos a dar, se barajan un libro y una exposición.

«Vamos a hacer un libro del proyecto. Una edición limitada para los que hemos participado en la que también estén representados Arjowiggins y AgpoGraf, que nos han ayudado en el homenaje. Lo de la exposición ha estado en nuestras cabezas desde un principio, pero todo depende de cómo evolucione todo. Las cosas tienen sentido en su justa medida y algunos proyectos necesitan una exposición para entenderse mejor y otros no. Lo estamos decidiendo en estos mismos momentos».


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Opiniones 2
  • Aunque yo la tengo incorporada, no estaría de más que se pusiera a disposición de quien lo desee un enlace a un fichero .ttf, .fnt, o .afx para añadir a las fonts del sistema sea windows, linux o mac.
    Ese sería el mejor tributo a esa fundida que se podría hacer.

  • Comentarios cerrados.

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