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23 de octubre 2015    /   BUSINESS
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Hoteless: dignidad de 5 estrellas para los sintecho

23 de octubre 2015    /   BUSINESS     por          
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Las grandes revistas de arquitectura, esas en gran formato, papel satinado grueso y fotos inmensas, muestran la arquitectura de diamantes; la que, en un buen número de casos, queda fuera de todo alcance para la gran mayoría de los ciudadanos. Bien, lo aceptamos. Porque se trata de apostar con la estética y es en los menos casos en los que la estética y el presupuesto son inversamente proporcionales.
Lo que les ocurre a Francesc Pla y Daniel Cid, arquitectos, es que quisieron reivindicar que, en un primer término, la arquitectura está para servir de refugio a todos y a todas, incluso a quienes no tienen para pagarla.
Así nació Hoteless, un proyecto de investigación que tiene como objetivo, como explica Daniel Cid, «conseguir un servicio de hotel que tenga en cuenta el problema de los sintecho».

Para los sintecho, la casa es la calle. Despliegan su intimidad hasta invisibilizarse en el espacio público.


Que los hoteles y el resto de establecimientos que cobran por una habitación son totalmente alérgicos a quien no llega con la tarjeta de crédito por delante no es ningún secreto. De ahí que el reto de Pla y Cid no sea cosa baladí.
Los dos arquitectos quieren apelar a valores que dejaron, por desgracia, de estar presente en el primer plano del catálogo empresarial. Quieren hoteles en cuyo ADN y en cuya responsabilidad social corporativa esté la contribución a la eliminación de las personas sin techo. Y quieren turistas que se impliquen y premien a esos hoteles subiéndolos en su lista de preferencias.
En realidad, la cosa se mueve entre un laboratorio de ideas a caballo entre la arquitectura y la sociología y un taller de experimentación para estudiantes que quieren que su papel como arquitectos en la sociedad sea trascendente. «Se trata de unos primeros pasos para empezar a prefigurar futuros escenarios en la ciudad de Barcelona que tengan en cuenta la opinión de los que se han quedado sin techo», explica Daniel Cid.
La misión, que les ha sido encargada por Arrels Fundació —una ONG que trata de resolver los problemas de las personas sin hogar—, se comenzará a desarrollar durante este próximo fin de semana y dentro del programa del festival internacional de arquitectura eme3. Un taller tratará de buscar soluciones que expliquen cómo llevar a cabo la idea y cómo satisfacer a todas las partes.

No queremos que haya solo una mera aportación económica por parte de los turistas. Esperamos que se genere un reconocimiento mutuo entre implicados. Turista y ciudadano sin techo, por motivos muy distintos, se pasan el día en la calle evitándose. ¿Por qué no generar un punto de encuentro y precisamente este sea la habitación? Un debate doméstico que contribuya a repensar el modelo de ciudad que queremos. En Barcelona se suele criminalizar al turista pero el verdadero problema es la depredación sin control del espacio público por parte del negocio del turismo. Que este negocio imprescindible para la economía de la ciudad se vuelva a favor de la ciudad implica también que la haga socialmente más sostenible.


El equipo de Hoteless afirma que hay casi 3.000 personas viviendo en las calles de Barcelona. En cualquier caso, reconocen que el hecho de que el actual gobierno local provenga de movimientos sociales concienciados con el problema facilita mucho las cosas. De todas maneras, «esto debería estar en la agenda de cualquiera de los que están implicados con el gobierno de esta ciudad», dice Cid.
homeless

Precedentes

Francesc Pla explica que ambos han visto crecer «muchos proyectos pensados desde la combinatoria de la arquitectura y las ciencias sociales. Nos interesa mucho como método pero, sobre todo, por los resultados tangibles».
A partir de esa visión, los dos arquitectos entraron en contacto con Arrels Fundació hace unos tres años. Ese es el tiempo en el que ambos han estado enseñando juntos a los alumnos de Elisava la asignatura de Hábitat.

Las escuelas de diseño y arquitectura tienen que ser tanto espacios críticos de reflexión como de acción sobre el mundo en el que habitamos.


La colaboración con la fundación les ha provisto de ‘clientes’ reales para poner en prueba sus ideas de integración. «Con ellos generamos situaciones reales de aprendizaje. Pero sobre todo, adoptar estos temas nos ha traído el conocimiento de este tema por parte de Arrels a las aulas donde se habla de vivienda. Ha supuesto entender el hábitat como el inicio y condición indispensable para toda actividad», dice el profesor.
Cid argumenta que madurar una casa para estas personas es una mirada a la base, a lo esencial de la construcción y de la utilidad que tienen las viviendas. Además, la colaboración de todos los implicados ha dado lugar a propuestas como Piso Zero, un proyecto que verá la luz en noviembre. «Un piso piloto para Arrels diseñado por parte de un equipo de profesores y estudiantes de Elisava en el barrio del Raval, con el fin de usarlo para proporcionar a la gente sin techo, uno bajo el que dormir por la noche», explica el arquitecto.
Aunque tanto Pla como Cid han dotado a su arquitectura de una visión que exige justicia social para los habitantes de las ciudades, ellos reclaman la atención sobre Arrels. «Su manera de trabajar consiste en estar junto a las personas sin hogar, respetando sus ritmos, sin imponer, fomentando su participación y toma de decisiones en su proceso de mejora.», concluye Daniel Cid.


La colaboración con la fundación les ha provisto de ‘clientes’ reales para poner en prueba sus ideas de integración. «Con ellos generamos situaciones reales de aprendizaje. Pero sobre todo, adoptar estos temas nos ha traído el conocimiento de este tema por parte de Arrels a las aulas donde se habla de vivienda. Ha supuesto entender el hábitat como el inicio y condición indispensable para toda actividad», dice el profesor.
Cid argumenta que madurar una casa para estas personas es una mirada a la base, a lo esencial de la construcción y de la utilidad que tienen las viviendas. Además, la colaboración de todos los implicados ha dado lugar a propuestas como Piso Zero, un proyecto que verá la luz en noviembre. «Un piso piloto para Arrels diseñado por parte de un equipo de profesores y estudiantes de Elisava en el barrio del Raval, con el fin de usarlo para proporcionar a la gente sin techo, uno bajo el que dormir por la noche», explica el arquitecto.
Aunque tanto Pla como Cid han dotado a su arquitectura de una visión que exige justicia social para los habitantes de las ciudades, ellos reclaman la atención sobre Arrels. «Su manera de trabajar consiste en estar junto a las personas sin hogar, respetando sus ritmos, sin imponer, fomentando su participación y toma de decisiones en su proceso de mejora.», concluye Daniel Cid.

Las grandes revistas de arquitectura, esas en gran formato, papel satinado grueso y fotos inmensas, muestran la arquitectura de diamantes; la que, en un buen número de casos, queda fuera de todo alcance para la gran mayoría de los ciudadanos. Bien, lo aceptamos. Porque se trata de apostar con la estética y es en los menos casos en los que la estética y el presupuesto son inversamente proporcionales.
Lo que les ocurre a Francesc Pla y Daniel Cid, arquitectos, es que quisieron reivindicar que, en un primer término, la arquitectura está para servir de refugio a todos y a todas, incluso a quienes no tienen para pagarla.
Así nació Hoteless, un proyecto de investigación que tiene como objetivo, como explica Daniel Cid, «conseguir un servicio de hotel que tenga en cuenta el problema de los sintecho».

Para los sintecho, la casa es la calle. Despliegan su intimidad hasta invisibilizarse en el espacio público.


Que los hoteles y el resto de establecimientos que cobran por una habitación son totalmente alérgicos a quien no llega con la tarjeta de crédito por delante no es ningún secreto. De ahí que el reto de Pla y Cid no sea cosa baladí.
Los dos arquitectos quieren apelar a valores que dejaron, por desgracia, de estar presente en el primer plano del catálogo empresarial. Quieren hoteles en cuyo ADN y en cuya responsabilidad social corporativa esté la contribución a la eliminación de las personas sin techo. Y quieren turistas que se impliquen y premien a esos hoteles subiéndolos en su lista de preferencias.
En realidad, la cosa se mueve entre un laboratorio de ideas a caballo entre la arquitectura y la sociología y un taller de experimentación para estudiantes que quieren que su papel como arquitectos en la sociedad sea trascendente. «Se trata de unos primeros pasos para empezar a prefigurar futuros escenarios en la ciudad de Barcelona que tengan en cuenta la opinión de los que se han quedado sin techo», explica Daniel Cid.
La misión, que les ha sido encargada por Arrels Fundació —una ONG que trata de resolver los problemas de las personas sin hogar—, se comenzará a desarrollar durante este próximo fin de semana y dentro del programa del festival internacional de arquitectura eme3. Un taller tratará de buscar soluciones que expliquen cómo llevar a cabo la idea y cómo satisfacer a todas las partes.

No queremos que haya solo una mera aportación económica por parte de los turistas. Esperamos que se genere un reconocimiento mutuo entre implicados. Turista y ciudadano sin techo, por motivos muy distintos, se pasan el día en la calle evitándose. ¿Por qué no generar un punto de encuentro y precisamente este sea la habitación? Un debate doméstico que contribuya a repensar el modelo de ciudad que queremos. En Barcelona se suele criminalizar al turista pero el verdadero problema es la depredación sin control del espacio público por parte del negocio del turismo. Que este negocio imprescindible para la economía de la ciudad se vuelva a favor de la ciudad implica también que la haga socialmente más sostenible.


El equipo de Hoteless afirma que hay casi 3.000 personas viviendo en las calles de Barcelona. En cualquier caso, reconocen que el hecho de que el actual gobierno local provenga de movimientos sociales concienciados con el problema facilita mucho las cosas. De todas maneras, «esto debería estar en la agenda de cualquiera de los que están implicados con el gobierno de esta ciudad», dice Cid.
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Precedentes

Francesc Pla explica que ambos han visto crecer «muchos proyectos pensados desde la combinatoria de la arquitectura y las ciencias sociales. Nos interesa mucho como método pero, sobre todo, por los resultados tangibles».
A partir de esa visión, los dos arquitectos entraron en contacto con Arrels Fundació hace unos tres años. Ese es el tiempo en el que ambos han estado enseñando juntos a los alumnos de Elisava la asignatura de Hábitat.

Las escuelas de diseño y arquitectura tienen que ser tanto espacios críticos de reflexión como de acción sobre el mundo en el que habitamos.


La colaboración con la fundación les ha provisto de ‘clientes’ reales para poner en prueba sus ideas de integración. «Con ellos generamos situaciones reales de aprendizaje. Pero sobre todo, adoptar estos temas nos ha traído el conocimiento de este tema por parte de Arrels a las aulas donde se habla de vivienda. Ha supuesto entender el hábitat como el inicio y condición indispensable para toda actividad», dice el profesor.
Cid argumenta que madurar una casa para estas personas es una mirada a la base, a lo esencial de la construcción y de la utilidad que tienen las viviendas. Además, la colaboración de todos los implicados ha dado lugar a propuestas como Piso Zero, un proyecto que verá la luz en noviembre. «Un piso piloto para Arrels diseñado por parte de un equipo de profesores y estudiantes de Elisava en el barrio del Raval, con el fin de usarlo para proporcionar a la gente sin techo, uno bajo el que dormir por la noche», explica el arquitecto.
Aunque tanto Pla como Cid han dotado a su arquitectura de una visión que exige justicia social para los habitantes de las ciudades, ellos reclaman la atención sobre Arrels. «Su manera de trabajar consiste en estar junto a las personas sin hogar, respetando sus ritmos, sin imponer, fomentando su participación y toma de decisiones en su proceso de mejora.», concluye Daniel Cid.


La colaboración con la fundación les ha provisto de ‘clientes’ reales para poner en prueba sus ideas de integración. «Con ellos generamos situaciones reales de aprendizaje. Pero sobre todo, adoptar estos temas nos ha traído el conocimiento de este tema por parte de Arrels a las aulas donde se habla de vivienda. Ha supuesto entender el hábitat como el inicio y condición indispensable para toda actividad», dice el profesor.
Cid argumenta que madurar una casa para estas personas es una mirada a la base, a lo esencial de la construcción y de la utilidad que tienen las viviendas. Además, la colaboración de todos los implicados ha dado lugar a propuestas como Piso Zero, un proyecto que verá la luz en noviembre. «Un piso piloto para Arrels diseñado por parte de un equipo de profesores y estudiantes de Elisava en el barrio del Raval, con el fin de usarlo para proporcionar a la gente sin techo, uno bajo el que dormir por la noche», explica el arquitecto.
Aunque tanto Pla como Cid han dotado a su arquitectura de una visión que exige justicia social para los habitantes de las ciudades, ellos reclaman la atención sobre Arrels. «Su manera de trabajar consiste en estar junto a las personas sin hogar, respetando sus ritmos, sin imponer, fomentando su participación y toma de decisiones en su proceso de mejora.», concluye Daniel Cid.

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