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28 de septiembre 2012    /   CINE/TV
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Sesiones de cine en jacuzzi

28 de septiembre 2012    /   CINE/TV     por          
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Dicen que el cine está en crisis. Pero habría que matizar. Las películas no pierden público. Lo pierde la sala convencional. El cine lleva tiempo buscando su nuevo lugar en el mundo. Y, como no hay muchas pistas, mientras tanto, muchos han decidido buscarlas en Marte o en una azotea llena de jacuzzis.

Los jacuzzis reemplazan las butacas. La azotea es la platea. La pantalla, al fondo, deja Londres a sus espaldas. Una copa. Una barbacoa. Esa es la sesión de cine de Hot Tub Cinema (HTC).

En los últimos meses las sesiones se han celebrado en el tejado de la comunidad Netil 360. No siempre ha sido ahí, aunque siempre es y será en un terrado. El debut fue en Londres pero tampoco se encerrará en esa ciudad. Los organizadores de HTC dicen que llevarán estas salas de cine de montar y quitar a “otras ciudades del Reino Unido, Europa y más allá: Australia y América del Norte”.

No piensan que el jacuzzi sea un concepto para el verano londinense. Ya están preparando las funciones del próximo invierno.

La película que se exhibe en cada sesión es secreta y el horario es de 19.00 a 23.00. La entrada cuesta entre 25 libras esterlinas (entrada para un jacuzzi de 8 personas) y 220 libras esterlinas (pase privado, con vista premium, para un máximo de 8 individuos).

“Los films son siempre divertidos, son películas que han gustado mucho”, indica el fundador del negocio, Nick aka Mascota oficial. “Este verano hemos mostrado Wayne’s World, Anchroman, Regreso al futuro y Zoolander”.

La logística de montar y desmontar con litros y litros de agua incluida va mejorando, según el responsable de HTC. “Vamos aprendiendo cómo mejorar la velocidad y la precisión con las que podemos limpiar, rellenar, tratar químicamente y vaciar una docena de jacuzzis. De hecho, ya hemos llegado al ajuste perfecto y podemos organizar eventos cada 24 horas. Nuestro personal es capaz de preparar los jacuzzis para que estén limpios y calientes cada noche”.

Nick asegura que lo que más le gusta de las sesiones HTC es que “cada noche es completamente distinta y tiene su propia vibración”. “Con cada audiencia descubrimos nuevas formas de disfrutar del Hot Tub Cinema. Hemos tenido noches tranquilas, noches más locas e incluso una conga con 100 personas bailando con el inigualable horizonte de Londres al fondo. Compartir nuestro hobby favorito (el jacuzzi), nuestras películas preferidas y nuestros lugares favoritos con gente tan divertida es brillante”.

El origen de estos cines de quita y pon se halla siete años atrás. “Me mudé a una casa con dos buenos amigos. Los convencí para comprarnos un jacuzzi entre los tres y en muy poco tiempo ya lo amaban. Después compramos un proyector de segunda mano. Una noche decidimos que queríamos hacer las dos cosas: bañarnos y ver una película. Puse una sábana en el patio, dirigí el proyector sobre la tela desde la ventana de la cocina y pudimos ver la película desde el jacuzzi”, relata Nick.

En los seis años siguientes se compraron más jacuzzis. “¡Hoy tenemos 14!”, exclama. Reemplazaron el proyector antiguo por uno nuevo y buscaron –“sin descanso”– los mejores espacios para organizar los Hot Tub Cinema.

Dicen que el cine está en crisis. Pero habría que matizar. Las películas no pierden público. Lo pierde la sala convencional. El cine lleva tiempo buscando su nuevo lugar en el mundo. Y, como no hay muchas pistas, mientras tanto, muchos han decidido buscarlas en Marte o en una azotea llena de jacuzzis.

Los jacuzzis reemplazan las butacas. La azotea es la platea. La pantalla, al fondo, deja Londres a sus espaldas. Una copa. Una barbacoa. Esa es la sesión de cine de Hot Tub Cinema (HTC).

En los últimos meses las sesiones se han celebrado en el tejado de la comunidad Netil 360. No siempre ha sido ahí, aunque siempre es y será en un terrado. El debut fue en Londres pero tampoco se encerrará en esa ciudad. Los organizadores de HTC dicen que llevarán estas salas de cine de montar y quitar a “otras ciudades del Reino Unido, Europa y más allá: Australia y América del Norte”.

No piensan que el jacuzzi sea un concepto para el verano londinense. Ya están preparando las funciones del próximo invierno.

La película que se exhibe en cada sesión es secreta y el horario es de 19.00 a 23.00. La entrada cuesta entre 25 libras esterlinas (entrada para un jacuzzi de 8 personas) y 220 libras esterlinas (pase privado, con vista premium, para un máximo de 8 individuos).

“Los films son siempre divertidos, son películas que han gustado mucho”, indica el fundador del negocio, Nick aka Mascota oficial. “Este verano hemos mostrado Wayne’s World, Anchroman, Regreso al futuro y Zoolander”.

La logística de montar y desmontar con litros y litros de agua incluida va mejorando, según el responsable de HTC. “Vamos aprendiendo cómo mejorar la velocidad y la precisión con las que podemos limpiar, rellenar, tratar químicamente y vaciar una docena de jacuzzis. De hecho, ya hemos llegado al ajuste perfecto y podemos organizar eventos cada 24 horas. Nuestro personal es capaz de preparar los jacuzzis para que estén limpios y calientes cada noche”.

Nick asegura que lo que más le gusta de las sesiones HTC es que “cada noche es completamente distinta y tiene su propia vibración”. “Con cada audiencia descubrimos nuevas formas de disfrutar del Hot Tub Cinema. Hemos tenido noches tranquilas, noches más locas e incluso una conga con 100 personas bailando con el inigualable horizonte de Londres al fondo. Compartir nuestro hobby favorito (el jacuzzi), nuestras películas preferidas y nuestros lugares favoritos con gente tan divertida es brillante”.

El origen de estos cines de quita y pon se halla siete años atrás. “Me mudé a una casa con dos buenos amigos. Los convencí para comprarnos un jacuzzi entre los tres y en muy poco tiempo ya lo amaban. Después compramos un proyector de segunda mano. Una noche decidimos que queríamos hacer las dos cosas: bañarnos y ver una película. Puse una sábana en el patio, dirigí el proyector sobre la tela desde la ventana de la cocina y pudimos ver la película desde el jacuzzi”, relata Nick.

En los seis años siguientes se compraron más jacuzzis. “¡Hoy tenemos 14!”, exclama. Reemplazaron el proyector antiguo por uno nuevo y buscaron –“sin descanso”– los mejores espacios para organizar los Hot Tub Cinema.

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