2 de agosto 2012    /   CINE/TV
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Homeland, Sigue soñando, y la televisión

2 de agosto 2012    /   CINE/TV     por          
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La pequeña duerme con cuentos crueles

La intro de Homeland recuerda a la intro de Sigue soñando (una serie a rescatar). Tanto el editor de libros Martin Tupper (Sigue soñando) como la agente Mathison (Homeland) han tenido la televisión como niñera, como tantos de nosotros antes de que Internet llegara a nuestras vidas.

Es probable que Gideon Raff —el creador de Homeland— quiera mostrar a través de la intro cómo la sociedad estadounidense vive en un estado de pánico desde hace décadas. (Un miedo que Sorkin critica en The Newsroom por boca de Jeff Daniels).

LA PEQUEÑA MATHISON Y LA TELEVISIÓN

Ronald Reagan es la primera imagen en el televisor de la pequeña Mathison. A continuación aparecen Bush (padre), Clinton y Obama con las Torres Gemelas hundiéndose, musulmanes y soldados norteamericanos en escenarios de guerra. Distintos presidentes, distintos partidos, pero que comparten una política exterior común: Los Estados Unidos no se cruzarán de brazos frente a quienes amenacen sus intereses.

La sucesión de presidentes estadounidenses en la pantalla parece incitar al minuto del odio. (Aquel ritual de la novela 1984 que recordaba a las personas su deber de odiar “al enemigo” durante un minuto –un enemigo que cambiaba según las circunstancias).


Resulta curioso que Obama aparezca bocabajo. ¿Una referencia a cómo Obama frustró el deseo de muchos de «ponerlo todo del revés»? Obama recupera la posición normal cuando anuncia una nueva ofensiva contra el terrorismo.

La intro de Homeland plantea otra cuestión: ¿Ha sido la pequeña Mathison influenciada por la televisión o este aparato es sólo un vehículo más para transmitir miedo?

EL PEQUEÑO TUPPER Y LA TELEVISIÓN

El pequeño Tupper ve series y películas antiguas, en blanco y negro, en su televisor. Cuando Tupper se enfrenta a la realidad siempre encuentra una respuesta en una vieja película.

Tupper representa al niño urbano de los setenta y los ochenta que no conocía la calle, y cuyos padres estaban ocupados sacando adelante la familia. La televisión muestra a Tupper un mundo inocente; eran los tiempos de «caramelos para la mente» (edulcoradas producciones como Hotel o Vacaciones en el mar). La época de Reegan y Bush padre, por lo que muestra una televisión con un comportamiento dual: por un lado difunde el miedo a las amenazas externas, y por otro seda a la audiencia con las producciones como las de Speelling. Es evidente que Tupper ha olvidado los noticiarios, y las series; prefiere las películas en blanco y negro.

Parece que la niña de Homeland y el niño de Sigue soñando son la cara y la cruz de la influencia de la televisión. Él se encuentra cómodo en sus fantasías, y ella en sus teorías de las conspiración. Aunque también podríamos pensar, que la niña realmente despierta al mundo, mientras que él sigue soñando.

Esa televisión, que desapareció hace tiempo, tiene una paradoja: los contenidos eran escasos, pero heterogéneos, y eso ayudó que muchos niños vieran estimuladas su curiosidad y ampliaran sus conocimientos.

La pequeña duerme con cuentos crueles

La intro de Homeland recuerda a la intro de Sigue soñando (una serie a rescatar). Tanto el editor de libros Martin Tupper (Sigue soñando) como la agente Mathison (Homeland) han tenido la televisión como niñera, como tantos de nosotros antes de que Internet llegara a nuestras vidas.

Es probable que Gideon Raff —el creador de Homeland— quiera mostrar a través de la intro cómo la sociedad estadounidense vive en un estado de pánico desde hace décadas. (Un miedo que Sorkin critica en The Newsroom por boca de Jeff Daniels).

LA PEQUEÑA MATHISON Y LA TELEVISIÓN

Ronald Reagan es la primera imagen en el televisor de la pequeña Mathison. A continuación aparecen Bush (padre), Clinton y Obama con las Torres Gemelas hundiéndose, musulmanes y soldados norteamericanos en escenarios de guerra. Distintos presidentes, distintos partidos, pero que comparten una política exterior común: Los Estados Unidos no se cruzarán de brazos frente a quienes amenacen sus intereses.

La sucesión de presidentes estadounidenses en la pantalla parece incitar al minuto del odio. (Aquel ritual de la novela 1984 que recordaba a las personas su deber de odiar “al enemigo” durante un minuto –un enemigo que cambiaba según las circunstancias).


Resulta curioso que Obama aparezca bocabajo. ¿Una referencia a cómo Obama frustró el deseo de muchos de «ponerlo todo del revés»? Obama recupera la posición normal cuando anuncia una nueva ofensiva contra el terrorismo.

La intro de Homeland plantea otra cuestión: ¿Ha sido la pequeña Mathison influenciada por la televisión o este aparato es sólo un vehículo más para transmitir miedo?

EL PEQUEÑO TUPPER Y LA TELEVISIÓN

El pequeño Tupper ve series y películas antiguas, en blanco y negro, en su televisor. Cuando Tupper se enfrenta a la realidad siempre encuentra una respuesta en una vieja película.

Tupper representa al niño urbano de los setenta y los ochenta que no conocía la calle, y cuyos padres estaban ocupados sacando adelante la familia. La televisión muestra a Tupper un mundo inocente; eran los tiempos de «caramelos para la mente» (edulcoradas producciones como Hotel o Vacaciones en el mar). La época de Reegan y Bush padre, por lo que muestra una televisión con un comportamiento dual: por un lado difunde el miedo a las amenazas externas, y por otro seda a la audiencia con las producciones como las de Speelling. Es evidente que Tupper ha olvidado los noticiarios, y las series; prefiere las películas en blanco y negro.

Parece que la niña de Homeland y el niño de Sigue soñando son la cara y la cruz de la influencia de la televisión. Él se encuentra cómodo en sus fantasías, y ella en sus teorías de las conspiración. Aunque también podríamos pensar, que la niña realmente despierta al mundo, mientras que él sigue soñando.

Esa televisión, que desapareció hace tiempo, tiene una paradoja: los contenidos eran escasos, pero heterogéneos, y eso ayudó que muchos niños vieran estimuladas su curiosidad y ampliaran sus conocimientos.

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Opiniones 3
  • No conozco «Homeland», pero estuve enganchado a «Sigue soñando». Llegué a montar reuniones en casa para verla aunque a mis amigos no les entusiasmaba. Me parecía una serie muy diferente de todas las demás en esa época. Bastante menos puritana, muy divertida, y con un punto de autocrítica muy saludable. Me gustaría mucho volver a verla.

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