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1 de febrero 2016    /   BUSINESS
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La escalera mecánica más larga del mundo está en Hong Kong y te lleva al cielo

1 de febrero 2016    /   BUSINESS     por          
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En Hong Kong hay una escalera mecánica que te lleva a casa. Un medio de transporte al aire libre que en menos de 20 minutos traslada a una persona desde el bullicio del distrito Central a las tranquilas laderas residenciales del barrio de Mid-Levels. No hay otra igual en el mundo. Mide casi un kilómetro.

Para encontrar su razón de ser hace falta remontarse a los años 80, una época de tremendo crecimiento en Hong Kong. La complicada topografía de la isla no era un obstáculo para los ingenieros de la ciudad, que llenaron sus solares empinados de torres. Olía a dinero por todas partes.

hktowers

Con el crecimiento llegan también los problemas. El tráfico ralentiza la ciudad. Cada vez hay más oficinistas que se trasladan a Mid-Levels, un barrio que se encuentra en la parte medio-alta de la urbe. Aquí hay más árboles, el aire está más limpio y hay edificios de nueva planta para acomodar a expatriados y locales acomodados. La densidad de la ciudad no permite hacer calles más grandes. Se exigen soluciones innovadoras.

Para intentar paliar este problema, el gobierno crea un ingenioso plan destinado a reducir el tráfico.

Cuando viajas en coche o transporte público, la distancia entre las dos zonas es entre cinco y siete kilómetros.

1mid-cent

A pie, en cambio, no llegaba al kilómetro. Una distancia corta si no fuera por el desnivel entre las dos áreas (más de 150 metros). Inviable como alternativa masiva al autobús o el coche privado.

¿La solución? Un sistema integrado de escaleras mecánicas de más de 800 metros de longitud que conecta los dos barrios y que es el más largo del mundo. Un sistema pensado para sacar a los ciudadanos de sus coches y animarlos a acudir a su trabajo a pie.

Las escaleras se dividen en una decena de tramos para que el peatón pueda bajarse en cualquiera de las 14 calles que conectan con este servicio.

En cada tramo, solo hay una escalera mecanizada que cambia de dirección según la hora del día. Por la mañana temprano, se dirige hacia abajo en dirección a las oficinas. A partir de las 10:00, invierte su sentido y se dirige hacia las zonas residenciales situadas en alto hasta medianoche. Entonces se apaga.

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(pisaphotography / Shutterstock.com)

A mitad de trayecto hay una máquina que añade dos dólares hongkoneses al abono transporte en compensación por haber utilizado este medio en lugar de un vehículo motorizado. Un incentivo más para dejar el coche en casa.

El proyecto no solo ha mejorado la conexión entre Mid Levels y Central, ha mejorado la cohesión entre todos los barrios que se encuentran en medio. Prueba de su éxito es la revalorización de todas las áreas que se sitúan alrededor de este medio de transporte.

Estas zonas, que antes eran tranquilas, ahora concentran distritos como SoHo, repletas de tiendas, restaurantes y bares de copas bastante concurridos por personas occidentales.

Para los ciudadanos con menos poder adquisitivo, en cambio, no siempre ha sido tan positivo. El éxito de este sistema de transporte ha incrementado los precios de la vivienda, un argumento que varias asociaciones de vecinos están utilizando para frenar la construcción de otros sistemas similares en la ciudad.

Un artículo de The Wall Street Journal indicó que los precios de los alquileres se habían duplicado en la zona de Sai Ying Pun. Aquí terminó recientemente la construcción de un sistema de escaleras mecánicas que conecta el metro con zonas resdenciales situadas 75 metros más en alto. Se teme que los planes para construir otro sistema parecido en la calle Pound Lane acaben haciendo lo mismo.

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e X p o s e / Shutterstock.com

«Un dispendio innecesario de recursos públicos»

Hoy la escalera es motivo de orgullo para las autoridades y considerada una atracción turística, pero no siempre fue así. La factura final de la instalación incurrió un sobrecoste del 153% y, así, acabó ascendiendo a un total de 30 millones de dólares estadounidenses en 1993. Esto llevó al Departamento de Auditoría de la ciudad a tildarla de innecesaria y cara.

Hace poco, un informe del Departamento de Transporte de Hong Kong sembró dudas sobre su efectividad. Tras un estudio en 2010, encontraron que no se había apreciado una reducción importante de los vehículos en la zona. Argumentaban que se había producido un escenario de demanda inducida. Se ha conseguido aumentar el flujo de personas en la zona pero sin reducir los desplazamientos en coche.

Te muestro mis partes nobles

Hubo una época en los años 90 en la que era habitual ver a un hombre en pelotas mientras subías por las escaleras camino a Mid Levels. Hong Kong magazine cuenta que el director de fotografía Christopher Doyle era aficionado a enseñar su cuerpo desnudo a todo aquel que pasaba por allí.

El australiano vivía en un piso con vista directa a la escalinata. Su apartamento fue utilizado en varias escenas en la película Chungking Express, de Won Kar Wai, que se estrenó en 1994, donde Doyle trabajó como director de fotografía.

Leyenda urbana o no, Doyle captura la escalera varias veces de forma evocadora durante la película. Nunca es el centro de atención pero su presencia se intuye y se ve en distintos momentos del largometraje. Cuando la enfoca de reojo, se ve a la gente pasando constantemente. Un reflejo de Hong Kong, la ciudad donde todo el mundo tiene prisa y poco tiempo para sentarse y observar.

En Hong Kong hay una escalera mecánica que te lleva a casa. Un medio de transporte al aire libre que en menos de 20 minutos traslada a una persona desde el bullicio del distrito Central a las tranquilas laderas residenciales del barrio de Mid-Levels. No hay otra igual en el mundo. Mide casi un kilómetro.

Para encontrar su razón de ser hace falta remontarse a los años 80, una época de tremendo crecimiento en Hong Kong. La complicada topografía de la isla no era un obstáculo para los ingenieros de la ciudad, que llenaron sus solares empinados de torres. Olía a dinero por todas partes.

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Con el crecimiento llegan también los problemas. El tráfico ralentiza la ciudad. Cada vez hay más oficinistas que se trasladan a Mid-Levels, un barrio que se encuentra en la parte medio-alta de la urbe. Aquí hay más árboles, el aire está más limpio y hay edificios de nueva planta para acomodar a expatriados y locales acomodados. La densidad de la ciudad no permite hacer calles más grandes. Se exigen soluciones innovadoras.

Para intentar paliar este problema, el gobierno crea un ingenioso plan destinado a reducir el tráfico.

Cuando viajas en coche o transporte público, la distancia entre las dos zonas es entre cinco y siete kilómetros.

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A pie, en cambio, no llegaba al kilómetro. Una distancia corta si no fuera por el desnivel entre las dos áreas (más de 150 metros). Inviable como alternativa masiva al autobús o el coche privado.

¿La solución? Un sistema integrado de escaleras mecánicas de más de 800 metros de longitud que conecta los dos barrios y que es el más largo del mundo. Un sistema pensado para sacar a los ciudadanos de sus coches y animarlos a acudir a su trabajo a pie.

Las escaleras se dividen en una decena de tramos para que el peatón pueda bajarse en cualquiera de las 14 calles que conectan con este servicio.

En cada tramo, solo hay una escalera mecanizada que cambia de dirección según la hora del día. Por la mañana temprano, se dirige hacia abajo en dirección a las oficinas. A partir de las 10:00, invierte su sentido y se dirige hacia las zonas residenciales situadas en alto hasta medianoche. Entonces se apaga.

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(pisaphotography / Shutterstock.com)

A mitad de trayecto hay una máquina que añade dos dólares hongkoneses al abono transporte en compensación por haber utilizado este medio en lugar de un vehículo motorizado. Un incentivo más para dejar el coche en casa.

El proyecto no solo ha mejorado la conexión entre Mid Levels y Central, ha mejorado la cohesión entre todos los barrios que se encuentran en medio. Prueba de su éxito es la revalorización de todas las áreas que se sitúan alrededor de este medio de transporte.

Estas zonas, que antes eran tranquilas, ahora concentran distritos como SoHo, repletas de tiendas, restaurantes y bares de copas bastante concurridos por personas occidentales.

Para los ciudadanos con menos poder adquisitivo, en cambio, no siempre ha sido tan positivo. El éxito de este sistema de transporte ha incrementado los precios de la vivienda, un argumento que varias asociaciones de vecinos están utilizando para frenar la construcción de otros sistemas similares en la ciudad.

Un artículo de The Wall Street Journal indicó que los precios de los alquileres se habían duplicado en la zona de Sai Ying Pun. Aquí terminó recientemente la construcción de un sistema de escaleras mecánicas que conecta el metro con zonas resdenciales situadas 75 metros más en alto. Se teme que los planes para construir otro sistema parecido en la calle Pound Lane acaben haciendo lo mismo.

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e X p o s e / Shutterstock.com

«Un dispendio innecesario de recursos públicos»

Hoy la escalera es motivo de orgullo para las autoridades y considerada una atracción turística, pero no siempre fue así. La factura final de la instalación incurrió un sobrecoste del 153% y, así, acabó ascendiendo a un total de 30 millones de dólares estadounidenses en 1993. Esto llevó al Departamento de Auditoría de la ciudad a tildarla de innecesaria y cara.

Hace poco, un informe del Departamento de Transporte de Hong Kong sembró dudas sobre su efectividad. Tras un estudio en 2010, encontraron que no se había apreciado una reducción importante de los vehículos en la zona. Argumentaban que se había producido un escenario de demanda inducida. Se ha conseguido aumentar el flujo de personas en la zona pero sin reducir los desplazamientos en coche.

Te muestro mis partes nobles

Hubo una época en los años 90 en la que era habitual ver a un hombre en pelotas mientras subías por las escaleras camino a Mid Levels. Hong Kong magazine cuenta que el director de fotografía Christopher Doyle era aficionado a enseñar su cuerpo desnudo a todo aquel que pasaba por allí.

El australiano vivía en un piso con vista directa a la escalinata. Su apartamento fue utilizado en varias escenas en la película Chungking Express, de Won Kar Wai, que se estrenó en 1994, donde Doyle trabajó como director de fotografía.

Leyenda urbana o no, Doyle captura la escalera varias veces de forma evocadora durante la película. Nunca es el centro de atención pero su presencia se intuye y se ve en distintos momentos del largometraje. Cuando la enfoca de reojo, se ve a la gente pasando constantemente. Un reflejo de Hong Kong, la ciudad donde todo el mundo tiene prisa y poco tiempo para sentarse y observar.

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