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14 de marzo 2018    /   CINE/TV
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Inicios típicos de historias de mujeres: tras una ruptura o por casualidad

14 de marzo 2018    /   CINE/TV     por          
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Pocas historias realistas del cine y los telefilmes comienzan con mujeres exponiendo sus sueños y ambiciones salvo que estos sean el matrimonio o ser diseñadora de ropa, zapatos y bolsos o presentadora de un programa de televisión matinal. La ficción acota los campos de sueños para las mujeres.

Historias en las que ser mujer u hombre cambia matices

Hay historias que no tienen que ver con los sueños sino con la supervivencia o el reencuentro con el pasado o el descubrimiento de un criminal. Un personaje que investiga crímenes, que entra en prisión o vuelve al pueblo en el que nació o huye de un monstruo lo mismo puede ser una mujer que un hombre.

alien

Entre El castañazo (Slap Shot, 1973) y Distrito Apache (Fort Apache the Bronx, 1981), Paul Newman pudo acabar como teniente Ripley en Alien, el octavo pasajero (1977). La falta de presupuesto cambió el sexo del personaje. ¿Habríamos visto a un talludito Paul Newman en calzoncillos embutiéndose el traje espacial? Quizá. Pero posiblemente esta escena no sería considerada excitante por las revistas de cine populares interesadas más en la carne que en el trabajo actoral.

El género del personaje añade matices según qué época y espacio. Mujeres que trabajaron descifrando los códigos nazis se marchitan como amas de casa o en empleos precarios en The Bletchley Circle. Las primeras inspectoras de policía son cuestionadas por sus compañeros en Principal Sospechoso 1973.

Una historia que comienza con un sueño que no sea el matrimonio suele convertirse en una advertencia: niña, no te salgas del camino. El cuento de Las zapatillas rojas es un ejemplo. La protagonista enloquece y muere por su ambición de ser bailarina en lugar de esposa.

Bajar del pedestal

Muchas películas de mujeres con prestigio profesional y dinero tratan sobre cómo ellas buscan un marido para no estar incompletas. La soledad es devastadora. La falta de amor puede destrozar ánimos templados pero muchas de estas estas historias no muestran cómo dos personas se enamoran sino de cómo ellas son mujeres con todas las palabras cuando cazan o se dejan cazar por un hombre. A los guionistas, la mayoría hombres, les convienen estas historias.

No es raro encontrar en estas historias una escena en la que el protagonista masculino pide a la mujer poderosa u orgullosa que baje del pedestal. Esto es raro en las historias de hombres poderosos. Ellos rara vez bajan del pedestal; ellas los aceptan tal y como son.

Si rara vez un sueño o ambición no romántica es el punto de partida de la historia de una mujer, ¿cuál es o cuáles son? Están la venganza (contra el hombre que le hizo daño), la debacle y la casualidad. La venganza es un mecanismo claro y viejo que en muchos casos acaba por unir a los disputantes. Más interesante de comentar son los primeros puntos.

La debacle

Un viudo puede ser el protagonista de una historia romántica pero la esposa llevará años muerta. Rara vez la historia de un hombre comienza cuando muere su esposa a no ser que sea un agente de FBI o militar retirado. Entonces comienza una carnicería para vengarse de los asesinos de la esposa o compañera. El cine y las series rara vez muestran como el protagonista se derrumba cuando pierde a la mujer.

Una mujer que acaba de quedar huérfana o enviudar o perder a su pareja o ha sido traicionada por el padre de sus hijos se encuentra de repente con una montaña de desafíos. Antes de que comience el drama en su historia (un drama aunque se desarrolle dentro de una comedia) ha sido retratada como dependiente económicamente de su marido o padre. El mundo fuera de las cuatro paredes domésticas prácticamente le es desconocido más allá de las cenas y meriendas en casas ajenas. Es un punto de partida común de ficciones clásicas y modernas en el cine y la televisión.

En el cine Imitación a la vida (Imitation of Life, 1959) dirigida por Douglas Sirk es el clásico por excelencia como ejemplo. En las series contemporáneas, The Good Wife (2009-2016) es por derecho propio el referente que ha sido seguido por otras producciones.

La casualidad

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Otra manera en la que las mujeres se hacen protagonistas es POR CASUALIDAD. (Como Sigourney Weaver consiguió el papel destinado a Paul Newman). Ellas alcanzan un puesto de poder en un despacho enmoquetado porque hombres con poder lo han decidido. Es una medida de urgencia a falta de un hombre con los requisitos necesarios o para evitar disputas entre gallitos.

El ejemplo más conocido lo tenemos en Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen) como primera ministra de Dinamarca en Borgen (2010-2013). Ella representa a un partido pequeño y no soñó con llegar tan alto en la política. Lo que ignoraban los hombres poderosos es la valía de ella.

La casualidad y la debacle forman parte de las vidas de las protagonistas de Juego de Tronos. Las circunstancias obligan a estas mujeres a ejercer un poder al que no aspiraban porque no habían sido educadas para ello.

El repaso es breve pero suficiente para destacar que la mayoría de los personajes femeninos no comienzan sus historias con sueños y ambiciones. Ellas están agazapadas. La torpeza o la malicia de los hombres las empuja a actuar. ¿Reflejan estas historias el mundo tal y como es? Es posible, pero hay pocas historias que comienzan con los sueños de las protagonistas (que no sea el matrimonio) y concluyan con el triunfo.

Pocas historias realistas del cine y los telefilmes comienzan con mujeres exponiendo sus sueños y ambiciones salvo que estos sean el matrimonio o ser diseñadora de ropa, zapatos y bolsos o presentadora de un programa de televisión matinal. La ficción acota los campos de sueños para las mujeres.

Historias en las que ser mujer u hombre cambia matices

Hay historias que no tienen que ver con los sueños sino con la supervivencia o el reencuentro con el pasado o el descubrimiento de un criminal. Un personaje que investiga crímenes, que entra en prisión o vuelve al pueblo en el que nació o huye de un monstruo lo mismo puede ser una mujer que un hombre.

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Entre El castañazo (Slap Shot, 1973) y Distrito Apache (Fort Apache the Bronx, 1981), Paul Newman pudo acabar como teniente Ripley en Alien, el octavo pasajero (1977). La falta de presupuesto cambió el sexo del personaje. ¿Habríamos visto a un talludito Paul Newman en calzoncillos embutiéndose el traje espacial? Quizá. Pero posiblemente esta escena no sería considerada excitante por las revistas de cine populares interesadas más en la carne que en el trabajo actoral.

El género del personaje añade matices según qué época y espacio. Mujeres que trabajaron descifrando los códigos nazis se marchitan como amas de casa o en empleos precarios en The Bletchley Circle. Las primeras inspectoras de policía son cuestionadas por sus compañeros en Principal Sospechoso 1973.

Una historia que comienza con un sueño que no sea el matrimonio suele convertirse en una advertencia: niña, no te salgas del camino. El cuento de Las zapatillas rojas es un ejemplo. La protagonista enloquece y muere por su ambición de ser bailarina en lugar de esposa.

Bajar del pedestal

Muchas películas de mujeres con prestigio profesional y dinero tratan sobre cómo ellas buscan un marido para no estar incompletas. La soledad es devastadora. La falta de amor puede destrozar ánimos templados pero muchas de estas estas historias no muestran cómo dos personas se enamoran sino de cómo ellas son mujeres con todas las palabras cuando cazan o se dejan cazar por un hombre. A los guionistas, la mayoría hombres, les convienen estas historias.

No es raro encontrar en estas historias una escena en la que el protagonista masculino pide a la mujer poderosa u orgullosa que baje del pedestal. Esto es raro en las historias de hombres poderosos. Ellos rara vez bajan del pedestal; ellas los aceptan tal y como son.

Si rara vez un sueño o ambición no romántica es el punto de partida de la historia de una mujer, ¿cuál es o cuáles son? Están la venganza (contra el hombre que le hizo daño), la debacle y la casualidad. La venganza es un mecanismo claro y viejo que en muchos casos acaba por unir a los disputantes. Más interesante de comentar son los primeros puntos.

La debacle

Un viudo puede ser el protagonista de una historia romántica pero la esposa llevará años muerta. Rara vez la historia de un hombre comienza cuando muere su esposa a no ser que sea un agente de FBI o militar retirado. Entonces comienza una carnicería para vengarse de los asesinos de la esposa o compañera. El cine y las series rara vez muestran como el protagonista se derrumba cuando pierde a la mujer.

Una mujer que acaba de quedar huérfana o enviudar o perder a su pareja o ha sido traicionada por el padre de sus hijos se encuentra de repente con una montaña de desafíos. Antes de que comience el drama en su historia (un drama aunque se desarrolle dentro de una comedia) ha sido retratada como dependiente económicamente de su marido o padre. El mundo fuera de las cuatro paredes domésticas prácticamente le es desconocido más allá de las cenas y meriendas en casas ajenas. Es un punto de partida común de ficciones clásicas y modernas en el cine y la televisión.

En el cine Imitación a la vida (Imitation of Life, 1959) dirigida por Douglas Sirk es el clásico por excelencia como ejemplo. En las series contemporáneas, The Good Wife (2009-2016) es por derecho propio el referente que ha sido seguido por otras producciones.

La casualidad

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Otra manera en la que las mujeres se hacen protagonistas es POR CASUALIDAD. (Como Sigourney Weaver consiguió el papel destinado a Paul Newman). Ellas alcanzan un puesto de poder en un despacho enmoquetado porque hombres con poder lo han decidido. Es una medida de urgencia a falta de un hombre con los requisitos necesarios o para evitar disputas entre gallitos.

El ejemplo más conocido lo tenemos en Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen) como primera ministra de Dinamarca en Borgen (2010-2013). Ella representa a un partido pequeño y no soñó con llegar tan alto en la política. Lo que ignoraban los hombres poderosos es la valía de ella.

La casualidad y la debacle forman parte de las vidas de las protagonistas de Juego de Tronos. Las circunstancias obligan a estas mujeres a ejercer un poder al que no aspiraban porque no habían sido educadas para ello.

El repaso es breve pero suficiente para destacar que la mayoría de los personajes femeninos no comienzan sus historias con sueños y ambiciones. Ellas están agazapadas. La torpeza o la malicia de los hombres las empuja a actuar. ¿Reflejan estas historias el mundo tal y como es? Es posible, pero hay pocas historias que comienzan con los sueños de las protagonistas (que no sea el matrimonio) y concluyan con el triunfo.

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Opiniones 2
  • Mi historia «El sueño de Aurora», está en la cartelera madrileña, sí que se inicia y termina narrando el sueño de la protagonista, esa es la historia y no otra. Pero es cierto, hay pocas historias que cuentten esto, sobretodo si nos referimos a productos más comerciales.

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