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22 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD
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En Hollybull, el toro es la estrella

22 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Durante mucho tiempo, en el taller de La Fábrica de Porcelana descansaron varias figuritas de un toro. Se habían quedado allí por un proyecto frustrado que no acabó de realizarse.

A los responsables del taller la figura les llamaba la atención. «Nos gustaba la pieza, las formas, la luz, el animal… Pero no nos atrevíamos a sacarlo de ahí y ponerlo en el salón de nuestra casa», explica Julen Urra que, finalmente, se decidió a tunear uno de ellos y ponerlo en el salón de su casa. «Después de escuchar las opiniones positivas de familiares y allegados sobre la figura, nos decidimos a proponer a varios amigos diseñadores intervenir alguno de esos toros».

Esos amigos aceptaron la propuesta e incluso sugirieron el nombre de más participantes. «De los amigos cercanos pasamos a conocidos, antiguos profesores, clientes y gente a la que no conocíamos personalmente, pero de la que sí conocíamos su trabajo y nos hacía ilusión que participara con nosotros. Todos accedieron. El proyecto les entusiasmaba, sobre todo por trabajar con la porcelana, un material con el que muchos ellos no estaban familiarizados».

La Fábrica de Porcelana es una empresa familiar que desde 1989 está dedicada a trabajar ese material. Crean sus propias colecciones desarrollando la idea, el diseño, el modelado, la producción y la decoración, o ponen su conocimiento e instalaciones al servicio de otros clientes. «Nos consideramos un taller grande donde todo el mundo tiene cabida», explica Urra. «Un taller que tiene siempre las puertas abiertas a cualquier propuesta que nos permita crear y aprender cosas nuevas».

Esa fue justamente la filosofía de Hollybull, un proyecto en el que un total de 33 artistas –entre los que se encuentran Sergio Mora, Hey Estudio, Relajaelcoco, Pepe Gimeno, Ana Juan o Iván Castro– se enfrentaban al reto de decorar la figurita de un toro. «El número lo decidió el azar. Tal vez hubiéramos llegado a 50, pero el proyecto se alargaba más de lo que pensábamos y decidimos parar en 33, que es un número que también nos gusta».

La libertad creativa de los autores a la hora de intervenir las piezas ha sido prácticamente absoluta. «No había ninguna limitación salvo la de no modificar la pieza en sí, aunque en una de ellas sí que hemos hecho un corte porque era algo más o menos sencillo», explica Julen Urra.

Ni siquiera ha habido directrices sobre cómo interpretar la figura del toro y el complejo universo que lo rodea. «Este proyecto trata sobre el toro como animal. Un animal que por costumbres, cultura o tradición no ha sido valorado como animal que es, o al menos no como valoramos la figura del gallo, el ciervo o el elefante. Por tanto, se aclaró a los artistas que no era un proyecto ni taurino ni antitaurino. Cada uno lo ha tomado como ha querido para plasmar en el animal aquello que ha creído conveniente».

A medida que fueron llegando los diseños de las diferentes piezas, los responsables de La Fábrica de Porcelana comenzaron a incubar la idea de hacer una exposición. Esa idea acabó dando lugar no a una, sino a cuatro exposiciones en otras tantas ciudades españolas y la producción de una serie limitada de diez unidades por colaborador, que se ponen a la venta a razón de una por exposición.

Después de pasar por San Sebastián y Barcelona –donde la muestra aún permanecerá abierta hasta el próximo día 23 de septiembre–, los toros visitarán Valencia (de 20 de octubre al 5 de noviembre) y Madrid en fechas aún por confirmar.




Durante mucho tiempo, en el taller de La Fábrica de Porcelana descansaron varias figuritas de un toro. Se habían quedado allí por un proyecto frustrado que no acabó de realizarse.

A los responsables del taller la figura les llamaba la atención. «Nos gustaba la pieza, las formas, la luz, el animal… Pero no nos atrevíamos a sacarlo de ahí y ponerlo en el salón de nuestra casa», explica Julen Urra que, finalmente, se decidió a tunear uno de ellos y ponerlo en el salón de su casa. «Después de escuchar las opiniones positivas de familiares y allegados sobre la figura, nos decidimos a proponer a varios amigos diseñadores intervenir alguno de esos toros».

Esos amigos aceptaron la propuesta e incluso sugirieron el nombre de más participantes. «De los amigos cercanos pasamos a conocidos, antiguos profesores, clientes y gente a la que no conocíamos personalmente, pero de la que sí conocíamos su trabajo y nos hacía ilusión que participara con nosotros. Todos accedieron. El proyecto les entusiasmaba, sobre todo por trabajar con la porcelana, un material con el que muchos ellos no estaban familiarizados».

La Fábrica de Porcelana es una empresa familiar que desde 1989 está dedicada a trabajar ese material. Crean sus propias colecciones desarrollando la idea, el diseño, el modelado, la producción y la decoración, o ponen su conocimiento e instalaciones al servicio de otros clientes. «Nos consideramos un taller grande donde todo el mundo tiene cabida», explica Urra. «Un taller que tiene siempre las puertas abiertas a cualquier propuesta que nos permita crear y aprender cosas nuevas».

Esa fue justamente la filosofía de Hollybull, un proyecto en el que un total de 33 artistas –entre los que se encuentran Sergio Mora, Hey Estudio, Relajaelcoco, Pepe Gimeno, Ana Juan o Iván Castro– se enfrentaban al reto de decorar la figurita de un toro. «El número lo decidió el azar. Tal vez hubiéramos llegado a 50, pero el proyecto se alargaba más de lo que pensábamos y decidimos parar en 33, que es un número que también nos gusta».

La libertad creativa de los autores a la hora de intervenir las piezas ha sido prácticamente absoluta. «No había ninguna limitación salvo la de no modificar la pieza en sí, aunque en una de ellas sí que hemos hecho un corte porque era algo más o menos sencillo», explica Julen Urra.

Ni siquiera ha habido directrices sobre cómo interpretar la figura del toro y el complejo universo que lo rodea. «Este proyecto trata sobre el toro como animal. Un animal que por costumbres, cultura o tradición no ha sido valorado como animal que es, o al menos no como valoramos la figura del gallo, el ciervo o el elefante. Por tanto, se aclaró a los artistas que no era un proyecto ni taurino ni antitaurino. Cada uno lo ha tomado como ha querido para plasmar en el animal aquello que ha creído conveniente».

A medida que fueron llegando los diseños de las diferentes piezas, los responsables de La Fábrica de Porcelana comenzaron a incubar la idea de hacer una exposición. Esa idea acabó dando lugar no a una, sino a cuatro exposiciones en otras tantas ciudades españolas y la producción de una serie limitada de diez unidades por colaborador, que se ponen a la venta a razón de una por exposición.

Después de pasar por San Sebastián y Barcelona –donde la muestra aún permanecerá abierta hasta el próximo día 23 de septiembre–, los toros visitarán Valencia (de 20 de octubre al 5 de noviembre) y Madrid en fechas aún por confirmar.




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