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31 de marzo 2014    /   CREATIVIDAD
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Las felices vidas de los hombres en los anuncios

31 de marzo 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Dos hombres pescando en un río. Uno dice al otro:
—Papá, ¿tú a mi edad…? ¿A ti siempre te funcionaba? Ya sabes…
—Hijo, los hombres podemos tener problemas ahí abajo a cualquier edad. Yo desde que me recetaron (…) estoy… Ya sabes…
Un pez pica. La caña da tirones arriba y abajo… Padre e hijo se miran y sonríen.
… Es un anuncio que nunca veremos en televisión.
En los anuncios las madres y las hijas hablan de picores «ahí abajo», pero un hombre no habla con su padre ni con un amigo de problemas por el sur. No hay problemas de erección ni de próstata ni estreñimiento… Por supuesto, un hombre no fija la mirada en la cámara y dice:
—A veces, hay cosas que no funcionan…
Pelé. El único hombre que habló sin tapujos de problemas de erección fue Pelé. Después de él, ninguno.
Lo cierto es que el hombre con problemas de erección no existe: está el hombre que no puede bajar de un árbol «sin ayuda» y el que encuentra un macetero entre él y su mujer. Mientras, una suave voz masculina recomienda pedir ayuda cuando se necesita, acompañado de unos rótulos fugaces:
PROBLEMAS DE ERECCIÓN
EYACULACIÓN PRECOZ
Tampoco encontramos un anuncio en el que un taxista resople y un compañero le diga:
—¿Almorranas? Yo sé qué es eso, pero desde que uso…
El prurito anal no es un problema: forma parte de la idiosincrasia del hombre, igual que dar botes con cervezas en la mano… Durante un corte publicitario vemos anuncios de mujeres bailando solas en la cocina, en el dormitorio, en la calle… luciendo ropa y zapatos o comiendo cereales.
Los hombres no bailan solos para anunciar chaquetas ni pantalones ni cereales. Los hombres bailan con las mujeres. Para que un hombre baile solo debe darse al menos una de estas condiciones:

  • Tiene una o dos cervezas en la mano. Dos mejor.
  • Está en medio de cien personas que botan arriba y abajo.
  • Celebra una victoria de su equipo de fútbol dando botes.
  • Tiene más de 120 kilos y se ducha y viste con la canción I feel good de James Brown o Simple irresistible de Robert Palmer… No anuncia ropa.

Aunque, si lo pensamos, los botes arriba y abajo no son pasos de baile. Los botes acercan al hombre a su ancestro homínido. La cerveza sustituye al hueso.
La masculinidad es frágil y se quiere evitar que los espectadores especulen sobre la sexualidad de un hombre por unos pasos de baile. Por eso, como mucho, un tipo adopta poses.
Precisamente para evitar comentarios malintencionados hay alimentos prohibidos para el hombre. Nunca veremos al hombre tomando cacao soluble o instantáneo; son cosas para jovencitos o mujeres. Un hombre de verdad toma café, aunque sea de cápsulas. Y de infusiones ni hablar: las infusiones son cosas de mujeres.
¿Los cereales? Un nerd puede tomar cereales con fibra, pero no podrá servirse un tazón dando saltitos en gayumbos.
¿El chocolate? Queda para quien tiene frustraciones. Un hombre no se frustra. En las recepciones del embajador, las mujeres cogen las bolas cubiertas de chocolate; los hombres miran las bolas con indiferencia. Si un hombre come chocolate, es porque una mujer se lo pone en la boca.
¿Las barritas cero calorías para picar entre comidas? Los hombres no temen no caber en los pantalones: los hombres se embuten los vaqueros de un salto. (¡Un salto! Dos o más son motivo de sospecha).
Solo el casado está sometido al imperio de lo dietético porque su esposa le pone con un saltito un plato sin grasas ni colesterol. El único producto ligero que puede tomar un soltero es la cerveza sin alcohol y no por gusto, sino porque conduce y es responsable con la vida ajena. Con su propia vida es irresponsable (lo dicen los anuncios):

  • No usa bronceador (cosa de chicas neumáticas, mamás y niños).
  • No conoce el papel higiénico (usa piedras o lo que pille a mano).
  • Camina sobre sus callos como si pisara algodones.
  • Compra marcas sin comparar, como si no hubiera un mañana.
  • No le importa el equilibrio del PH.
  • Solo limpia para darse un revolcón con una jovencita o porque hay un tigre durmiendo y quiere demostrar que es un tío valiente.

Para un hombre la vida siempre es chula a no ser que tenga resfriado y/o congestión nasal. Los problemas de narices son problemas de todos.
——————
Imagen: Dioniso bebiendo cerveza, Qingdao Beer Museum (China).

Dos hombres pescando en un río. Uno dice al otro:
—Papá, ¿tú a mi edad…? ¿A ti siempre te funcionaba? Ya sabes…
—Hijo, los hombres podemos tener problemas ahí abajo a cualquier edad. Yo desde que me recetaron (…) estoy… Ya sabes…
Un pez pica. La caña da tirones arriba y abajo… Padre e hijo se miran y sonríen.
… Es un anuncio que nunca veremos en televisión.
En los anuncios las madres y las hijas hablan de picores «ahí abajo», pero un hombre no habla con su padre ni con un amigo de problemas por el sur. No hay problemas de erección ni de próstata ni estreñimiento… Por supuesto, un hombre no fija la mirada en la cámara y dice:
—A veces, hay cosas que no funcionan…
Pelé. El único hombre que habló sin tapujos de problemas de erección fue Pelé. Después de él, ninguno.
Lo cierto es que el hombre con problemas de erección no existe: está el hombre que no puede bajar de un árbol «sin ayuda» y el que encuentra un macetero entre él y su mujer. Mientras, una suave voz masculina recomienda pedir ayuda cuando se necesita, acompañado de unos rótulos fugaces:
PROBLEMAS DE ERECCIÓN
EYACULACIÓN PRECOZ
Tampoco encontramos un anuncio en el que un taxista resople y un compañero le diga:
—¿Almorranas? Yo sé qué es eso, pero desde que uso…
El prurito anal no es un problema: forma parte de la idiosincrasia del hombre, igual que dar botes con cervezas en la mano… Durante un corte publicitario vemos anuncios de mujeres bailando solas en la cocina, en el dormitorio, en la calle… luciendo ropa y zapatos o comiendo cereales.
Los hombres no bailan solos para anunciar chaquetas ni pantalones ni cereales. Los hombres bailan con las mujeres. Para que un hombre baile solo debe darse al menos una de estas condiciones:

  • Tiene una o dos cervezas en la mano. Dos mejor.
  • Está en medio de cien personas que botan arriba y abajo.
  • Celebra una victoria de su equipo de fútbol dando botes.
  • Tiene más de 120 kilos y se ducha y viste con la canción I feel good de James Brown o Simple irresistible de Robert Palmer… No anuncia ropa.

Aunque, si lo pensamos, los botes arriba y abajo no son pasos de baile. Los botes acercan al hombre a su ancestro homínido. La cerveza sustituye al hueso.
La masculinidad es frágil y se quiere evitar que los espectadores especulen sobre la sexualidad de un hombre por unos pasos de baile. Por eso, como mucho, un tipo adopta poses.
Precisamente para evitar comentarios malintencionados hay alimentos prohibidos para el hombre. Nunca veremos al hombre tomando cacao soluble o instantáneo; son cosas para jovencitos o mujeres. Un hombre de verdad toma café, aunque sea de cápsulas. Y de infusiones ni hablar: las infusiones son cosas de mujeres.
¿Los cereales? Un nerd puede tomar cereales con fibra, pero no podrá servirse un tazón dando saltitos en gayumbos.
¿El chocolate? Queda para quien tiene frustraciones. Un hombre no se frustra. En las recepciones del embajador, las mujeres cogen las bolas cubiertas de chocolate; los hombres miran las bolas con indiferencia. Si un hombre come chocolate, es porque una mujer se lo pone en la boca.
¿Las barritas cero calorías para picar entre comidas? Los hombres no temen no caber en los pantalones: los hombres se embuten los vaqueros de un salto. (¡Un salto! Dos o más son motivo de sospecha).
Solo el casado está sometido al imperio de lo dietético porque su esposa le pone con un saltito un plato sin grasas ni colesterol. El único producto ligero que puede tomar un soltero es la cerveza sin alcohol y no por gusto, sino porque conduce y es responsable con la vida ajena. Con su propia vida es irresponsable (lo dicen los anuncios):

  • No usa bronceador (cosa de chicas neumáticas, mamás y niños).
  • No conoce el papel higiénico (usa piedras o lo que pille a mano).
  • Camina sobre sus callos como si pisara algodones.
  • Compra marcas sin comparar, como si no hubiera un mañana.
  • No le importa el equilibrio del PH.
  • Solo limpia para darse un revolcón con una jovencita o porque hay un tigre durmiendo y quiere demostrar que es un tío valiente.

Para un hombre la vida siempre es chula a no ser que tenga resfriado y/o congestión nasal. Los problemas de narices son problemas de todos.
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Imagen: Dioniso bebiendo cerveza, Qingdao Beer Museum (China).

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Opiniones 12
  • …hay alguna otra cosa muy de hombres en el ecosistema publicitario, como la transcendental lucha contra la alopecia, o el poner cara de bobo al saber que pagas de más por un seguro de automóvil (mientras un teléfono rojo con ruedas te atropella)

  • Los hombres no lavan platos. Ven a su mujer feliz lavando platos sin guantes.
    Los hombres no hacen la compra. Sólo compran cervezas (pueden ser 0’0).
    Los hombres no cambian pañales. Ven al roro contento y limpito.
    Los papás no saben hacer ni sopa. Knorr los ayuda a tapar el fallo.
    Los hombres sólo -y únicamente- ven fútbol en la tele. Gritan por ello.
    (Yo soy la única que ve fútbol en mi casa).

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