27 de marzo 2012    /   CREATIVIDAD
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High Score House: ¡Me pido fregar los platos!

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Diseñadores, informáticos y en general gente que trabaja todo el día frente a un ordenador saben que ha llegado el momento de tomarse unas vacaciones cuando, tras cometer un error en la vida real, como por ejemplo ponerse la ropa interior del revés, su cerebro les susurra ¡¡Ctrl+Z, Ctrl+Z!! o puede que ¡¡⌘+Z!!.

Este tipo de experiencias son síntomas muy claros de lo que en el futuro puede llegar a ser nuestra vida. En unos años, puede que se hable del tercer episodio de Black Mirror, como en el siglo XX se hablaba de algunas novelas de Julio Verne.

La incorporación de cosas de la vida digital a la vida real ya se está produciendo y en algunas ocasiones estos avances nos pueden ayudar a vivir mejor. En eso es en lo que pensaron Kyle Seaman y Theo Ephraim, los creadores que están detrás de High Score House, un videojuego gratuito en línea cuyo objetivo es crear una atmósfera positiva en casa, fomentando la comunicación entre padres e hijos y enseñando que el esfuerzo tiene recompensas.

Este ambicioso objetivo se afronta estableciendo una serie de tareas cotidianas como pasear al perro, hacer la cama o fregar los platos, y asignándolas diaria, semanal o mensualmente a los diferentes miembros de la familia que previamente se han creado un usuario (que pueden conectar con su Facebook).

Cada uno de los miembros participantes gana puntos cuando realiza sus tareas y puede canjearlos después por recompensas del mundo real como ir al cine, un monopatín nuevo o un iPad (supongo que tras llevar el peso de todas las tareas del hogar durante un año, conseguir un millón de puntos y provocar que sus padres se enfrenten a una acusación por explotación infantil). Porque dependiendo de la importancia, las recompensas valen más o menos puntos y los usuarios pueden escoger entre gastar o ahorrar sus puntos para conseguir recompensas mayores.

Todo esto envuelto en un diseño muy visual para que hasta los niños más pequeños se sientan cómodos y tan 2.0 que marea; por ejemplo, los usuarios reciben alertas vía correo electrónico, pueden descargarse una aplicación a sus teléfonos móviles para ver cómo lo están haciendo, etc.

La filosofía que hay detrás de este juego es que es posible utilizar los videojuegos para mejorar el mundo. Cada día, millones de personas gastan su tiempo e incluso su dinero en juegos como Cityville o Farmville, pasatiempos perfectamente diseñados para engancharnos y satisfacer algunas necesidades que raramente conseguimos colmar en nuestro día a día. Pero los creadores de High Score House creen que es posible aprovechar este tirón y “exportarlo” al mundo real, utilizando los videojuegos como poderosas herramientas para mejorar nuestro entorno, educar o implicar a las personas, ayudándonos a alcanzar metas que sin esa motivación serían imposibles.

Además, nunca hubo un momento tan propicio para un juego como High Score House como el actual: los niños de hoy en día han crecido mirando una pantalla de ordenador y los padres con hijos pequeños fueron los primeros niños que descubrieron los videojuegos en la heroica década de 1980.

No llevamos trajes plateados, pero ¿habremos llegado ya al futuro?

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Este tipo de experiencias son síntomas muy claros de lo que en el futuro puede llegar a ser nuestra vida. En unos años, puede que se hable del tercer episodio de Black Mirror, como en el siglo XX se hablaba de algunas novelas de Julio Verne.

La incorporación de cosas de la vida digital a la vida real ya se está produciendo y en algunas ocasiones estos avances nos pueden ayudar a vivir mejor. En eso es en lo que pensaron Kyle Seaman y Theo Ephraim, los creadores que están detrás de High Score House, un videojuego gratuito en línea cuyo objetivo es crear una atmósfera positiva en casa, fomentando la comunicación entre padres e hijos y enseñando que el esfuerzo tiene recompensas.

Este ambicioso objetivo se afronta estableciendo una serie de tareas cotidianas como pasear al perro, hacer la cama o fregar los platos, y asignándolas diaria, semanal o mensualmente a los diferentes miembros de la familia que previamente se han creado un usuario (que pueden conectar con su Facebook).

Cada uno de los miembros participantes gana puntos cuando realiza sus tareas y puede canjearlos después por recompensas del mundo real como ir al cine, un monopatín nuevo o un iPad (supongo que tras llevar el peso de todas las tareas del hogar durante un año, conseguir un millón de puntos y provocar que sus padres se enfrenten a una acusación por explotación infantil). Porque dependiendo de la importancia, las recompensas valen más o menos puntos y los usuarios pueden escoger entre gastar o ahorrar sus puntos para conseguir recompensas mayores.

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La filosofía que hay detrás de este juego es que es posible utilizar los videojuegos para mejorar el mundo. Cada día, millones de personas gastan su tiempo e incluso su dinero en juegos como Cityville o Farmville, pasatiempos perfectamente diseñados para engancharnos y satisfacer algunas necesidades que raramente conseguimos colmar en nuestro día a día. Pero los creadores de High Score House creen que es posible aprovechar este tirón y “exportarlo” al mundo real, utilizando los videojuegos como poderosas herramientas para mejorar nuestro entorno, educar o implicar a las personas, ayudándonos a alcanzar metas que sin esa motivación serían imposibles.

Además, nunca hubo un momento tan propicio para un juego como High Score House como el actual: los niños de hoy en día han crecido mirando una pantalla de ordenador y los padres con hijos pequeños fueron los primeros niños que descubrieron los videojuegos en la heroica década de 1980.

No llevamos trajes plateados, pero ¿habremos llegado ya al futuro?

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